POBREZA, DESARROLLO Y POLÍTICA SOCIAL EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez

DE LA FILANTROPÍA AL DESARROLLO SOCIAL

La secretaría que creó Salinas de Gortari para que la encabezara Colosio, y de ahí se convirtiera en candidato a la presidencia, se denomina Secretaría de Desarrollo Social. Una de las primeras iniciativas legales de Vicente Fox fue la que proponía transformar este nombre en Secretaría de Desarrollo Humano. La oposición en el Congreso rechazó el cambio. Se mantiene el nombre anterior y, al parecer, se mantendrá por mucho tiempo. Están actualmente en discusión en el Congreso, como lo he venido comentando en esta columna, varias iniciativas de ley de desarrollo social. La ONU creó, en los años sesenta, un instituto de investigación sobre el tema (el UNRISD por su nombre en inglés). Sin embargo, el concepto no se ha discutido en México y, por tanto, no hay un entendimiento compartido del mismo. Para contribuir a esclarecer el concepto, y su importancia, presento hoy la visión que el conocido autor James Midgley presenta sobre este concepto en su libro Social development. The developmental perspective in social welfare (Desarrollo social. La perspectiva del desarrollo en el bienestar social) (Sage Publications, Londres, 1995).
El desarrollo social puede ser visto como un enfoque para promover el bienestar de las personas y puede ser comparado con otros enfoques como la filantropía social, el trabajo social y la política social, dice Midgley. Nuestro autor entiende como bienestar social la condición que resulta cuando en una sociedad se controlan los problemas sociales, se satisfacen las necesidades y se proveen oportunidades para mejorar. La diferencia básica entre el desarrollo social (DS) y los otros enfoques es la intención del DS de ligar las políticas y los programas sociales directamente al proceso de desarrollo económico.

La filantropía social
Esta busca promover el bienestar social estimulando la provisión de bienes privados a la población necesitada. Aunque Midgley hace notar que la promoción sistemática de la filantropía social es relativamente reciente, la filantropía tiene raíces antiguas. Recuerda, por ejemplo, cómo en el judaísmo antiguo, en el cristianismo inicial y en el Islam, estaban estipuladas las obligaciones de caridad. La filantropía social se implementaba no sólo a través de actos individuales de caridad, sino a través de organizaciones que proveían servicios especializados a los necesitados, como los monasterios que atendían a los enfermos. Con el tiempo se desarrollaron instituciones especializadas para proveer de servicios residenciales a huérfanos, ancianos, enfermos mentales. Otras instituciones se ocupaban de la reforma moral, buscando rescatar a los individuos del abuso del alcohol, la vagancia y la prostitución. Con el tiempo, los líderes filantrópicos se preocuparon por coordinar las tareas de las diferentes organizaciones. Así surgió en Gran Bretaña la Charity Organization Society (CHOS), que además de las tareas de coordinación formuló nuevas técnicas que resultaron en la creación del trabajo social profesional, según relata Midgley.
Las instituciones filantrópicas, que en Europa y EU tendieron a secularizarse, proveen de ingreso, bienes y servicios sólo a los necesitados, focalizando su apoyo en los que no pueden bastarse por sí mismos. Históricamente, dice Midgley, los proveedores de caridad han hecho una tajante distinción entre los pobres merecedores y los no merecedores. Entre los primeros están los viejos, los incapacitados, los niños. Los no merecedores son los desempleados a plenas facultades, los viciosos y los criminales. Generalmente los que reciben ayuda de la filantropía social son receptores pasivos. La filantropía depende de la voluntad de los donantes. Midgley hace notar que algunos líderes de la filantropía se convirtieron en promotores de importantes reformas sociales. La filantropía también se ha desarrollado en el tercer mundo e incluso existen instituciones filantrópicas internacionales, como Oxfam.

