DIVERSIDAD CULTURAL, IDENTIDADES Y TERRITORIO: ADSCRIPCIÓN, APROPIACIÓN Y RE-CREACIÓN

Héctor Ruíz Rueda
Leif Korsbaek
Ricardo Contreras Soto

Zoques en la ciudad de Guadalajara: migración, identidad y organización colectiva.  Mtro. Fortino Domínguez Rueda

Pueblo Indígena: Indígena zoque, originario de Chapulenango Chiapas.
Profesor Investigador de la Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán.

 

Resumen

La ponencia expondrá en primera instancia los factores, modalidades y etapas que han caracterizado a la migración que los zoques -del municipio de Chapultenango Chiapas- han desarrollado hacia la ciudad de Guadalajara y su área de influencia metropolitana, desde finales de la década de los sesenta del siglo XX hasta nuestros días.
En segundo término, hablaré sobre la vida de los migrantes zoques una vez instalados en la ciudad de Guadalajara. Para ello abordaré lo relacionado a sus actividades económicas, su inserción laboral y las relaciones que mantienen con los paisanos radicados en la misma metrópoli.

Como tercer punto expondré el proceso de organización colectiva -que los migrantes zoques junto con la asesoría del proyecto Región Migrantes de la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas de la Universidad de Guadalajara- ha comenzado a desarrollarse desde febrero del 2007. Aquí cabe destacar, que dicha organización colectiva ya ha obtenido sus primero frutos, entre los cuales se puede mencionar, la organización de un viaje de retorno a la comunidad de origen en agosto del 2007 en donde los migrantes zoques participaron en la fiesta religiosa en honor a la Virgen de la Asunción. Asimismo, la publicación de un libro fotográfico que registra el retorno de los migrantes a Chapultenango durante el 2007, así como un documental titulado Viceversa donde se expone el sentir de los migrantes al retornar a su pueblo de origen.

1

Salen de sus comunidades y arriban
a las ciudades  en busca de la vida;
con sus dioses a cuestas y la memoria
de unos cuantos surcos de cultivo.
Transitan por las calles, de una ciudad a otra,
Como peregrinos en la economía informal.
Viven en las urbes, entretejiendo sus redes y
la etnicización de las ciudades.
Alberto J. Valencia Rojas.  

En la actualidad el fenómeno de la migración indígena se ha venido a convertir en uno de los temas más recurrentes dentro de los estudios antropológicos y de las ciencias sociales en general. Cabe destacar, que la presencia de pueblos indígenas se ha venido acrecentando en las últimas décadas dentro de las diversas ciudades del país, como el Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y las denominadas ciudades/frontera.
En el caso específico de la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG en adelante) la presencia de pueblos indígenas se ha disparado de manera considerable. Basando en los datos del INEGI (2005) existen al menos 45 pueblos indígenas en la ZMG, lo cual ha articulado un mosaico cultural complejo y heterogéneo.
Afortunadamente el flujo de migración indígena al Estado de Jalisco ha  comenzado a llamar la atención de los investigadores sociales, muestra de ello son las investigaciones que se han desarrollado al respecto durante los últimos 15 años. En estos trabajos se pueden observar las diversas causas que generan la migración indígena -las cuales van desde las crisis económicas, causas ecológicas, tenencia de la tierra, relocalización y fenómenos naturales- así como de evidenciar los problemas y dificultades que viven a su llegada a la ciudad, su inserción laboral y los fenómenos de discriminación de que son objeto los migrantes indígenas1.

2

DESDE LA CASA EN QUE NO ESTOY    
escucho el danzar de las olas               
y no es el mar quien me habla            
es la lluvia que azota el tejado.           
Ha llegado el “norte” y todos sabemos 
que se mojarán los pies.
Donde duermo ya no llueve                
ni gotas de agua, ni sílice, ni arena.    
Sólo ruidos de autos, letreros y luces neón.     
Donde duermo ya no está mi abuelo    
con sus ojos desnudos a las dos de la mañana.                                    
Mikeas Sánchez, poeta zoque
de Chapultenango Chiapas.
Ojarasca 128, diciembre 2007.

