APLICACIÓN DE LAS TÉCNICAS DE ANÁLISIS REGIONAL. CASO DE ESTUDIO MUNICIPIO BARACOA.

Yudirka Matos Sánchez
Happy Salas Fuente
Ramón Peñalver Vera
Yaryleiny cardero Robert

Desarrollo.
Aspectos teórico conceptuales sobre la gestión del desarrollo local.

El desarrollo local, necesidad e importancia.

Conceptualizar el desarrollo es un asunto de gran complejidad y polémica hasta la fecha, ya que existen diferentes fases, acepciones o modelos de actuación “...perdiendo su carácter estrictamente cuantitativo para transformarse en un concepto más cualitativo, complejo, multidimensional e intangible1.

El modelo tradicional de desarrollo, ha sido erigido sobre la racionalidad instrumental, que se concentró en el análisis del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), en variables macroeconómicas, la eficiencia del mercado, el desarrollo industrial y el crecimiento urbano, desconsiderando factores que a largo plazo darían sustentabilidad económica, social, cultural y ambiental a los procesos de desarrollo.

Las grandes transformaciones que acompañaron la reestructuración productiva en Europa, en los años 70, conllevaron a que se abandonara el industrialismo fordista por sistemas productivos flexibles, junto con el avance de los procesos integracionistas y el impacto de la revolución tecnológica, lo cual dio lugar a un reordenamiento económico. Ello implicó el abandono de actividades tradicionales y la pauperización de regiones enteras, por la incapacidad para insertarse en dicha reestructuración productiva.

Precisamente la vía maestra de reinserción fue el desarrollo local, que configurado empíricamente como la respuesta a demandas locales, devino en toda una concepción que asumió el desarrollo como una estrategia consensuada entre los actores locales. Sin embargo, fue pensado más en términos exógenos, que en expresiones de cómo lograr un desarrollo general integrado y sostenible de un territorio dado.

Cabe destacar, que este es otro tipo de desarrollo y de política, tal y como aseverara G. Garófoli, en él se trata de partir de las condiciones propias de los territorios y de cómo sus actores entienden los problemas y disponen de acciones para resolverlos2. Además, se considera el espacio local como un conjunto de interdependencias de orden productivo y sociocultural existentes. Aunque, no se establece ninguna posibilidad para que dicha política y desarrollo puedan estar relacionados con las políticas centrales, aspecto de gran utilidad para el análisis en Cuba o de algunos procesos nacionalistas donde los estados centrales desempeñan un papel preponderante en los planes y proyectos elaborados a cualquier nivel del desarrollo social.

Asumiendo la definición enunciada por González Fontes Ramón, el desarrollo local puede ser visto como un proceso localizado de cambio socio - económico continuado, que liderado por los gobiernos locales integra y coordina la utilización de la riqueza de su potencial de desarrollo con las diferentes corrientes de recursos, para lograr el progreso de la localidad y posibilitar el bienestar del ser humano, en equilibrio con el entorno natural3.

En fin, es un proceso que describe un camino novedoso, por lo tanto no hay recetas válidas que vengan de afuera o de arriba del mismo. Las soluciones no son transferibles de un lugar a otro. El intercambio de experiencias ayuda a construir el propio modelo de desarrollo local y se podría afirmar que las estrategias de desarrollo tienen que ser construidas, para un territorio dado, como un instrumento a geometría variable, capaz de ser flexible para adaptarse a los continuos cambios de una sociedad moderna.

Partiendo de la base, ya reiterada a lo largo de este epígrafe, de que no existe un único modelo de desarrollo local, se pueden subrayar, algunos elementos teóricos que son comunes a una gran mayoría de los modelos de éxito existentes en la actualidad:

Antecedentes del desarrollo local en Cuba.

En Cuba, lo local es entendido como un espacio cuyos límites están dados por escalas municipales y provinciales, donde ocurren procesos que tienen consecuencias importantes para sus estructuras, al promover el desarrollo en las dimensiones política, económica y sociocultural, que consolida la localidad como un tejido social a lo que diferentes autores denominan redes4.

La práctica histórica del desarrollo en espacios locales, se remonta al siglo XVII, ya que la estructura de gobierno implantada en la isla, a partir de esa fecha,  concebía la estructura municipal como elemento de la vida económica, política y social5, asimismo la legislación neocolonial de 1901, se dotó en estos espacios de personalidad jurídica y la de 1940, fortaleció el poder de gestión de las municipalidades.

A partir del triunfo de la Revolución, comienza un proceso de construcción y reconstrucción de las estructuras de poder que terminaría con la aprobación de la Constitución Socialista de 19766,y la nueva división política administrativa. Con ello se ampliaba la instancia provincial y se reconocía a los municipios como el eslabón más cercano a los problemas del ciudadano. Las estrategias de desarrollo eran diseñadas desde el nivel central, siguiendo una dirección arriba-abajo, sin mucho margen de autonomía local para decidir desde la diversidad del contexto la transformación local; así mismo, la estructura sectorial de la economía nacional imponía limitantes a los poderes locales.

