LOS LÍMITES DE LA IRRACIONALIDAD. CONSTRUYENDO MIRADAS Y ALTERNATIVAS SOBRE LA SUSTENTABILIDAD EN LAS ARENAS DE LA DIVERSIDAD CULTURAL. TOMO I

Gloria Miranda Zambrano
Nicasio García Melchor
Héctor Ruiz Rueda

   

El desarrollo como amenaza a la sustentabilidad de las comunidades  rurales. A propósito de la resistencia del Ejido Ojo de Agua de Ballesteros, Salvatierra, Gto.   



        Gloria Miranda Zambrano1 ,             Héctor Ruiz Rueda2 y              Edie Barrera Cortez 3

Resumen


El objetivo del presente ensayo es entender la propuesta de desarrollo en el medio rural y razonar con mayor propiedad el proceso de construcción, límites y avance hacia la sustentabilidad, deduciendo que, no siempre es llano o unilineal, todo lo contrario, se enriquece porque distinguimos un marcado enfrentamiento con el sistema mayor imperante. Al pretender ‘desenmascarar’ al desarrollo, demostramos a manera de censura, que la presión del desarrollo en el campo, anuncia una amenaza mayor: viene limitando la reproducción y cauce de la misma VIDA.
Es dar cuenta de la amenaza a las comunidades rurales en las relaciones de fuerza existentes en los procesos de permanencia y afirmación para la construcción del paradigma del turismo sustentable (para el caso que nos convoca) como propuesta que contribuya a la sustentabilidad y la re-dignificación de sus actores sociales.

Palabras clave


Desarrollo y Modernidad; Desarrollo vs Sustentabilidad; Impacto y límites del desarrollo

Los cambios en el campo: la nueva ruralidad

Estas últimas décadas el medio rural mexicano viene transformando vertiginosamente su perfil, ahora urbanizado y globalizado de tal forma que la mayor parte de los productores  ya no viven exclusivamente de la producción agrícola; la globalización y su oferta aparece como escenario imprescindible para la inserción.
En este panorama han surgido múltiples experiencias y propuestas alternativas, como el surgimiento de nuevos espacios de acción, la apropiación del proceso productivo y del excedente social por parte de los productores, luchas en el terreno político, el reconocimiento a la autonomía de los pueblos, la lucha por la conservación de los recursos naturales, así como de nuevas formas de integración con el capital empresarial, mediante novedosos esquemas de asociación, comercialización, acceso al financiamiento, entre otras innovaciones .
El campo vive una suerte nueva ruralidad vinculada al surgimiento de nuevas actividades, nuevos agentes sociales, nuevos entes regulatorios en los espacios que antes estaban dedicados casi exclusivamente al la practica agropecuaria. Paradójicamente tenemos un medio rural mas diferenciado y no más homogéneo como siempre supuso el enfoque de desarrollo del sistema capitalista globalizador. 
En este complejo y amplio panorama es que inscribimos la investigación del proyecto que estamos desarrollando, titulado “Apropiación de alternativas sustentables para evitar el descalabro a uno de los últimos relictos de vida: la ignominia que desafía al Balneario Ejidal Ojo de Agua de Ballesteros, Salvatierra, Guanajuato”4 .
Venimos analizando cómo viene desatándose en “sui géneris” experiencia el proyecto eco turístico sustentable de conducción comunitaria ejidal, vinculado con un renovado esquema de aplicación de su tradicionalidad, asociación y organización y, servicio y socialización: el turismo rural sustentable. Cada vez acercándose a la construcción de un modelo diferente dentro del marco en ello de avanzar hacia la sustentabilidad por parte de sus actores sociales, acaso marcando contrastes inusitados en el campo. Empero, no son los resultados del proyecto que expondremos, en esta oportunidad reflexionamos acerca de desarrollo y sus laberintos en el medio rural, como argumento producto de nuestra inserción cada vez más comprometida con el campo y el proyecto, justamente para explicarnos los alcances del paradigma de la sustentabilidad popular la cual viene enarbolando el ejido en estudio.
 
