DISEÑO E IMPLEMENTACIÓN DE ESTRATEGIAS DE UN PROGRAMA EDUCATIVO AMBIENTAL PARA LA PRÁCTICA DE UN TURISMO SUSTENTABLE EN EL MUNICIPIO BOCONÓ DEL ESTADO TRUJILLO

Ninoska Elena Viloria Cedeño

CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS TEÓRICOS - METODOLÓGICO PARA EL DISEÑO DE PROGRAMAS EDUCATIVOS AMBIENTALES.

Con una óptica filosófica, holística, ideológica, y metodológica, se pretende fundamentar conocimientos y formular generalizaciones de la educación sustentable y el turismo, con un grado significativo de abstracción.  El enfoque filosófico asimismo ha sido utilizado en la selección de la bibliografía, dentro de la cual se destaca por su profundidad en lacomprensión  de la complejidad.

Fundamentos epistemológicos de la educación ambiental

1.1   Complejidad de la educación ambiental


Evaluar la calidad de la educación representa un problema complejo porque la definición en sí, incorpora varios factores que son determinantes como son: personales, sociales, económicos, ecológicos, motivacionales y políticos, entre otras. Un aspecto importante a considerar en la complejidad educativa es la responsabilidad del comportamiento humano en cuanto al medio ambiental y a la valoración del quehacer cultural, el cual afecta a la población en todos los ámbitos.
Como reflexión la Directora de la UNESCO-IESALC Dra. Gazzola (2007) plantea que "todos los seres humanos son responsables individualmente de sus acciones por destruir o preservar el planeta. Las posibilidades de acción  positivas y negativas no es una cuestión de una ética colectiva, sino una praxis individual".  Asimismo, la educación es el camino para canalizar en la sociedad los aportes del conocimiento y utilizarlos con criterios de sustentabilidad, se requiere que a través de la educación y la ciencia se transforme y optimice la capacidad de reacción humana en pro de la humanidad para el desarrollo sustentable.
Existe la necesidad de instaurar un sistema educativo que afiance la preservación, el respeto y el valor del saber autóctono de cada región, nación o país; como asimismo el cuidado al medio ambiente, que es pilar fundamental para la supervivencia de la humanidad.  En la semántica del término de educación sustentable la investigadora de la presente investigación sostiene que el sistema educativo contribuya a internalizar en la comunidad educativa la admiración por lo propio a nivel cultural y el aprecio al medio ambiente; es apoyar e incrementar la calidad educativa en todas las comunidades y pueblos de cada región. Que exista un intercambio mutuo cultural entre individuos sin verse afectados los valores, saberes, costumbres de cada miembro participante, es decir, que exista un sentimiento de orgullo por su herencia ancestral y que a su vez exista entre las comunidades el cuidado y protección del medio ambiente, como fuente de vida para las generaciones presentes como futuras. Bajo similar enfoque Dávila (1999) plantea que el desarrollo sustentable es “un proceso que implica el respeto a la diversidad étnica y cultural regional, nacional y local, así como el fortalecimiento y la plena participación ciudadana, en convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza, sin comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones futuras”.
La complejidad de la educación sustentable se deriva de múltiples interacciones: personales, sociales, culturales, familiares, políticas, económicas entre otras; que hacen impredecible el comportamiento humano, tal como lo establece la teoría del caos Monroy (1998) desde el punto de vista que sustenta “que el caos es el estudio de cómo los sistemas simples pueden generar conductas complicadas e impredecible”; y a su vez conforman una estructura compleja espacial y temporal.
El sistema educativo a través de sus instituciones y sus respectivas comunidades educativas deben contribuir a canalizar los cambios que se generan a nivel de los procesos de: génesis, transmisión y utilidad del conocimiento; porque no se puede permanecer ajeno al complejo proceso de la realidad, por lo tanto hay que asumir una conducta de reconocimiento de la complejidad, la transdisciplinaridad y globalidad de cualquier objeto de conocimiento. En base a lo planteado se debe estar consciente de la multiplicidad de relaciones entre los diversos sectores del saber con el quehacer humano que no pueden permanecer desvinculados, es decir, se requiere que en el sistema educativo surjan transformaciones a nivel de la organización de los conocimientos, que permita  reconocer las relaciones e integración de disciplinas.
Tal como lo plantea Freyre Paolo citado en  Domínguez (2005)  que se “requiere una labor educativa, que debe perfeccionarse en correspondencia con los requerimientos de cada momento histórico y  sembrar en cada estudiante el espíritu que lo haga capaz de beneficiar a sus semejantes y al entorno donde viven, como manifestación de las mejores y más profundas aspiraciones humanistas, que lo dote de tolerancia, en tanto reconocimiento del derecho a ser  diferente, y le dé disposición perpetua al diálogo”.                              
