ANÁLISIS DE LOS FACTORES QUE IMPIDEN LA SUSTENTABILIDAD HÍDRICA

Cruz García Lirios

Estructura de la Sustentabilidad

La estructuración sistémica de la política


El Estado guiddeniano refiere a una autoestructuración de sus subsistemas endógenos. Se trata de una democracia estructurante. Es decir, los elementos endógenos del Estado convergen en normas que los diferencian de los factores exógenos. Más aún, los elementos internos del régimen, son considerados, en primera instancia, súbditos por Guiddens (1979) porque sólo internalizan sus normas coercitivas. Luhmann sostendría que el Estado, en tanto se organiza internamente, determina sus subsistemas endógenos, pero son éstos elementos internos los que configuran al régimen. Si la política es el debate de ideas y la construcción de consensos en torno a una agenda, entonces el Estado incide en el debate público a través de sus instituciones de gobierno al mismo tiempo que los individuos, grupos, asociaciones, sindicatos, gremios, agrupaciones, conglomerados y sociedades reconfiguran su gobernanza. En este nivel de análisis, Luhmann parece referir a una democracia participativa en el mismo sentido planteado por Kymlicka (1989). El filósofo alemán parece convenir con el filósofo canadiense en la idea de participación política como complemento de la estructuración del Estado. Es aquí donde el mercado tiene cabida en el esquema sistémico del poder político, las formas de gobierno y los regímenes de Estado.


El mercado, aparece como un tercer poder, incluso coercitivo, entre el Estado y sus elementos endógenos que Kymlicka llama ciudadanía participativa y Guiddens (1991) reconoce, en segunda instancia, como agencia. Estado, mercado y ciudadanía serían estructuras de un mismo sistema develado por su tendencia a excluir la diversidad que tente contra su estructuración política coercitiva. Esta triada en tanto sistemas interdependientes o subsistemas convergentes de coerción son los fundamentos sistémicos de la realidad política. Es decir, los individuos que integran las instituciones, las personas que trabajan en las organizaciones y los ciudadanos que participan en las sociedades, son factores de coerción con el objetivo de excluir a portadores de normas, valores y creencias que diversifiquen la realidad política.
A la luz del pensamiento de Kymlicka:


¿Pueden coexistir la heterogeneidad con la homogeneidad ciudadana en un mismo sistema?


La homogeneidad sistémica de la política


Kymlicka (1989) observa un problema fundamental en la sociedad multicultural canadiense a la que expone como un conglomerado de diversidad. La preocupación del filósofo canadiense es muy parecida a la advertencia del filósofo ingles Rawls: la justicia en la equidad y la diversidad. En efecto, detrás de todo sistema político esta el dilema fundamental de la igualdad versus la libertad. Un sistema en el que todos tienen el mismo punto de oportunidad y necesariamente tendrán un mismo punto de llegada o encuentro, es una sociedad altamente coercitiva y por ende, injusta. Un sistema en el que las oportunidades están reservadas para unos cuantos limita la libertad de elección y con ello amplifica la brecha entre los subsistemas favorecidos y los subsistemas excluidos. Por ello, tanto el filósofo canadiense como el filósofo ingles están a favor de la libertad en su más amplio sentido. Sin embargo, Kymlicka es menos efusivo al plantear que la participación ciudadana es la determinante de toda libertad y justicia en un sistema. En contraste Rawls considera que es el mismo sistema quien debe procurar la compatibilidad entre la libertad individual y la libertad social. Ambos, están a favor de la libertad que diversifique y al mismo tiempo unifique al sistema. Un Estado que promueve la libertad ciudadana para su participación acepta su restructuración en función de la diversidad de ideas. Un régimen que limita la libertad asume las consecuencias de la injusticia social. Una democracia injusta requiere de subsistemas para legitimarse y un Estado justo se legitima a partir de la libertad de sus elementos endógenos a costa de eliminar los factores externos.

Exogeneidad 

Los factores exógenos al sistema


Durante los últimas cuatro décadas los problemas ambientales han estado determinando la realidad política de los Estados Nación y con ello sus dimensiones económicas, sociales y educativas.


Precisamente, en la dimensión educativa; principalmente en las áreas científicas y tecnológicas, se han construido procesos híbridos e innovadores de exploración, descripción, explicación y comprensión de las problemáticas ambientales.
La aproximación sistémica ha sido una de esos procesos híbridos e innovadores al tener como principales antecedentes al positivismo clásico de Comte y Durkheim, al positivismo lógico de Hempel y Carnap, al funcionalismo de Parsons, al estructuralismo de Merton, al conductismo de Skinner, al Interaccionismo de Mead y Gofman y sobre todo al ecologismo de Maruyama, Bronfenbrener, Alihan, Blinder, Catalano, Miller y Overton,  al comunicacionismo de Shanon y Castells, al ciberneticismo de Wiener, al cognitivismo de Ash, Bandura y Allport, al institucionalismo de Powell y DiMaggio y al falsacionismo de Popper.


