NATURALEZA DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA. RECUENTO DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA EN MÉXICO Y EL MUNDO.

Rodrigo Hernández Gamboa

Planificación en el Estalinismo.

El triunvirato a la muerte de Lenin, estaba constituido por Stalin, Kámenev y Zinovieve, que pronto se vio desfigurado por el primero. El apoyo que consiguió Stalin del aparato burocrático y del comité central del partido, reafirmó su nueva posición dentro de la Revolución, y acabó con sus opositores y sombras, tanto a su persona como a la dirigencia; se apropió de esta nueva autoridad que le concedió el poder de eliminar a sus contrincantes de derecha, de izquierda, de centro y hasta a los apolíticos (Droz Jacques; 1982; 45-47). El primer sentenciado fue Trotski, que alarmado por la burocratización y los matices autoritarios del Secretario General del Partido, José Stalin, fue acusado de revisionista anti bolchevique, y pequeñoburgués, hasta hacerlo abandonar su cargo en el partido y exiliarlo en varios países Europeos, hasta su fatal desenlace en México.
Stalin hizo del socialismo de Estado la doctrina del partido -contario a todo pensamiento marxistas desde la génesis-, siguiendo la postura hacia el desarrollo y desdeñando las rebabas de organización obrera dentro de las fábricas. La dictadura férrea no fue consolidada sí no hasta después del éxito del primer plan quinquenal en 1927 (posterior al NEP) y el Congreso de los Vencedores en 1934. Este primer plan quinquenal no incorporó novedad teórica alguna que no allá sido antes debatida y enraizada en el consiente común del posterior paso hacia el comunismo. La indiscutible acumulación socialista originaria para dar nacimiento a los medios de producción carentes, y al modelo de colectivización agrícola, terminaron por ser postulados engendrados antes de la propia revolución, y en ese momentos eran puestos en practica, solamente Stalin le agregó la violencia para imponerlos (Bahamonde Magro, 1981: 6).  
La política de este primer plan de cinco años, se basó primeramente en la reconstitución del campo, que como observábamos estaba muy degenerado. La mayoría de las tierras estaban en manos de los Kulaks, que son los granjeros privados, pero con la implementación de este plan, lo que se intentó fue acabar con esta forma de propiedad y transfórmala ya sea en Sovjoses, que son granjas estatales o había partidarios que preferían los Koljoses, que son tierras colectivas y que se oponían a las granjas estatales por las relaciones de salarios presentes en éstas, además estaban los leninistas que apoyaban las formas más simples de organización, como paso obligado a una posterior transición a formas más evolucionadas, es decir, apoyaban una propiedad colectiva tradicional que se había mantenido durante la estadía de Lenin. Mas este debate fue ganado por la propuestas Estalinianas, dirigidas a la formación de granjas estatales, Sovjoses, impulsadas por la colectivización integral del agricultura soviética a través de métodos coercitivos que vencieron la resistencia campesina (Bahamonde Magro, 1981: 8).
Esta transformación se llevo a cabo en varias etapas. La primera de estas fue una expropiación de las tierras de los pocos acaudalados terratenientes que todavía gozaban de sus tierras con libertad. Para 1930 presupone el Estado soviético, que la mayoría de las tierras están en manos de los Koljoses, pero después se deducirá que la mayoría de las tierras en este primer plan quinquenal fueron entregadas a las granjas al servicio estatal, teniendo buenos resultados en la producción de cereales, pero atroz en la búsqueda del socialismo y en el establecimiento de la emancipación campesina (Droz Jacques, 1982: 53).
En lo que se refiera al trabajo asalariado, en este Primer Plan Quinquenal, se delimitan las tareas sindicales, y consolidan la disciplina obrera con el fin de mejorar la calidad y productividad de las fábricas. Así mismo los grandes establecimientos de los sectores básicos de la producción quedaron en manos del Estado y fueron las pequeñas unidades de producción las que se asociaron en cooperativas, pues si en 1928 32.5% de los trabajadores de estas pequeñas industrias eran cooperativistas, ya para 1932 eran cerca del 35% del total. En ese mismo año, 1928, la producción industrial privada que era del 20% del total, para 1932 su disminución fue casi integral, ya que solo el 0.5% era su resultado (Bahamonde Magro, 1981: 10). 