 ¿Qué entendemos por desarrollo y desde dónde se construye?
¿Qué intereses encierra y hacia dónde va y qué quiere lograr?
¿Cuál es su impacto en el medio ambiente y entre los actores sociales?
¿Por qué decimos que el planeta al 2011 vive una amenaza sin precedentes e inverosímil  por su causa?
¿Por qué aún tenemos la presencia hegemónica del desarrollo a pesar de asistir a su decadencia?

Las comunidades rurales en el desarrollo


Concibiendo a los actores desde su realidad social, donde expresan sus relaciones  sociales, su renovada economía campesina, sus costumbres, sus tecnologías sus expectativas, sus aportes y, sus utopías, analizarlos en el contexto del desarrollo, es traerlos en escena dimensionándolos en su problemática de disputa y resistencia a lo que consideran suyo, en un escenario donde el desarrollo globalizador es de naturaleza excluyente y poco convincente para actuar a favor de sus mas íntimos propósitos.   
El desarrollo es un tema que viene re-significando cada vez más la atención de actores involucrados y no involucrados, de  propios y ajenos. Y es que, su vigencia se traduce en urgente atención, toda vez que se trata de atender temas que involucran y relacionan aspectos determinantes de la misma vida humana y la del propio planeta, mismos que están íntimamente ligados a los espacios rurales.
Por ejemplo, en el ejido de estudio, visualizamos a los actores de este proyecto como un conjunto de individuos que encierran (producto de su cosmovisión y racionalidad), una historia, prácticas e intereses comunes, saberes y habilidades propios, las mismas que participan o se expresan de forma colectiva por lo que actúan juntos organizadamente, diferenciándose de otros actores. En otras comunidades viene sucediendo lo mismo, entonces las propuestas de multiplican, vienen tomando fuerza.
Ello les brinda cierta identidad y afinidad para la construcción de su proyecto ejidal donde postulan sus planeamientos alternativos a la problemática que los aquejan, a manera de enfoque construccionista -como lo plantea Long (1996)-, que explica que los actores sociales enfatizan los procesos interactivos reconociéndolos capacidades y habilidades para construir y reconstruir su vida social, es decir su realidad y de la colectividad en la que esta inserta, la misma que será capaz de construir otras nuevas identidades en y para el campo. “Grupos sociales que construyendo esa utopía se organizan y mueven, intentando crear un mundo nuevo, o mas bien, muchos mundos en convivencia.
 Como afirma Barkin (en Ochoa y Espinosa 2006:2003) estos actores no son emisarios del compromiso con el pasado por el hecho que sustentan su proyecto en los aportes de sus capacidades,  sino son “gestores de sistemas sociales y productivos complejos, donde comunidades y organizaciones campesinas están empeñadas en defender su propia identidad y ampliar su capacidad productiva para elevar la calidad de sus vidas”.
¿Debemos considerar plausibles en el contexto de desarrollo, los renovados procesos productivos, organizativos, visión y utopía de las comunidades rurales?
¿Conocemos suficiente del desarrollo para no engañarnos y dejar que el campo siga construyendo sus propias propuestas y no ser sólo actores demandantes de propuestas externas?
Son las interrogantes indispensables a reflexionar para introducirnos en la aventura teórica que nos acarrea el análisis del desarrollo.
Entendemos que el acompañamiento a los actores sociales implica necesariamente ubicar y tomar posición de un determinado enfoque de desarrollo. A partir de ello reconocerlos como sujetos dignos con evolución propia, alejándonos de la obtusa mirada de considerarlos objetos del desarrollo que es de por si, ajeno y enajenante.

Los laberintos del desarrollo en el campo


Diferentes canteras, miradas, intereses y espacios, dan cuenta de la existencia del análisis de desarrollo en el medio rural, con el común denominador de profundizar, perfilar, corregir y afinar cada vez más las propuestas e impacto en los espacios y territorios. Otros, no pocos, al cuestionamiento y feroz crítica y, felizmente muchos, orientados a la  construcción de salidas y alternativas. 
En lo económico, social, político, ideológico, sus impactos, su historia, sus resultados, su presencia en la historia de la civilización, como modelo y aspiración económica, en sus disputas por el poder y, en sus límites y amenazas dramáticas desplegada a la sociedad y Naturaleza.  Es este último aspecto que ostentamos privilegiar en el presente análisis, toda vez que el tema de nuestra investigación se refiere la re-apropiación,  de la colectividad ejidal de Ojo de agua de Ballesteros, en la construcción de su proyecto eco turístico y la defensa de sus recursos naturales.

