MUJERES EN EL MEDIO RURAL: CONFLICTOS TRADICIONALES, PRÁCTICAS EMERGENTES Y HORIZONTES

Irma Lorena Acosta Reveles (Coord.)

Mujeres mineras, veta de oro para la extracción de plusvalor

Por su bonanza minera, Mazapil fue fundado por los españoles en el año de 1590; se constituyó como Alcaldía Mayor en 1612. Fue hasta 1786 que pasó a formar parte de la provincia de Zacatecas. Este municipio se ubica en el noreste de Zacatecas, en la zona del semidesierto; por su extensión es el municipio más grande de su entidad pero también el menos poblado.


Mazapil era hasta hace poco tiempo un municipio fantasma, con escaso crecimiento poblacional y altos niveles de marginación (Rodríguez, 2010, p. 10). En la actualidad la dinámica económica de este municipio descansa en la minería, pero también se práctica la agricultura, se cultiva sobre todo maíz de temporal para el autoconsumo. En este municipio de 15 mil 589 habitantes, se produce avena y alfalfa para forraje. También la actividad pecuaria es importante; Mazapil ocupa el primer lugar estatal en producción de ganado caprino, y en menor medida se produce aves de corral (SEDEZAC, 2010).
Este municipio se ha caracterizado por su pobreza, y derivada de ésta, la zona registra alta intensidad en expulsión de fuerza de trabajo barato hacia los países del norte. Las oportunidades de empleo son escasas. Es a partir del descubrimiento de un yacimiento de oro en las localidades de este municipio, que un sector de esa mano de obra comenzó a ser aprovechada en su lugar de origen, para lo cual la empresa minera interesada en invertir construyó y mejoró las vías de comunicación, pues con ello podría realizar sus actividades en óptimas condiciones y trasladar el producto.


Fue en el ejido Cedros concretamente en la localidad de El Peñasco que pertenece a este ejido, donde inicialmente la empresa minera Gold Corp (de origen canadiense) inició sus operaciones, esto ocurrió en el año 2006, aun cuando el contrato para su aprovechamiento fue firmado hasta el año 2007. Este ejido tiene 435 sujetos de derechos agrarios de los cuales 28 son mujeres (6.4%) (RAN, 2006).
Otros ejidos afectados por el desarrollo minero son El Vergel, Palmas Grandes y Mazapil. De hecho los habitantes de la localidad El Peñasco fueron desplazados a las orillas del ejido Cedros porque se situaban justo “encima del codiciado mineral” (Mendoza, 2009). Los pobladores dejaron sus casas de adobe con amplios corrales para gallinas, perros y cerdos, a cambio de casas de tipo INFONAVIT que resultaron atractivas por la promesa de contar con todos los servicios básicos (agua, drenaje y electricidad), finalmente ellos se tuvieron que hacer cargo de los costos. Antes de la instalación del complejo minero esta comunidad tenía 69 habitantes, distribuidos en 14 familias dedicadas a la agricultura de autoconsumo. Actualmente la minera está presionando para extenderse sobre otras quince hectáreas.


Mediante un contrato de arrendamiento con duración de treinta años, prorrogables a otro lapso igual; el ejido entregó al complejo minero 4,523 has de tierras que antes se destinaban a la producción de lechuguilla, dátil, nopal y maguey. Los ejidatarios recibirían a cambio 50 centavos por cada metro cuadrado a través de un pago único global de 22 millones 617 mil pesos. Autoridades como la Procuraduría Agraria, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Comisión Nacional del Agua avalaron la firma del contrato, que a su vez tuvo que pasar por la autorización de la asamblea del ejido.
Como toda empresa, Gold Corp se organiza para lograr las mayores ganancias en el menor tiempo posible, y para reducir sus costos al mínimo. A fin de mantener balances positivos, “Peñasquito” (que es el nombre con el que los trabajadores reconocen a la empresa) utiliza tecnología intensiva y técnicas de extracción de minerales muy especializadas; sofisticados sistemas de beneficio y fundición, y la explotación “a cielo abierto” tiene un carácter extensivo. Sus instalaciones incluyen áreas para la residencia temporal de los obreros.