El sistema educativo tiene el papel más importante, porque se requiere la acción de unificar criterios, conductas entre las comunidades, organizaciones y las instituciones educativas. En el mismo orden de ideas se requiere que la practica educativa sea creativa, holística, integral vinculada a la realidad, a los problemas, a las necesidades de la comunidades. Se vive en un mundo complejo que necesita del sector educativo como constructor de conocimientos, la transformación de la realidad, que intérprete y permita comprender los fenómenos sociales, económicos, ambientales, culturales, históricos entre otros.
La educación ambiental por su complejidad engloba diferentes disciplinas, porque abarca parte de la física, biología, matemática, lo social e incluso lo cibernético; y que a su vez esta inmersa en un mundo determinado por el caos, la inestabilidad, el cambio. En un mundo donde existe la destrucción o extinción de especies, catástrofes naturales, perdida de valores culturales, tradicionalismo; es decir, se perciben escenarios diversos que complejizan las visiones individuales como colectivas y que a su vez obligan a cambios educativos.
          Por consiguiente Morín (1994)  plantea que “en la crisis de los fundamentos y ante el desafío de la complejidad de lo real, todo conocimiento necesita hoy reflexionarse, reconocerse, situarse, problematizarse. La necesidad legítima de todo aquel que conoce, en adelante, dondequiera que esté y quienquiera que sea, debiera ser: no hay conocimiento sin conocimiento del conocimiento”. Esto permite emplear el enfoque de la complejidad para estudiar la realidad con otra visión, en otras palabras, con criterios transdisciplinarios, holístico, integral, sistemático y en donde el sector educativo juega un papel preponderante.
       Asimismo a través del enfoque de la complejidad se visualiza una perspectiva teórica y epistemológica de la educación ambiental y que ésta a su vez permita contribuir a un cambio en la educación mas humanista, integral, científica; que responda a las necesidades sociales e individuales, que beneficie a la sociedad, para hacer del planeta tierra un mundo sustentable, equilibrado y justo. Según Miranda, O (2003) plantea que “el  área de las ciencias de la educación el enfoque de la complejidad se entremezcla con otros enfoques epistemológicos generales, que se caracterizan por querer apartarse de los paradigmas tradicionales, viciados de mecanicismo y cientificismo, con el propósito de producir una concepción que fundamente una práctica educativa mucho más creativa y holística, cercana a las necesidades reales del individuo y de la sociedad, más humanizadora, democrática e integral, y sobre todo dirigida a enseñar a investigar, a conocer de forma autónoma, a dominar estrategias para la construcción del conocimiento, la transformación de la realidad, y la formación de la personalidad.
Es indispensable para que exista sustentabilidad la integración humanidad-naturaleza-valores culturales, es asumir nuevos paradigmas, es plantear cambios en todos los actuales sectores y niveles de desarrollo social e institucional como lo son: familia, instituciones políticas, urbanismo, salud, entre otros y en especial la educación. Se requieren cambios de paradigmas por la complejidad de la realidad en donde el desarrollo implica que haya relación entre el ambiente: su protección  y conservación; cultural: respeto y conservación por la identidad cultural; político: que haya compromiso y responsabilidad entre el estado, los poderes, la legitimidad y legalidad; económico: que la producción de bienes y servicios, consumo e inversión, crecimiento económico generen beneficios y que no afecten a la humanidad, ni represente un choque entre los otros sectores en especial con el ambiente; y por último lo social: en donde las relaciones entre los individuos, movimientos sociales, la sociedad civil contribuya a valorar, respetar y armonizar con sus semejantes, con la naturaleza, con todo aquello que busque el bien común para las actuales generaciones y las futuras.
La complejidad de la educación ambiental por ser transdisciplinaria es parte de una integración de las ciencias; que esta implicada en temas tan acordes como lo es la construcción del conocimiento, en la comunicación, en la naturaleza de los cambios sociales, en el caso del papel que juega en las nuevas tecnologías, entre otros; que se opone al reduccionismo netamente academicista.
Para realizar el análisis de la epistemología de la complejidad se parte del hecho que existen diversos contextos que coadyuvan la integración de los diferentes y dispersos saberes; esto conlleva un cambio de modificación del pensamiento y de la educación. Filósofos como Wilden (1979) cuando plantea que asume la ecosistemología en donde la naturaleza deja de ser sin forma, desordenada, sin movimiento para transformarla en totalidad compleja.