No en vano, la mayoría de los trabajos consultados sobre el tema en cuestión (Bartra 2006 y  Rodríguez (2005), Espinosa y Ochoa (2006), Concheiro (2006), Cortez (2007), Toledo (2000), León (2005), Massieu et al Coord. (2006), Sachs (1996), Chambers (2006), Ramírez (2003) entre otros, tienen el común denominador de exteriorizar la sagaz problemática que viven los actores del campo como producto de las relaciones desiguales y excluyentes que impone el sistema neoliberal globalizado impulsado por el enfoque de desarrollo del sistema capitalista dominante.


El desarrollo: su enfoque y objetivos visibles y ocultos


El desarrollo es una construcción semántica de visor occidental, creado y perteneciente al capitalismo desde sus inicios y recrudecido ahora con el neoliberalismo globalizador. En más de medio siglo de considerables recorridos y significados, nos induce a ingresar a sus laberintos, como diría Bartra (2006). Algunos autores sostienen que hay más de 700 definiciones siendo el concepto central de organización de nuestro tiempo, mismo que remite a un sinnúmero de concepciones.  
Como modelo de sociedad a extender, fue lanzado luego de la segunda guerra mundial, sosteniéndose a la actualidad. El Plan Marshall (enseguida de la reconstrucción de la Alemania Occidental y los demás países de occidente) fue bandera para aplicar las potencialidades económicas de occidente, bajo la lógica de dominio y expansión. Occidente se planteo la posibilidad de llevar sus éxitos a los países ‘pobres’ y ‘atrasados’ ubicados al sur, el modelo del mundo industrializado. Así, se autodenominan ‘desarrollados’ porque han sido capaces de expandirse, de lanzarse sin temor a la carrera del progreso, de la modernidad, del crecimiento económico, de la industrialización; mismo que apuntaba a mejorar los niveles de vida de ‘todos los pueblos del planeta’ poniendo el modelo a su alcance.
Como expresión de su quehacer filosófico, político, económico y social, su objetivo de fondo fue y es el investimento a las diferencias y condiciones geográficas, ambientales y culturales de los demás países del mundo, misma que esta sustentada en la diversidad y complejidad de la naturaleza y cultura. Así el desarrollo pretende imponer y generalizar la propuesta de homogenización del mundo, a despecho de acabar con la singularidad y riqueza pluricultural que poseen pueblos no occidentales.  México esta dentro de la posición de dichos atributos y mira. El objetivo homogenizador del mundo se basa en un discurso de poder, autoritarismo y negación de aquellas civilizaciones diferentes al modelo. “¡Todos al desarrollo!” pareciera que fue -lo es aún- el lema subyacente de expansión y conquista del mundo, tanto de la propuesta prístina como de la actual.

Por su parte los países del sur debían abrazar, -sin miramiento alguno-, el modelo de los países occidentales industrializados; desconociéndose trayectorias, aportes, alcances, logros, diferencias; su evolución histórica en sí y para sí, mayormente de tránsitos culturales milenarios. Así de un solo ‘golpe’ se trajo abajo siglos históricos de evolución, negándose la tradición para ir tras ‘todos’ tras el progreso y la modernidad. Ahora ultimo con el sueño de mundializar los pueblos, la empresa, el producto, el capital, los cultivos, las medicinas, el conocimiento, los recursos naturales, los genes, e inclusive las personas.
La actual y ulterior fase del modelo capitalista desarrollista es la globalización, donde “su lógica sigue siendo el crecimiento económico a partir de la producción industrial, empresarial, pero ahora a partir de la privatización de los recursos naturales y no naturales (infraestructura, instituciones…). Instaurar el modelo neoliberal, donde se permita al capital estar mas allá, sin límites, sin leyes que lo limiten, que lo cerquen. Por otro lado necesita de los estados y fronteras para realizarse en lo local, para obtener ganancias, beneficios que le permitan una mayor posibilidad de acumular” (Bartra 2006). Esa es su radical característica, otros la denominan capitalismo salvaje.

