CONOCIMIENTOS, ACTITUDES Y PRÁCTICAS ACERCA DEL VIH/sida EN ADOLESCENTES DE ENSEÑANZA POLITÉCNICA. MUNICIPIO YAGUAJAY, 2009.

Maidé Regina Valdivia Rivero

Los adolescentes y el VIH/sida

En los inicios de la epidemia de VIH/sida, no se le prestó atención a los adolescentes, en comparación con los adultos y niños en parte porque; menos de 1% de los casos reportados correspondían a edades entre 13 y 19 años; era mínimo el riesgo comparado con la población adulta y la pediátrica, y realmente no era así. Se ha planteado que un tercio de los jóvenes que han desarrollado la enfermedad adquirieron el virus durante la adolescencia y visto con perspectiva preventiva los adolescentes constituyen un grupo único y singular que merece especial atención 41.
En el mundo, una de cada seis personas es adolescente y aproximadamente el 85% vive en países subdesarrollados y no todos se encuentran respaldados por un buen trabajo de sus padres, una familia funcional, entre otros aspectos negativos, y pasan a formar parte de la comercialización y liberación sexual que ha provocado un aumento del VIH/sida a escala mundial, y que son una responsabilidad exclusiva de la sociedad en que vivimos. Existen algunos grupos de adolescentes jóvenes que están expuestos a un riesgo promedio mucho más elevado de contraer estas enfermedades; por ejemplo, la pobreza es una amenaza que los empuja a soportar situaciones que los pone en riesgo. Los trabajadores del sexo, adolescentes de ambos sexos y los jóvenes de la calle constituyen un grupo desfavorable bien visible42.
Los esfuerzos por prevenir el VIH/sida han comenzado a dirigirse a los adolescentes varones y hombres jóvenes y a las presiones sociales que a menudo llevan el comportamiento sexual arriesgado, sobre todo la presión de los compañeros. Los hombres suelen desempeñar un papel sexual dominante. Ellos se hayan más expuestos que las mujeres a los riesgos de la actividad sexual arriesgada, por que el promedio comienza más temprano a ser sexualmente activo y tienen relaciones con más individuos, pero se casan más tarde. Además, muchos hombres consideran comprometida su masculinidad, si tienen menos parejas sexuales y siempre usan condones; comportamiento con el cual podría limitarse la propagación de estas entidades.
Los jóvenes empiezan tempranamente las relaciones sexuales, son sexualmente activos antes de los 15 años, tienen más de una pareja y no usan con regularidad el preservativo que asegure su protección.
Es importante y estratégico poner en práctica programas de prevención mucho antes de que comiencen su actividad sexual o el consumo de drogas, ya que muchos no son conscientes del peligro de infección.
La vulnerabilidad de los jóvenes se complica por su escaso conocimiento de cómo se propaga el VIH y cómo evitar la infección, muchos son incapaces de vincular conocimientos y percepciones de riesgo con comportamientos, es por ello que el problema principal para este grupo poblacional son las prácticas, comportamientos y conductas de riesgo, que le ocasionan morbilidad crítica, discapacidades y disfunciones inmediatas.
La información disponible sobre prácticas, comportamiento y conductas de riesgo de la población adolescente proviene de estudios parciales y limitados a objetivos específicos de las instituciones que los realizan, lo cual no permite tener una visión integral de la problemática.
La forma de adquirir la enfermedad, por estar ligada a conductas, costumbres y hábitos sexuales del ser humano, facilitó la gran difusión que ha alcanzado, por insertarse en una esfera de difícil acceso profesional: la intimidad del ser humano. Otro obstáculo que proporciona su diseminación se encuentra en que los métodos, hasta hoy reconocidos para su prevención, aportan pocos resultados, pues están dirigidos a cambios de comportamientos de los individuos, cuestión que requiere de gran dominio de las técnicas conocidas y constancia, por los profesionales, donde resulta imprescindible contar con la aprobación de las personas a involucrar y su disposición al cambio, por citar los más importante.