Trabajo social
Es un enfoque organizado para la promoción del bienestar social basado en personal profesionalmente calificado para atender problemas sociales. Como se dijo, surgió de los esfuerzos de la CHOS. Según relata Midgley, los líderes de la organización eran muy críticos de la caridad indiscriminada. Argumentaban que la ayuda sólo debería darse después de llevar a cabo una cuidadosa investigación de las circunstancias de los clientes que permitiese determinar si eran merecedores y no tenían otros medios de vida. Además, pensaban que la ayuda debe darse por tiempo limitado. Debería ayudarse a los receptores de ayuda para encontrar trabajo u otros medios de volverse independientes. Para establecer sus ideas, la CHOS reclutó mujeres voluntarias educadas que hacían visitas domiciliarias para investigar las circunstancias de los solicitantes. También desarrollaron planes de tratamiento para rehabilitar a los receptores, así como ayuda socio-sicológica, puesto que pensaban que los pobres tenían problemas de conducta que contribuían a su situación. Desde el siglo XIX el trabajo social se ha desarrollado profesional y académicamente y se ha expandido por todo el mundo. En 1986 había 476 escuelas en 66 países.
El rasgo distintivo más importante del trabajo social es que depende de personal profesionalmente educado para abordar los problemas sociales y promover el bienestar. Actualmente los trabajadores sociales, dice Midgley, sirven en una variedad de situaciones, tanto en el sector voluntario como en el público. El enfoque del trabajo social es de tratamiento social curativo o remedial, que "refleja los compromisos históricos de la profesión". Refleja la concepción de que muchos problemas sociales se originan por el mal funcionamiento de los individuos y que las personas pobres pueden ser tratadas y ayudadas para que recobren su autodeterminación. El trabajo social, concluye Midgley, se apoya principalmente en la ayuda socio sicológica y otras formas de intervención curativa.

La política social
Nuestro autor dice que el enfoque de la política social busca promover el bienestar de las personas creando programas sociales que provean una variedad de servicios sociales. En contraste con la filantropía social, que dirige caridad privada a los necesitados, la política social dirige recursos públicos hacia grupos más amplios de ciudadanos, en algunos casos a todos ellos. Este enfoque se basa en la idea que los gobiernos son responsables del bienestar de sus ciudadanos. Midgley señala que a pesar de la oposición, los gobiernos (europeos y estadounidense) se habían vuelto crecientemente responsables de la salud pública y de la educación, así como de la regulación de las condiciones de trabajo en las minas y fábricas. Para mediados del siglo XX en algunos países se había alcanzado la cobertura universal en algunos servicios (educación, salud). La implantación amplia y generalizada de este enfoque lleva a la existencia de los estados de bienestar. Aunque en el tercer mundo los servicios no suelen ser tan amplios ni tan bien financiados, han logrado mejorías notables en educación y salud, dice Midgley. Sin embargo, a partir de 1980 muchos servicios sociales fueron recortados, tanto en el primer mundo como en el tercero. La deuda, los programas de ajuste estructural, la "antipatía al intervencionismo estatista que ha caracterizado buena parte del siglo XX", y el ascenso al poder de la nueva derecha, son los factores detrás de estos recortes.
Según Midgley prevalece ahora una situación en la cual la reducción del estado de bienestar realizada por la nueva derecha ha generado pobreza y criminalidad, pero al mismo tiempo se han reconocido las debilidades del enfoque convencional de la política social y se están examinando nuevos enfoques. Uno de estos enfoques es el de desarrollo social.