En cada corriente antecedente el objeto de estudio, unidad de análisis, hecho, sistema, acción o comportamiento se refieren a la observación de factores a partir de los cuales puede inferirse el sistema.


El sistema regularmente es esquematizado en un modelo para excluir la perturbación de factores exógenos e incluir los factores endógenos siempre y cuando se relacionen causales, recursivas, positiva y significativamente.
Los factores exógenos tales como; la cultura, la historia y el ambiente son excluidos porque se consideran agentes perturbadores del crecimiento sostenido; estable y equilibrado del sistema.


El factor cultural también ha influido negativa y significativamente en el sistema. El positivismo clásico de Comte y Durkheim plantea que las instituciones tales como la ciencia y la familia son afectadas por creencias, valores, tradiciones, hábitos y costumbres que distorsionan las funciones científicas y familiares. En este sentido, Comte sostiene que la ciencia positiva evolucionó a partir de contraponerse a los presupuestos teleológicos y metafísicos. Por su parte, Durkheim señala que la pérdida de autoridad de las instituciones se originó en la familia cuando sus integrantes adoptaron principios individualistas en detrimento de los valores colectivistas. En consecuencia, la solución que proponen ambos autores es ajustar los elementos perturbados, al interior de los sistemas, a la función de cohesión de la ciencia y la familia.


El factor histórico, ha sido otro elemento perturbador del sistema. El funcionalismo de Parson, el estructuralismo de Merton y el conductismo de Skiner han señalado que un sistema se estabiliza a partir de las situaciones, las normas y los condicionamientos que genera excluyendo la historicidad. El funcionalismo de Parsons concibe a los individuos como productores de situaciones previstas. Por su parte, el estructuralismo de Merton enfoca su análisis en las normas como determinantes de las acciones individuales. Dichas normas son el resultado de presiones espontáneas de la sociedad en torno a lo que espera de los individuos. La sociedad reconoce el progreso económico a partir del cual el individuo ajusta sus intereses, expectativas, habilidades y conocimientos. Será el conductismo de Skiner quien observe la acción individual a partir de los motivos. Este mecanismo de estímulo y respuesta sólo es observado a partir de los condicionamientos y sus efectos esperados.  


El factor ambiental ha tenido un efecto directo, negativo y significativo sobre el sistema. El institucionalismo de Powell y DiMaggio ha demostrado la contingencia del sistema en función del factor ambiental. El sistema busca subsistir monitoreando los cambios ambientales y a partir de ellos renovando sus entradas y salidas de información.
Es así como los factores exógenos sólo han sido considerados como perturbadores del sistema al proveer de información a sus elementos para que respondan con acciones egoístas y contingentes a las normas del sistema.
¿Cuáles son los subsistemas políticos que configuran al Estado y le compiten espacios y cotas de poder?


La exogeneidad sistémica de la política


Si el Estado busca su eternización y trascendencia complejizando su hegemonía política, entonces los subsistemas son factores externos e internos que fundamentan la autorganización del Estado.


Los factores exógenos al Estado se relacionan con su sistema coercitivo y los factores endógenos con su sistema persuasivo. Los primeros han estado siendo exterminados. Se trata de opositores, disidentes y/o víctimas. Son exógenos al sistema coercitivo porque simbolizan la diversidad y heterogeneidad en torno a un sistema unilateral y homogeneizante. Son externos al Estado porque evidencian su singularidad y simplicidad que inhiben el conflicto y el cambio social. 


El pensamiento sistémico luhmaniano parece coincidir con la propuesta de un Estado moderno sólido. Bauman (1998) sostiene que las ciudades fueron construidas bajo el principio de modernidad que consiste en seguridad e identidad en torno a un Estado omnipresente. Las urbes fueron edificadas para proteger a sus habitantes de las invasiones o inundaciones. Toda ciudad moderna, tenía un centro de poder en el que ubicaban panópticos que permitían la vigilancia interna y externa. Durante esta etapa de modernidad, el Estado era sinónimo de solidez y robustez. No obstante, los factores exógenos, el Estado los exterminaba para garantizar la unidad nacional. Este planteamiento baumaniano del poder monopólico del Estado, concuerda con el concepto luhmaniano de autorganización sistémica. El Estado, es un sistema de coerción que se organiza en torno a sus elementos internos y factores externos que justifiquen su coerción. Ambos, son esenciales para el funcionamiento sistémico del Estado. Los elementos endógenos, al ser amenazados por los factores externos, necesitan someterse a un sistema de coerción que garantice su seguridad. Tanto Bauman como Luhmann piensan en un Estado coercitivo que unifica las simetrías y extermina las asimetrías.
Sin embargo, entre el planteamiento baumaniano y la propuesta luhmaniana hay una diferencia sustancial que alude a la modernidad del Estado. Para Bauman (2008; 2005) el mercado esta sustituyendo al Estado, para Luhmann el Estado se ha complejizado hasta un punto tal que el mercado es un nuevo mecanismo de control persuasivo.
En los términos de Giddens (1979):


¿El Estado estructura sus subsistemas endógenos? O bien, ¿El Estado transfiere su función persuasiva al mercado?

