PROPUESTA PARA EL PERFECCIONAMIENTO DEL DESEMPEÑO DE LA FUNCIÓN SOCIAL DEL TRABAJADOR SOCIAL DESDE EL ROL PROFESIONAL.

Yusniel Barreras Pérez

Capítulo I. El trabajo Social: Concepciones, Proyecciones y contradicciones de su ejercicio en el proyecto cubano.

El trabajo social. Criterios y valoraciones.

Cuando se incursiona en el análisis del papel del trabajador social en el desempeño de su función social, como forma de contribución al perfeccionamiento de la intervención profesional. Es imprescindible acudir al devenir histórico de esta disciplina en cada una de sus etapas y enfatizar en sus principales clásicos latinoamericanos, lo que permitirá la comprensión de la lógica operativa de su movimiento con el paso del tiempo.
Como disciplina en construcción, el trabajo social ha sido objeto de críticas y debates en el contexto internacional donde ha primado la diversidad de criterios. Ello no implica la ausencia de objetos de estudio e intervención, pero para su comprensión es necesario conocer las consideraciones al respecto.
Para Natalio Kishnerman, quien constituye uno de sus máximos representantes en el continente, define al Trabajo Social como
(…) la disciplina que se ocupa de reconocer las causas – efectos de los problemas sociales y lograr que los hombres asuman una acción organizada, tanto preventiva como transformadora que los supere. No es simplemente ejecutora de lo que otras disciplinas elaboran. Interviene en situaciones concretas que muestran determinadas carencias, investigando y coparticipando con los actores en un proceso de cambio.
Es a la vez una profesión, en tanto tiene históricamente asignada una diversidad de áreas en las que realiza su práctica.1
Otra de las definiciones a la que haremos referencia, es enunciada por un destacado especialista quien es considerado como una autoridad en este tema. Siguiendo a Ezequiel Ander – Egg, el trabajo social es definido como tecnología social con alcance asistencial y preventivo, carente de un cuerpo teórico propio, que se apoya teóricamente en las ciencias sociales.2
En otro de sus trabajos más cercanos a la actualidad, al referirse al trabajo social el autor expresa que “se trata de una ciencia que deba explicarse a sí misma y explicar su especificidad más que otras profesiones”3. Aquí el autor lo ilustra como un trabajo social liberador, donde los profesionales deben estar convencidos de su responsabilidad en los profundos cambios que exige la sociedad actual y en los que están implícitas la identidad y la especificidad de su rol y funciones.
Los objetivos correspondientes al Trabajo Social4 expuestos en la literatura especializada, se pueden apreciar con claridad en las definiciones antes mencionadas. Orientar a la población hacia el desarrollo de sus potencialidades, de acuerdo a las necesidades de cada grupo social y así contribuir a la solución y prevención de problemas sociales. Organizar los distintos grupos sociales en que se interviene, articulando esfuerzos entre los diversos actores a partir de sus intereses, potenciando el protagonismo y la iniciativa popular para alcanzar mayores niveles de desarrollo y mejoras en la calidad de vida, teniendo en cuenta sus conocimientos, costumbres y tradiciones. Movilizar tanto recursos como sujetos a participar conscientemente en las acciones de transformación, al mismo tiempo que se fomentan vínculos de solidaridad en función de alcanzar un propósito común con esfuerzos propios, devienen en tareas para el trabajo social y hacia donde debe dirigirse la actuación de sus profesionales.
La autora Teresa Zamanillo5, expone un importante grupo de conceptos considerados de gran utilidad para el trabajo social, por su frecuente empleo en el ejercicio de la práctica profesional. De ellos, aquí solo se hace una breve referencia, comencemos por:
El ambiente es el contexto de tiempo y lugar en el que se realizan las actividades para el mantenimiento de la vida y las relaciones interpersonales. Este concepto refiere la unidad, en el medio social, de elementos y fenómenos físicos, espirituales e ideológicos, que se influyen y determinan entre sí en un proceso dinámico y dialéctico.
El cambio es considerado como el paso de una situación a otra y específicamente el cambio social como las variaciones que se producen en un periodo y que afectan estable y permanentemente a una sociedad. Teniendo en cuenta la dinámica de estos procesos en la vida cotidiana y su carácter plurideterminado, creemos necesario precisar el carácter procesual que identifica al cambio como realidad, aún sin especificaciones. Es decir, debido a la integración de elementos y fenómenos que constituyen el campo de acción del trabajador social, el cambio; tanto el que ocurre espontáneamente como el que se facilita para la satisfacción de necesidades; debe verse no como situación o como variaciones que tienen lugar en un período sino como un proceso, que atraviesa por diferentes etapas y que se caracteriza por su vigencia constante, dado en gran medida por la estrecha relación que tiene con las necesidades individuales y grupales y el dinamismo del que ya se ha comentado que poseen las mismas.
El recurso se asume como los medios disponibles, bienes, patrimonios o facultades para realizar un fin y encierra dos acepciones: una en la que se concibe como el aporte que se facilita para la resolución de una problemática y otra en la que se entiende de una manera más amplia como los diversos elementos de los que se vale el profesional, en la planificación, para el logro de los objetivos de las acciones. Frecuentemente este profesional del trabajo social tendrá que hacer uso creativo de los recursos disponibles para vencer las resistencias al cambio, e incluso sería positivo que fuera capaz de revertir aquellos elementos o manifestaciones que pudieran considerarse como limitaciones en recursos.