Los acontecimientos internacionales y nacionales incidieron en la emergencia del tema en la década de los noventa, dado por la crisis que hubo de enfrentar la sociedad cubana, cuya génesis estuvo en la imposibilidad de dar continuidad a un modelo de desarrollo superado por las nuevas circunstancias históricas, marcadas por el derrumbe del campo socialista, la agudización del bloqueo económico, entre otros, lo cual condicionó la formulación de una nueva estrategia de desarrollo contenida en la Reforma iniciada, como garantía de continuidad del proyecto social gestado a mediados del pasado siglo. Entre sus rasgos esenciales destacan:

 

Es válido destacar, que la propuesta de desarrollo local en la isla “se inspira en la ideología de la Revolución Cubana; es decir, en los momentos medulares del pensamiento estratégico revolucionario cubano… [Defendiendo] una noción del desarrollo social profundamente diferente a la promovida por la Modernidad capitalista” (Limia, 2004). Este enfoque se levanta sobre una concepción integradora y relacional de los aspectos económicos, sociales y humanos del desarrollo; en el fortalecimiento municipal y su inserción en un sistema de interdependencia dentro de la estrategia de desarrollo nacional, donde cada escala tiene su rol. 

En este sentido, el aprovechamiento de la experiencia participativa local acumulada en el proceso revolucionario cubano constituye, un punto de partida para activar las potencialidades de las comunidades en el desarrollo de los municipios. Este proceso se desarrolla acorde a las actuales circunstancias, en aras de propiciar las capacidades de autogestión y planificación desde la base. Lo cual lleva a un nuevo tipo de participación, donde los ciudadanos asuman la parte de responsabilidad que les corresponde en la solución de sus problemas. (Guzón Camporredondo A, 2006).

Se puede distinguir que en Cuba, la temática ha estado enfocada más a análisis de experiencias concretas en el ámbito rural y urbano y su impacto en los espacios locales de desarrollo, que desde la teoría8,  lo cual pudiera generar cierta confusión conceptual entre desarrollo local y trabajo comunitario. Los estudios se han realizado más, desde elementos aislados del desarrollo, que desde todos los factores que interactúan y deben crear las sinergias necesarias para impulsar el desarrollo en estos espacios. Por tanto, el análisis sugiere la profundización de premisas del desarrollo local, no suficientemente tratadas hasta el momento como son:

En este contexto el papel de los territorios es de vital importancia, ya que se necesita, por una parte, garantizar de forma eficiente el uso de los recursos locales para cumplimentar los objetivos de la economía nacional y por otra, lograr el desarrollo económico y social de cada territorio en cuestión, y eliminar las desproporciones existentes entre las diferentes provincias y dentro de cada una de ellas. Por lo que se debe concebir como un ente activo y decisivo del desarrollo económico local, y no solo un espacio o soporte geográfico del desempeño de las entidades.

De ahí la importancia de la planificación territorial, ya que desempeña un papel clave en la participación del territorio para el proceso de conformación del plan de la economía, y la movilización de los recursos, encaminada a que los planes de las principales producciones autóctonas se puedan desarrollar eficientemente. Las circunstancias de que los organismos de planificación territorial estén más directa y sistemáticamente vinculados a la actividad productiva y a las actividades de cada uno de los centros, les permite revelar en mayor magnitud las potencialidades endógenas.

A partir de las observaciones anteriores, la autora considera la necesidad de ahondar en el proceso de planificación territorial.

1 Becerra, Francisco A, y Colarte Tomas E. Características subyacentes en el desarrollo  socioeconómico de la provincia de Cienfuegos durante el periodo 1987-2000.

 

2 N. Isard, Métodos de Análisis Regional, Editorial Ariel, Barcelona. 1971,

3 González Fontes, Ramón. La Gestión del Desarrollo Local con un enfoque integrador. Términos para un debate. Artículos Retos, 200.

4 El termino red es usado comúnmente, sobre todo en las ciencias sociales para describir asociaciones de índole diversa. De forma sucinta las redes están formadas por dos elementos fundamentales: los actores que establecen relaciones entre si y dichas relaciones, es decir, las redes, según GRABHER; constituyen una forma genérica de intercambio con 4 características básicas: reciprocidad, interdependencia, articulación flexible y poder.

5 Guzón,  Ada. Los municipios y sus potencialidades para el desarrollo local. En CIPS. Boletín electrónico. Año 1 No. 3 Nov. 2004.

6 La nueva división elimino el eslabón regional, aumento de 6 a 14 el número de provincias y redujo los municipios de 407 a 169 con un municipio especial. (Granma, La Habana, 30 de Septiembre 1977 p.5).

7 Surgidos a partir de la Reforma Constitucional de 1992, investidos de autoridad jurídica ara el desempeño de sus funciones, tienen la doble representación de la demarcación donde actúan y de los órganos superiores del Poder Popular, removiendo una mayor participación de la población y las iniciativas locales para la solución de sus problemas (CAÑO SECADE, 1998).

Labrada Hernández, Arias,  2003 y  Almaguer Machado, Mirabal, 2004.

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