LA NUEVA CIUDAD DE PANAMÁ (CASCO ANTIGUO) Y SU ACTUAL MANEJO COMO PATRIMONIO

Andrés Barrios López

Capítulo I

Antecedentes de La Nueva Ciudad de Panamá

El capítulo tiene la finalidad de exponer los puntos por el cual se originó el objeto de estudio. Entre esos puntos, presentar los antecedentes que provocaron la creación y fundación de La Nueva Ciudad de Panamá durante su desarrollo histórico, donde el territorio istmeño era parte de las colonias americanas pertenecientes al Imperio Español. Otro punto que se desarrolla, es sobre su posible situación actual.

  1. Ataque a la ciudad de Panamá (Panamá La Vieja)

 

Durante el periodo histórico de la época colonial; es decir, el periodo en que el territorio se desarrollaba bajo el dominio de la Corona Española y sus representantes. El Istmo llegó a sufrir de varios ataques de diferentes grupos. Esos ataques eran perpetrados en diferentes puntos del territorio istmeño por: las tribus originarias, los cimarrones, filibusteros, corsarios y piratas, entre otros.

En ese devenir histórico del territorio istmeño bajo el dominio español, demostró un desarrollo muy evidente. La conquista y colonización de territorios, la extracción, explotación y acumulación de riquezas, el aprovechamiento de la mano obra nativa y luego, la importada de África. Todos esos hechos realizados por los españoles, fueron motivos de interés y antagonismo de los distintos grupos adversos para que éstos últimos realizaran ataques hacia los asentamientos, poblados y ciudades fundados por los primeros.

Fue el 15 de agosto de 1519 (siglo XVI), cuando Pedro Arias de Ávila funda la ciudad de Panamá. Ciudad, que fue poblada por los habitantes provenientes de Acla y Santa María La Antigua de Darién. Además, convirtiéndose en la primera ciudad de tierra firme del litoral Pacífico y en la capital de Castilla de Oro.

Asimismo, la ciudad llego a extenderse desde el “(…) Oriente, en la ensenada formada por la Punta de Judas, de lamatales y manglares, donde vierte sus aguas el río abajo, antes del Gallinero, y se extendía hacia el Oeste, por la ribera del mar, hasta el edificio de piedra destinado a Matadero, más allá del puente de mampostería, llamado de Paita, sobre la quebrada o estero del Algarrobo. Hacia el Norte la ciudad bordeaba, por una parte, los márgenes de la ensenada o puerto, prolongándose luego el arrabal de Malambo hasta el puente del Rey y algunos pasos más allá de éste por el camino empedrado que conducía a Portobelo; del otro lado de la ciudad se extendía por detrás de los conventos de San Francisco y la Merced, y con el suburbio de «Pierde vidas»llegaba al cerro de la Matanza, sobre el cual había erigido la ermita de San Cristóbal”1.

Asimismo, argumenta Sosa que la ciudad llegó a alcanzar hasta el año de 1670, una población aproximada de 10,000 habitantes. Esa cifra alcanzada, sería un año antes de sufrir el ataque perpetrado por los piratas bajo el mando del inglés Henry Morgan.

De ese modo, después que el pirata Morgan y los suyos sobrellevaron la sinuosa travesía por tierra desde su desembarco por el Atlántico2. “Por fin, el 28 de enero de 1671, Morgan dio orden de atacar la ciudad. Para entonces el gobernador Juan Pérez de Guzmán había evacuado en el navío Trinidad, rumbo al Perú, a gran parte de los caudales del rey; también a cuantas mujeres, niños y monjas pudo poner a salvo; no a todas, desde luego, porque sabemos que muchas mujeres fueron violadas y asesinadas por los filibusteros. Pero los panameños, en su mayoría comerciantes y profesionales, gente toda sin preparación militar, fueron incapaces de resistir su avance, ni siquiera haciendo uso de una manada de toros bravos, “de los que abundan en la tierra” –anota el padre Recio- que fueron lanzados contra ellos con antorchas encendidas en sus astas. Durante tres horas se combatió dentro de la ciudad, con saña y valentía, en la luego bautizada como “batalla de Matasnillos”, pero una vez “enseñoreados de ella, los piratas mataron y destrozaron a cuantos pretendieron defenderse””3.

