EVALUACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD SOCIAL Y ECONÓMICA EN LOS CULTIVOS DE PALMA AFRICANA EN EL DEPARTAMENTO DEL META

Juan Manuel Ochoa Amaya
Ernesto Leonel Chávez Hernández

6. DECRIPCIÓN DEL PROBLEMA

La palma africana en el Departamento del Meta se ha convertido en una de las opciones para el crecimiento económico, impulsada por el Gobierno Nacional e incluida en la ley 1151 de 2007, la del Plan Nacional de Desarrollo. Es de hecho un apoyo acogido con beneplácito por los cultivadores quienes además han recibido generosos incentivos estatales o créditos de Finagro en condiciones inusitadamente favorables. Todo esto ha permitido más que duplicar la superficie sembrada en los últimos 10 años pues en 1998 el Meta contaba con 43 085 hectáreas y en 2008 ya tenía 96 206. Empero, este auge ha estado acompañado de ataques por parte de ambientalistas quienes advierten que el monocultivo trae consigo una serie de efectos como la deforestación, en la variación en las precipitaciones y en la regularidad de la pluviosidad.

En adición a lo anterior, se afirma que específicamente este cultivo, aparte de la asimetría con que se trata a empresarios y trabajadores, está asociado a la violencia y al desplazamiento forzado con eventos muy documentados en San Carlos de Guaroa en el Meta y recientes casos en Jiguamiandó y Curvaradó en el Departamento del Chocó. Además, hay acusaciones según las cuales en los cultivos de palma se practican unas formas de contratación que en la práctica constituyen una reducción de la remuneración de  los asalariados porque traslada a éstos el pago de las contribuciones de la seguridad social.

Con base en estas consideraciones, conviene buscar respuestas a la siguiente pregunta: ¿Es sostenible social y ambientalmente el cultivo de la palma africana en el Departamento del Meta, dadas las diferencias en el apoyo dado por el gobierno a los empresarios y al tratamiento que éstos dan a los trabajadores mediante las nuevas formas de contratación?

6.1 POR QUÉ LA PREGUNTA

Indagar si es sostenible social y ambientalmente el cultivo de la palma de aceite, obedece a que este cultivo ha sido una actividad económica que ha sido objeto de ataques por parte de ecologistas, políticos de diversas tendencias y en Colombia no son pocos los ataques que recibe porque se le asocia reiteradamente como el cierre del proyecto paramilitar en muchas zonas del País.

En efecto, en una reciente conferencia en Guatemala una investigadora guatemalteca señaló que

La expansión de las plantaciones de caña de azúcar y palma africana para producir agrocombustibles atenta contra la seguridad alimentaria, denuncia hoy un estudio presentado en Guatemala en ocasión del III Foro Social Américas (...) este fenómeno ocasiona la reducción de las áreas para cultivar granos básicos y provoca la desaparición de bosques permanentes, y con ello la pérdida de la biodiversidad.

En Colombia han sido numerosas las denuncias que han hecho diversas organizaciones que denuncian cómo la competitividad se logrará mediante generosas transferencias de recursos públicos a empresas privadas.

La meta, dice un informe,  es convertirse en una potencia productora para exportar a los países del Norte. Sin embargo, el proyecto enfrenta varios inconvenientes: Malasia e Indonesia producen aceite de palma con costos de 246 y 158 dólares por tonelada, respectivamente, mientras que Colombia lo hace a 354 dólares por tonelada. De entrada, sus costos de producción lo dejan por fuera de la competencia mundial. Pero además, estos países asiáticos pretenden multiplicar por 43 su producción actual, financiados por los conglomerados Archer Daniels Midland, Cargill, Shell, Nestle Oil y otras grandes firmas malayas y chinas.

Y continúa la denuncia:

“Pero el gobierno colombiano insiste, y para compensar esta realidad, otorga inmensos subsidios a las y los productores locales. Por cada hectárea sembrada o renovada en palma, el gobierno otorga 5,3 millones de pesos en subsidios. Entre el año 2005 y marzo de 2008, el gobierno se ha gastado 336.000 millones de pesos de los contribuyentes para dar exenciones tributarias al oligopolio que produce agrocombustibles. En el 2007, destinó 81.000 millones de pesos en líneas de crédito Agro, Ingreso Seguro e Incentivos a la Capitalización Rural.

De otra parte, se ha afirmado reiteradamente que los cultivos de la palma de aceite se han abierto espacio a sangre y fuego. En este sentido, al sociólogo Alfredo  Molano ha denunciado públicamente esta asociación, pero no son solamente columnistas desafectos al gobierno quienes se pronuncian. Una reciente investigación de la Universidad del Valle coincide con los señalamientos de Molano cuando afirman:

En la parte central del área de estudio se observa el mayor crecimiento de sembrados de palma aceitosa (Sic) principalmente en áreas que en 1988 correspondían a sabanas, pastos y bosques de galería. Cabe destacar que esta área corresponde a territorios de alta influencia paramilitar y guerrilleras. En la Tabla 1 se registra el crecimiento de áreas cultivadas de palma en el período de 1988 a 2005 discriminado para los 6 municipios que conforman el área de estudio.

La tabla 1 a la que hace referencia, menciona los municipios de Acacías, Castilla la Nueva, Puerto López, San Carlos de Guaroa, San Martín y Villavicencio. Donde se hace un comparativo entre los años 1988 y 2005.

Pero hay también defensores, no solo de los interesados como podrían ser los palmeros o el mismo gobierno, sino destacados economistas como Paul Krugman y Jeffrey Sachs, quienes reivindican la práctica de contratar trabajadores en condiciones deplorables porque, aseguran eso es mejor que nada.
              
Krugman por su parte hace una defensa vehemente del comercio internacional bajo el argumento de las ventajas comparativas. En efecto, en un reciente trabajo el autor afirma que “En general, una economía tenderá a ser relativamente eficaz en la producción de bienes que son intensivos en los factores en los que el país está relativamente mejor dotado”.

No hay aquí una referencia explícita a la palma africana, pero implícitamente se hace alusión a las denominadas ventajas comparativas cuyo concepto principal para el caso que ocupa el presente estudio, hace referencia a que en países como Colombia los factores abundantes son la mano de obra y la tierra. Son en términos de Krugman “los factores en los que el país está relativamente mejor dotado”. Habría de todas formas algunas observaciones que hacerle a esta afirmación en el sentido de que si bien la tierra es un factor relativamente abundante, su precio no siempre es accesible y es esta la razón por la cual se ha tenido que recurrir a la violencia para despojar de la tierra muchos propietarios con el objeto de conformar grandes unidades productivas.

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