A todo lo anterior, se suma la estigmatización social de la enfermedad, pues las vías para enfermar no son las conductas sexuales aceptadas por la generalidad de las personas; los que la adquieren tratan de encubrir su situación,  por ser objeto de rechazo social en algunos países.  Esta característica conspira con un diagnóstico precoz; en su gran mayoría, el enfermo acude al médico cuando ya comienza a presentar síntomas de la enfermedad y es poco probable que asista de manera periódica y espontánea para verificar su estado de salud, si tiene prácticas de riesgo se añade a la complejidad ya mencionada, el no contar en la actualidad con una terapia acertada, que cure o prevenga la enfermedad.
No obstante, existe un producto o tecnología, reconocido hasta el momento como altamente efectivo para evitar infectarse con el virus por las relaciones sexuales: el llamado condón o preservativo masculino, el que actúa como barrera mecánica, lo que facilitaría el control de la diseminación de la epidemia, siempre que se logre la aceptación amplia y uso correcto del producto.
Aunque no abundan las investigaciones en esta esfera, se han encontrado estudios socio psicológicos donde se señala que las necesidades de la población no están solo en el área del conocimiento sino en la esfera de las actitudes y comportamientos, dado por la escasa percepción del riesgo, inadecuada disposición a cumplir con  medidas preventivas, como el uso del condón, ineficacia en la pareja para exigir protección en las relaciones sexuales y estilos de enfrentamiento evasivos entre otros.
Existen algunos detractores del preservativo como medio eficaz de protección, fundamentalmente ligados a concepciones religiosas, aunque, está demostrado que es el mejor anticonceptivo en estas edades por su inocuidad y ausencia de efectos colaterales, y además es la forma más adecuada  de protección contra las ITS, entre ellas inclusive el VIH/sida, sin embargo, no se le usa regularmente porque existen mitos y creencias en su contra, sobre todo, en adolescentes y jóvenes que se exponen a un mayor riesgo de infección por estas enfermedades 43.
En los últimos años, el criterio frente al VIH/sida se ha ampliado y ahora no solo se presta atención al comportamiento de riesgo del individuo, sino también a los factores ambientales y sociales inmediatos que influyen en dicho comportamiento y a la influencia que la familia y la comunidad ejercen sobre el comportamiento de una persona. El reconocer estos aspectos obliga adoptar un criterio con respecto al VIH/sida que va más allá del acto de arriesgarse y de los factores ambientales inmediatos que influyen en él, y se ocupa de los factores fundamentales que crean un clima general en el que esos comportamientos de riesgo se ven fomentados, se mantienen y resultan difíciles de modificar. Es preciso tener en cuenta los aspectos individuales, familiares y comunitarios de una manera más integral y complementaria.
El objetivo es familiarizar a todas las personas, principalmente los adolescentes, con el estudio del sida para contribuir a una buena educación que, como habíamos dicho anteriormente, es el área fundamental en la lucha contra la infección por el VIH.
Las variables psicológicas desde lo psicopatológico como la capacidad intelectual, algunas entidades nosológicas, valoración neuropsicológicas, nivel y fuentes de ansiedad y otros factores de riesgo de la dimensión vital, forman parte de la respuesta del ser humano en la adopción de las conductas preventivas.
La autoestima, autovaloración percepción de auto eficacia, motivación y sentido de la vida entre otros aspectos personales, forman y mediatizan las conductas de salud. Conociendo las variables psicosociales que determinan las conductas de salud y los obstáculos para la prevención, nos permite establecer pautas para incidir sobre ellos en cualquier proceso de intervención ayudando a las personas a identificar los obstáculos personales que interfieren en la búsqueda del fomento de la salud o la prevención de enfermedades 44.