Como ya habíamos comentado anteriormente, los intereses socialistas quedaron postergados, y se pidió a las masas obreras sacrificar las demandas legítimas proletarias, con el fin de hacer posible en un futuro cercano el advenimiento de la abundancia y el sueño quebrantado de un comunismo añorado. Estos incumplimientos a las bases obreras, se tradujeron en la pérdida del entusiasmo por el Estado proletario y socialista, además de una mínima motivación para el trabajo y el absentismo como práctica común de descontento entre los trabajadores. La igualdad de los salarios, como equidad de ingresos entre la población, es corrompida por el Estado que manifestó mejores salarios dependiendo de la productividad, además de mejores ingresos para los trabajadores calificados que impedían una equidad en la sociedad socialistas (Droz Jacques, 1982: 59).
Como mencionamos, desde la época del NEP, el mercantilismo afloró, además del libre cambio; con el Primer Plan Quinquenal, la situación, beneficiando el liberalismo, continuo en los mismos términos. Mas ya no porque la proliferación de los comercios aumentara, sí no por que el mercado negro mantuvo su autoridad, con respecto a la realidad soviética. Las limitaciones por parte del Estado al azúcar, trigo y otros enceres indispensables, convirtió al mercado negro en el principal referente de precios en las ciudades y el campo, no cambiando en mucho las relaciones de oferta y demanda.
En fin, este primer Plan Quinquenal, favoreció en gran medida, la industrialización de Rusia. Las grandes fabricas de materiales pesados proliferaron por toda el territorio soviético. El gran avance de la industria favoreció la explotación laboral que sobrepasaba al de las naciones capitalistas, imponiendo forzosas horas extras o desarrollando una plusvalía acosta de exigencias de productividad, y restringiendo el trabajo para los que demostraran descontento por tales condiciones permanentes. Sin embargo, hay que agregar que muchos de estos obreros no estaban tan disconformes con estos tratos. Por medio de propaganda ego centrista de la imagen de Stalin, de una coerción nacionalista por temor a una inminente guerra con la Alemania Nazi, y de ensalzar una revolución de trabajadores patriotas, los obreros creyeron en un futuro autentico hacia un socialismo nacional, contemplando como la economía y la industria avanzaban con pasos colosales pero con mínimos estándares de bienestar en la población; además de que esta propaganda nacionalista quedaba desligada totalmente del intrínseco internacionalismo marxistas.
En el Segundo Plan Quinquenal, que se desarrolló en los años de 1933-1937, se intentó de manera desesperada cumplir con las metas trazadas como referencia al cumplimiento inexorable del plan; llegando al desvarió de cumplir un plan quinquenal en cuatro años. Con Stalin se estableció el constante desarrollo económico y la reconstrucción nacional. Es en este mismo periodo de tiempo que se produce la nueva Constitución de la URSS, en la que se establece en el artículo 22, que “la vida económica de la U.R.S.S estará determinada y dirigida por el plan económico del Estado, el cual tiene como finalidad aumentar la riqueza comunitaria, incrementar constantemente el nivel material y cultural de los trabajadores, reforzar la independencia de la U.R.S.S. y a aumentar su poder defensivo” (Martínez Cortiña, 1971: 4). Situación por demás ilustrativa del predominio de toda la economía dirigida y sustentada por la planificación. 
El resultado de este segundo plan quinquenal estuvo enmarcado por su diseño, que atendía en mayor medida a la industria ligera en contrapunto con el anterior plan. Esto fue sólo el resultado de la coyuntura internacional, colocando prioridades en el plan como reflejo de las dificultades económicas y la rigidez política presentes en Europa. La particularización de las circunstancias internacionales en esa época se pueden describir por su inestabilidad y por la dificultada para la obtención de créditos, entorpeciendo con ello las exportaciones. Además, se puso demasiados énfasis en el reforzamiento de la industria armamentistas duplicando el gasto militar por diez. Aún así, el segundo plan hizo posible un incremento de la renta nacional en un 110%. Interesante es afirmar que la aplicación de este programa de planificación sustentado en el despropósito de mejorar las condiciones obreras y en el cumplimiento de metas aceleradas, dio como resultado que en un decenio la renta nacional se cuadruplicara. Este crecimiento se dio acosta de la emancipación obrera y de la lucha contra la precarización de las condiciones campesinas, dejando por fuera cualquier síntoma que reforzara su carácter socialista (Taibo, 1999: 92).
