Cada cultura, disciplina, perspectiva, organización, profesión, escuela, y marco teórico, cuentan con un conjunto propio y único de componentes y elementos conceptuales en el cual su lenguaje es construido. El lenguaje viene entonces a ser el medio a través del cual los conceptos, elementos, valores, creencias, etc., son comunicados. En este sentido, el lenguaje sirve a propósitos que están más allá de la comunicación básica. Más importante: el lenguaje controla los esquemas cognitivos –al afectar la forma en que la gente piensa acerca de las cosas. Así, Morgan, Frost y Pondy (1983, p. 10) y Evered (1983, p. 126) afirman que el lenguaje define y modela la realidad. Por su parte, Goodall (1984, p. 134) propone:
“Las palabras y otros símbolos que utilizamos para generar entendimiento… obtienen la calidad de verdades poderosas y verdades literales. Verdades poderosas, pues pueden ser usadas para explicar una situación, inducir a la cooperación, o controlar resultados, y verdades literales pues una vez que son utilizadas para informar una perspectiva tienden a convertirse en ella”.
Greenfield (1984, p. 154) va más allá al argumenta que “el lenguaje es poder. El lenguaje literalmente hace que la realidad aparezca y desaparezca. Aquellos quienes controlan el lenguaje controlan el pensamiento y; de esta manera, a sí mismos y a otros”.