El desarrollo prácticamente es oficializado a partir de los gobiernos más poderosos económicamente y organismos oficiales que administran el mundo (ONU, FAO, OEA, BM BID), quienes impulsan planes, programas y proyectos mundiales apoyados en las políticas públicas de desarrollo que emanan. También es en su seno donde se sustituyen, corrigen y difunden las propuestas del desarrollo, de las cuales se sostienen los grandes capitales que circulan y dominan el mundo.

 Producto de su cuestionamiento, límites e impacto y saldo más perjudicial que efectivo, el desarrollo ha pasado por revisiones, acomodamientos y ajustes, en la tarea de ‘enmendar’ impactos o en el anhelo de cómo llegar mejor al campo subsanando de alguna manera la problemática desencadenada a sus actores. “Ecodesarrollo”, “Desarrollo Autogestionario”, “Etnodesarrollo”, “Desarrollo Endógeno” “Desarrollo Sustentable”, “Desarrollo Humano Sustentable”, “ “Desarrollo Incluyente”,  etc. son algunas calificaciones que fueron variando y acomodándose según el curso histórico y exigencias que viene siguiendo el desarrollo, de los actores, donde la presencia de diferentes disciplinas y ciencias, pugnas y disputas, avances y retrocesos, influyen con sus predominancias y denominaciones.
En este marco, viene afianzándose  el enfoque del desarrollo sustentable como renovado paradigma para ‘solucionar’ la problemática del campo ¿Es esto cierto, qué alcances tiene y cómo entenderlo?

El desarrollo sustentable (DS), ¿paradigma a seguir?


El tema de desarrollo sustentable se inicia cuando la ONU en su propuesta “Nuestro futuro común” (o Informe Bruntland) donde señala que la disminución de los recursos naturales y el deterioro de los ecosistemas es debido al modelo de desarrollo prevaleciente. Asimismo que promueve la pobreza, puesto que ofrece menos oportunidades de subsistencia para los actores sociales del medio rural, entrándose a un circulo vicioso, donde los sectores más pobres de la población emplean como estrategia de sobrevivencia la sobreexplotación de los recursos naturales a su alcance.

El DS aboga que, para llegar a un desarrollo sostenible hay que romper este ciclo. Es decir, que es prioritario eliminar la pobreza económica para mejorar la calidad de vida de las poblaciones del mundo rural (Daltahuit 2001:40-42).

Si bien es cierto que estos procesos son perceptibles, lo cuestionable de este enfoque es que centra su atención en señalar como culpables del deterioro ambiental a la suma de los actores, pequeños productores del campo, excusando identificar al mundo capitalista del desarrollo rural, con ello a las transnacionales de alimentos, la agroindustria rural y toda expresión del capitalismo dentro y fuera del mismo.

Sin embargo el DS reúne cierta importancia como mandato oficial. Muestra avances desde la realización de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo o Cumbre de la Tierra (Brasil 1992) donde 182 gobiernos y países del mundo establecieron la Agenda XXI. Un compromiso que representa un programa de acción, el cual contiene máximas de acción político-ambientales (Jamín 2000). Se anunciaron sus principios, objetivos, labor interdisciplinaria e interinstitucional, políticas gubernamentales, etc. comprometiéndose a avanzar seriamente la propuesta de desarrollo sustentable. Asimismo se realizaron eventos, acuerdos internacionales, convenios y publicaciones donde se siguió definiendo el modelo de sustentabilidad donde se prioriza sobremanera la importancia de la conservación de todos los elementos de la biosfera para las futuras generaciones.
Allí también se establece la importancia del desarrollo ecoturístico sustentable, tema de nuestro interés, donde las comunidades tienen un papel importante en tal consideración. Han pasado varios años y el debate sobre la efectividad y llegada del DS sigue en pie.
 