En relación a la migración y asentamiento de indígenas zoques en la ciudad de Guadalajara, esta experiencia es muy poco conocida. Es por ello, que el presente trabajo busca arrojar luz sobre el proceso migratorio, la estrategia que los zoques utilizaron para contrarrestar a la discriminación y por último mostrar el proceso organizativo que los migrantes zoques estamos desarrollado desde el 2007.
De entrada, puedo mencionar que la historia de los zoques es de una cuenta larga, ya que estamos presentes en estas tierras –que ahora se conocen con el nombre de México- desde los tiempos más primeros de la gran Mesoamerica. Actualmente nuestra presencia  se ubica en los estados del sur del país y la distribución espacial del pueblo zoque se puede observar en los actuales estados de Oaxaca y Chiapas. En relación al nombre zoque, Leopoldo Trejo (López, 2004: 20) refiere que el termino probablemente se derive del nahuátl zoquitl y que signifique “lodo” de ser así, los zoques seriamos los hombres de lodo. Para el autor, quizás fueron los aztecas quienes nos bautizaron en esta forma hacia finales del siglo XV, cuando incursionaron repetidamente en la zona de Oaxaca y Chiapas. A partir de ahí el termino se popularizo y actualmente es más utilizado el termino zoque que el de o' de püt –que es nuestro nombre verdadero- y que en nuestra lengua significa "gente de idioma", "palabra de hombre" o, en otros términos, "verdadero", "auténtico".    
En el Estado de Chiapas se pueden observar tres zonas específicas de asentamientos indígenas zoques: la vertiente del Golfo, la Depresión Central y la Sierra. Por ejemplo, en la vertiente del Golfo de México los indígenas zoques nos concentramos en los municipios de Amatán, Chapultenango, Francisco León, Ixhuatán, Ixtacomitán, Ostuacán, Solosuchiapa y Tapilula; en la Depresión Central en los municipios de  Copainalá, Chicoasén, Ocozocoautla y Tecpatán; y, finalmente, en la sierra Madre de Chiapas en Coapilla, Ocotepec, Pantepec, Rayón y Tapalapa. Pero hay que aclarar, que esta distribución espacial cada vez más se ha venido transfigurando debido a las continuas crisis económicas -que no se ve para cuando tengan fin- y a los  fenómenos naturales que han incentivado el proceso migratorio de indígenas zoques a las principales ciudades de México y del extranjero. Por ello es común observar la presencia de indígenas zoques en ciudades como Villahermosa Tabasco, Cancún, Tuxtla Gutiérrez, Chihuahua, Distrito federal, Guadalajara y Boston Massachussets en los Estados Unidos.
Para el caso de la migración de zoques con destino a la ciudad de Guadalajara, está registra tres maneras específicas de migrar, la primera tiene que ver con la migración individual que se presenta desde finales de los años sesenta y gran parte de los años setenta; por otro lado tenemos, la migración por familias a partir de los años ochenta, debido principalmente a la erupción del volcán Chichón2 ocurridas el 28 de marzo y 4 de abril de 1982 y finalmente la migración colectiva, la cual consiste en migrar acompañado de uno o varios paisanos que no necesariamente son familiares directos, y que se ha registrado desde los años sesenta hasta la actualidad.       
A raíz de la erupción del Chichón más de 20 mil personas fueron afectadas por el fenómeno natural y un número muy elevado no tuvo otra alternativa –como lo menciona el antropólogo zoque Laureano Reyes- más que el éxodo forzoso.
Entre los damnificados por la erupción del volcán, nos encontrábamos los zoques de Chapultenango y de las colonias aledañas a ese municipio. La destrucción fue total, de la noche a la mañana nuestras casas se encontraban enterradas por la arena que expulso el volcán y las pocas laminas que permanecían en la superficie se encontraban llenas de hoyos y agujeros a causa de las piedras que el Chichón arrojó sobre los distintos poblados a su alrededor.

Ante este contexto desolador los zoques de Chapultenango y de la colonia Guadalupe Victoria, decidimos migrar a la ciudad de Guadalajara, la cual se vino a convertir en una alternativa de sobrevivencia para nuestras familias. Esto debido a que ya se contaba con una red de familiares y amigos que habían migrado desde la década de los setenta. Por tal razón encaminamos nuestros pasos hacia el occidente del país. El testimonio de Doña Aurea Rueda es claro:

Había varios parientes que vivían acá [en Guadalajara] eran conocidos del pueblo. [Además] había una muchacha que iba mucho con las religiosas allá en Chapultenango y ella era de aquí de Guadalajara y  allá [en Chiapas] ella siempre nos daba su domicilio, nos decía [que] nos  dejaba su teléfono para cualquier cosa si se [me] llegara a ofrecer o algo así, la buscáramos a ella. Mi hermana se vino  porque un hermano de mi cuñado ya vivían acá, tres hermanos de mi cuñado creo que vivían aquí y así por eso también nos vinimos para acá3