Desarrollo social
A diferencia de la filantropía y del trabajo social, el desarrollo social (DS) no trata con individuos para proveerlos de bienes, servicios o tratamiento. En lugar de ello, el DS se dirige a la comunidad o a la sociedad y a procesos sociales y estructuras amplias. Es un enfoque universalista y que busca abarcar todo, señala Midgley. A diferencia de la filantropía y el trabajo social no se dirige sólo a los necesitados, sino que busca aumentar el bienestar de toda la población. Respecto de los otros enfoques que se ocupan de mantener niveles adecuados de bienestar, el DS trasciende esta postura estática al promover activamente el proceso de desarrollo. El rasgo distintivo, señala Midgley, más importante del DS es su intento de articular los esfuerzos de desarrollo económico y social. Busca integrar los procesos sociales y económicos, viéndolos como las dos caras de una misma moneda. Es este énfasis en el desarrollo lo que caracteriza el enfoque de desarrollo social. El intento de integrar las políticas y programas económicos y sociales para promover el bienestar de las personas distingue el enfoque de DS de los otros enfoques.
En general, ni la filantropía ni el trabajo social abordan problemas económicos. La política social, aunque depende del financiamiento público, ha separado los servicios sociales de la economía y ha habido pocos esfuerzos para armonizar las políticas económicas y sociales. En lugar de ello, dice Midgley, en la mayor parte de los países industrializados la relación entre los servicios sociales y la economía ha sido de dependencia y de subsidiariedad. Los servicios sociales son subsidiarios respecto a la economía en términos de su importancia y son dependientes de la economía para su financiamiento, a través de los impuestos y de los ingresos percibidos por la población en el empleo. Esta es una dependencia muy inestable, dice James Midgley. Por ejemplo, si la economía pasa por una recesión, la recaudación (necesaria para financiar los servicios sociales) declina y las presiones fiscales aumentan. Igualmente, la necesidad de servicios sociales es probable que sea más alta durante periodos de adversidad económica, cuando más personas necesitan ayuda y cuando la recaudación es más baja.
A diferencia del enfoque de política social, el de desarrollo social busca armonizar las intervenciones sociales con el esfuerzo de desarrollo económico. Este enfoque se ha nutrido, según Midgley, de algunos esfuerzos de los países en desarrollo para integrar la política económica y la social dentro de un esquema de desarrollo.
El enfoque de DS comparte rasgos comunes con los otros. Como ellos, está comprometido a promover el bienestar de las personas. Como ellos, enfatiza la necesidad de intervenir, ya que no acepta que el bienestar social ocurra automáticamente. No niega los otros enfoques, ni minimiza sus esfuerzos.

Definición y características del desarrollo social
Midgley define el desarrollo social como un proceso de cambio social planeado diseñado para promover el bienestar de la población como un todo, en conjunción con un proceso dinámico de desarrollo económico.
El autor enumera las siguientes características del DS. 1) Su asociación inextricable con el desarrollo. A pesar de que el DS se asemeja a los otros enfoques porque enfrenta problemas sociales e implementa políticas sociales y programas que aumentan el bienestar, lo hace en el contexto del proceso de desarrollo. 2) Se basa en un enfoque interdisciplinario, aunque está particularmente inspirado por la moderna economía política. Aborda los valores y las ideologías explícitamente, lo que lo sitúa en mejores condiciones para formular intervenciones que puedan debatirse y evaluarse críticamente. 3) El concepto invoca un sentido de proceso. El concepto de DS es dinámico y hace explícitas las nociones de crecimiento y cambio. 4) El proceso de cambio se concibe como progresivo, ya que los proponentes del DS proclaman su fe en el mejoramiento humano. 5) El DS es un proceso intervencionista. Sus proponentes creen que los seres humanos no son arrastrados por mareas de eventos, sino que son capaces de influir en su propio futuro. 6) Las metas del desarrollo social se promueven a través de estrategias que buscan, directa o indirectamente, vincular las intervenciones sociales con los esfuerzos de desarrollo económico. 7) El DS se ocupa de la población en su conjunto y es, por tanto, inclusivo y universalista. Dirige su atención a comunidades, regiones y naciones. Aunque el DS se interesa particularmente por aquellos que son ignorados por el crecimiento económico o excluidos del desarrollo, su interés en estos grupos tiene lugar en un contexto más amplio y universalista que promueve el bienestar para todos. Y 8) La meta del DS es el bienestar social. Midgley revisa conceptos y definiciones de desarrollo social que se han adoptado en diferentes campos disciplinarios y muestra que los más cercanos a su concepción son los de la economía política.

Si se contrastan los ocho rasgos del desarrollo social enunciados por Midgley con los enfoques y la práctica de la Sedesol, resultará evidente que le queda grande e incómodo el nombre. Incluso, cada vez que puede, acude al nombre de desarrollo humano (como en el nuevo nombre del Progresa: "Programa de Desarrollo Humano Oportunidades") que, al parecer, le es más cómodo.

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