LA TEORÍA DE LA COMPLEJIDAD Y EL CAOS EN LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel
Julio C. Torres
Pedro Maldonado
Néstor Solís
janos016@gmail.com

12.4 El comportamiento de la región compleja

12.4.1 Propuesta teórica

En resumen, la metodología de la complejidad propone que las regiones actuales pueden ser concebidas como sistemas abiertos e incluyentes en los cuales conviven al mismo tiempo las diversas alternativas que pretenden regir su comportamiento: el neoliberalismo, la globalización, el desarrollo sustentable, el desarrollo humano y la pobreza, las cuales poseen una dinámica jerárquica entre ellas, y no necesariamente de estabilidad. Si las regiones se hallaran en una posición armoniosa, sus estructuras internas, subsistemas y elementos estarían perfectamente acoplados, serían estables. Sin embargo, aunque esto llegara a suceder, la más mínima perturbación, tal como una fuerte inversión o incluso un cambio de clima, podría ser la causa de que la región abandonara este equilibrio para pasar a una nueva posición inestable, de incertidumbre o de “heterostasis”; donde sus estructuras y elementos ya no estarían perfectamente acoplados; buscando enfrentar entonces una “fuerza restauradora” que pudiera devolverle su movimiento inicial, su “homeostasis”. La interacción de estas “fuerzas” provoca la dinámica interna de las estructuras, subsistemas y elementos de la región, la cual, al cabo de un cierto tiempo queda sujeta a una nueva dinámica que tiende a empujarla hacia la inestabilidad. Los elementos de la región reaccionan a esta dinámica, buscando la estabilidad, y así sucesivamente, repitiéndose el movimiento una y otra vez. Si la referencia de esta trayectoria son escenarios, el movimiento de la región puede ser una sucesión de escenarios (o situaciones) que pasan del desorden e inestabilidad, al orden estable, y viceversa.

En el caso de la dinámica regional, este “movimiento” no muestra una periodicidad regular, sino irregular, debido a que el trayecto entre un extremo y otro del orden se encuentra “bloqueado” por algún elemento extraño, que equivale a los “atractores de caos”. Este atractor, o múltiples atractores, impulsados con los “activadores de caos”, ejercen la función de bloquear el movimiento regular hacia los activadores de bienestar, originando el caos (los “escenarios inarmónicos”). En las ciencias blandas los atractores tienden a ser “elementos”, “factores”, “cuellos de botella” o “problemas” que originan el caos.

Esta visiónde la existencia de inarmónicos múltiples, propone que la presencia del caos en las regiones las hace transitar tanto por escenarios armónicos (donde predomina el orden), como inarmónicos (donde predomina el desorden), es decir, las hace evolucionar en un ciclo donde alternan el bienestar y el desorden. Por lo tanto, lo que provoca el cambio en las regiones es la interacción permanente y compleja, derivada de los desordenes implícito en los escenarios inarmónicos.

La metodología de la complejidad puede ser utilizada para comprender la interacción múltiple y permanente del desarrollo regional. Dentro de ésta, el enfoque de las “estructuras disipativas” permite entender que el conjunto de los diversos subsistemas naturales, biológicos y humanos que componen la región, generan durante su convivencia intercambios de energía, recursos o informaciones, lo que da origen a entropía activa en la misma. Ésta, en lugar de degenerar o perderse, es aprovechada por algunos subsistemas para revitalizarse, o transformarse, lo cual puede dar origen, o recrear, nuevas estructuras en la región. De esta manera, la región se auto-organiza a partir del caos. Como complemento, el enfoque de los “atractores extraños” proporciona herramientas para entender (“medir”) dicho caos. El resultado del caos es la "adaptación" de los sistemas a las nuevas condiciones: las regiones poseen estructuras complejas adaptativas.