Algunos autores críticos que han analizado la propuesta de sustentabilidad, afirman que solo es un discurso nuevo y bonito que exige que todas las esferas productivas que tienen que ver con la producción y manejo del medio ambiente tengan como filosofía la preservación del medio ambiente. Se dice que el desarrollo sustentable debe unir los intereses de producción del capital con la Naturaleza, aspecto unas veces cuestionado y no pocas generando corrientes teóricas como la que propone la economía ecológica, la ecología industrial y la bío-economía entre otras propuestas que apuntan una renovada racionalidad promotora de la sustentabilidad.  

Más aún, Pera y McLaren (2002: 1-7) afirman que el desarrollo implementado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y otros, trata de reconciliar la economía con la ecología a nivel epistemológico y político. Esta reconciliación intenta crear la imprecisión de que sólo son necesarias correcciones menores al sistema de mercados para lograr una era de armonía socio-ambiental, escondiendo el hecho de que la estructura económica no puede incluir preocupaciones ambientales y sociales sin una reforma sustancial

Las presiones del desarrollo en el campo y la amenaza a la VIDA


El campo, sigue sufriendo cambios vertiginosos a partir del interés eminentemente económico del sistema desarrollista que parte de 1970 a la fecha. Los productores del campo se insertaron a la lógica de producción para productos de exportación, incorporándose como dependientes masivamente al sistema mundial. Unas décadas mas, -apoyado por una tecnología que apoya a la producción (informática, comunicación, biotecnología, etc.) se suscitan profundas transformaciones en el panorama rural mundial, latinoamericano y por supuesto mexicano-, surge la pugna por tener poder en el mercado mundial agroalimentario y su internacionalización.
En el campo mexicano la globalización viene adquiriendo un rostro diverso y complejo que estudiosos del desarrollo lo asumen desde diferentes miradas, las cuales identifican impactos especialmente en los niveles social, económico y, de la relación sociedad-naturaleza. León (2005), Bartra (2006), Cortez (2007), Toledo (2000), entre otros, sintetizan la problemática del mundo rural en su estructura social, política, cultural, ecológica y demográfica, los mismo que para algunos podrían ser “difícilmente reversibles” si no se actúa de inmediato (Bartra, Cortez). Así, producto de estas acciones y políticas establecidas en el campo se ha afectado las condiciones de vida y la reproducción social en general, especialmente sobre sus condiciones de producción, de trabajo e ingreso así como de las formas de apropiación de la Naturaleza. Se ha acentuando algunos problemas existentes y se ha dado origen a otros de nuevos tipo.

  1. En ello lo mas preocupante son las comunidades y ejidos que dependen de ellos para su subsistencia.  En otros casos, las fauces del sistema, opta por no apoyar a las comunidades que no entran al sistema globalizador, a su enfoque.

Es el caso del ejido de estudio, que apostando por la sustentabilidad y mostrar un escenario  de construcción de identidades y empoderamiento -con ello la reproducción de la VIDA misma-, viene enfrentando la presencia del Programa de Certificación de Derechos de Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE) 5 como  parte de la presión de las externalidades, resultando ser una limitante para sus objetivos de crecimiento y consolidación en la defensa de sus recursos naturales.