Ante ese hecho desafortunado de la época, que finalizó con un incendio que causó la destrucción de toda la ciudad. Situación que dejo a la ciudad en un estado de decadencia y ruina, y al mismo tiempo desprotegida. Provocando más adelante, la búsqueda de un sitio ideal y seguro, para reubicar a la población sobreviviente del ataque pirata. En palabras similares a la de Mena García, eso se traduciría en un proceso de traslado forzado.

  1. Traslado a la Nueva ciudad de Panamá

 

El 21 de enero de 1673, se da por terminada la Nueva ciudad de Panamá, la cual comienza a ser habitada por una población de 300 personas. La mayoría sobrevivientes del ataque pirata a la anterior ciudad de Panamá en 1671.

Asimismo, la edificación de la nueva ciudad se basó en los fundamentos de fortaleza y mercado, construyéndose una muralla para tal fin. Es decir, sería la manera de resguardar las riquezas provenientes del comercio del Perú y uno de los puertos más seguros de las Indias.

Es una ciudad que fue construida ocho kilómetros al suroeste de las faldas del cerro Ancón. Terminada su construcción, se reparte solares entre los habitantes; los emplazamientos más privilegiados se destinaron a los edificios civiles y religiosos (catedral, cabildo, Real Audiencia, entre otros).

Según Mena García, la ciudad fue construida sobre “(…) una superficie de unas dieciséis hectáreas, aproximadamente, fue trazado, como tantas otras ciudades americanas, siguiendo el esquema ortogonal con apariencia de parrilla o tablero de ajedrez, con tres calles principales en dirección este-oeste (Santo Domingo, San Antonio y San Jerónimo) y otras siete que las cruzaban en dirección norte-sur (San Francisco, San Miguel, San Pablo, Torralba, Santiago, San Blas y la Merced). (…). Las carnicerías y el matadero, así como el hospital de San Juan de Dios, se instalan lejos del casco urbano, acorde con la normativa de higiene y salubridad de la época. En el centro geométrico de la urbe, un gran espacio abierto da cabida a la Plaza Mayor, reproduciendo así con gran perfección el modelo clásico de la ciudad americana colonial, en este caso ceñido, además, su perímetro (…), por un gran cinturón abaluartado”4. De esa manera, conservando parte de sus infraestructuras hasta la actualidad (Observar el mapa 1).

  1. Actual situación de La Nueva ciudad de Panamá o “Casco Antiguo”

Panamá ha sido un territorio donde en su interior se ha desarrollado un cúmulo de acontecimientos históricos, los cuales han dejado vestigios o evidencias palpables.

La nueva ciudad de Panamá construida en 1673, es un ejemplo concreto de ese vestigio y de evidencia palpable, lo cual responde a uno o varios acontecimientos históricos.

Hoy día, la nueva ciudad de Panamá, también conocida como el “Casco Antiguo”, es considerada como uno de los lugares turísticos que pueden ser visitados (por nacionales y extranjeros).

Asimismo,  el Casco Antiguo aparte de tener un carácter de importancia dentro del desarrollo histórico y del actual turismo panameño. Confirma esa importancia desde el momento que la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la reconoce como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
 
Sin embargo, el actual Casco Antiguo es el “(…) resultado de múltiples transformaciones en el tiempo que han hecho que se alteren muchos de los valores iniciales del distrito histórico (…)”5; donde el Estado ha buscado su restauración a través del proyecto denominado “Revive el Casco Antiguo”.

El proyecto “Revive el Casco Antiguo”, tiene sus antecedentes desde 1990, cuando se inició su restauración a través del financiamiento privado. Según Espino et al, esa iniciativa privada motivó a las entidades públicas a ser participe de ese proyecto inicial de restauración instalando la Oficina del Casco Antiguo y formalizando “ (…) los primeros lineamientos para la recuperación arquitectónica y a formular un plan de viviendas que impidiera el desalojo de los habitantes del lugar en función de la restauración de viviendas para estratos socioeconómicos más altos, como ocurrió en otros centros históricos de las ciudades iberoamericanas”6.

Luego en 1997, se presenta una propuesta ante la UNESCO para que esta reconozca al Casco Antiguo como un Patrimonio de la Humanidad. El resultado de esa propuesta, fue que en el año 2003 la entidad intergubernamental reconoció oficialmente al Casco Antiguo como «Patrimonio Mundial de la Humanidad».