Sin embargo, no se cumplió la meta de personas empleadas que se contenía en el plan, asociado a que los incentivos se convirtieron en la forma más eficaz para determinar el salario. El trabajo a destajo, es decir, el salario dependiente de la producción personal se amplió en las ramas productivas. Provocando con ello la cuasi obligatoriedad de que las mujeres casadas también trabajarán para solventar los gastos necesarios. Tenemos que agregar que la puesta en práctica de programas que estimulaban la competencia socialistas, se conceptualizaban en la contienda entre talleres, fábricas y centros de trabajo, para superar las metas del propio plan, tanto con ellas mismas como con otras plantas productivas (Nove, 1973: 242-245) Situación sintomática de la degeneración de los apuntes marxistas que repudiaban el carácter parricida de las empresas en su búsqueda por hacer desaparecer a los competidores.
En lo que respecta a la industria, se vivió un ritmo lento de crecimiento alimentado por muchos factores; se tenían plantas industriales que terminar del anterior plan antes de iniciar las del nuevo; por un fuerte descenso de la construcción, pues no existían cuadros altamente calificados, y por último; por un detrimento de las inversiones que ahora se destinaban en su mayoría a las industria armamentistas (Nove, 1973: 245-247).
El Tercer Plan Quinquenal que da comienzo en 1938-1942 buscó cumplir el objetivo político-económico de alcanzar en lo posible o sobrepasar también en lo posible en el aspecto económico, el nivel de los países más desarrollados de occidente. Pero en 1941 se interrumpe la búsqueda de estos objetivos por la invasión alemana (Martínez Cortiña, 1971; 7). Sin embargo, en los tres primeros años de la implementación del nuevo plan, se tuvo registro de un incremento evidente de la renta nacional, además de un volumen mucho mayor de la industria pesada. Como consecuencia de este esfuerzo por industrializar en todos los ordenes al país, la agricultura que había sido hasta la implementación del primer plan sexenal la predominante, pasó a generar sólo una cuarta parte de la riqueza total, y esto pese a dar trabajo a la mitad de la población, panorámica si se quiere apreciar así, de la gran desigualdad ahora entre los antagonismos campo-ciudad de una economía capitalista, situación que tendría que ser divergente en la URSS, pero que en cambio permaneció. El caso es que la industria, a principios de los años cuarenta, era la productora de casi el 63% del total producido, esto a pesar de tener sólo a una tercera parte de la sociedad trabajando para ello.
Esta desigualdad tuvo como secuela más evidente el posterior desfase en las producciones de la industria pesada, asociado esto a que se esfumaron las reservas de materias primas disponibles, causando en algunos casos un verdadero desastre medioambiental, que es consecuencia próvida del desenfado a la hora planificar correctamente, sin nociones a largo plazo, tomando en cuenta los recursos disponibles acorde a la racionalidad, y no simplemente por la necesidad presente de atraer mayores ganancias (Taibo, 1999: 94).
Para hablar sobre la URSS en este periodo basado en el tercer plan quinquenal, hay que decir que se vivía en una constante incertidumbre por el peligro de un conflicto bélico, cosa que explica tal vez un déficit en la producción de bienes de consumo en prioridad al arsenal armamentístico. Al mismo tiempo, las constantes redadas en la paranoia Estaliniana produjo tal pérdida humana, que engendró una escasez de mano de obra en el país, tal era la magnitud del genocidio. Con todo, la producción industrial hubo aumentado en los primeros tres años del plan quinquenal por encima de lo previsto, pero este crecimiento benefició a ciertos sectores industriales. Por un lado la producción militar aumentó 59% de lo planeado, así como la producción de calzado aumentó 60% en el mismo renglón, pero por otra parte, la producción de acero sólo creció el 5.8%, el cemento 3.6%, mientras la producción de azúcar en vez de aumentar disminuyó. Tal vez ejemplifique cuales eran las prioridades del plan en esta diatriba del peligro a adentrase en la guerra (Nove, 1973: 268-269).