El mérito del ejido, es mantenerse como el único en la zona de demarcación de  no haber  ‘ingresado a las cláusulas (¿fauces?) del PROCEDE y según los ejidatarios, dueños de  la  tierra, ‘no lo harán cueste lo que cueste’, ‘si es posible daremos nuestra propia vida, y no tenemos miedo al decirlo’. Las  experiencias de las otras comunidades rurales, no son buen ejemplo a imitar, pues los resultados arrojan saldos negativos en vez de positivos para los actores mayoritarios del medio rural. Terminar de regirse bajo términos colectivos, para convertirse en propiedad privada, es lo que menos quiere Ballesteros, y entrar a una reconfiguración, un nuevo orden agrario y problemática entre habitantes debido a la adopción de la propiedad privada de la tierra, es lo que quiere evitar para seguir consolidando su aspiración a ser sustentable. Empero, el marco de la disputa con el gran capital y el Estado sigue ¿Deben las comunidades rurales desaparecer bajo la presión de las renovados ropajes del capitalismo y el desarrollo?6
Producto de la implantación de sus políticas y acciones del modelo de desarrollo, la problemática rural actual de los actores y del medio rural, podemos sintetizarla en un desempleo masivo y empleo precario, emigraciones intensivas con el vaciamiento del campo y desintegración familiar y comunitaria, concentración urbano-marginal, pérdida de seguridad alimentaria, cambio del uso del suelo, violencia e insalubridad, así como el surgimiento de movimientos y conflictos sociales.
 Mas aún, en las ultimas décadas, el enfrentamiento de su precaria economía ante el retiro de la intervención estatal (Bartra: 2006, Cortez: 2007) con financiamientos y distribución de insumos subsidiados y asistencia técnica, lo cual también acarreó la reorientación de la producción tanto para el consumo como para el mercado. Sin financiamiento y adquisición de insumos agropecuarios a altos costos y con bajos precios por su producción, campesinos e indígenas vienen descapitalizándose aún más.
Siguiendo con el ejemplo de Ballesteros, no haber ingresado al marco oficial del PROCEDE –según vienen denunciado quienes lideran la gestión de la comunidad- es negarles el acceso  a los demás programas del gobierno. “Ustedes no ingresaron al PROCEDE por lo tanto no tienen derecho a tener apoyo con fertilizantes para esta campaña agrícola, tampoco  podemos recibirles sus proyectos para| otros apoyos… Por ello les recomendamos que ingresen, anímense…” Así el ejido ha ingresado a una suerte de incertidumbre, a la pérdida paulatina del sentido de territorialidad, de ceder al usufructo o la posesión de la tierra forzada por las circunstancias. La presión por del nuevo orden, está dicha.
El campo, no solo ostenta un cuadro de luchas y respuestas expresadas en limitaciones, desencuentros, opresión, explotación y como contrapartida, resistencias, movilizaciones, propuestas y alternativas por parte de sus actores. Ahora, es mucho más lo que se advierte.

Como sociedad y humanidad, ¿estamos perdiendo la capacidad de asombro?

Se ha llegado a los límites de la capacidad de asombro, diríamos espeluznante, no sólo por la circunstancias que presentan los actores del campo sino por la amenaza a la humanidad global y de la misma VIDA del planeta, como impacto y respuesta a la continuada imposición del desarrollo, de sus políticas y experimentos con que se arremete en el medio rural. En otras palabras, el tema del desarrollo en el medio rural es relevante y trascendental ahora porque, lo que ocurra en y al campo y sus actores sociales, necesariamente impacta e impactará en toda la humanidad.
Una lectura preocupante que asumimos en la mayoría de los analistas del desarrollo rural, es la limitada vehemencia que se muestra a la problemática medio ambiental, diríamos al nivel de atención, rigor y advertencia que plantean por ejemplo Bartra (2006), Sachs (1999) o Galeano (2005), siendo que efectivamente el tema ha cobrado un interés inusitado que compartimos con otros países mas allá del territorio nacional (especialmente del sur).

Advertimos que se está haciendo alusión a los recursos naturales que posee el país, el cual viene cobrando franca amenaza por el mercado de la biotecnología. “(…) la producción biótica es un industria en expansión que esta ocupando espacios crecientes y actualmente representa el 45 % de la economía mundial. Arrinconada, junto al fogón  por mas de un siglo, la madre Naturaleza  regresa por sus fueros, y las perversiones que acarrea su allanamiento a la horma del mercado irrestricto  es uno de los factores mas desquiciantes del capitalismo crepuscular y un severo riesgo para la vida toda” (Bartra 2006:173).

Mas aún se advierte que junto con ella están en especial vulnerabilidad la seguridad de los recursos e insumos con los que cuenta la humanidad 7 (la materia prima para insumos industriales, químicos y médicos entre otros, que se encuentran en bosques y parcelas) y, junto a ello, especialmente el destino de las poblaciones quienes la manejan.

