EVALUACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD SOCIAL Y ECONÓMICA EN LOS CULTIVOS DE PALMA AFRICANA EN EL DEPARTAMENTO DEL META

Juan Manuel Ochoa Amaya
Ernesto Leonel Chávez Hernández

8.2 EL ACADÉMICO

Yo nací en San Martín (Meta) y he vivido en los Llanos Orientales casi toda mi vida, excepto cuando estuve en Bogotá haciendo quinto y sexto de bachillerato como se decía en aquel entonces, y luego estudiando Economía en la Universidad Nacional.

Por eso  conozco cómo ha sido el proceso de la palma que se inició por estos lados hacia los años cincuenta cuando la economía giraba en torno a la ganadería, el arroz de secano que se sembraba en los paraderos de ganado que generalmente estaban localizados en las vegas de los ríos. Eran tierras muy fértiles. Desde luego, también se sembraban productos de pancoger; eso era lo que se cultivaba en los conucos, pero no como la economía campesina que vino después.

La palma ha sido un factor de transformación de la estructura productiva. Comezó en San Martín de donde pasó a Acacías particularmente a Montelíbano y ya más recientemente y cuando digo recientemente quiero decir de 20 años para acá, fueron apareciendo cultivos en Surimena, luego en Dinamarca que es abajo de Acacías y en Cumaral, aunque en este último municipio la característica es más feudal. Me explico, los directores de Unilever no tenían ningún vínculo con la población local. De hecho si un miembro de la familia requería por ejemplo un tratamiento médico, ellos no venían a Villavicencio, ni siquiera a Bogotá, se iban hasta Londres. Era el esquema que los ingleses habían implantado en El Congo Belga. La plantación explotaba la mano de obra local en enclaves pero nada de la riqueza generada se reflejaba en las condiciones de vida de la gente. Era Macondo en el centro del país y Unipalma (la división agrícola de Unilever) a cambio de la empresa bananera que menciona García Márquez en “Cien años de soledad”.

 La palma ha sido fuente de diversos cambios comenzando por la composición de la población, cosa que ha sido recurrente y hay documentación sobre los procesos migratorios desde la bonanza de la quina que se dio a finales del siglo XIX cuando se creó la “Compañía Colombia”. Posteriormente vino la sarrapia y la explotación de madera. Diferente a lo que ha pasado con la palma cuya incursión se ha hecho lentamente. Sin embargo, cabe mencionar que la palma si induce un proceso migratorio selectivo, particularmente de personas de raza negra con una remuneración de tipo feudal por ejemplo los llamados “veintiocheros” y de paso se crea un problema de desempleo sumamente grave.

En adición a lo anterior, la economía de plantación influye sobre las costumbres de la gente ya no es el campesino acostumbrado al campo abierto sino que en las plantaciones se construyen campamentos donde duermen los trabajadores a veces en condiciones de franco hacinamiento. No es gratuito que se traigan trabajadores del Valle del Cauca o del Chocó porque su ascendencia esclava y sus ancestros africanos les permite una mayor resistencia al sol, son más fuertes y resistentes a las espinas de la palma y en general, a las duras condiciones de trabajo en las plantaciones, en tanto que la llanería es otra concepción producto del trabajo del llano. El llanero es amante de la libertad, come dos veces al día, desayuna y lleva en la silla una ración que llaman “por si acaso” y cuando regresan hacia las tres o cuatro de la tarde comen especialmente lo que se cultiva en el conuco, yuca, plátano, arroz y carne, contrario a la cultura de los campamentos palmeros de tres comidas diarias.

Además, la palma trae aparejado un problema de descomposición social porque los trabajadores que vienen a trabajar a las palmeras establecen vínculos con mujeres que viven en los pueblos y demandan servicios como lavado de ropa, arriendo de habitaciones y venta de comida, de manera que esos vínculos a veces desembocan en lazos afectivos y por eso puede verse que la unión libre es la forma de relación más usual y las infidelidades conyugales bastante frecuentes porque como los turnos no siempre coinciden, mientras el esposo está en la plantación el otro trabajador está en la casa si vive en arriendo o de visita si demanda los servicios arriba mencionados. 