En lo concerniente a la agricultura, se dieron cambios trascendentes. Primeramente se les quitó a las familias que poseían muchas tierras una parte de ellas, al mismo tiempo que se implantó unos mínimos obligatorios de unidades de jornada laboral para campesinos físicamente útiles. En lo correspondiente a la ganadería, los propietarios de ganado en propiedad privada tuvieron que entregarle una mayor parte de sus excedentes al Estado, por causa de un descenso en los corrales colectivos, provocando que las familias tuvieran menos animales en su poder. En conclusión, los habitantes del campo tuvieron razones suficientes para quejarse; tenían más trabajo, menos pan, menos animales domésticos, demasiado poco dinero y reducción en el tamaño de sus parcelas (Nove, 1973: 270-273).
Por lo que respecta al trabajo asalariado, se tomaron medidas más profundas al absentismo, castigándolo con sanciones del código penal, con penas de hasta seis meses de trabajo forzado en su puesto laboral. Quien llegase tarde al trabajo con 20 minutos de retraso se le culpaba de absentismo, y la reincidencia era considerada como vagancia, con pena de prisión. Además, nadie podía abandonar su puesto de trabajo sí no es que era precedido por un permiso especial, aunado al alargamiento de la jornada laboral de siete a ocho horas. Todo esto en la predisposición a enfrentar prontamente una guerra, pero no se justificaba el trato de explotación que se les daba al obrero y más sí se estaba en la dictadura proletaria (Nove, 1973: 274).   
Pero antes de seguir analizando la planificación, tenemos que recopilar las situaciones que devinieron de la intervención alemana en Rusia. Pues la amenaza nazi era patente en los deseos expansionistas de Alemania, y Stalin en su delirio paranoico, veía espionaje donde había oposición, encontraba traidores donde había critica, mataba a contrarrevolucionarios donde había verdaderos comunistas; en vez de que la amenaza nazi produjera unión dentro del seno del partido comunista soviético, colocó a los delincuentes Estalinistas en una libertad catastrófica.
Algunos datos que nos ilustran sobre el desastre de la invasión Alemana y de la inmersión de la URSS en la guerra son las siguientes: en la retirada de los soviets, se abandonaron centros muy importantes y estratégicos para el desarrollo, se desmantelaron minas que producían el 63% del carbón; el 68% del lingote de hierro; el 58% del acero necesario para la industria; el 60% del aluminio; el 41% de las líneas férreas; el 84% de la producción de azúcar; el 38% de los cereales y el 60% de la producción de cerdos (Nove, 1973: 284). La Segunda Guerra Mundial produjo dentro del la Unión Soviética cerca veinte o veinticinco millones de personas muertas, las propiedades y tierras apropiadas por los ejecitos nazis que eran de gran productividad agrícola como industrial, quedaron arrasadas, sin embargo fueron recuperadas poco después de terminada la guerra; el espíritu socialista aún estaba dentro el pueblo soviético, que creían en el sueño comunistas sobre la imagen ensalzada de Stalin y el triunfo en la guerra.
Después de terminada el conflicto, el culto a la personalidad Estaliniana no cesó, las fotografías del líder eran difundidas como objetos religiosos por millones de personas, además de las innumerables calles, fabricas o cualquier espacio publico que era bautizado con el nombre del mítico jefe de la Revolución y defensor de la patria contra los terribles nazis. La participación o aprobación a cualquier sedición u oposición al Estado, mencionada en una plática privada o escrita en correspondencias personales, fue origen de una muerte segura y desconocida. El Ministerio del Interior y la Seguridad del Estado eran los encargados de silenciar las críticas que cualquier gobierno está expuesto a provocar, pero que en las condiciones soviéticas no estaban dispuestos a tolerar. Como es el caso de los inminentes cuestionamientos que la población rusa se hacía respecto al precario nivel de vida en el que subsistían en comparación a occidente, que era misérrimamente superior entre las clases obreras, aún y que el despegue económico en la URSS se volvía patente en las innumerables propagandas distribuidas, pero esto no era un reflejo en la calidad de vida de los ciudadanos.