“Si el monopolio sobre la tierra generó rentas colosales especulando con el hambre, la usurpación de la clave genética de la vida es una fuente aún mas grande de poder económico, pues pone en manos privadas, la alimentación la salud y cerca de la mitad de los procesos productivos8 . La tierra y la vida son demasiado importantes para abandonarlas al juego del mercado y los dados de los grandes apostadores. (…) mas que asuntos del Estado son incumbencia de la comunidad humana y, para empezar de las comunidades agrarias, responsables directas de la reproducción social de la biodiversidad” (Ibíd. 174).
Siguiendo su análisis visionario Bartra sostiene que la etapa de la mundialización neoliberal a la que venimos asistiendo es la expresión mas perversa del desarrollo, porque advertimos de sus enunciados que no solo se impacta también en los recursos agroforestales, sino porque dejaría sin piso, escenario y medio de vida, y la más agudizada dependencia al sistema, a los actores que producen y reproducen la vida del campo y naturaleza, en escaso lapso de tiempo. “… en la perspectiva depredatoria de los saqueadores, una vez obtenida las muestras del ecosistema salen sobrando, pues su estrategia económica consiste en sustituir la biodiversidad y las prácticas culturales que la preservan por monocultivos de variedades transgénicas, de ser posible basados en semillas castradas que significan la dependencia del agricultor” (2006:175).
Sigue el interés por los alimentos, por parte de las transnacionales e inversiones capitalista orientadas a la compra-venta de alimentos, de recursos naturales, pero en la presente década -en la etapa de la globalización neoliberal más brutal-, con la tónica perversa de ‘secuestrar’ con ello sus genes (Bartra, 2006).

La mira del desarrollo en el campo siempre fue una encubierta captura de los recursos naturales para su explotación. La tierra, los minerales, el agua, la foresta, ahora la biodiversidad y los genes, expresados a través de la captura de semillas, alimentos y, con ello conocimientos y saberes locales que encierran -sus actores- sobre su manejo y logro de estos productos y recursos.

  1. Este  problema, quizás el más neurálgico porque está ligado a la amenaza de la vida humana y la del planeta, está vinculado a la aceleración de los procesos de degradación ecológica. La relación sociedad-Naturaleza sufre un impacto expresado en el deterioro acelerado de los recursos naturales y su saqueo, expresados en la deforestación, desertificación y pérdida de la biodiversidad (Bartra 2006, Toledo 2000, Concheiro 2006).

Nos preguntamos, estamos ante la muerte incontrolable de los cultivos tradicionales, de las semillas, de los bosques y toda la vida en si del campo y sus actores?, ¿Qué hacer ante esta escalofriante  perspectiva de la población rural?
Volviendo a la discusión de los ‘desarrollos’, entonces, siendo que la mayoría de los analistas reconoce en el desarrollo sustentable la elección y respuesta a la problemática planeada, la misma, ¿sintetiza una propuesta realmente alternativa, recurrente y compatible con el campo y sus actores, o realmente es otra propuesta mas para distraer y velar subliminalmente nuestra atención objetiva con el campo?
El campo y sus actores sociales, tiene sus respuestas, no podemos soslayar de considerar el entendimiento de considerar lo occidental como la única vía para la edificación de la sustentabilidad. Parafraseando a Víctor Toledo, lo importante es  distinguir “el perverso juego y sus reglas distorsionadas con el fin de construir otro campo alternativo de juego, nuevas reglas que permitan la incorporación de las contribuciones de las contribuciones de las comunidades rurales a la propuesta de la sustentabilidad y en definitiva un nuevo juego con un sentido de igualdad y respeto hacia sus creadores y no como simple botín a saquear al que cínicamente se pretende su apropiación y privatización” (Toledo, 2006: 13).

Empero, sobre la vía campesina, las alternativas y salidas que se vienen tejiendo es  tema de otro estudio que venimos preparando como posibles salidas al tema ambiental y la sustentabilidad, en ello de hacer visible las virtudes campesinas o contribuciones a la sustentabilidad . Como sostiene François Houtart (2011), la tarea es de todos, “Nadie puede ser excluido de este esfuerzo común de reelaboración de la vida”

Conclusiones


El desarrollo como expresión filosófica, política, económica y social ha llegado a su límite. No es posible seguir con su embestimiento, a su expansión y sobre posición a las diferencias y condiciones geográficas, ambientales y culturales que poseen los pueblos no occidentales y la biodiversidad que manejan. Más aún, el desarrollo  no puede seguir siendo una amenaza flagrante, especialmente a comunidades y proyectos comprometidos con la construcción del paradigma del turismo sustentable como propuesta de cambio.