Por otra parte es importante referirnos a la familia debido a que es eslabón fundamental de la sociedad y tiene un papel primordial en la persona infestada por cuanto se encuentra que, ante el conocimiento de la patología, se presenta un descalabro afectivo de intensidad y consecuencia variables, pero siempre presentes. Una de las preguntas aparentemente fundamentales para la familia en este momento se relaciona en cómo ocurrió la infección, y se empeñan en lograr por todos los medios, a su alcance, la respuesta, cuya aclaración podrá conducir a un mayor aislamiento o soledad del infectado dentro de su núcleo familiar. La familia en ese momento desvía la verdadera naturaleza del problema, es decir, el enfrentamiento con el estigma social, el temor al rechazo colectivo, las ansiedades frente al futuro incierto, los temores de muerte, los elementos de bio-seguridad al interior del núcleo familiar y otros 45.
Además el  apoyo afectivo que proviene del exterior y que emana de la familia, pareja o amigos, retroalimenta bien sea de manera adecuada o inadecuada (relacionada con el tipo reforzamiento externo, positivos o negativos) , los mecanismos de defensa de la inmunidad, además un apoyo real y efectivo por parte de los otros significativos, le facilita al infectado por VIH, la adopción de conducta y auto cuidado, disminuyendo así los comportamientos de riesgos lo que se traduce en protección tanto al individuo infectado como al medio social en el que se encuentra inmerso 46
Ya se había mencionado, que pese a más de un decenio de progreso en la comprensión de la biología molecular del virus y los detalles patológicos de la enfermedad, aún no se vislumbra una cura, ni vacuna, es por ello que la promoción y la prevención para el fomento de la salud en ITS/VIH/sida es un eslabón fundamental en la lucha por la vida, contribuyendo a crear valores y modelos conductuales que puedan facilitar un comportamiento sexual más saludable y responsable con vista a evitar otra enfermedad 47.
Según el sondeo desarrollado en sesenta países de distintos continentes, un 50% de las personas entre 15 y 24 años tienen ideas equivocadas sobre las vías de  transmisión del virus.
En algunas naciones, donde el riesgo de contraer el virus es más elevado, la proporción de jóvenes capaces de protegerse del virus no supera el 20%, por lo que la mitad de todas las nuevas infecciones que se registran son de personas de ese grupo de edad. "Cada día, 6 000 jóvenes contraen el virus del sida y sin embargo, esas infecciones podrían evitarse. Según Piot, "la prevención es interesante desde un punto de vista económico y es posible: sólo cuestan ocho dólares proteger a un joven que no va a la escuela, y en todos los países donde se ha reducido el índice de transmisión, los resultados más espectaculares se han obtenido entre los jóvenes" 48.
Mayormente los esfuerzos de comunicación para la prevención de las ITS a escala mundial se han estructurado sobre el modelo clínico de atención y de carácter masivo; por lo que los mensajes han tenido un efecto muy limitado, al no tener en cuenta las necesidades de la audiencia lo que ha traído que muchas personas infieran que el riesgo de contraer una infección está muy alejado de su conducta sexual, creando una confianza falsa en su comportamiento, dado muchas veces porque los mensajes han estigmatizado a ciertos grupos y otras tantas porque la base de estos mensajes ha sido el temor, criterio en el que coincide la autora de esta investigación.
La información es una condición necesaria pero no suficiente para que las personas asuman comportamientos saludables; en ese sentido se deben tener en cuenta otras dimensiones que van desde lo comportamental hasta lo personológico, por lo que también hay que centrar la atención en las motivaciones individuales y en los estilos de afrontamiento, entre otros factores, para enfocar el fenómeno desde sus múltiples causas. Individuos y grupos, legos y especializados, deben percibir que la prevención de la enfermedad es posible, que es necesario y que es una responsabilidad para consigo mismo y con la sociedad.
El comportamiento sexual de una persona puede estar determinado por múltiples factores, que pueden comprometer la voluntad e intencionalidad del individuo. Para algunas personas, asumir determinados comportamientos suele ser más fácil y práctico que para otras. Por lo que para intentar generar resultados significativos en la prevención del VIH no sólo se debe atender al comportamiento individual sino a los factores de vulnerabilidad que pueden estar condicionando o afectando dicho comportamiento.
