MUJERES EN EL MEDIO RURAL: CONFLICTOS TRADICIONALES, PRÁCTICAS EMERGENTES Y HORIZONTES

Irma Lorena Acosta Reveles (Coord.)

III. Éxitos y fracasos del sueño americano

En este apartado se describen las características de las personas que fueron entrevistadas durante el trabajo de campo, se indica el número de hijos que tienen, tanto antes de que se marchara su esposo, como después de su reintegración a la comunidad; así como las condiciones económicas de las mujeres de migrantes que se quedaron en la comunidad; además de la descripción de la forma en la que mantienen a su familia mientras llegan las primeras remesas y en qué son empleadas; de igual forma se relatan algunas causas, que para las esposas de los migrantes justifican la migración masculina.

a) Características demográficas de las mujeres en la comunidad de origen del migrante

Se entrevistaron a siete mujeres, cinco de ellas esposas de migrantes internacionales y dos de las entrevistadas con hijos ausentes, ya que su esposos no se fueron a Estados Unidos; sin embargo, algunos de sus hijos sí. Tal es el caso de Jacinta, y Gloria, porque aún cuando el esposo de la segunda aseguró haber migrado, lo hizo durante su soltería y su primer matrimonio, razón por la cual no se considera a Gloria como mujer de migrante en su comunidad de origen, ya que en ningún momento tuvo que educar sola a sus hijos o procurar los medios para alimentarlos y ponerse al frente de su hogar.

Tabla 1. Descripción general de las entrevistadas

Nombre

Edad

Escolaridad

Miembro migrante

Aurora

42

Primaria: soltera
Secundaria: casada

Esposo e hijos

Carmen

31

Primaria

Esposo

Dolores

46

Primaria

Esposo y un hijo

Emilia

42

Secundaria

Esposo e hijos

Flor

45

3er grado de primaria

Esposo

Gloria

n/d

n/d

Hijos

Jacinta

n/d

n/d

Hijos

Fuente: Elaboración con base en las entrevistas a profundidad,
realizadas el 13 y 14 de Abril de 2010.

A excepción de Flor, quien sólo terminó el tercer grado de primaria, las demás mujeres completaron este nivel de educación, incluso llama la atención que dos de las entrevistadas –Aurora y Emilia- hubieran terminado el siguiente nivel, en la comunidad es bajo el sistema de telesecundaria.
Concerniente al fenómeno migratorio, en ninguno de los casos los padres migraron con los hijos, la migración por relevos no se vive tal y como lo describe Arizpe (1980), que conforme van creciendo los hijos se los va llevando el padre a Estados Unidos y a la mujer la dejan sólo con los más chiquitos (Marroni, 2000).
A continuación se presenta la información del número de hijos al momento del primer evento migratorio del esposo, como se puede observar, en algunos casos, al regreso del marido se incrementó esa cifra.

Tabla 2. Número de hijos en el hogar antes del fenómeno migratorio y después del reintegro del esposo


Nombre

No. de hijos antes de la primera ausencia

Edades

Total de hijos

Aurora

5

13, 12, 11, 9 y 4 años

8

Carmen

2

7 años y 4 meses

3

Dolores

4

9, 8, 6 y 4 años

0

Emilia

7

11, 10, 9, 8, 7 y 6 años, 9 meses

8

Flor

5

14, 12, 10, 8 y 6 años

6

Fuente: Elaboración con base en las entrevistas a profundidad,
realizadas el 13 y 14 de Abril de 2010.

b) Condiciones económicas

Genaro Codina es considerado un municipio marginado y la comunidad de Minillas tiene un alto grado de marginación, en la siguiente ilustración, se muestra una tabla comparativa con esos índices, en el municipio de Zacatecas, Genaro Codina y la comunidad de Minillas.