Endogeneidad

Los factores endógenos del sistema

En contraste, el sistema incluye sólo a aquellos factores endógenos tales como; la libertad, la ética, la legitimidad, la coacción y la sinergia, relacionados casuística, positiva y significativamente. El factor de la libertad ha sido planteado por Kant y Rawls. En torno a sus observaciones sobre la ilustración, Kant reflexiona sobre la diferencia entre el medioevo y la modernidad. La edad media implica la autoproducción e independencia económica entre los individuos. En contraste la modernidad se caracteriza por la aparición de tutores tales como los médicos de los cuales depende la salud de la gente. La libertad kantiana es la superación de esta dependencia al proponer que los humanos busquemos nuestra independencia a partir del conocimiento necesario para satisfacer nuestras necesidades. En contraste, Rawls crítica al Estado moderno por no garantizar esta dependencia de las personas irracionales hacia las personas racionales. El Estado, en la concepción rawlsiana, preserva la libertad a través de la justicia, la ética y la moral que haciendo dependientes a los individuos. Tanto la libertad individual kantiana como la libertad social rawlsiana son factores al interior del sistema que lo perfeccionan innovándolo y renovándolo.


El factor ético en la concepción weberiana es conocido como la convicción y la responsabilidad inherente en los individuos para la preservación del sistema. Weber sostiene que el agente político actúa en función de sus principios e intereses individuales que complementados con las consecuencias de sus actos, regulan al sistema. Un individuo que actúa a favor de sus intereses se complementa con otro individuo que actúa en función de las consecuencias de sus actos.


El factor de legitimidad garantiza la estabilidad del sistema. Weber argumenta que en dicho sistema, el Estado preserva su existencia a partir de la coerción y el consecuente ajuste de los individuos a tal mecanismo de poder. Las normas coercitivas controlan a los elementos perturbadores endógenos.


 El factor coactivo para Durkheim, evidencia la legitimidad weberiana. La sociedad ejerce una presión tal en los individuos que determina sus acciones. Más aún, la ausencia del cambio al interior de un sistema puede entenderse con el término coactivo. Los individuos están determinados por normas que les impiden construir su propia historia. Los elementos de un sistema están determinados por la estructura del sistema de tal modo que no pueden configurar otro sistema alternativo.
El factor sinérgico en la idea de Pareto es el más importante estabilizador y preservador del sistema. Este autor desarrolla la tesis de la dinámica como principal fundamento de los grupos. Es decir, en un sistema lo más importante es la relación activa entre sus elementos.


Los factores endógenos del sistema determinan su estabilidad y con ello su preservación. El sistema se autogenera, se autoalimenta y se autopreserva cuando los factores endógenos excluyen a los factores exógenos. El sistema se autodestruye cuando los factores exógenos perturban los factores endógenos.


Los factores endógenos políticos del sistema


Easton y Luhman son los principales exponentes de la aproximación sistémica en torno a la realidad política. Easton construye un modelo teórico enfocado en el comportamiento político de los individuos y a partir del cual infiere a la realidad política como sistema. Por su parte, Luhman formula al sistema como un mecanismo de flujos de información que tienden a estabilizar o desequilibrar las relaciones entre los factores sistémicos.
El método sistémico devela la relación entre los elementos sistémicos. Los factores endógenos interactúan de tal modo que regulan la entrada y la salida de información en el sistema, el intercambio de insumos con otros sistemas y sobre todo el control de las perturbaciones endógenas que desequilibran al sistema. La observación sistemática de tales elementos permite inferir los mecanismos que dieron origen y predicen el final del sistema. A partir de la observación del orden sistémico de sus elementos se infiere el orden universal al que están sujetos los sistemas.


El sistema político es entendido por Easton como un régimen autoritario en el que se regula la entrada de factores perturbadores y la salida de factores estabilizadores. Denota mecanismos de ajuste de las necesidades e intereses personales a la ideología del régimen. La exclusión de los disidentes es compensada por la participación de simpatizantes y adherentes que controlan y manipulan la participación de grupos alternativos y el posterior cambio de régimen autoritario a uno democrático.
Los miembros políticos en la concepción de Easton, implican la diversidad de intereses y la relación dinámica que establecen con el Estado. Los individuos son asumidos como participantes activos con intereses múltiples que el Estado regulara para la construcción del sistema.