Producto de la aplicación del enfoque y acciones del desarrollo, el campo viene enfrentando problemas devastadores: un panorama de desempleo masivo y empleo precario, emigraciones intensivas con vaciamiento del campo, desintegración familiar y comunitaria, concentración urbano-marginal, pérdida de seguridad alimentaria, cambio del uso del suelo (producto de la desterritorialización a causa del PROCEDE), violencia e insalubridad, así como el surgimiento de movimientos y conflictos sociales.

El desarrollo sustentable tampoco es un  renovado paradigma para ‘solucionar’ la problemática del campo, es otra propuesta vinculada a los ‘desarrollos’ por ello debemos considerar no aceptarlo resueltamente.

Como impacto y respuesta a la continuada imposición del desarrollo, de sus políticas y experimentos con que arremete en el medio rural, misma que viene limitando la reproducción y cauce de la VIDA del planeta y la humanidad global, la comunidad académica  viene manifestando una denuncia inusitada: la pérdida de la capacidad de asombro por la escalofriante y creciente problemática. No advertirlo es cerrar el  esfuerzo común de reelaboración de la vida

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1 Doctorado en Desarrollo Rural. Universidad de  Guanajuato Celaya-Salvatierra. Investigador. gloriamirandazambrano@yahoo.com.mx.

2 Doctorado en Desarrollo Rural. Universidad de  Guanajuato Celaya-Salvatierra. Investigador. hruiz@prodigy.net.mx

3 Estudiante de la Licenciatura de Desarrollo Regional. Universidad de  Guanajuato Celaya-Salvatierra.  edi_ejbc@hotmail.com

4 El ejido cuenta con una población 1,633 habitantes (último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2005). Es administrado por 60 ejidatarios organizados bajo la denominación de comunidad ejidal. Cuenta con bastos e inigualables recursos naturales (únicos en la región, pero evidenciando una creciente amenaza a los mismos) a saber: 18 ojos de agua (manantiales de diferentes capacidades), una laguna propicia para la pesca y el ecoturismo con una dimensión de 19 hectáreas, un bosque de 360 hectáreas aproximadamente con biodiversidad endémica, tierras agrícolas y un Balneario Ejidal con más de una década en gestión como MIPYME.

5 Instrumento que el Gobierno de la República puso al servicio de los núcleos agrarios para llevar a cabo la regularización de la propiedad social. El objetivo principal del Programa fue dar certidumbre jurídica a la tenencia de la tierra a través de la entrega de certificados parcelarios y/o certificados de derechos de uso común, o ambos según sea el caso, así como de títulos de solares en favor de los individuos con derechos que integran los núcleos agrarios que así lo aprobaron y solicitaron (http://www.ran.gob.mx/ran/programas_sustantivos/ran_procede.html)

6 Ante las violaciones de los Pueblos Indígenas del mundo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lanzó una campaña para proteger a las comunidades, con el título “Si ellas y ellos desaparecen, una parte de ti desaparece” (2010). Más aún, un artículo publicado en 2010, por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), advierte que "se mantiene el riesgo de desapariciones físicas o culturales, y en algunos casos ha aumentado”. La propuesta oficial es crear identificación con los indígenas. Logrado ese propósito, se espera que las personas se solidaricen con los pueblos y respalden acciones de protección a los indígenas. Creemos que la cuestión no es de protección. Se protegen a los menores, a los minusválidos, a los incapacitados; las comunidades son actores con propuestas propias, sólo hay que conocerlos y aprender de ellos.

 

7 Por ello de la dependencia de los genes a las transnacionales que vienen acopiándola y poniéndole precios.

8 Ídem.

9 Tema del libro de uno de los autores. Miranda Zambrano, Gloria, Contribuciones de las Comunidades Rurales a la Sustentabilidad. El ejido San Nicolás Totolapan, México. Universidad de  Guanajuato, Comisión Nacinal para el desarrollo de los pueblos indígenas, AXOLOTL A.C. México. 2011.

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