En el aspecto laboral, la plantilla de trabajadores administrativos es reducida. Y propiamente en la extracción y procesamiento, opera con diferentes modalidades de contratación. Sólo el personal dedicado a la extracción de mineral a cielo abierto, los empleados que se ocupan en el arreglo de terreno y los responsables de la depuración de los minerales en el “área de sulfuros”, son contratados directamente por la empresa; el resto son subcontratados una práctica que libera a Gold Corp de compromisos laborales.
Asimismo, Peñasquito tiene contratos de prestación de servicios con empresas de alimentación, lavandería, limpieza, y de reparación y mantenimiento de maquinaria, de lo que se desprende que los trabajadores de todas estas tareas no están subordinados directamente a la empresa. También cuentan con médicos especialistas en riesgos de trabajo para atender a los obreros.


Peñasquito funciona bajo prácticas propias de la actividad minera de Canadá. Se caracteriza por el uso de tecnología moderna y de trabajo femenino, ya que le representa enormes beneficios.


La inversión de la empresa asciende a mil setecientos millones de dólares, y de acuerdo a la empresa canadiense, esa inversión podría ser recuperada en un año, pues de sus operaciones se esperaba obtener 83 mil millones de dólares (La Jornada, 2010).
La derrama en fuentes de trabajo es de 4,000 empleos directos y 12,000 indirectos (Presidencia de la República, 2010, p. 3).


En la actualidad en Peñasquito trabajan 1200 personas contratadas por la minera, de éstos 800 están sindicalizados; desde la segunda quincena de septiembre de 2010 pertenecen al Sindicato Nacional de Mineros que lidera Napoleón Gómez Urrutia. De los sindicalizados aproximadamente 200 son mujeres.
Cabe aclarar que en este estudio nos referimos sólo a las mujeres que son contratadas directamente por Gold Corp —dejamos fuera a aquellas que trabajan en la minera pero son contratadas por otras empresas, como FL Smith, Kepler, Eurest Proper, Environmental Support Solutions y Sempenta; es decir, a las que son subcontratadas— y que se encuentran realizando actividades en el proceso productivo de extracción —no del área administrativa—.
En la entidad las mujeres comenzaron a incursionar en las tareas de extracción de minerales desde hace 10 años, con la llegada de maquinaria moderna y de fácil manejo; una minería altamente mecanizada, propia del desarrollo, donde el trabajo no exige gran fuerza física sino concentración. Por cada mujer empleada que opera maquinaria moderna se sustituyó el trabajo que harían entre 20 y 30 hombres (Dirección de Minas de SEDEZAC, 2010).
Algunas de las tareas que realizan las obreras son el manejo de yucles y motoniveladoras, la conducción de pipas de agua para el mantenimiento de caminos y son operarias en el área de sulfuros, ahí se dedican a la separación de metales y aplicación de reactivos. En esta última tarea, se prefiere que las mujeres sean solteras, con la finalidad de que el contacto con materiales peligrosos no las afecte si se encuentran embarazadas o en periodos de lactancia.


En el proceso productivo laboran 12 horas diarias. Son jornadas de 14 días consecutivos a los que siguen siete de descanso. Durante una semana la jornada es diurna, de siete de la mañana a siete de la tarde; las cuatro horas laboradas después de la jornada de ocho horas son pagadas al doble. Durante la segunda semana la jornada laboral es nocturna, de siete de la tarde a siete de la mañana; en este caso las cuatro horas extras laboradas son pagadas al triple. En ese sentido, si se hace un balance mensual se observa que su salario supera los cinco salarios mínimos, y en sí, se trata de su percepción salarial base.


Para estas mujeres, trabajar en Peñasquito no implicaba tener gran preparación, sólo saber leer y escribir o bien contar con el nivel de primaria. Se les requería inicialmente el acta de nacimiento, la credencial de elector y “ganas de trabajar”. A las que serían contratadas como operadoras se les pedía además que supieran conducir automóvil, ahí se les da capacitación para el manejo de maquinaria pesada. La capacitación para actividades muy particulares del proceso productivo la provee la empresa, y en ese lapso perciben una retribución basada en el salario mínimo vigente.
El corporativo proporciona equipo de seguridad (casco, chaleco, antirreflejante, cinturón de seguridad, aparatos auditivos, lentes, zapatos de seguridad o según la actividad que se realice) para las mineras.


