DIAGNÓSTICO SOCIOECONÓMICO AMBIENTAL. CASO DE ESTUDIO MANUEL TAMES

Yudirka Matos Sánchez
Happy Salas Fuente
Ramón Peñalver Vera
Yaryleiny cardero Robert

Aspectos teóricos conceptuales sobre el desarrollo local y su gestión.

La planificación territorial, necesidad e importancia.

La planificación es una actividad  característica del mundo contemporáneo, y cada vez resulta más necesaria ante la creciente interdependencia y rapidez que se observa en el acontecer de los fenómenos económicos, políticos, sociales y  tecnológicos.  No se trata sólo de prever un camino sobre el que  se transitará, sino  que  se  busca  anticipar  el  rumbo,  y  tal  como  se  espera  comúnmente  cambiar el destino a través de ella.

Este proceso presenta perspectivas múltiples que van emergiendo con mayor claridad ante la creciente complejidad e incertidumbre de los procesos de desarrollo en países y regiones, los cuales ejercen una presión sobre los enfoques e instrumentos tradicionales de planificación, e inducen a su adecuación ante los cambios actuales y futuros.

Al respecto, los gobiernos destinan una parte considerable de sus energías, esencialmente en la búsqueda de un mayor provecho de los recursos en los territorios. Cabe destacar que en la medida en que se amplían y profundizan las escalas de producción, la especialización y las relaciones económicas, aumenta la importancia del aspecto territorial. En este sentido, la ordenación del territorio se lleva a cabo por medio de todas aquellas medidas que tienden a conseguir los fines indicados.

Para coordinar las diversas medidas, será necesaria la elaboración de planes integrales en los que se incluyan las diferentes actuaciones que se prevén para un territorio determinado. La confección de éstos, corresponde a la planificación territorial, de modo que la ordenación del territorio incluye la elaboración de políticas y planes sectoriales, y la coordinación de los mismos será por la planificación que se desarrolle a nivel territorial.

Es decir, la planificación global, sectorial y empresarial resulta insuficiente para resolver los problemas que se presentan en el ámbito territorial. Si bien determinan el volumen y la variedad de la producción de acuerdo con la demanda nacional, el aumento de la eficiencia y el uso de las reservas internas de cada sector; no permiten precisar la proporción y distribución de la producción con base en las particularidades locales; tampoco reflejan el nivel de desarrollo económico del territorio, así como el empleo integral y racional de los recursos materiales, laborales y financieros; y el perfeccionamiento de la infraestructura.

Por tanto, la planificación territorial constituye un medio fundamental para elevar la eficiencia de la producción social y comparar los niveles de desarrollo de las regiones de una forma gradual. Ello posibilita corregir excesos o inexactitudes en el desarrollo económico y social de cada territorio.

La planificación territorial a nivel internacional y en Cuba.

En el contexto internacional, la planificación territorial ha tomado formas muy variadas en cuanto a procedimientos e instrumentos analíticos, adoptando diferentes formas organizativas, referidas a distintos ámbitos territoriales, tales como regiones, provincias, municipios, ciudades, etc.

La experiencia latinoamericana evidencia una evolución constante en su aplicación. Especialmente en América del Sur, se destaca la utilización de una metodología1 de planificación del desarrollo regional aplicada a diversas unidades espaciales de planificación, definiendo formalmente las regiones de desarrollo dentro de sus estrategias globales de desarrollo nacional.

Otros países, tienen instituciones de desarrollo regional comprometidas en actividades de planificación, y han desarrollado instituciones dinámicas. Unos pocos han utilizado los estados, provincias u otras subdivisiones políticas existentes para realizar actividades de planificación y ejecución subnacional.

Esta experiencia de planificación del desarrollo incorpora un enfoque estratégico e integrador, y la incorporación sistemática de aspectos ambientales en la definición de los objetivos del desarrollo. No obstante, el carácter temporal de los objetivos, y las contradicciones entre los procedimientos, etc, restringieron el alcance de la planificación regional en estos países.

En Chile2, la planificación regional desde el punto de vista metodológico plantea como eje central de su accionar, la evaluación y propuesta de políticas que orienten y apoyen el proceso de descentralización y desconcentración que se lleva a cabo en el país, aportando un conjunto de elementos que se aproximan al enfoque sistémico del territorio y de la planificación territorial. Sin embargo, es insuficientemente empleada la visión analítica estructural en los estudios de la dinámica territorial, además, no se potencia en esta experiencia la articulación entre los objetivos estratégicos y los aspectos físico – urbanísticos y ambientales.

Las diversas perspectivas analizadas en la experiencia internacional muestran insuficiencias en la planificación territorial, sintetizadas fundamentalmente en el limitado enfoque de la planificación endógena, insuficiente integración territorial de los planes y la articulación entre los aspectos físicos y ambientales en torno a los problemas estratégicos del territorio, así como la limitada participación de los actores locales en el proceso de planificación regional, ante la carencia de un proyecto político.