La categoría ajuste se asume como portadora de connotaciones más psicológicas, aunque también con significado pasivo y equivalente a resignación y capitulación. Respecto a esto, se prefiere añadir a la categoría ajuste el apellido psicosocial, que permite contextualizarla en una disciplina social. Además de que no se considera que tenga que ser pasiva, el ajuste al medio social, de forma activa es un fenómeno cotidiano y no tiene que significar necesariamente que la persona se amolda o pliega perdiendo su individualidad, sino que puede tratarse de un ajuste psicosocial que ocurre desde la individualidad, desde la autodeterminación y que puede ser perfectamente coherente con el principio del autodesarrollo.
La integración, es concebid por la autora como la unión de las partes de un todo. Nosotros preferimos considerar la integración como lo hace la filosofía oriental, planteando que “el todo está en cada parte y en cada parte el todo”, para ser consecuentes con el respeto a la diversidad, a la heterogeneidad que promovemos desde el principio del autodesarrollo; y proponemos partir de esta filosofía para cualquier proceso de integración que se desee facilitar desde la disciplina del trabajo social ya sea desde la perspectiva del medio social (en que se articulan el individuo, los grupos, las comunidades y las sociedades) o desde la perspectiva de la interdisplinariedad, que metodológicamente ocupa un lugar relevante para la disciplina del trabajo social, partiendo de su objeto de estudio.
Hoy día el ejercicio del trabajo social está premiado por la complejidad de las subjetividades individuales y colectivas y por las relaciones de socialización que ese marco se sucede. Por tal razón se hace pertinente recurrir a esta autora y a sus aportes para lograr una comprensión más profunda del tema y desarrollar una intervención profesional que implique profundas transformaciones sociales en la que sus individuos sean protagonistas del cambio.
Significamos aquí lo señalado por la Dra. Mirtha Yordi García, profesora e investigadora del Centro de Trabajo Comunitario de la Universidad de Camagüey y por el Dr. Ramón Rivero Pino y el equipo de investigadores del Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central de las Villas.
La Dra. Mirtha Yordi, refiere que: “El Trabajo Social debe ser entendido, además, como una profesión que se ocupa, no solamente de las situaciones sociales concretas que muestran determinadas carencias o necesidades especiales, sino también de capacitar, organizar, movilizar, concienciar, integrar y cohesionar a los actores sociales para que, con su participación comprometida y responsable contribuyan a la transformación social a favor de una mejor calidad de vida. Es una profesión que va más allá de la investigación de las situaciones problemas en tanto, se ocupa de la preparación y orientación de los actores para que puedan reflexionar en torno a las problemáticas del desarrollo social que los contextos históricos imponen y se conviertan en agentes participativos y responsables de las estrategias de desarrollo de cada contexto, en aras de prevenir las situaciones – problemas y minimizar sus impactos”.6
El Dr. Ramón Rivero Pino considera que ``el trabajo social constituye una disciplina científica, que aunque en formación, tiene definido un objeto de estudio particular: Las regularidades que tienen lugar en el espacio de interacción de las necesidades sociales y las respuestas científicas e institucionales para su satisfacción. Ese espacio es de praxis (reflexión y acción). Por ello al trabajo social le corresponde tanto la construcción de saberes, de teorías y métodos como su aplicación, por lo que puede ser catalogado como una disciplina científica o profesión´´.7
Para el desarrollo de la investigación se asume este último criterio teniendo en cuenta su actual vigencia en el desarrollo de la práctica concreta debido a la necesidad de que los proyectos de los diversos grupos sociales, tributen al proyecto social cubano y a su desarrollo social. Además el citado autor también refiere que es la actividad profesional mediante la cual se orienta, organiza y moviliza desde ella misma, la fuerza endógena comunitaria. Este posee dos direcciones, una hacia el desarrollo de la sociedad civil y otra hacia el desarrollo de la sociedad política. Su objeto de intervención está en la orientación, movilización y organización de los sujetos implicados en esta relación para acompañarlos en la búsqueda de solución.

1 Ver: Kishnerman N. Pensar el Trabajo Social, una introducción desde el construccionismo, p. 155

2 Citado por: Ramón Rivero Pino en, Intervención Profesional en Trabajo Social Comunitario, (2008), Santa Clara, Cuba.

3 Ver: Ezequiel Ander-Egg, La práctica del trabajo social, imprenta Alejo Carpentier, 2009, p. 2

4 Ver: Lourdes Urrutia Barroso (Comp.), Selección de lecturas sobre Sociología y Trabajo Social Aplicado. (2003) ed Félix Varela, La Habana, p. 43

5 Tomado de Rivero. P. R. (Comp.).``El Autodesarrollo Comunitario. Críticas a las mediaciones sociales recurrentes para la emancipación humana.´´ Ed. Feijóo, 2004.

6 Ver: Yordi García, M. Glosario de términos para la transformación social comunitaria, 2009, Camagüey, en proceso de edición en la Ed. Ácana.

7 Ver: Rivero P. R. (Comp.). Hacia una concepción integrada sobre el desarrollo: Sus proyecciones en Villa Clara. 2009. Villa Clara.

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