Tabla 3. Comparativa de índices de marginación


Municipio localidad

Población

% población analfabeta de 15 años o más

% población sin primaria completa de 15 años o más

% ocupantes en viviendas sin drenaje ni excusado

% ocupantes en viviendas sin energía eléctrica

Zacatecas

1 367 692

7.20

30.83

10.53

1.91

Genaro Codina

7 369

10.33

37.07

32.87

4.52

Minillas

178

7.69

29.13

75

3.57

Fuente: CONAPO (2005)

 

 Tabla 4. Comparativa de índices de marginación (continuación)


Municipio localidad

% casas sin agua entubada en el ámbito de la vivienda

% viviendas con algún nivel de hacinamiento

% viviendas con piso de tierra

Índice de marginación

Zacatecas

6.72

37.06

6.29

-1.8206749549433

Genaro Codina

5.51

54.05

9.20

-0.06811

Minillas

7.14

75

25

-0.27535

Fuente: CONAPO (2005)

Como se puede observar, el nivel de hacinamiento en Minillas es alto, en parte esto puede ser provocado por la cantidad de hijos en cada familia en proporción son pocas las habitaciones en cada casa; por ejemplo, en el caso de Dolores su hogar se compone sólo de un cuarto, al igual que el de Carmen. Respecto a las viviendas con piso de tierra, los hogares de las entrevistadas tenían pisos de cemento, mientras que ninguno de ellos tenía el servicio de drenaje.
Respecto a los índices de marginación, es necesario mencionar que son datos del 2005 y tres años después, en el 2008, la comunidad fue apoyada por el Programa 3x1. Las entrevistadas mencionaron que antes de la intervención de dicho Programa, las paredes eran de adobe, piedra o ladrillo, las cuales fueron enjarradas y pintadas con esos recursos. Hoy en día, las viviendas tienen techos de láminas de cartón y galvanizadas, a pesar de ello, las entrevistadas coincidieron en que las entrevistadas pusieron en duda que la información exhibida a la entrada, en la cual se explica el gasto del programa 3x1, sea real.
La localidad no tiene calles trazadas, sólo hay una vía principal, la cual llega hasta la iglesia y tiene huellas de cemento para que transiten las camionetas, las cuales no son frecuentes, en la siguiente ilustración se muestra la imagen donde se explica el uso de los recursos del Programa.
Algunas casas tienen servicio de telefonía fija satelital, otras de celular, el agua es almacenada en tinacos, los cuales se llenan con una pipa. Los baños son letrinas que están en el terreno de la vivienda, pero lejos de los cuartos. Las habitaciones fungen diversas funciones, algunas construcciones tienen un cuarto exclusivo para preparar los alimentos, pero no es la condición general de toda la comunidad.
De igual forma con el gas, no todas las casas tienen tanques, de hecho la estufa no es un aparato doméstico común. Las entrevistadas no tenían refrigerador, mientras que toda casa tenía televisor, aunque la señal es abierta.
De las siete familias que fueron contempladas en la investigación de campo, sólo una no era apoyada por el programa Oportunidades y por ende no contaba con el servicio del Seguro Popular. Es el caso de Dolores; sin embargo ella es la propietaria de su vivienda, a diferencia de las otras familias donde el esposo es el dueño de la casa.
La excepción fue el caso de Carmen, ya que antes de la ausencia de su esposo su familia vivía con sus suegros, después de tres años mueren sus padres y su esposo, desde Estados Unidos, le indicó que se fuera a la casa de ellos para que cuidara a sus hermanos, quienes habían quedado huérfanos, el menor tenía 11 años.
Cabe mencionar que la comunidad tiene su iglesia, un jardín de niños, una primaria y una telesecundaria, además de una tiendita, la cual es atendida por la Sra. Dolores.

c) El hogar previo al fenómeno migratorio

En las familias de Aurora, Dolores y Flor, su esposo era quien se encargaba de los gastos y vivían de manera independiente, mientras que Carmen, vivió en casa de sus suegros por un periodo de tres años y compartían la responsabilidad de la economía del hogar.
A su vez, Emilia, fue la única que además de estar al pendiente del hogar y de sus hijos, desempeñaba otras tareas para contribuir al ingreso familiar, efectuaba el llamado trabajo de parentesco, ya que por las noches le planchaba la ropa a una de sus hermanas.