Pronto se vio caminar, entre las calles tapatías a los: Sánchez, los Estrada, los Domínguez, los Díaz, los González, los Gómez, los Meza, los Rueda, etc., los cuales llegábamos con poco dinero, sin conocer casi a nadie, pero lo más grave es que no dominábamos a bien el español, lo cual produjo un sin número de problemas y dejo al mismo tiempo un número elevado de anécdotas que hoy son vista con humor, pero analizadas a mayor profundidad, demuestran el rechazo con el que nos encontramos en la “gran ciudad” de Guadalajara.

A nuestra manera, y como lo entendimos logramos establecernos en las colonias de la periferia de Guadalajara, justamente donde la primera generación de migrantes zoques ya se encontraba asentada. Las colonias fueron: Polanco, Polanquito, Las Juntas, Miramar y el Fresno. Los trabajos a los cuales accedieron -para el caso de la mujeres- fue el de empeladas domesticas y obreras en fabricas, por su parte los hombres se enrolaron en el trabajo obrero, de albañiles y comerciantes independientes.     
Pero los ataques no se hicieron esperar, era común y desgraciadamente hoy lo sigue siendo, que la gente se burlara o hiciera comentarios nada satisfactorios acerca de la forma de hablar y de ser, de parte de los zoques. La discriminación hacia lo indígena pronto se manifestó y este panorama de exclusión y de racismo, es lo que ha obligado a que muchos zoques utilicen la invisibilidad cultural como mecanismo para tratar de contrarrestar la discriminación de que son objeto, prefieren ocultar -hacia fuera- su lengua e historia4
A simple vista podríamos decir que el problema de la invisibilidad cultural es asunto exclusivo de los zoques. Pero debemos entender que esta cuestión no es una causa, sino una consecuencia directa de la discriminación. Por ejemplo, el Estado a través del INEGI sólo utiliza una sola variable para “designar” quien es indígena y quien no, la cual se basa principalmente en hablar alguna lengua indígena, descartando tajantemente otros elementos de identidad indígena, como la auto adscripción, la reproducción gastronomica en los lugares de destino, la participación en las fiestas tradicionales de las comunidad de origen y la practica de la medicina tradicional por mencionar algunos elementos.
Si los zoques, al igual que otros grupos de indígenas asentados en Guadalajara, no quisieron enseñarles la lengua a sus hijos fue por el hecho de que razonaron: para que enseñar nuestra palabra si ella solo sirve para que los demás se burlen de nosotros. Este mecanismo de protección elaborado por los pueblos indígenas migrantes, le ha venido a servir al Estado como cortada perfecta para invisibilizar las problemáticas y las demandas de los indígenas. Por su parte, los pueblos indígenas lo utilizan como una arma silenciosa para luchar contra la discriminación y cuando lo creen conveniente muestran la identidad hacia afuera.  
Los zoques migrantes siempre comentaron que no se debía perder la memoria y mucho menos la dignidad de nuestro pueblo. Por ello, llegado el momento los zoques decidimos organizarnos, para de esta manera, poder hacernos visibles en la ciudad, pero sobre todo, para luchar por nuestros derechos que como pueblo indígena nos corresponde ejercer.   

3

Todo comenzó con las visitas domiciliarias5 que el equipo del proyecto Región Migrantes, de la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI)6, de la Universidad de Guadalajara, comenzó a realizar entres los zoques en enero del 2007.
La tarea en un principio era llevar la información acerca de los servicios que presta la UACI a los pueblos de indígenas migrantes asentados en la zona metropolita de Guadalajara. Por ejemplo, el Modulo de Atención a las Comunidades Indígenas el cual se encuentra ubicado en el Nuevo Hospital Civil, donde se presta atención medica gratuita a los indígenas, el área de justicia que los apoya en los casos de violación de sus derechos humanos, el Programa de Apoyo Académico a Estudiantes Indígenas el cual ofrece tutorías a los estudiantes indígenas, el proyecto de Producción el cual entre otras cosas se enfoca en conseguir espacios de venta para los artesanos indígenas, el Centro Documental enfocado a construir un acervo bibliográfico sobre temática indígena, la vinculación con el Congreso Nacional indígena y el proyecto de medicina tradicional.
Además de informarles de la gama de servicios de la UACI, algunos mayores zoques manifestaron que era necesario desarrollar un proyecto para organizar un viaje a nuestra comunidad de origen: Chapultenango Chiapas, para el mes de agosto, fecha en la cual se realiza la fiesta en honor a la virgen de la Asunción y de manera paralela se lleva a cabo la fiesta tradicional de los tamboreros del pueblo, la iniciativa cayó muy bien entre los zoques residentes en Guadalajara y de esta manera se emprendió la tarea.
Después de las visitas domiciliarias convocamos a una reunión general para abordar en colectivo el asunto del viaje a Chapultenango. Aquí es bueno resaltar que dicha reunión fue la primera que los migrantes zoques realizamos en más de 30 años de estancia en la ciudad. La reunión se efectúo el 1 de julio del 2007. Ahí se elaboro la lista de zoques que participarían del viaje de regreso,

