NATURALEZA DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA. RECUENTO DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA EN MÉXICO Y EL MUNDO.

Rodrigo Hernández Gamboa

Estado Benefactor.

Una de las muchas definiciones con las que se puede hacer referencia al Estado se concentra en definirlo como un instrumento orgánico que busca la armonía y el bien común de todos los ciudadanos de una determinada región. Esto lo entendieron los teóricos del llamado Estado Benefactor, como para introducir este paradigma de Estado, en el tormentoso problema que mantuvo imbuido al capitalismo después del jueves negro de 1929, adonde se derrumbó lo establecido y no se pudo volver a concebir la economía como algo alejado de las políticas económicas y públicas del gobierno. Ahora el Estado dentro de este nuevo paradigma, tendría que ser un promotor importantísimo de la economía, y la búsqueda de este bien común se volvió política de Estado, o al menos se retomó con mayor fuerza las necesidades de esta armonía en el ámbito económico.
 
El principal ideólogo y teórico de este paradigma económico sin duda fue John Maynard Keynes, en la casi totalidad de su obra aborda los temas referentes a la economía, y sienta las bases para lo que se llamaría welfare state, una interpretación de una nueva forma de mantener al mercado como eje rector de la economía, pero utilizando al Estado para atenuar los ciclos económicos inevitables, pero que con su participación es posible prever y matizar.

Keynes en su Teoría general, defendió el concepto neoclásico de equilibrio general, afirmando que sólo el equilibrio se logra cuando la oferta y la demanda global se igualan en la posición del pleno empleo. Arguyendo que este pleno empleo no es algo que se afirme sin ninguna variación en las economías capitalistas; se requiere la intervención de Estado a través de políticas fiscales y monetarias para establecerlo. Estaba convencido que la política del “dejar hacer, dejar pasar” no era ya eficaz, al menos a corto plazo, por eso le otorgó estas condiciones de coordinador al Estado para el desarrollo a largo lazo, dándole responsabilidades como; el establecimiento de un marco legal para el orden de las libertades, así como el velar el cumplimiento de las mismas. Otra responsabilidad del Estado se concentra en impulsar objetivos de progreso en un marco de respeto a los ciudadanos, y por último, el Estado tendiente como impulsor de un modelo de sociedad que garantice el pleno empleo de la mano de obra disponible, la mejora de la productividad y la justa redistribución del ingreso (Orduna Diez, 2005: 23)

Es así que con un modelo socioeconómico capitalista se intenta aplicar medidas desaceleradoras de crisis y atenuantes de desigualdades. Y como se señaló, el liberalismo económico es muy restrictivo sobre cualquier método que efectué un desvió de las libertades del mercado. Mas esto no fue impedimento, para que se utilizaran las denominadas políticas económicas, y entre ellas la planeación, para hacer frente a las problemáticas socioeconómicas que se evidenciaban.

Tal teoría que se expandió después de la Segunda Guerra Mundial, por todos los países de occidente, propone dos grandes compartimientos de la actividad económica, y sobre todo macroeconómica: la actividad mercantil considerada por si mismas el eje de la producción de lo necesario, es decir, no se desconoce al capitalismo como forma de producción y distribución, así como la creadora de riqueza en las naciones, y todo lo que el capitalismo por si mismo implica. Aunado a la anterior, la segundad actividad como predominante en la teoría benefactora; es la actividad social, considerada como el dominio de las necesidades colectivas, subordinado siempre a la primera actividad económica. Se considera la búsqueda de riqueza y la distribución de la misma por arte del Estado, como una compensación de los malestares, desequilibrios y desigualdades en el campo de la producción de lo necesario (Arana Aguilar, 1990: 140-141) 

Mas en este círculo de los países, en donde la economías son mixtas, y en donde la solución de las demandas económicas se distribuyen entre el Estado y mercado, es imperante hacer hincapié en una serie de distinciones que nos pondrán en el lugar indicado en donde se distinguirá de mejor manera las divergencias entre los tipos de planeación y dentro de estas, la calidad y carácter de la misma.

Es de suponerse que la aplicación del capitalismo en los países con economías mixtas, se ha complementaría de valores y libertades propias del liberalismo económico, es decir, no se entiende al capitalismo, sin el derecho al libre transito, la libertad de comerciar o de incurrir en el mercado. Pero sí aunado a esto, reconocemos a un ente guiador de las facultades económicas que restringa ciertas aptitudes y coloque prioridades por encima del interés individual mercantilista, estamos en presencia de una flexibilización de la planificación y de una descentralización de la misma. Este modelo es una clara referencia a una nueva manera de adentrarnos a la planeación de una forma más indicativa. Señales explicitas del desmarco de esta nueva teoría socioeconómica de la primigenia planificación socialistas soviética.

Pero primero que todo es necesario explicar la nueva faceta indicativa y no imperativa de la planificación en estas economías mixtas. Es reconocido que la planificación dentro del paradigma soviético del socialismo, la obligatoriedad de factores de la producción ha de señalarse en el plan; es decir, precios, cantidad y calidad de producción, gastos e inversiones en los mismo, una compleja ramificación de componentes que se sellaban con metas a mediano y a largo plazo, que tenían que ser alcanzadas sí se quería conseguir los objetivos de la planificación. Además, la obligatoriedad de la planificación se distingue en las sanciones a las que eran acreedores a aquellos que no respetaran dicho imperativo (A. Gordillo, 1973: 78-79)