Las mineras disponen de un comedor donde se les sirven alimentos tres veces al día, servicio de lavandería, personal que se encarga de mantener en condiciones óptimas su dormitorios, así como áreas recreativas y deportivas, pues su función es dedicarse a la actividad por la cual se les contrató: “Allá en la mina (Peñasquito) nos dan hospedaje, alimentación, transporte, sala de distracción, lavandería y tenemos el privilegio de que nos tienden nuestra cama, entonces uno nomás trabaja” (minera de 40 años).
A fin de evitar pérdidas de tiempo en la producción, que a su vez garantiza la máxima obtención de plusvalor, existe en cada área personal de supervisión, donde también hay personal femenino. Esta supervisión no es percibida como una presión porque se realiza de manera respetuosa para que las metas trazadas se cumplan al concluir la jornada laboral, además “están conscientes” de la importancia del trabajo en equipo para reducir accidentes en una actividad que implica altos riesgos de trabajo. Si bien se han dado casos de despido injustificado ¾porque el obrero (a) no es del agrado del supervisor o algún otro directivo¾, la decisión de la empresa es definitiva e irrevocable cuando un trabajador pone en riesgo la vida de algún compañero.


En el tema de la salud laboral las mineras son propensas a padecer varias enfermedades relacionadas con el trabajo que realizan, entre ellas, la presión arterial alta, jaquecas, gripe, esguinces, e irritación de nariz por inhalación de polvo. También existen casos en que se rompen los oídos por alguna infección de la garganta que se complica.
 Pese a padecer alguna enfermedad o lesión, las mineras no paran labores, ellas ¾como sus compañeros¾ son atendidas por personal médico especializado que ahí reside ¾un médico cirujano, un traumatólogo, dos paramédicos especializados en situación minera o de alto riesgo y cinco enfermeras¾. Ellos les proporcionan los medicamentos necesarios para mantenerlas en óptimas condiciones y que continúen trabajando, hasta que lleguen sus días de salida. Esto que puede parecer una buena prestación para el trabajador y sugiere un trato humano de la empresa, tiene otros fines. En realidad, se pretende no parar la producción y evitar pérdidas de tiempo. Las trabajadoras manifestaron que las jornadas laborales son largas, pesadas y el cambio de turno diurno a nocturno son muy bruscos, lo que puede generar problemas de cansancio y falta de concentración en sus actividades.


Las trabajadoras cuentan con seguro social. El seguro médico es utilizado para el control de padecimientos o problemas más complicados, y es importante darles seguimiento para efectos de su jubilación. Aunque son atendidos en su centro de trabajo, las obreras suelen reportar la situación de su salud en el seguro social, para dejar claro que la enfermedad se adquirió por trabajar en la mina.


Debemos destacar que los trabajadores que están organizados en sindicato se preocupan porque mejoren las condiciones laborales en general, y desde luego las de las mujeres que trabajan en el área de yucles y limpieza de caminos. Uno de sus logros, hasta el momento, es que las mujeres embarazadas se centran en otras actividades que no representen riesgo para la salud y la vida de ella y del producto.