La respuesta fue buena, por ello el viaje de a Chapultenango Chiapas, se planeo del 10 al 19 de agosto del 20077. Los gastos como la gasolina, la alimentación, el pago de viáticos de los dos operadores del autobús, la compra de cohetes y ofrendas fueron cubiertos por los migrantes zoques.

Por su parte, el fotógrafo Aldo Ruiz Domínguez, quien ha colaborado en varias ocasiones con la UACI, al enterarse del viaje no dudo en brindarnos su apoyo, en un principio su trabajo estaba enfocado a obtener un registro fotográfico, el cual seria utilizado para el informe de actividades de la institución. Por su parte, Rafael Villegas y Pablo González nos propusieron la elaboración de un video, la idea pudo concretarse y los dos realizadores del video, nos acompañaron en el viaje y de esta manera lograron recabar el material necesario para elaborar un documental titulado: De viceversa.
El traslado no fue tan fácil, pues a pesar del cansancio provocado por los 1609 kilómetros que separan a Guadalajara de Chapultenango y de la lluvia intensa que nos recibió al llegar a nuestro pueblo, era increíble ver las caras de entusiasmo por regresar al pueblo. Era la primera vez que los zoques realizábamos una visita colectiva y organizada. Incluso los paisanos del pueblo nos comentaron que era la primera vez que entraba un autobús a Chapultenango. Doña Asunciona Domínguez la migrante de mayor de edad (87 años) que realizo el viaje nos platico su experiencia al llegar a Chapultenango:  

Me sentí bien, no me sentí ni mala de la presión, ni nada. Yo le dije  a la virgen [de la Asunción] yo vine enferma con mi dolor ayúdame hasta que llegue a la casa, por que estoy mala, por favor virgen ayúdame a curarme, porque siento dolor en mi corazón y empecé a sentirme bien. Al otro día me fue a visitar Marcial Domínguez y me dijo ya se le ve otra cara tía8.   

 

Por su parte María Magdalena Díaz Estrada nos comento:

Bueno uno siente alegría, se siente uno contenta porque dices: ¡hijole! Ya estoy llegando con mi familia. Pues cuando uno ve a la familia pues se siente contento. Ya quisiera uno llegar. Ya quisiera uno estar con ellos, platicando o no se que tanto. Pero se siente una emoción tan grande, ya estar llegando uno con su familia9

 

Una vez en el pueblo, algunos migrantes participamos en el baile del Mishu el cual es realizado por los tamboreros del Chapultenango –quienes guardan la tradición- el baile se realiza con el objetivo de llevar las velas que ellos mismos elaboran al templo. Asimismo, los migrantes participamos en la peregrinación de la virgen de la Asunción, así como en una misa católica la cual se realizo en zoque. De igual manera, se visito a los familiares y amigos de la comunidad, se celebraron fiestas de bienvenida en las casas de paisanos a las cuales fuimos invitados. Algunos más aprovecharon la visita para ir al panteón a visitar a sus muertos.

Los días de estancia en Chapultenango se fueron volando. El día del regreso –sábado 18 de agoto-  llego muy pronto. Falto tiempo para visitar a toda la familia y los amigos. Ahora recordamos con humor que se regresos a Guadalajara el autobús iba muy cargado, pues los migrantes cargaron con todo, como dice Monsiváis: se trajeron al pueblo entero. Muchos cargamos con yuca, café, queso, choco avena, cacao, piedras de afilar, gallinas, guineo, pinole, cecina, hojas de plátano para tamal, maíz, fríjol tierno, nance, licor conocido como mata caña, morrales, hamacas, platas y una gran cantidad de recuerdos. De hecho el exceso de equipaje provoco que uno de los soportes traseros del autobús se averiara, en Cuatzacualcos Veracruz. Los zoques pronto resolvimos el problema, juntamos los $ 1,500.00 pesos que se necesitaban para realizar la compostura y de esa manera poder continuar con el viaje.   