La educación es el arma fundamental en la lucha contra la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y esto solo se logra a través de una información adecuada y el comportamiento responsable de las personas. La transmisión sexual, que es la vía a través de la cual se infecta el mayor número de personas, persistirá como mecanismo fundamental de transmisión durante muchos años, si no se obtiene una vacuna efectiva o se modifican sustancialmente determinados hábitos y costumbres sexuales 49.
La falta de información para protegerse de las ITS/VIH/sida y la actividad sexual indiscriminada y sin protección, son factores y conductas de riesgo más relevantes para la adquisición de estas enfermedades y difíciles de comprender por tener este un largo período de incubación y no ver en un comportamiento arriesgado inmediatas consecuencias manifiestas. Además, muchos adolescentes desconocen qué se entiende por comportamiento sexual arriesgado y aún conociendo el riesgo, muchos creen que ellos mismos son invulnerables.
Los adolescentes y jóvenes deben conocer las hermosas semejanzas y diferencias de sus cuerpos sexuados, sus inmensas posibilidades de placer cuando se tratan cuidadosamente, pero también de dolor y malestar cuando se descuidan y maltratan, sus posibilidades para convertirse en hombres y en mujeres, que cuando lo deseen y tengan las condiciones necesarias, pueden ser madres y padres, lo que lleva implícito una gran responsabilidad.
No se trata de atemorizar, sino de ayudar a descubrir lo bien que la pueden pasar cuando asumen las responsabilidades que les corresponden por los cambios de su edad, las responsabilidades que adquieren en sus relaciones sociales, afectivas, familiares, de amistad, de compañeras y compañeros.
Investigaciones socio-psicológicas ejecutadas en Cuba, indican que las necesidades de esta población no están solo en el área del conocimiento, sino en la esfera de las actitudes y comportamientos, dados por la escasa percepción del riesgo, inadecuada disposición a cumplir con medidas preventivas como el uso del condón, ineficacia para exigir protección y estilos de enfrentamientos evasivos, entre otros.
Las actitudes no son estados temporales, sino más bien duraderos a partir del momento en que se forman; siempre implican una relación entre las personas y los objetos; esta relación no es neutral, en tanto implica propiedades afectivas-.motivacionales. La relación persona-objeto se mueve en la escala de lo positivo y lo negativo, por ello, la relación que una persona tiene con varios objetos diferentes de su entorno no es la misma, ni la relación que varias personas diferentes tienen con el mismo objeto es igual.
F. González 50, concibe las actitudes como los momentos más estables de expresión de las distintas tendencias motivacionales de la personalidad. De modo que entre motivo y actitud existe una muy considerable relación. En correspondencia, la actitud es considerada como la forma organizada y estable en la cual el motivo se estructura en la manifestación concreta de la personalidad hacia los objetos, las situaciones o las personas mediante su sistema integral de expresión, que incluye tanto sus comportamientos, como su sistema de valoraciones y expresión emocional.
Las actitudes se derivan del aprendizaje y de la experiencia del individuo, por lo que constituyen un resultado de su actividad. Este resultado no se logra al margen del contexto social en el que el individuo se desarrolla, ni del sistema de valores predominante en los grupos a los cuales pertenece. Por esta razón, cada sociedad estimula y desarrolla determinados tipos de actitudes en correspondencia con su estructura socio-económica. Puede afirmarse, que las actitudes no sólo sirven para facilitar la organización del mundo subjetivo, sino también como prueba de pertenencia a determinado grupo.
Si bien las actitudes se desarrollan en la actividad individual, una vez que se han formado, se convierten en premisas para la realización de actividades subsiguientes: si una persona en su relación con el objeto A, desarrolla hacia dicho objeto una actitud Z, esta actitud, en lo adelante, mediatizará los contactos del sujeto con el objeto en cuestión. Precisamente por esto, las actitudes tienen la propiedad de reflejarse en el comportamiento del individuo, de orientarlo, regularlo y guiarlo en determinado sentido.