Grigorián (s.f) citando a Marx plantea “que la sociedad, con sus estructuras económicas y políticas-sociales y con sus formas culturales no aparece como un todo de significado absolutamente propio, independiente del hombre y de su actividad, sino como un determinado conjunto de relaciones y formas de la actividad práctica del hombre”. Asimismo Gaarder, J(2000) cuando cita a Hegel, el cual pregonaba que el espíritu universal era la posible explicación de la vida de los seres humanos, sus ideas y de la cultura; también se tiene el caso de  Bachelart y Lukacs en las cuales sus posiciones filosóficas son parte del fundamento epistemológico de la complejidad.
Desde el punto de vista sociológico se tiene a Durkheim citado en Ritzer, G (2001) cuando enmarca a través de un análisis comparado los motivos que mantenían unidas a las sociedades primitivas y modernas, llegó a la conclusión que las sociedades primitivas se mantenían unidas por hechos sociales no materiales (cultura, y las instituciones sociales), es decir, conciencia colectiva, pero en las sociedades modernas por su complejidad se generaba una disminución de la conciencia colectiva. Weber citado en Ritzer (2001) sostuvo que la “reducción de la realidad empírica…a leyes está desprovista de significado; asimismo consideraba que la historia se componía de una inagotable fuente de fenómenos específicos, que para estudiarlos era necesario elaborar una gran variedad de conceptos destinados a ser útiles para la investigación del mundo real”.
Al efectuar un análisis profundo de los estudios sociológicos se puede percibir entre los diferentes estudiosos una serie de controversias, posiciones teóricas o de ideas, antagonismos que hacen del saber social una complejidad. Incluso Morín así lo expresa en su obra Introducción en el pensamiento complejo, el cual sostiene que la ciencia se fundamenta sobre la base del consenso y a su vez sobre la conflictividad.
Profundizando en la posición filosófica de Morin (1998) establece que la complejidad es la unión de los procesos de la simplificación, es decir, la selección, jerarquización, separación y reducción  con los otros contra procesos que implica la comunicación, la articulación de aquello que está disociado y distinguido. Asimismo plantea que hay que evitar o escapar de la alternativa entre el pensamiento reductor que solamente ve los elementos y el pensamiento globalista que ve solamente el todo. En resumen sostiene que  la complejidad es la dialógica orden/desorden/organización; en otras palabras, manifiesta que mientras más complejidad exista, mayor es la diversidad, se generan más interacciones, por lo tanto hay más aleatoriedad y se llega al limite de la desintegración.
 A nivel del estudio efectuado por Morín (1994) sobre el conocimiento plantea que los paradigmas cercenan el conocimiento porque considera que los paradigmas como la simplicidad, la disyunción, el reduccionismo y la abstracción; limitan, desfiguran lo real, dan una visión unilateral y recortan el conocimiento. Por tal motivo propone tener  conciencia de los paradigmas que limitan y plantea el principio básico de las distinciones-relaciones-oposiciones que son fundamentales entre algunas nociones matrices que generan y controlan el pensamiento. En el mismo orden de ideas, Morin (1999) incurre en una ruptura epistémica, por plantear transformar la manera de pensar, percibir y apreciar la realidad; es visualizar la realidad en sus diferentes contextos físicos, biológicos, psicológicos, antropológicos, sociales entre otros interconectados e interdependientes.
Morin (1999) a nivel educativo considera que es necesario un cambio, una transformación del pensamiento y por consiguiente una reforma de la enseñanza, es decir, una autonomía del pensamiento en donde los individuos puedan comprender de manera libre y abierta; capaz de no cercarse o enmarcarse solamente en lo local y lo particular sino que pueda concebir los conjuntos y esto coadyuvaría el sentido de la responsabilidad y de la ciudadanía. Asimismo plantea que con la reforma del pensamiento se tenga una visión integradora, que no se vea el conocimiento obstaculizado por los paradigmas de la reducción, disyunción y la separación. Considera que la naturaleza del ser humano es compleja, porque es una interdependencia física, biológica, psíquica, cultural, social e histórica y en la educación esta desintegrada. Por tal motivo plantea que hay que restaurar la conciencia de la identidad común a todos los seres humanos y que debe ser objeto esencial de la educación.