Los cambios estructurales producidos en la economía cubana en los últimos años, mantienen inalterable el propósito de preservar los logros que, en cuanto a equidad y desarrollo social, se han alcanzado. De ahí la necesidad de mejorar los resortes e instrumentos de la planificación territorial y hacer de la misma un complemento indispensable de la planificación nacional. Así quedó reflejado en la resolución económica del V Congreso del PCC3, al expresarse que “...la economía territorial, deberá asumir un papel cada vez más activo en la búsqueda e implementación de soluciones relacionadas con el desarrollo local, en particular, a partir de los recursos, cultura y tradición  de cada territorio...”

La experiencia planificadora del país comienza en marzo de 1960, este período estuvo caracterizado por un esfuerzo continuo para solventar las graves deformaciones estructurales, y desproporciones territoriales heredadas tras varios siglos de dominación colonial y neocolonial; la vía para enfrentar dichas disparidades fue a través de estrategias de desarrollo económico y social en distintos períodos de la construcción del socialismo en Cuba.

Tras profundas transformaciones socio-económicas y el establecimiento de la propiedad estatal como forma predominante, se concibe una estrategia para industrializar el  país a corto plazo, planteándose por primera vez en el orden territorial, la necesidad de realizar estudios que aseguraran una correcta localización de las inversiones, aplicar medidas de ordenamiento territorial,4 y lograr una integralidad en los procesos inversionistas que hasta ese momento tenían una elaboración central ramal, iniciándose así, la primera etapa de la planificación territorial5.

A partir del primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), comienza un proceso de perfeccionamiento en el enfoque territorial. Se crea una nueva estructura político – administrativa que condiciona un paso decisivo en la política de ordenamiento del territorio, además de iniciarse un proceso de descentralización con el traslado de varias actividades a la subordinación de los gobiernos locales.

No obstante, las desproporciones territoriales en el plano socio-económico aún se mantienen en 1985, fundamentalmente en la zona oriental. Es por ello, que en los lineamientos económicos y sociales del país, trazados en el III Congreso del PCC, se insiste en el desarrollo de la zona oriental y montañosa, sobre la base de la adecuada ubicación de las inversiones productivas, tomando en cuenta el potencial de recursos laborales de estos.

A pesar de ello, en estos períodos la planificación se llevó a efecto sobre la base de decisiones nacionales; persistiendo limitaciones en cuanto a considerar al territorio como elemento activo de crecimiento y desarrollo capaz de direccionar y articular las potencialidades presentes en los mismos, y un limitado enfoque sistémico, al prevalecer planes que solo involucraban a la subordinación local con un alto grado de centralización.

La llegada del Período Especial y la incertidumbre que caracterizó el nuevo entorno de la economía cubana, interrumpió el proceso de planificación en toda su extensión. A partir de ese momento, el país se enfrentó a una estrategia de resistencia6 encaminada al reordenamiento de la economía, dando lugar a un proceso de descentralización de decisiones; planteándose entonces, nuevos retos para la planificación: contemplar la creciente complejidad de los procesos internos y externos de la economía; la aparición de nuevos actores económicos y el peso creciente de las relaciones de mercado.

En el año 1997 y esencialmente en el período 2001 - 2002, las metodologías del plan de la economía plantearon un creciente énfasis en la planificación territorial (PT) y su integración, es decir, la PT es reforzada como complemento indispensable de la planificación centralizada, de manera tal, que permitiera activar el papel de los territorios en el proceso de gestión del desarrollo, a partir de sus propias potencialidades.

Este proceso, aunque ha tenido sus avances y se acerca a una planificación más acorde con las exigencias del entorno y de la planificación misma, con un enfoque participativo de carácter político, orientado a los problemas más apremiantes de un territorio, aún presenta deficiencias y obstáculos, lo cual demuestra la necesidad de perfeccionar los mecanismos de planificación para un mejor desempeño de las economías a escala territorial.

A tenor de lo anterior, los autores consideran de interés el análisis de las etapas que conforman dicho proceso.

1 Planificación del Desarrollo Regional Integrado: Directrices y estudios de casos extraídos de las experiencias de la OEA, Washington, DC. 1980.

2 Orientaciones metodológicas y sistematización de experiencias de Planificación Regional. Nuevos escenarios. División de Planificación Regional (MIDEPLAN), Gobierno de Chile, mayo 2000.

3 Resolución Económica V Congreso del Partido Comunista de Cuba, Periódico Granma, 7 de noviembre de 1997, Págs. 4-7.

4 El ordenamiento territorial se refiere a la estructura político administrativa del territorio, a las formas institucionales de administración y gobierno de esas estructuras, al equipamiento de la infraestructura, patrón urbano, etc.  Conduce a la adecuación o funcionalidad entre la organización del espacio y el modelo de desarrollo concebido.

5 Estudios realizados por el entonces Departamento de Planificación Física como parte del proceso de   planificación físico-urbanística.

6 J.L.Rodríguez, “La experiencia exitosa de la planificación en Cuba” . En: Ministerio de Economía y Planificación, Centro de Estudios de Economía y Planificación, La Habana, abril 2001, Pág.  32.

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