Lograr reducciones en la transmisión del VIH/sida requiere acciones de promoción de salud dirigidas al establecimiento de hábitos y conductas sexuales seguras o de menor riesgo, cuyo impacto es a largo plazo; así como instrumentar acciones de prevención imprescindibles de cumplir por el personal de salud, todo lo cual deberá vincularse con la indeclinable vigilancia en salud pública.
El componente de educación establecido en el programa de control de sida tiene como objetivo el que las personas practiquen lo que se ha llamado sexo protegido y sexo seguro, utilizando todos los medios, en especial la educación directa a las personas sanas y a los pacientes, con las posibilidades que brinda el sistema de salud cubano y en especial el modelo del médico y enfermera de la familia con énfasis en los grupos más afectados por la epidemia, a través de la participación comunitaria y el trabajo intersectorial. La escuela se convierte en el escenario fundamental donde se promueven estas conductas.
La prevención sigue siendo la principal herramienta de lucha contra el sida 51. Su objetivo principal es el cambio o la modificación de conductas de los ciudadanos y en especial de las prácticas que conllevan mayor riesgo. Este objetivo sólo puede abordarse desde la información y la educación sanitaria, favoreciendo la elección individual ante las opciones de prevención, dentro del respeto a las diferentes creencias y posturas ante la vida.
Por otra parte, muchos de los programas preventivos (programas de educación sexual y de promoción de uso del preservativo) son valorados por la población e incluso por profesionales de la salud, más desde una perspectiva moral o ideológica, que desde una perspectiva sanitaria o científica, por tanto, se hace imprescindible mantener un nivel de información y de comunicación constante con la sociedad y con los individuos para lograr una percepción de su propio riesgo y de los mensajes de prevención que permita facilitar el cambio de conductas y de actitudes en la población.
Actualmente y desde el año 1999, el Ministerio de Educación trabaja por la concreción del Programa Director de Promoción y Educación para la Salud en el Sistema Nacional de Educación, en el cual están definidos el propósito, los objetivos, los ejes temáticos y contenidos que deben trabajarse, así como los objetivos que debe vencer cada egresado en los diferentes niveles de enseñanza. Uno de los ejes temáticos priorizados es el referente a la educación sexual, no obstante, existen dificultades en su materialización: provocado fundamentalmente por el tratamiento de forma aislada a estos elementos y por la ausencia de un sistema de acciones integradoras que provoquen la modificación de actitudes y comportamientos en este sentido 52.
Uno de los objetivos fundamentales de la educación sexual es propiciar el desarrollo de los conocimientos, las habilidades, los valores y las actitudes que les permitan a los y las adolescentes y jóvenes ejercer una sexualidad plena y segura, sin riesgos de contraer una enfermedad sexualmente transmisible u otros trastornos. Corresponde a la educación sexual la formación y el desarrollo de una conducta sexual responsable en adolescentes y jóvenes, lo que garantizará la prevención de ITS/VIH/sida al propiciar que disminuyan las conductas de riesgo.
La respuesta en Cuba a la pandemia del sida, es multisectorial y ha estado dirigida esencialmente a divulgar, qué lo provoca, cómo se transmite y cómo evitarlo, para lo cual los especialista que se dedican a este tema han elaborado materiales audiovisuales y gráficos, que aunque no son suficientes, si han contribuido a la información de las poblaciones metas; la prevención de esta enfermedad debe ir más allá del uso del condón y aunque no solo se transmite por la vía sexual, ésta es la forma de transmisión más frecuente.