Una vez en Guadalajara los zoques continuamos con nuestro proceso de reafirmación identitaria. Convocamos a una segunda reunión, con la finalidad de realizar una evaluación sobre el viaje. Marcial Domínguez Meza comento:

Yo digo; que soy un poco hablador pero pienso que los que fuimos somos unos aventureros para abrir camino, pero los que no fueron son los que dudaron, pero hay que quitarles esa duda, este proyecto y los muchachos de la UACI supieron que esto es para fortalecer el proyecto de nosotros los migrantes de Guadalajara y en  beneficio de nosotros mismos y que el hecho de que pudiéramos ir a la comunidad sin batallar, es prueba de lo que se esta haciendo, porque nosotros vivimos con limitantes pero no debemos ser egoístas y no dejar a nadie atrás10.
Por su parte Asunción González mejor conocido como Don Chón nos dijo:

Hay que ir a ver a la familia, porque tal vez no podremos ir en otra oportunidad, y los más grandes no lo dudaron y a los más pequeños les digo: que deben de continuar con esto que se pudo lograr11.

Además, en dicha reunión se designo a los cuatro delegados que participaron en el encuentro de Indígenas de América convocado por el Congreso Nacional Indígena (CNI), las Autoridades Tradicionales del Pueblo Yaqui y el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)  el cual se llevo a cabo en Vícam territorio de la tribu yaqui, Sonora, México los días 11, 12, 13 y 14 de octubre del 2007, lugar a donde llevamos nuestra palabra de organización y juntamos nuestro paso con los demás pueblos indígenas del continente americano, para refrendar nuestra apuesta por la construcción de la autonomía por la vía de los hechos.

En la segunda reunión fue común que los zoques preguntarán por las fotografías que se recolectaron durante el viaje, querían tenerlas para alimentar el recuerdo resistente. Por ello nos dimos cuenta que era necesario elaborar un documento para los zoques que participaron en el traslado, pronto caímos en la cuenta que seria mejor elaborar un libro de imágenes que mostrara la historia del regreso a Chapultenango, además esto nos serviría para  mostrar el proceso de reafirmación étnica a toda la sociedad en general.
Para ello hablamos con el jefe de la UACI Juan Manuel Cesar Díaz Galván quien apoyo la propuesta y destino recursos económicos para la elaboración del libro, pero nos dimos cuenta que hacia falta algo de dinero y en ese momento Aldo Ruiz e Aliena Landeros se ofrecieron a poner la parte que faltaba. Sin su ayuda el proyecto no se hubiera concretado. Una vez resuelto el problema económico, nos dispusimos junto con Aldo Ruiz a realizar una selección del material recabado.

Esta ha sido una pequeña parte de nuestra historia. Seguimos firmes en fortalecer la organización y de igual manera tenemos claro que la sociedad en general, es imprescindible para concretar nuestro proyecto.

Bibliografía:

Ambriz Aguilar Miriam Lizbeth, Mujeres purhepecha en Guadalajara: migración trabajo y genero, México, Tesis de licenciatura en historia, Universidad de Guadalajara, 2007.

Bayona Escat Eugenia, “Comerciante purhepecha en la zona metropolitana de Guadalajara” en Patricia Arias y Ofelia Woo Morales (coord) ¿Campo o ciudad? Nuevos espacios y formas de vida, México, Universidad de Guadalajara, 2007.

Martínez Casas Regina, Una cara indígena de Guadalajara: La resignificación de la cultura otomí en la ciudad, México, Tesis de doctorado en Ciencias Antropológicas, UAM, 2001.

Reyes Laureano, Los zoques del volcán, México, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas CDI, 2007

Talavera Luis Francisco, Los pueblos de madera y la gente de la lluvia. Etnicidad urbana. Purépechas y Mixtecos en la zona metropolitana de Guadalajara, México, Tesis de maestría en Antropología Social, CIESAS Occidente, 2006.

Vázquez Flores Erika Julieta, La migración indígena a Guadalajara: Mujeres nahuas que trabajan como empleadas domesticas, México, Tesis de maestría en Historia de México, Universidad de Guadalajara, 2001.