Las tareas de la policías de Estado se concentraban en tratar de ocultar la imagen de occidente, y no era que en occidente las políticas obreras dieran como resultado una armónica relación trabajo-capital, sino que simplemente la puesta en practica de paradigmas benefactores eran escudo a la inminencia de nuevas revoluciones obreras. Sin embargo, había en la URSS serias restricciones de viajes y una raquítica comunicación con el exterior, provocando un aislamiento de la sociedad, en el cual los obreros sólo tuvieron la opción de aceptar las mentiras del aparato estaliniano.
Los logros científicos y tecnológicos que surgían en la URSS, fueron condecorados con grandes aspavientos nacionalista, gloriando los avances y las indudables bendiciones del sistema socialistas ruso, en contraposición del apocalíptico e inhumano trato capitalista e imperialista que proliferaba en forma de propaganda dentro de las fronteras soviéticas (Ellenstein, 1977: 140-178). Como observamos en gran parte de este recorrido histórico, la puesta en práctica de paradigmas marxistas eran próvidamente menores a los esperados, en cambio las políticas corrientes de cualquier gobierno totalitario fueron estándares.
El Cuarto Plan Quinquenal se realizó en 1946 y llegó a su término en 1950, pues se tuvo que abordar la planificación dentro de un ánimo de guerra y con la intención de reconstruir las zonas productivas que habían sido devastadas. Este plan de la posguerra tuvo como finalidad la de hacer resurgir la economía nacional, pero era evidente que el Estado soviético no disponía de los medios suficientes para poder realizar la reconstrucción ni desarrollar por consiguiente la industria pesada, así como tampoco era probable incrementar la producción de los artículos de consumo básico (Martínez Cortiña, 1971: 10)
Algunos datos que se pensaba superar con las ambiciones del nuevo plan fueron; saldar el déficit de 25 millones de personas sin hogar, también se pensaba nivelar la balanza de pagos por la deuda que la nación adquirió por el inconveniente de la guerra. Pero las tareas que se consideraban inmediatas eran en términos generales; la reconstrucción y reconversión. Es decir, se priorizaba reanudar el asenso industrial y agrícola que había sido demolido, pero esto tenía trágicamente preeminencia por avanzar, en contraposición de la reconstrucción de ciudades, pues la mayoría de las nuevas construcciones eran por lo general grandes fabricas al contrario de las viviendas que se necesitaban de manera desesperada (Nove, 1973: 305-314).  
Es en el transcurso del Quinto Plan Quinquenal que acontece la muerte de Stalin. Éste inicia en 1952 y se da por concluido en 1955, sin embargo, es importante resaltar que es en este periodo que la producción se incrementó de manera notable, alcanzando en el último año de este plan una producción de bienes de equipo cuádruple a la registrada en 1940, y en los artículos de consumo se duplicó, aceptando como antecedente a comparar la situación anterior a la segunda guerra mundial (Martínez Cortiña, 1971: 11).
Las crecientes tensiones sobre una guerra de las dos superpotencias, hizo incrementar el gasto destinado a las fuerzas armadas, estos costos crecerían año con año. Se tuvo contemplado en este plan hacer crecer a la industria en un 70% en los cinco años, la renta nacional debía aumentar en un 60% y los salarios reales en un 35%, más o menos en concordancia con el crecimiento de las rentas de los campesinos que se tenía planificado crecerían un 40%. Otros datos del presupuestado crecimiento del país son: la producción agrícola en lo que respecta a cereales crecería entre un 40% y un 50%, la producción de carne entre un 80% o 90%, y el de la leche en máximos de 90%, pero estos máximos esperados no dieron frutos sí no hasta después de la muerte de Stalin, es por eso que no se vuelve indispensable hablar de ellos ahora. Lo que hay que decir es que no hubo grandes cambios en estos últimos meses del Estalinismo, sí después de su muerte (Nove, 1973: 339-341).   
Pero antes de terminar de hablar sobre la planificación Estalinistas, es necesario dilucidar como es que se manufacturaba la planificación y cuales eran sus notables características. Una de estas particularidades, radicaba en que la autoridad suprema en materia económica y por ende en la planificación, era ejecutada por el Buró Político del Partido, en constante colaboración con el gobierno y el órgano central de la planificación, que autorizaban las prioridades del plan durante el estalinismo. En contraste, el papel del Soviet Supremo fue sólo decorativo, pues su tarea se limitaba a aprobar el plan global en forma definitiva. Aunado, a que los que se encargaban de que dicho plan fuera aplicado por las empresas, resultaban ser los organismos que tutelaban las ramas de la industria y que eran dependientes del poder central (Marczewski, 1979: 53).