d) El deseo de migrar a Estados Unidos

En los cinco casos de las mujeres de migrantes que se quedaron en su comunidad de origen, la causa de la migración de la pareja fue el deseo de mejorar la economía, sobre todo porque las condiciones en la comunidad eran adversas.
Aurora y Flor comentaron que en particular querían hacerse de una camioneta para no tener que caminar hasta el entronque; no obstante la familia de Aurora no consiguió su objetivo, ya que su esposo se fue a trabajar a Florida, en el campo, y el trabajo era muy duro.
El esposo de Aurora estuvo medio año en Estados Unidos y sólo envió dos veces dinero; se tardó 5 años en regresar al Norte, al partir por segunda vez la dejó embarazada de su octavo hijo, tuvieron cinco antes del primer evento migratorio. Aurora explica que fracasaron en su intento por mejorar las condiciones de su familia y hacerse de una camioneta porque la segunda vez que lo intentó su esposo, sólo permaneció dos meses en Florida, ya que su trabajo manejaba el uso del aguarrás y comenzó a sentirse enfermo. Él por la preocupación de agravarse y dejar desamparada a su familia regresó a Minillas y desistió en su intento de comprarse un vehículo.
De las cinco mujeres de migrantes la única que afirmó haber cumplido con las expectativas que tenía a raíz del evento migratorio fue Flor, ya que su objetivo era comprarse una camioneta y su esposo regresó con el vehículo.
Por su parte Carmen considera que mejoraron a medias con la partida de su esposo, ya que tenían planeado adquirir un vehículo para no tener que caminar y también obtener los recursos necesarios para construir su casa. Lo que pudieron comprar fue una camioneta para trasladar a uno de sus hijos, él cual quedó cuadrapléjico tras un atropellamiento, por ende todos los recursos que se recibían eran destinados para medicamentos y algunos gastos médicos.
A su vez, Dolores señaló que no pudieron mejorar sus condiciones porque cuando llegaban las remesas se utilizaban para pagar las deudas que ya tenían, incluso mencionó que diario comían frijoles, pues eran de su cosecha y cuando habían recursos nopalitos crudos y maíz, el cual en ocasiones tenía que procesar en un molino de manivela, pues no tenía dinero para acudir al molino de la comunidad.
En ese sentido, Emilia tampoco pudo ver cumplido su sueño de comprarles zapatos a sus hijos en cuanto éstos se rompieran o tener más comida pues su esposo sufrió una hemiplejia en su segunda migración, la cual duró 10 meses, uno más que su primera estancia en Estados Unidos.
El destino al que migraron los varones de Minillas fue al estado de Florida y se emplearon en el campo, de manera específica en el tomate, a excepción del esposo de Flor, quien se fue a Texas y trabajó en un restaurante.
Concerniente a la forma de migrar, ninguno de los esposos viajó sólo a Estados Unidos, el de Aurora lo hizo con 2 sobrinos y un primo de ellos; el de Carmen primero con un primo y amigos y la segunda vez con sus hermanos; el de Dolores lo hizo con la familia de ella; el de Emilia con un cuñado, mientras que el de Flor con uno de sus hermanos.