En todo caso las manifestaciones culturales, aunque arraigadas en cada individuo, se van asimilando y, por qué no aceptarlo, enriqueciendo el folclor. Por ejemplo la fiesta del llano se llama parrando y siempre se bailará joropo eso es lo típico. Sin embargo, Adolfo Rodríguez, un filósofo venezolano conocedor de la indoetnia llanera, afirma que una cultura se establece como tal en el momento en que es capaz de asimilar los aportes de otras culturas sin deformarse. Por eso al folclor llanero han llegado y se han incorporado tambores y gaitas pero la esencia se conserva; el joropo sigue sus patrones clásicos pese a la influencia que ejercen por ejemplo las emisoras locales que por lo general son del interior, pero el componente criollo se mantiene tanto en la música como en la comida. Por eso sigue vigente el chigüiro, el picadillo y la carne a la perra.

Hay que entender además que el llano es el producto de múltiples colonizaciones como la tolimohuilense, cundiboyacense, y más recientemente los costeños y los paisas, pero sobre estos últimos hay que señalar que son comerciantes no productores, ellos compran, venden y se van, aunque hay algunos que han echado raíces aquí en villavicencio como los Botero Villa y Rafael Jaramillo. Los paisas vienen de Aguadas o de Frontino, pero la última ola de colonizadores de estas regiones han estado muy vinculados con los alcaloides por no decir narcotráfico, porque los cultivos no son ilícitos en sí mismos, otra cosa es lo que se haga con ellos.

De otra parte, el cultivo de la palma ha tenido unos efectos sobre el precio de la tierra aunque sería injusto atribuirle todos los males. En primer lugar, a los llanos se les considera actualmente como un emporio económico diversificado que ofrece muchas oportunidades; sin embargo, también se le considera parte del “infierno verde” por las secuelas que ha dejado el conflicto armado quizás la más publicitada se explica por la permanencia en cautiverio de Ingrid Betancourt. Este concepto lo tienen quienes han tenido que internarse en la selva como “raspachines” en los cultivos de coca, que son también otro eslabón en la cadena de bonanzas sucesivas, porque luego de la quina, las pieles y la madera, vino la marihuana y después la coca en las tierras bajas y la amapola en los páramos.

De manera que el precio de la tierra se ha incrementado considerablemente, no sólo por las expectativas que despiertan las posibilidades de los cultivos de tardío rendimiento sino porque la finca raíz urbana y rural constituye uno de los lavaderos de activos preferidos por el narcotráfico. Adicionalmente, las actividades del narcotráfico son unas dinamizadoras económicas mucho más importantes que el petróleo y la palma juntos y eso puede probarse si se consideran las inversiones que se han hecho durante las bonanzas de la coca en términos de infraestructura y equipamiento urbano. Esto a su vez refuerza la tendencia creciente en los procesos de valorización del suelo. Eso ha sucedido también con el arroz porque éste cereal indujo unos procesos migratorios de campesinos en los años cincuenta especialmente del Tolima y el Huila, contrario al proceso actual porque lo que hay ahora es una arremetida de colonos arrasadores. Dicho de otra manera, a la par con las expectativas de desarrollo producto del petróleo y la palma, las inversiones en infraestructura y la actividad frenética que impulsan los ingresos productos del narcotráfico, por el lado de la demanda, las migraciones refuerzan la tendencia alcista de los precios de la tierra.

Además, actualmente se está presentando una tendencia de rentistas del suelo, personas que están comprando no solo por el Departamento del Meta, sino que ya están incursionando hacia más allá de Puerto López, nuevamente por las expectativas de valorización por efecto del petróleo, la palma y la coca. Por ejemplo, actualmente el principal  municipio productor de Coca es Cumaribo en el Vichada y por eso los paisas de Envigado y Sabaneta están comprando tierra. Y allá no están sembrando palma; la palma es solo un factor, no el único que influye en los precios del suelo.

A todo lo anterior, se suma que en el mundo están sucediendo cambios climáticos que si bien podría la palma ser un factor que influye, hay muchos otros elementos que deben tomarse en consideración. Como ya se habló del suelo y los procesos migratorios, hablemos ahora de las lluvias. El Departamento del Meta tiene ocho meses de invierno y cuatro de verano; éstos últimos comienzan a finales de diciembre y van hasta comienzos de abril. Hay un verano corto que comienza el 22 agosto pero que generalmente se siente a comienzos de septiembre y las lluvias retornan en octubre; su principal característica es que llueve de noche. En este sentido, aunque el régimen de lluvias ha variado, en los llanos no se nota mucho porque alguien decía que esto es patria de tres mares en razón a que nosotros tenemos el mar de la amazonía, el de la estrella fluvial que canaliza  todas las corrientes de vientos que vienen del sur e influyen decisivamente sobre las precipitaciones que caen en el Meta y por eso es que el cambio en la periodicidad y en el volumen de las precipitaciones no se siente mucho. En cambio, se presentan lo que aquí llamamos un verano inviernoso o un invierno veranoso, pero no se han presentado veranos inusualmente prolongados o inviernos especialmente severos. Es más, el llamado fenómeno del niño o de la niña según los meteorólogos aquí no hace mucho daño.