Entre uno de los principios básicos que Morín (2000) plantea es que mientras los saberes se impartan o se transmitan de manera desunida, divididos, separados y por otro lado la realidad o los problemas que esa realidad evidencian son multidisciplinario, transversales, globales, entre otros aspectos; esto conlleva que el conocimiento sea fragmentado, limitado y se evita tener un conocimiento capaz de aprehender los objetos en sus contextos, sus complejidades. También esta el principio de la enseñanza de la condición humana, el cual trata sobre la naturaleza humana, que el ser humano es complejo porque en el confluyen la condición física, biológica, psíquica, cultural, e histórica; y resulta que esta completamente desintegrada en la educación.
En el mismo orden de ideas y relacionando la complejidad con la sustentabilidad Mas, M. (2006) plantea que la sustentabilidad se “presenta sobre una armazón de naturaleza multipolar donde la base material, las personas y el conjunto de relaciones existentes generan un entramado en infinitud de dimensiones: económicas, social, políticas, moral, estética, gerencial, estratégicas, entre otras esferas, cuyas uniones son difíciles de identificar y distinguir. Se refiere a las bases fundamentales del desarrollo y al entramado relacional que otorga fundamento existencial para el aseguramiento del mismo”.                                             
La educación ambiental fundamenta reforzar valores y prácticas dirigidas a mejorar e incrementar el acceso a una calidad en la educación para todos, con la premisa de conservar, proteger el ambiente y los valores culturales; es conformar una sociedad sustentable, que permita mejorar las condiciones humanas, es decir, erradicar la pobreza, brindar beneficios y oportunidades a la población para que puedan ser parte de los sectores productivos, que valoren y fortalezcan el aprecio en las comunidades por el quehacer cultural, por su acervo cultural. Para Sariego (1999) citado en Troconis (2005) plantea que “la degradación cultural es consecuencia de una impositiva globalización de la cultura, complementaria a la posmoderna globalización de la economía. Se requiere entonces redimensionar la relación hombre-naturaleza sobre la base de una cultura que sirva de sostén espiritual a una nueva e integral concepción del desarrollo”.
Es importante resaltar que el ser humano habita en un mundo de interconexiones, interdependencia, que es parte de la globalidad de la existencia de la vida, que participa en una red de relaciones entre distintas especies y que el vivir o mantenerse en el planeta tierra requiere de la participación, de la armonía, del estar consciente de las relaciones, de ocupar el lugar que le corresponde en la tierra, para poder generar cambios que favorezcan al bienestar de todos. La relación del hombre (uso del término genérico) con el ambiente es un sistema de interrelaciones complejo que implícitamente exige el condicionamiento mutuo.
Asimismo Ferguson, A. (2003) plantea que “en tal sentido, la percepción generalizada de la gravedad y complejidad de los problemas socio-ecológicos; el desarrollo de una cierta conciencia crítica en los nuevos movimientos sociales que están influyendo, de alguna manera, en la toma de decisiones; los aportes de las mismas investigaciones ambientales y biomédicas, que abren nuevos horizontes para la comprensión de sistemas complejos y de las consecuencias de las acciones humanas sobre ellos y, finalmente, la tendencia creciente a un abordaje académico y profesional. Han ido perfilando un nuevo panorama para la discusión teórica del tema ambiental, pues se ha puesto en evidencia la falacia de la utopía liberal de un desarrollo indetenible de las fuerzas productivas, junto con un crecimiento ascendente de la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar”.
El primero de enero del 2005 se inició la Década de la Educación para el Desarrollo Sustentable (2005-2014), proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y promovida por la U.N.E.S.C.O, la década de la educación para el desarrollo sustentable reforma y actualiza un proceso prolongado en pro de la educación ambiental iniciado desde Estocolmo en 1972 con la declaración final de 26 principios y 103 recomendaciones, que plantea la formación de nuevas mentalidades, con habilidades, destrezas para interiorizar la ética ambiental y un nuevo criterio del saber dentro de la racionalidad, las aptitudes, las actitudes, los comportamientos y la toma de decisiones. La sustentabilidad es un concepto que nace desde la declaración efectuada por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de fortalecer la educación, porque representa el principal agente de transformación y por lo tanto se requiere reorientar los objetivos de la educación hacia el desarrollo sustentable.
 Por tal motivo la educación ambiental refuerza así, la educación como transformadora del devenir de la humanidad. A través de la educación ambiental se relacionan los procesos naturales, físicos, biológicos, económicos, sociales y culturales como base del desarrollo sustentable. La sustentabilidad no se simplifica solamente en un mero asunto ambiental, de justicia social y de desarrollo; sino también se trata de la población y de la supervivencia como individuos y culturas. La visión del término sustentabilidad, persigue que la humanidad revalorice, se readapte a la preservación, conservación de sus herencias culturales, sus formas de organización social y productiva, sus tradiciones específicas de mezclarse con sus ambientes naturales y sobre todo se convierta en la autoridad ética para el respeto de la diversidad cultural y el conocimiento tradicional.