e) Las remesas, su uso y el tiempo previo a su llegada

De dos a cuatro meses era el tiempo promedio que tenían que esperar las esposas de los migrantes para recibir las primeras remesas, la que tuvo que esperar menos fue Carmen, pues a las cuatro semanas ella empezó a recibirlas; Aurora y Dolores a los dos meses, mientras que a Emilia y Flor se las enviaron entre el tercer y cuarto mes.
Sólo en dos casos, el de Aurora y Carmen, el esposo había tenido la precaución de dejar ahorros en su casa para que su familia pudiera subsistir mientras él se establecía en Estados Unidos, a su vez, Flor echó mano de las chivas que tenía su esposo y las fue vendiendo conforme se requería.
Las demás mujeres lo que hacían era pedir prestado a sus suegros, padres o amigas. Aunque Emilia recibía algo de recursos por el trabajo de parentesco que realizaba desde antes de la partida de su esposo y Dolores, después de ahorrar para la fiesta de XV años pudo ahorrar mil pesos y con eso empezó a montar su tiendita.
A la única que le eran suficientes las remesas para subsistir era Aurora, las demás coincidieron en que no les alcanzaba el recurso, ya que en ocasiones eran irregulares y sobre todo de montos bajos. Cuando llegaban se utilizaban para pagar las deudas, en promedio eran 100 dólares por envío, aunque la primera vez le mandaron a Aurora 300 dólares con un muchacho conocido que regresó a Minillas, el resto de las remesas se recibían a través de Bancomer.
Cuando se les preguntó si ellas generaban de alguna forma recursos para su familia respondieron que no, que sus actividades eran sólo el cuidado de sus hijos y la atención de su hogar, argumentaron que sus hijos absorbían todo su tiempo, además que era obligación de sus parejas proveerles lo necesario para sobrevivir.

f) Tareas masculinas ejercidas por las mujeres

A pesar de que la mayoría de las entrevistadas aseguró no colaborar en la economía familiar, a la partida de su esposo son ellas quienes se ponen al frente del hogar y se encargan de administrar los recursos con los que cuentan, sean chivas, vacas o la siembra en el campo.
La que desempeñaba otras labores era Emilia, quien a través de plancharle a su hermana aportaba recursos para su familia, incluso antes de la partida de su esposo.
Aunque las mujeres son las que se quedan al frente de las posesiones del esposo o de la familia, no es reconocida de manera abierta su jefatura, ya que ellas en las entrevistas señalaron que cuando se comunicaban con su esposo le tomaban parecer de las actividades que realizarían o él en ocasiones llegaba a darles alguna instrucción precisa.
Los hijos mayores de las entrevistadas eran quienes desempeñaban las faenas con los animales o en el campo, bajo la supervisión de su madre y en ocasiones con sugerencia de los abuelos, fueran maternos o paternos.
Para los que tenían tierras, el aspecto de la alimentación era algo de lo que no tenían que preocuparse, pues si había buena cosecha lo tendrían garantizado, como en el caso de Dolores, que al preguntarle sobre sus condiciones durante las ausencias de su marido, comentó que diario eran frijoles cocidos lo que se servía en su casa y cuando había recursos se agregaban nopales o maíz.
Un día en la vida de Aurora durante la ausencia de su esposo consistía en temprano darles a sus animales rastrojo a sus animales en tiempo de sequía, darles piscares y cuando escaseaba el agua, llevarlos al pozo para sacarles agua.
Su esposo migró sólo dos veces, cuando regresó la primera, después de una ausencia de 6 meses, sus hijos ya estaban sembrando y el otro era el que estaba pendiente de los animales, bajo la supervisión de ella y algunas instrucciones de su suegro. Aurora hizo hincapié en que estuvo pendiente de que no se le pasara la fecha, a su regreso retomó las riendas de las actividades de sus tierras y sus animales.
Mientras que para Dolores las cosas tenían un ánimo distinto, se levantaba, atendía a los niños “a veces sin ganas, desilusionada, a veces no los quería mandar a la escuela, le daba vergüenza que tuvieran los zapatos rotos” y se dedicaba a sus hijos y a las tierras que tenía su esposo, sin desempeñar alguna actividad en la comunidad o la iglesia, al parecer y acorde a lo relatado por las entrevistadas no tenían tiempo de colaborar en tareas vinculadas con su religión.