1Para el caso ver los trabajos: Regina Martínez Casas, Una cara indígena de Guadalajara: La resignificación de la cultura otomí en la ciudad, México, Tesis de doctorado en Ciencias Antropológicas, CIESAS Occidente, 2001. Erika Julieta Vázquez Flores, La migración indígena a Guadalajara: Mujeres nahuas que trabajan como empleadas domesticas, México, Tesis de maestría en Historia de México, Universidad de Guadalajara, 2001. Luis Francisco Talavera, Los pueblos de madera y la gente de la lluvia. Etnicidad urbana. Purépechas y Mixtecos en la zona metropolitana de Guadalajara, México, Tesis de maestría en Antropología Social, CIESAS Occidente, 2006. Eugenia Bayona Escat, “Comerciante purhepecha en la zona metropolitana de Guadalajara” en Patricia Arias y Ofelia Woo Morales (coord) ¿Campo o ciudad? Nuevos espacios y formas de vida, México, Universidad de Guadalajara, 2007. Miriam Lizbeth Ambriz Aguilar, Mujeres purhepecha en Guadalajara: migración trabajo y genero, México, Tesis de licenciatura en historia, Universidad de Guadalajara, 2007.      

2 Andrés Fábregas Puig menciona que el dramático desconocimiento que de las culturas indígenas y de las geografías regionales ostentan los medios masivos de comunicación, particularmente los que tiene su sede en el Distrito Federal, se desplegó durante aquellos terribles días de marzo y abril de 1982. Las primeras noticias no atinaban a ubicar en donde estaba el volcán Chichón y menos a informar quiénes eran los zoques. A un locutor televisivo, muy influyente en aquellos años, se le ocurrió que Chichón era “mala palabra”, con un sonido que hería la susceptibilidad de los televidentes, por lo que decidió cambiar el nombre del volcán a Chichonal. Con ello, pensó, “suavizaba” el incomodo apelativo. Por supuesto, no sabía que chichón en Chiapas no significa “seno grande”, sino un “chipote”, es decir una contusión en la cabeza. En efecto, Chichonal significa para los chiapanecos “abundancia de chichones”. Por supuesto, no hubo información alguna acerca de los zoques, de sus advertencias sobre la erupción, de su ancestral sabiduría qué, por encima de los vulcanólogos, previó las furias del Chichón.   Andrés Fábregas Puig, Prologo, del libro de Laureano Reyes, Los zoques del volcán, México, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas CDI, 2007, p. 13-14.    

3 Entrevista realizada por Miriam L. Ambríz el día 02 de mayo del 2005 a la señora Aurea Rueda Gómez, migrante zoque radicada en la ciudad  Guadalajara.

4 Este fenómeno ha traído como consecuencia que algunos zoques al ser censados por el INEGI nieguen su adscripción étnica. Un claro ejemplo, es el resultado del censo de población y vivienda elaborado en el 2005 donde se habla que en la zona metropolitana de Guadalajara solo existen 75 zoques de los cuales 38 son hombres y 37 mujeres, lo cual contrasta con el registro elaborado por la Región Migrantes de la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas, de la Universidad de Guadalajara, donde hasta el momento se han podido registrar a 160 zoques.

5 Aquí es bueno decir que se cuenta con un registro fotográfico, así como las relatorías y un registro de la población de migrantes zoques radicados en la zona metropolitana de Guadalajara.  

6Para mayor información acerca de la UACI visitar la  pagina de Internet www.uaci.udg.mx

7Por parte del proyecto Región Migrantes logramos conseguir que el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la U. de G. nos apoyara con $ 4,500.00 pesos que fueron destinados para pagar las casetas, asimismo, el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la U. de G. nos apoyo con un autobús y dos operadores para realizar el viaje.

8Entrevista realizada por Fortino Domínguez Rueda el día 10 de octubre del 2007 a la señora Asunciona Domínguez Domínguez, migrante zoque radicada en la ciudad  Guadalajara. 

9Entrevista realizada por Miriam L. Ambríz el día 3 de octubre del 2007 a la señora Maria Magdalena Díaz Estrada, migrante zoque radicada en la ciudad  Guadalajara.  

10Cometario recogido el 2 de septiembre del 2007 durante la segunda reunión de zoques radicados en Guadalajara.

11Cometario recogido el 2 de septiembre del 2007 durante la segunda reunión de zoques radicados en Guadalajara.

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