En el 1968 se crea el Club de Roma (conformado por un grupo de personalidades de todo el planeta)  tenía como objetivos fundamentales el generar debates entre expertos sobre los problemas que amenazan a la humanidad y sensibilizar a la opinión pública mundial, luego en 1972 se plantea el informe del Club de Roma denominado los límites del crecimiento. Este Informe fue la primer alarma sobre la supervivencia misma del planeta, a la vista del creciente agotamiento de los recursos naturales (aunque todavía no había tenido lugar la primera crisis del petróleo) y los catastróficos impactos medioambientales, ambos producidos por el modelo económico dominante.
 A través de la Agenda 21(22 de diciembre de 1989) o Programa 21(término oficial adoptado por la Organización de las Naciones Unidas-O.N.U) se plantea promover el desarrollo sustentable y consiste en un plan de acciones ambientales para ejecutar a nivel mundial por todos los gobiernos que conforman la O.N.U., se asume el 21 para hacer referencia al siglo XXI. Sin embargo es de hacer notar que desde 1983(Comisión mundial sobre ambiente y desarrollo) se viene realizando por parte de la O.N.U, eventos internacionales con el fin de dar a conocer la situación ambiental y los peligros a que esta expuesta la humanidad, por la desidia, la ignorancia, la destrucción y la poca valorización que se le ha dado al ambiente natural. Para 1987 se público el informe Brundtland, el cual consistió en plantear la pobreza de los países del sur y al consumismo desmedido de los países del norte, ocasionando la insostenibilidad del desarrollo y la crisis ambiental.
Para el año 1992 en Río de Janeiro (Brasil) nuevamente se realiza otra conferencia de la O.N.U sobre ambiente y fue denominada Cumbre de río o Cumbre de la tierra, en donde se decidió adoptar la Agenda 21; esto permitió que varios países miembros incorporaran el programa en sus planes políticos, económicos, ambientales, sociales y culturales; es conveniente resaltar que Estados Unidos se abstuvo de firmar la declaración y el convenio. 
 Seguidamente para el año 1997 se realiza la Conferencia Río + 5 en Nueva York, se le hicieron ajustes y revisiones a la Agenda 21. En ese mismo año se auspicio por parte de la O.N.U con la participación de 159 países en la ciudad de Kyoto- Japón, establecer un Protocolo para el cumplimiento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el calentamiento climático global, el cual ya había sido aprobado en 1992. Entre loa aspectos resaltantes del Protocolo sobresale el hecho que los países miembros debían reducir la emisión de gases (dióxido de carbono, producido por la combustión de petróleo, carbón y gas) que son los que producen el efecto invernadero.
 En el año 2000 se estableció seguir con la Agenda 21 y complementarla con la agenda denominada Metas de desarrollo del milenio haciendo hincapié en las políticas de globalización y la erradicación de la pobreza y el hambre; para el 2002 se efectuó la cumbre de Johannesburgo (Sudáfrica) revisando nuevamente la agenda 21.
 A pesar de todos los convenios establecidos a través de organizaciones internacionales, la humanidad debe plantearse su responsabilidad en el tratamiento y cuidado conveniente del planeta y sus recursos. La educación sigue siendo la estrategia fundamental en el proceso para aprender a tomar decisiones en cuanto a la equidad social, la economía y la calidad del ambiente de las comunidades.
Las actividades pedagógicas deben estar enlazadas a las necesidades básicas de la comunidad, a la preservación y conservación ambiental, a la valoración cultural originaria, al respeto a la interculturalidad, entre otros factores que son determinantes para convivir en armonía en sociedad, y que conlleven a una mejor calidad de vida. Entre los enfoques ambientales que se deben de tratar a nivel educativo se tiene el cambio climático, escasez de los recursos naturales, diversidad biológica, riesgos ambientales, producción y consumo sustentable entre otros.
Esta perspectiva de la sustentabilidad exige programas de educación ambiental que conjugue nuevos principios productivos, valores éticos, expuestos a un amplio criterio de actividades y de actores. La educación es el camino que contribuirá en el proceso de la protección ambiental, incorporando líneas de acción enseñanza- aprendizaje que faciliten el  tomar decisiones que consideren a mediano y largo plazo la calidad del ambiente, la preservación de los recursos naturales, la diversidad cultural de las comunidades; este tipo de  decisiones guiarán los esfuerzos de las comunidades para obtener un desarrollo sustentable.

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