Los adolescentes cubanos presentan conocimientos en relación con el sida, sus vías de transmisión y las medidas de prevención, que pueden considerarse positivas. Está extendida entre ellos y ellas la convicción de que la principal forma de prevención que deben adoptar es la utilización de preservativos. Sin embargo, la percepción de su propio riesgo es muy baja, reconocen que, ante una relación sexual imprevista, habitualmente, no se piensa en el riesgo de contraer una ITS o no se habla de ello con la pareja. Los esfuerzos realizados en este sentido, a partir de la implementación de diferentes programas de educación sexual y de las iniciativas emprendidas en los centros educacionales no han resuelto totalmente las dificultades existentes y aún persisten problemas en este sentido, tales como: deficiencias en la educación sexual de los y las adolescentes, bajas provocadas por embarazos en la adolescencia, una pobre cultura en la prevención de ITS/VIH/sida, baja percepción de riesgo en los y las adolescentes en relación al VIH/sida y las ITS e insuficiente preparación de los docentes 53.
Deben aprender a protegerse y proteger a su pareja para lo cual no es suficiente brindarle una adecuada información sobre estos contenidos, también es necesario que existan espacios educativos donde puedan plantear sus inquietudes, analizar sus errores, sus dudas, aspiraciones y sentimientos. Este aprendizaje será un elemento de referencia y análisis que le permita tomar decisiones, por eso, informar sobre sexualidad responsable no constituye un aporte educativo en sí mismo, sino que es necesario que los y las adolescentes reflexionen en grupos de la misma edad o con los mismos intereses en el tema para comprender aspectos importantes de su vida y su sexualidad, por lo que es muy necesario una correcta educación preventiva, que consiste en promover la salud y prevenir la enfermedad brindando el conocimiento, las actitudes y los medios para fomentar un comportamiento duradero que reduzca el riesgo, mejore la atención y disminuya el impacto de la enfermedad.
Estas y otras dificultades se mantienen actualmente a nivel nacional. Variadas pueden ser las causas por lo que las personas no asumen el cambio, las prácticas sexuales riesgosas son de hecho las responsables del aumento del VIH/sida, pero a eso se le une la responsabilidad individual y el accionar de los programas educativos bien diseñados.

CONTROL SEMÁNTICO.

_   ITS: Infección de transmisión sexual.
_   VIH: Virus de inmunodeficiencia humana.
_   SIDA: Síndrome de Inmunodeficiencia Humana

_  PERSONAS QUE VIVEN CON VIH: se utiliza para nombrar personas sero positivas al VIH, ya sea en período asintomático de la infección o en el período de manifestación de la enfermedad (sida).
_  PERSONA SEROPOSITIVA: Persona infectada que crea anticuerpos contra el virus, sintomática o no y que transmite la enfermedad.
_ PERIODO DE VENTANA: Etapa inicial de la enfermedad dada por el tiempo que se tarda en desarrollar anticuerpos una vez que el VIH ingresa al organismo.
_ PERIODO DE SEROCONVERSIÓN: Persona  que de seronegativa se convierte en seropositiva (periodo de ocho a 12 semanas después de la infección.
_  HOMBRES QUE TIENEN SEXO CON HOMBRES (HSH): es una categoría comportamental que no solo incluye a los hombres con orientación y práctica homosexual y bisexual. También se extiende a los hombres que han tenido relaciones aisladas u ocasionales con otros hombres, ya sea como parte de un período de vida (adolescencia) o por condiciones de aislamiento (reclusos) o razones culturales (en otras regiones del mundo) u otras (prostitución).
HSH reúne la variedad del comportamiento sexual masculino con mayor vulnerabilidad para la infección con el VIH/SIDA y otras ITS.
_ PANDEMIA: Momento en la evolución historia de los procesos salud-enfermedad en las colectividades humanas, caracterizado por la aparición de un número anormalmente elevado de casos en una enfermedad, durante un tiempo determinado, en un área geográfica extensa que puede englobar varios países de un o varios continentes.
_ VULNERABILIDAD: Es consecuencia de factores del grupo social que influyen negativamente en la capacidad del individuo para ejercer control sobre su propia salud.

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