Por ser asalariadas, este segmento laboral está más próximo a las jornaleras que a las artesanas, sin embargo su condición laboral es muy distinta. Como se ha visto, tanto en términos de contratación, nivel salarial, organización sindical, condiciones de trabajo, prestaciones, estabilidad, etc. Pero en ambos casos trabajan jornadas ampliadas y su aporte al ciclo capitalista es directo, es decir, mediante la generación de plusvalor para empresas capitalistas; las jornaleras para el capital nacional y las mineras para el capital trasnacional.
En este caso concreto, las mineras, se trata de una explotación laboral intensiva, apoyada en maquinaria pesada y equipo moderno, con una inversión cuantiosa e instalaciones apropiadas para evitar pérdidas de tiempo.
Precisamente aquí queda evidenciada la extracción de plusvalor, mediante la ampliación de la jornada laboral, el aumento de la composición orgánica de capital y la reducción de tiempos muertos. Al reclutar al personal se evitan distracciones familiares y se puede exigir mayor rendimiento y concentración al trabajador en los objetivos de la empresa.
Muchas de las mineras pasaron de ser excedentes absolutos de población a trabajadoras activas. Y otras, se habían ocupado antes en el servicio doméstico, como empleadas de mostrador, en la agricultura de autoconsumo, es decir, eran excedentes de población pero incorporadas relativamente al ciclo capitalista. Contribuían a las necesidades de valorización del capital mediante mecanismos directos e indirectos. Algunas más eran parte del ejército industrial de reserva.


En cuanto pasaron a ser obreras activas contribuyen directamente a las necesidades de reproducción de capital, pues este incrementa el plusvalor mediante tres vías: a) intensificando de manera permanente el trabajo sin incrementar el salario; b) prolongando la jornada laboral, y c) expropiando una proporción cada vez mayor del trabajo necesario con las mejoras tecnológicas (Figueroa, 1986, p. 92 y 93).


El trabajo de extracción de minerales de las mujeres, resulta en particular benéfico para este tipo de empresas. Una de las ventajas es que son más puntuales que los hombres en la llegada a sus labores, y ellas mismas señalan que registran menor ausentismo y no llegan con resaca a su centro de trabajo. Desde la perspectiva de la empresa, las mujeres tienen mayor destreza para determinadas tareas manuales y para la concentración en el uso de la maquinaria (Dirección de Minas de SEDEZAC, 2010). Incluso el lapso de capacitación resulta menor en las mujeres respecto a los hombres. Por aptitudes y disciplina, las mineras escalan posiciones rápidamente y comienzan a dedicarse en otras actividades que requieren de muchos cuidados, como lo es hacer caminos, senderos y reparar aquellos que están en mal estado con una moto niveladora. También hay referencias respecto a que son más responsables y cuidadosas en el mantenimiento del equipo, pues existen reportes de que cuando el equipo y maquinaria es operado por mujeres el mantenimiento tiene menor costo.
Los casos de mayor ausencia laboral se registran entre los varones de localidades cercanas a la mina, por el consumo de alcohol y festivales de la familia. En tanto que las mineras llegan a ausentarse por una consulta médica, por complicaciones en el embarazo (dolor o sangrado) que pongan en riesgo la salud de la madre y el bebé. También aquellas que padecen gastritis, vómitos e  infecciones,  porque no toleran los alimentos que se brindan en el comedor de la minera. Desde el punto de vista de los empresarios, las mujeres zacatecanas mineras tienen un solo inconveniente, el amor. Cuando se enamoran de un hombre y deciden casarse, ellas dejan el trabajo definitivamente.


Durante sus días de ‘descanso’, y ya en sus comunidades, las mineras comentan que el uso del tiempo se centra en la convivencia con la familia, algunos quehaceres del hogar, recreación y en dormir mucho. La mayor parte de su tiempo es destinado a la convivencia con los integrantes de la familia para hacer sentir que son queridos y también para saberse queridas. También manifestaron que les preocupa fortalecer la unidad de la familia, precisamente porque están lejos.


En las familias de las mineras, la actividad laboral en el ámbito de la reproducción que resulta fundamental para la reposición de la fuerza de trabajo y la reproducción de la misma, también se modifica. Mientras la madre está ausente, en el caso de las que son casadas, el resto de los miembros del hogar (padres, esposos e hijos, principalmente) se encargan de las actividades domésticas, que incluyen limpieza, preparación de alimentos, lavar y planchar la ropa, y la administración de los recursos. Cuando no existe quien realice esas actividades, es la misma minera quien las realiza antes de marcharse a su centro de trabajo y cuando regresa a su casa.