No obstante, en el rio Guatiquía sí es notorio el cambio de niveles pero no por la palma sino porque se desviaron dos ríos grandes y seis quebradas para llenar la represa de Chingaza que se utiliza para el consumo de Bogotá. Éste era un río de alto torrente y si se hubiera conservado su caudal, sería un río navegable. En otros como el Ariari no han habido  mayores cambios porque se trata de corrientes de gran caudal y las precipitaciones son tan abundantes que no son tan evidentes. Además, algunos problemas relacionados con inundaciones se deben más a la irresponsabilidad de las administraciones locales y de los urbanizadores que han permitido o directamente han invadido los lechos de los ríos.

Como puede inferirse, muchas cosas han cambiado, comenzando porque buena parte de la tierra que hay del Meta hacia abajo era bosque, uno salía de Villavicencio y todo eso era bosque no sabanas y al cambiar el bosque cambia también la fauna y la flora, por ejemplo donde hoy es Granada se conocía como “Boquemonte” por eso es que a raíz de la conversión del bosque en sabana para ganadería o para cultivo de palma ya no se consiguen lapas, dantas, chigüiros, cachicamos, todo eso está lejos y en muchas partes ha desaparecido, además con la urbanización por supuesto; no solo se crean conflictos ecológicos sino que los intereses de los habitantes urbanos son muy diferentes de los del campo.

A la extinción de especies ha contribuido la marisca es decir la caza, muchas veces indiscriminada, sin embargo hay remansos, pero si a uno le mencionan un paujil eso no lo ve uno ni en  película.

En términos generales, el cultivo de la palma trae unos efectos benéficos al comienzo, pero cuando se pretende como ahora introducirlo masivamente para la producción de biocombustibles, lo que hay es una agresión también masiva contra el medio ambiente; porque arrasa las matas de monte; un monocultivo es todo lo contrario a la biodiversidad que es nuestra mayor riqueza, característica reconocida en el mundo entero. Pese al daño que hacen, con la asesoría de un profesional muy reconocido en la región de nombre Miguel Mazorra, los palmeros se ganaron un premio con la tesis de que la palma captura CO2 a costa de la biodiversidad. Pero es que conservar el ambiente no es negocio para  los propietarios ausentistas sobre todo si se les entregan generosamente los subsidios del Estado como sucede actualmente con el Agro Ingreso Seguro.

Además, hay que tener en cuenta que una cosa es hacer el cálculo con el precio del petróleo a US$150 y otra a 80 dólares que es el precio actual, pero ese es el problema de adoptar sin mayores prevenciones las recomendaciones de los expertos extranjeros. Me explico, en 1948 estuvo por estas tierras Maurice Ferrant Director del Instituto de Estudios de Ultramar  con sede en el Congo Belga y declaró que estas eran tierras aptas para el cultivo de palma  y se tomó esa recomendación, pero el Congo Belga no se destaca como gran productor de palma y las llanuras colombianas  son aptas para especies arbóreas; aquí la palma prosperó pero al cultivarse en forma masiva se convierte en un problema. Eso también podría lograrse con el pino caribe pero a más largo plazo.

Como colofón de toda esta disertación considero que la palma no puede traer progreso a esta región. Definitivamente no, porque destruye la biodiversidad que es nuestra principal riqueza, ya es una suerte encontrar en la sabana una mata de monte. Además las palmeras generan aparte de un problema social, otro político porque la economía de plantación se caracteriza por estar en cabeza de propietarios ausentistas; ningún palmero vive donde están las plantaciones y las economías de enclave tienen un comportamiento típico: generan mucha riqueza que no se reinvierte allí porque los propietarios ausentistas carecen de sentido de pertenencia a la región. Por eso lo normal es que las plantaciones las cuiden elementos armados, es el esquema paramilitar muy de moda en el Magdalena Medio. Se genera crecimiento, pero nunca desarrollo.

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