Actualmente, el “(…) Casco Antiguo comprende 44 hectáreas y 940 edificios (…)”7(Observar mapa 2), lo cual son edificaciones que corresponden entre los años de 1850 y 1930. Donde el único vestigio de la época colonial que le queda son el trazado y forma de sus calles y el tradicional espacio abierto de Plaza. Cabe mencionar que la nueva ciudad colonial de Panamá, estuvo confinada a un espacio reducido de 16 hectáreas; sus edificaciones desde un principio fueron mayormente de madera (sufriendo las intensidades de varios incendios como los del siglo XVIII: 1737, 1756 y 1781); y asimismo, había perdido su importancia que la caracterizó en una época inicial tratando de seguir los pasos de su antecesora ciudad: Panamá La Vieja.


Sin embargo, comienza a recuperar su importancia geográfica y económica aproximadamente treinta y cuatro años más tarde de su independencia de España, y su posterior unión voluntaria a Colombia en 1821. Eso se debió a tres proyectos importantes: la construcción del ferrocarril interoceánico (1855), por motivo a la fiebre del oro de California;  el proyecto de canal interoceánico francés (1880 – 1888); y posteriormente, la construcción del canal bajo el financiamiento y administración del gobierno de los Estados Unidos (1914). Es importante mencionar, que el último proyecto se realizó cuando Panamá ya se encontraba consolidada completamente como Estado República (desde 1903). De ese modo, también se comprende que las transformaciones de sus infraestructuras se debieron a las necesidades y desarrollo de ese auge económico.

Asimismo, el desarrollo social de la población cambio entre los siglos XIX y XX, ya que antes, durante el periodo colonial los sitios de los intramuros del Casco Antiguo eran habitado por una elite muy adinerada, y lógicamente en los extramuros era habitada por una clase social denominada “arrabal”.

Durante los siglos XIX y XX, esa situación cambio. Comenzó a ser un barrio mixto, “(…) con un fuerte elemento de inquilinato que fue desplazando a los habitantes-propietarios. Este proceso continuó hasta que se convirtió en un barrio de población pobre, casi en su totalidad de inquilinato”. Actualmente, esa es la situación que predomina, pero nuevamente bajo un matiz mixto. Es decir, nuevamente se abre los espacios habitacionales y económicos-comerciales para personas con un mayor recurso. Restaurando edificios con espacios habitacionales tipo apartamentos y espacios para locales tipo comercial (restaurantes, bares, discotecas, entre otros). Asimismo, preservando otros espacios para la utilidad de entidades públicas.

En ese sentido, el Casco Antiguo ya apreciado como Patrimonio de la Humanidad, se sigue restaurando a través del proyecto “Revive al Casco Antiguo”. Asimismo, dicho proyecto se subdivide en otros más, los cuales son:

“Revive la calidad: se refiere a las intervenciones en infraestructura y servicios que optimicen la calidad de vida a través de las mejoras en la calidad ambiental. Revive la arquitectura: se basa en la recuperación de inmuebles. Revive el turismo: propone crear nuevos destinos atractivos para el turismo, que crece vertiginosamente en Panamá. Revive la comunidad: atiende al desarrollo y a la integración social. Revive el orgullo: trabaja sobre la conformación de un imaginario a partir de la promoción y divulgación de las obras y los planes”8.


1 Juan B. Sosa; Panamá La Vieja, Panamá, Academia Panameña de la Historia, 26 p.  a

2 “En 1671 el corsario inglés, Henry Morgan, como un siglo antes lo hiciera Francis Drake, desembarcó en la costa atlántica con una impresionante flota de 35 barcos y 2.000 hombres; saqueó Portobelo, luego avanzó río Chagres arriba con el propósito de apoderarse de la capital del istmo y capturar el rico botín de los caudales peruanos. Pero su avance fue lento y plagado de dificultades, por el ataque de los indios Gorgona y más aún por la hambruna, que llevó a los piratas al extremo de tener que alimentarse con sus bolsas de cuero humedecidas y que hizo tanto daño o más que cualquier otra adversidad”. (En: Carmen Mena García; “TRASLADO Y RECONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA CIUDAD DE PANAMÁ (1673)”, XII Congreso Internacional de la AEA, (Sin ciudad), XII Congreso Internacional de la AEA, 388 - 389 pp.).

3 Ob cit., 389 p.

4 Ibíd., 392 p.

5 Ariel Espino et al; “EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y LA RESTAURACIÓN EN LA CIUDAD DE PANAMÁ”, Revista de Arquitectura, Colombia, 39 p.

6 Ob. cit., 38 p.

7 Ibíd., 39 p.

8 Ibíd., 41p.

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