g) La toma de decisiones

De manera tradicional y por la cultura mexicana la jefatura de hogar es concedida a los varones, al ser conocido y reconocido por la sociedad como el sostén económico de su hogar (Loza, 2007:38), de ahí que a las mujeres se les impongan limitaciones de género y cuando deben de tomar alguna decisión, lo hagan pensando en qué haría su esposo y es cuando más les pesan las ausencias, al sentir toda la responsabilidad de su familia sobre sus hombros.
La frecuencia de las pláticas entre las mujeres y sus esposos migrantes varia de la semana al mes o más tiempo, y a pesar de ello, las entrevistadas señalaron que las decisiones las tomaban ellas; sin embargo le “tomaban parecer” a su esposo, e incluso en el caso de Carmen le tenía que consultar a su suegro, porque sino éste se quejaba de que ella lo ignoraba, sobre todo cuando aún vivían en su casa.
Por su parte, en la plática Emilia afirmó que quien tomaba las decisiones era ella, tanto de los gastos como de sus hijos y a él “le pasaba el reporte, por ejemplo cuando tenía que realizar alguna faena en la escuela y no podía asistir, le comentaba que se le tenía que pagar a alguien para que realizara la tarea que a ella le correspondía”.
Incluso, Emilia afirmó sentirse “más libre” cuando no estaba su esposo, ya que atendía sus obligaciones de acuerdo a sus tiempos y no tenía que esperar a que su marido le dijera en qué orden o de qué manera se debían de realizar, señaló que durante las ausencias de él, hacía sus labores domésticas como mejor le parecían y le fue muy incómodo cuando su esposo se reintegra al hogar le pidiera que lo acompañara, a lo que la entrevistada respondía preguntando que a qué hora iba a continuar con sus tareas que tenía pendientes, la respuesta de su esposo era “cuando regresemos”.

h) Condiciones actuales y la aportación económica de los hijos

Con las entrevistas se pudo constatar que todos los hogares comparten el gasto para la comida, sea que sólo habite la familia nuclear en la vivienda o que sea una familia compuesta, por lo general integrada por alguno de los hijos con su pareja e hijos y es él quien hace frente a los gastos, ya que los padres se encuentran enfermos o desempleados.
Respecto a los hogares, sólo uno estaba habitado por dos personas, la de Dolores, quien vive con su hijo de 15 años; su esposo la abandonó después de su último viaje, regresó a la comunidad, se estuvo casi un año y después se fue a Guadalupe para estar con otra mujer.
En el resto de las viviendas el promedio es de 7 personas por casa. Con Carmen vive su esposo, dos hijas y sus hermanos solteros, mientras que Emilia habita con su esposo, dos hijos menores de edad, otro que está casado, su esposa y su hijo.
Algunas esposas de migrantes reciben remesas hoy en día, por parte de sus hijos o hijas, sólo de los solteros, porque de manera general, los que han formado un hogar aparte no colaboran con el gasto familiar.
Emilia y Flor reciben de manera regular aportaciones semanales de sus hijos solteros, en el caso de Emilia son dos hijas que viven en Zacatecas y el hijo de Flor trabaja en la obra en Guadalupe, en la familia de Flor nadie tuvo interés en irse a Estados Unidos, sólo su esposo.
La única que hoy en día recibe remesas americanas es Aurora, en teoría las recibe cada mes; pero no son regulares y explica que la causa es la crisis económica de ese país. A mediados de Enero del presente año entre los dos le dieron 200 dólares entre los dos y para el 17 de Marzo sólo uno pudo hacer el envío de remesas.
Al respecto dijo: “ahorita no hallo qué hacer, porque ya se me acabó el dinero, tengo animales; pero ya ve que no valen, ahora no hemos vendido animales”. Cabe señalar que no existen etiquetas estrictas para las remesas que le envían sus hijos, ellos saben que son utilizadas para el sustento diario, sólo le piden a su mamá que les compre algo a sus hermanitos menores.
Por su parte, Flor se fue beneficiada por un programa de la Reforma Agraria, y en Agosto del 2009 recibió recursos para adquirir borregas y mantener a su familia y a las otras cuatro señoras que participaron en el proyecto.

 

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