A la aplicación del plan se devenían en muchas maquinaciones autoritarias para hacer valer la planificación como era prevista, para tales casos se utilizaban filtros y controles tanto a las fabricas industriales como en los organismos agrícolas e industriales. El primer control, como ya la mencionamos, era aplicado por los tutelajes de las autoridades en las ramas industriales en turno, asegurándose que las empresas siguieran el funcionamiento y la ejecución prevista por el plan. En segundo lugar, los bancos fungían como control, pues eran los intermedios de los fondos de circulación de las empresas; antes de ejecutar cualquier operación, la banca verificaba de acuerdo con los objetivos y las normas del plan su sustentabilidad. El tercer control resultaba ser el sistema de los servicios fiscales que percibían los impuestos sobre las cifras de operaciones, concordándose con lo planificado. El cuarto control era aplicado por el Ministerio de Finanzas, que lo ejercía mediante un cuerpo de controladores especiales que verificaban en el lugar de trabajo las condiciones en las que se ejecutaba el plan dentro de las empresas. El quinto control se ejercía por el Ministerio del Control del Estado, teniendo por derecho el de inspeccionar, en todos los aspectos económicos, financieros y contables, el funcionamiento de la empresas, según un plan anual de control establecido. Y por último, el sexto control, se remitía a las células del partido, que tenían como deber el de vigilar las condiciones de las empresa y con ello garantizar la gestión en concordancia a lo planificado. Este proceso, rígido sin duda, era favorecedor para las metas propuestas, pero también era una maquinaria voraz expresada por un Estado autoritario que controlaba gran parte de las situaciones en las empresas estatales, y con ello frenaba la autogestión obrera y el espíritu progresista (Marczewski, 1979: 55).
Para muchos convencidos marxistas fuera de la URSS que oían el desprestigio por parte de los norteamericanos o europeos occidentales, acerca de las terribles condiciones de vida que se ocultaban tras las fronteras soviéticas, consideraban éstas como golpes de ciego ante la supremacía del Estado socialistas, que causaba pánico entre los círculos capitalista de entonces. Tal vez sí era verdad este desasosiego, pero en algunas ocasiones estas afirmaciones de los organismos burgueses describían la realidad. Finalmente el 5 de Marzo de 1953, Stalin muere, en forma controvertida, pues evidentemente por unos días se acalló su muerte. Su cuerpo fue moldeado con cera y puesto a un lado de Lenin, que también había recibido el mismo trato. El cuerpo de Stalin sólo duró ocho años allí, después las verdades se mostraron sin remordimientos, y la maquinaria soviética, ahora aplastaba al más sanguinario, neófito y paranoico dirigente (Ellenstein, 1977: 140-178), que a mi parecer condenó el movimiento revolucionario al autoritarismo.

Sin embargo, no se puede derrumbar esta noción socialista, o la planificación económica por personajes nefandos como Stalin, estos han existido dentro de cualquier régimen político, hasta en la propia democracia han proliferado. Lo que se tendría que hacer sin duda, es realizar un análisis concienzudo de la experiencia soviética, tanto de su maquinación autoritaria, y sobretodo, para nuestros fines, al hablar sobre la planificación sin ultrajes ideológicos que desenmascaren los tintes autoritarios que se retomaron de esta facultad económica. Pues se puede notar que la implementación de esta forma de dirigir la economía le rindió medianamente bien al experimento soviético, siempre teniendo en cuenta que esta práctica planificadora se vio acompañada de un terrorismo de Estado y una explotación de la clase trabajadora sin precedentes. Para sacar conclusiones acerca de los errores cometidos por la URSS, así como por sus dirigentes, es indispensable aproximarnos a la mediocridad con que las teorías marxistas fueron puestas práctica por estos ensayos. Pero tampoco es conveniente encerrarnos en la descalificación que opacaría cualquier estudio serio sobre las cuestiones soviéticas de la era estaliniana, que más tarde compararemos con otros ensayos planificadores.

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