En contraste, la planificación indicativa disiente. Este instrumento no tiene carácter de obligatoriedad entre los actores económicos, aunque dicho sentimiento no carece de fuerza como para persuadir a los actores económicos a decantarse por lo nombrado en el plan. Su fin en sí es sólo aplicar medidas persuasivas, para alentar o desalentar a los capitalistas de hacer determinadas acciones. Los instrumentos a los que se acoge la planificación indicativa, se manifiestan en una política crediticia mediante la cual se apliquen préstamos con mayor facilidad para inversiones que se ajusten al plan o viceversas. Una política fiscal que grava con mayor dureza las actividades que se apartan del plan, o por el contrario, aligerando la carga fiscal o incluso liberar de impuestos aquellas que se apeguen a lo dispuesto por el plan. En política administrativa el Estado tiene a su favor, para persuadir a los actores económicos, facilidades en los tramites de industrias e inversiones que resulten compatibles con lo planificado, y por último; en política de inversiones públicas, el Estado canalizaría sus propios recursos hacia los polos en donde el mismo procure, se tienen que desarrollar de mejor manera (A. Gordillo, 1973: 80-81)

Otra supuesta modificación a la noción planificadora primera en el socialismo soviético, es la expresión de planificación centralizada y en su caso del Estado de Bienestar, descentralizada. La planificación centralizada consiste en que un solo órgano central, con una visión unísona del conjunto de la economía, tome las decisiones de la planificación. Tampoco se trata, en la planificación imperativa, de que todas las decisiones sean caso de estudio de este solo organismo, es más bien que las principales; las relativas a inversión, producción, salarios queden al margen de la participación de otros actores. Por ende, un plan centralizado detalla claramente los fines y las metas a las que se intenta llegar, es rígida y detallistas, dejando poca participación otros actores. Mas ahora, en el Estado de Bienestar, es claro decir que existe en la mayoría de los países un órgano central que es el encargado de concebir el plan, pero es mejor decir, señala el autor, que la ejecución tiene que ser descentralizada. Aunque es bastante ambiguo ahora calificar a la planificación sólo socialistas, como centralizada, pues en todos los países que utilizan este instrumento la dosis de centralización varía, pero no deja de existir. Es por esta razón que también la ambigüedad llega al extremo de no poder denominar a la planificación no socialista como planificación descentralizada, ya que esto no contendría fidelidad, y en el puro aspecto técnico sería más que confuso, y baste señalar que la relatividad de la centralización no estriba solamente en el aspecto económico que se destaca en cualquier régimen político, sino que se sitúa principalmente en las propiedades de este mismo sistema político; ya sea este un régimen democrático, socialista o autoritario como para decantar el grado de centralización o descentralización (A. Gordillo, 1973: 103-110).  
         
Otro aspecto discutible para la adopción de la planificación en sistemas mixtos de economía, se refiere a la rigidez o flexibilidad de la aplicación del plan. Es de forma rígida cuando se establezcan detalladamente la conducta que deben seguir los agentes del desarrollo económicos, sean ellos entes públicos o no; en cambio será flexible cuando se limite a fijar indicadores, tipos máximos o mínimos, pero admitiendo cierta discreción o libertad del monto que se desarrollará en cierto sector de la economía, tanto en relación a ingresos como egresos.

Este aspecto no se tiene que confundir con la imperativa o indicativa manera de concebir la planificación, pues una planificación puede ser rígida y no por eso es desarrollada desde una planificación imperativa. Es decir, si la planificación se limita a dar ciertos topes, pero no detalla en toda su expresión de los quehaceres de los sectores de la producción, podemos hablara de una planificación imperativa, pero flexible. En cambio, si la planificación es indicativa, pero desarrolla parámetros e índices capaces para inducir al comportamiento de cierta industria de manera frontal, estamos ante una planificación rígida (A. Gordillo, 1973: 114).  
 
Por último, hablaremos de la planificación concertada o democrática, y la unilateral autocrática. Es fácil reconocerla, y se basa principalmente en la manera como se acuerde el plan dentro de la sociedad. Puede ser con la aúnense de los sectores y agentes económicos más importantes: empresarios, obreros, campesinos, y demás actores que participen en el desarrollo económico; o puede ser de forma arbitraria, unilateral y siguiendo el consenso de unos pocos, teniendo que desarrollarse en ciertos sectores económicos a costa del bienestar de buena parte de la población. Aún y que la definición es sencilla, es fácil persuadirse que la planificación democrática concertada, hace referencia o tiene dosis de liberalismo y obedece a sistemas democrático-liberales, que no es siempre el caso, aunque el autor asegura que en países autoritarios, y no democráticos en la definición liberal, es imposible ver planificaciones indicativas, flexibles, parciales y concertadas (A. Gordillo, 1973: 118). 
 
Así pues, en los regímenes intervencionistas tenemos que apuntar que la noción liberal-burguesa se manifiesta evidentemente, pues no implica, ni mucho menos, una abolición de doctrinas liberales que convergen en un sistema tanto económico, como político. Es así que las garantías económicas y la acumulación de capital, están supuestamente por debajo del respeto a los derechos primigenios del hombre, y que por tanto la planificación deberá de ser coherente y compatible con los fines humanos y económicos que el Estado intentará regular, para así, de manera armoniosa, aplicar medidas que regulen las tendencias injustas del mercado.

En conclusión, en este capítulo, intentamos explicar las conceptualizaciones de la planificación y sus raíces doctrinarias, al igual que adentramos en sus facetas positivas y negativas que los diferentes autores remarcan. Así pues, se concluye que la herramienta de la planeación con la que cuenta el Estado para suprimir ciertos desvíos, se convierte en indispensable a la hora de prever el futuro económico y social, acoplándose con algunas de las diferentes modalidades que se presenta, y teniendo el convencimiento que es mejor organizar y objetivar, que dejar toda la tarea al libre albedrio y esperar sus resultados. 

 

Fuentes consultadas.
Libros y Revistas.

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