El apoyo difuso ha sido planteado por Easton para equilibrar los factores endógenos divididos en racionales y afectivos. El comportamiento político sería el resultado de ambos factores. La racionalidad implicada en la coerción que ejerce el sistema para controlar a sus elementos, se complementa con la afectividad implicada en la cohesión de los elementos del sistema. Ciertamente, la principal contribución de Easton es develar a los factores endógenos como subsistemas del sistema.


El coinsumo también implica al planteamiento conductista de Easton. Dado que la perturbación exógena ha sido excluida, ahora sólo queda pendiente la perturbación endógena. Dicho disturbio se observaría en los elementos del sistema, en la conducta de los individuos. El comportamiento político sería una vitrina de perturbaciones y/o de ajustes motivados por intereses o necesidades personales más que grupales.
Las demandas de los individuos al Estado para Easton es el principal fundamento de control del flujo de intereses en un sistema. La entrada de información en un sistema propicia cambios en las necesidades de los individuos que deben homogeneizarse y regularse por el Estado.


La conversión en la perspectiva eastiana es un mecanismo político de carácter público asistencial en el que se controla a los elementos del sistema a partir de sus necesidades. Es decir, se considera a la sociedad como un conglomerado de intereses homogéneos a partir de los cuales se regulan las entradas y las salidas de insumos.
El intercambio consecuente entre los individuos y el Estado indica la estabilidad principal del sistema político en el pensamiento de Easton. Un sistema se sostiene a partir de las conversiones en función de las demandas.


Los reguladores son el instrumento principal del Estado para preservar su autoritarismo e incluso su totalitarismo. La entrada de flujos perturbadores en el sistema es contenido por los grupos con intereses ajustados y auspiciados por el Estado.
La aproximación de Easton describe las funciones de los elementos esenciales del sistema. Cada componente esta perfectamente articulado aún a pesar de la diversidad de sus intereses, los consumos, las demandas, las conversiones o los intercambios. El sistema es un espacio coercitivo de control sin historia, cultura o entorno que le transforme. Los elementos de dicho sistema son dinámicos, constantemente cambian sus necesidades por demandas y conversiones. El sistema es una dictadura perfecta en la que el Estado a través de los grupos reguladores, preservan el control de sus elementos.
En contraste, Luhman plantea un sistema complejo en el que los medios de comunicación son el principal instrumento de control y manipulación tanto de los elementos endógenos como exógenos. El sistema luhmaniano interactúa con su entorno para transformarlo y con ello preserva sus mecanismos persuasivos de autocontrol.


La democracia luhmaniana implica un proceso de selección de las necesidades de los elementos del sistema. La preservación de un sistema se realiza a partir de las iniciativas espontáneas de sus miembros. La orientación de tales expectativas le corresponde al Estado. El funcionamiento del sistema depende de la persuasión de sus elementos. Los medios masivos de comunicación estructuran los intereses personales en propuestas más que en demandas.


Sin embargo, la preservación del sistema a través de la democracia es insuficiente para un sistema político que pretende transformarse a partir de la innovación de sus estructuras. Es decir, un sistema abierto a los factores exógenos requiere de un subsistema lo suficientemente plural y organizador de la diversidad de demandas, iniciativas e intereses. Luhman propone una democracia compleja para perfilar al subsistema organizador de los factores perturbadores y los factores estabilizadores. En dicho subsistema, se incluyen a los factores exógenos pero se excluye a los elementos humanos endógenos. Los valores, las costumbres, los hábitos, las tradiciones, los arraigos, las identidades y las creencias son excluidos por atentar en contra del sistema que les ha dado origen y que ahora decide eliminarlos.


La reflexividad explica la diferencia entre el sistema coercitivo de Easton y el sistema persuasivo de Luhman. Mientras el primero se preocupa por el orden autoritario, el segundo señala como necesaria la relación entre los individuos y el Estado. La influencia reciproca entre tales elementos complejiza al sistema y la ausencia de relación lo degrada a un sistema simple.


La aproximación sistémica se ha enriquecido con los factores exógenos y endógenos. Sin embargo, Easton y Luhman solo plantean elementos observables centrales al sistema. El desarrollo de la aproximación sistémica podría realizarse a partir del análisis de aquellos elementos implícitos y periféricos al sistema; aquellas pequeñas causas que producen grandes efectos; aquellas causas que perturban la localidad del sistema más que su globalidad; aquellos elementos indeterminados por el sistema y por ende marginados; aquellos elementos ocultos en el sistema que pueden llevarlo a su extinción.

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