Ellas comentan que si bien la situación económica y las relaciones con sus familias han mejorado, persiste la preocupación porque las mineras trabajan en una zona alejada a su lugar de origen y con alto riesgo. En ese sentido, buscan mantener contacto por vía telefónica y cuando regresan a sus lugares de origen centran sus esfuerzos para mantener la comunicación. Estando en sus hogares muestran empatía y se interesan sobre todo por hacer sentir a aquellos integrantes de la familia que son vulnerables (niños pequeños, adultos mayores o alguna persona con discapacidad) que aunque estén lejos se encuentran con ellos, y que laboran en un lugar alejado precisamente para que tengan una mejor calidad de vida.


Como hemos visto, por las características de su actividad, que requiere dedicación absoluta, concentración y traslado por largos periodos, las mineras delegan a otros miembros de la familia las responsabilidades reproductivas, o la mayor parte de ellas.
Finalmente, por el impacto que ha tenido en Mazapil la empresa minera queremos mencionar algunos aspectos que si bien no son estrictamente laborales si son relevantes para el mejor funcionamiento del capital.  Es la práctica de transferir “externalidades” sociales y ambientales a las comunidades (Garibay y Balzaretti, 2009, p. 94). Esto se ha criticado duramente por ser una empresa extractiva de oro, la segunda más grande del mundo localizada en una zona de extrema pobreza.


Una práctica de Golg Corp es “reconocer a la población local, no en calidad de honorables ciudadanos propietarios de la tierra minera con quienes es conveniente asociarse, sino como población menesterosa, necesitada de la caridad empresarial” (Garibay y Balzaretti, 2009, p. 100), por eso el complejo minero ha comenzado a demandar la presencia de Programas Sociales y de aquellos que generen empleos, de los tres niveles de gobierno, para los habitantes del municipio, por lo que, el acceso a créditos para proyectos productivos se ha facilitado (Rodríguez, 2010, p. 13 y 14).


Asimismo, contribuyó a la puesta en funcionamiento de un centro de educación media superior, ¾cuya matrícula se ha ido incrementando¾ que prepara a los futuros obreros del complejo minero y de alguna manera se evite la expulsión de fuerza de trabajo barato hacia otros estados del país o el extranjero, porque ahora la extracción de plusvalor se realizará en su lugar de origen. Gold Corp a través de la minera Peñasquito, financió el proyecto de construcción y equipamiento del plantel, estableciéndose así una vinculación entre las instituciones gubernamentales, la empresa y la educación.


Con dos millones 800 mil pesos, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) comenzó a operar en agosto de 2009 para atender a jóvenes que hayan concluido la Secundaria. Aunque el argumento es que con este tipo de educación se contribuirá a combatir el rezago educativo, hay una fuerte intervención de instituciones como el gobierno federal, el gobierno estatal, el propio CONALEP y el complejo minero para otorgar becas e incluso cubrir la colegiatura semestral de los futuros obreros de Peñasquito. Los requisitos, tener un buen aprovechamiento académico y ser de familias pobres y demostrar que no pueden cubrir el costo de su colegiatura (Bustamante, 2009).
El CONALEP oferta carreras demandadas por el sector productivo en el marco del Modelo Académico de Calidad para la Competitividad, a fin de garantizar la que los egresados se inserten en el ámbito laboral. La intención de la institución es la formación técnica profesional (Bustamante, 2010).


En el tema de la ecología, y para ilustrar la irresponsabilidad de la empresa, podemos remitirnos al contrato firmado por el ejido propietario de las tierras y la empresa minera. En él se establece que la compañía se obliga a cumplir con la normatividad ambiental, sin embargo en la cláusula tercera relacionada con la vigencia y terminación anticipada del contrato (párrafo cuarto) señala “el ejido” acepta desde ahora que la devolución se realizará con los cambios y alteraciones que sufra “el inmueble” como resultado de las actividades mineras de “la compañía” renunciado expresamente a cualquier reclamación por este concepto”, y en la misma cláusula, párrafo segundo  “el ejido” está de acuerdo en que “la compañía” podrá dar por terminado este convenio anticipadamente cuando así convenga a sus intereses, previo aviso por escrito dirigido a “el ejido”.

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