En la interpretación del desarrollo regional aun puede aplicarse la metodología de la complejidad. Esto significa que el estudioso de la región también puede generar bienestar a partir del control del desorden . El controlar los procesos nolineales promete el mayor efecto por el menor esfuerzo. Hay varias fuentes de nolinealidad en la región, pero el caos puede ocurrir en las regiones: a) porque no se atienden problemas aparentemente cotidianos y de fácil control (desempleo, pobreza, congestionamiento del tráfico, y otros); b) cuando no poseen un control efectivo sobre los elementos internos del sistema, c) porque se desconoce que puede ocurrir con las "salidas" a partir de ciertas "entradas" que se proponen o se ejecutan para promover su desarrollo, o d) porque aparecen diversos órdenes que dificultan un control central. El caos se refleja en un comportamiento nolineal, que se presenta en ciclos aperiódicos. Alterna con el bienestar.

En las regiones es posible la existencia de múltiples atractores, activadores y receptores de bienestar y caos, lo que sugiere una manera de visualizar los cambios del desarrollo regional como un tránsito complejo de escenarios, los cuales generan diversos tipos de caos. El caos de estos escenarios puede clasificarse como micro, macro y megacaos .

Los diversos tipos de caos se “sincronizan” o tienden a manifestar un “enganche” con el orden (el desarrollo), lo cual provoca que en un momento (o periodo) determinado, en la región se encuentren operando diversos tipos de caos al mismo tiempo. La necesidad de reducir o superar las situaciones caóticas, de pasar de los escenarios inarmónicos a los escenarios armónicos genera entropía activa , y por lo tanto la auto-organización de la región. El caos permite la adaptación de la región hacia sus propios desórdenes, o a situaciones donde este caos ya no existe. Pero es la sincronicidad, es decir, la manifestación de sucesos determinísticos y acausales o aleatorios, lo que permite la manifestación del caos en los sistemas adaptativos.

Lo importante para el análisis regional es entender (y enfrentar) las consecuencias del caos, sean éstas favorables o desfavorables, pues el caos no es el fin del análisis regional, sino sólo un medio (un instrumento) para entender, interpretar y comparar el comportamiento (situación) de las regiones. La presencia del caos es un indicador de la interacción inarmónica de los diversos grupos, clases y estructuras sociales, y entre éstos y el entorno natural.

La propuesta teórica derivada de estos planteamientos es que en el sistema regional oaxaqueño --el referente empírico de estudio--, el cambio de sus estructuras y su desarrollo no solo deviene de los “planes y programas” que tratan de proporcionar el bienestar regional, sino que los mismos también pueden ser fuente de desórdenes al interactuar con los atractores y activadores de caos que existen en la región, ocasionando turbulencias sociales, lo cual obliga al sistema regional a transitar por un ciclo donde alternan el orden-caos, la heterostasis-homeostasis, la armonía-inarmonía, la estabilidad-inestabilidad, lo cual manifiesta y acentúa su complejidad.

12.4.2 La Geoarmonía

El método de la complejidad aplicado al análisis regional es multicausal (incluyente), multidisciplinario (diverso), probabilístico (nolineal), y puede orientarse hacia el entendimiento de la armonía o la inarmonía (el conflicto) regional, y en este caso la complejidad está acompañada de incertidumbre y de caos.

Comparada con las “teorías clásicas”, el enfoque de la complejidad implica una especie de rompimiento con dos ideas fundamentales de las mismas: a) el de la causa final, u objetivo final único de las regiones, y b) el de la evolución. Esto sugiere que no existe una causa ni objetivo único sino una multiplicidad de causas y objetivos, pues las regiones pueden cambiar y adaptarse tratando de lograr tanto su bienestar económico como cultural, ambiental, social, etcétera, así como resolviendo sus problemas y “desórdenes” cotidianos, los cuales en el largo plazo resultan impredecibles. También sugiere que la interacción de la región proporciona características (hábitos o cualidades) a los elementos de la región que facilitan su identificación dentro de la diversidad. La complejidad enseña que los cambios regionales no necesariamente ocurren en el sentido de pasar de lo inferior a lo superior, o de lo inarmónico a lo armónico, es decir, los cambios de la región no son lineales, ni siempre son solamente “buenos”, sino dialécticos. El análisis de la complejidad sugiere que las regiones son "sistemas adaptativos", pues la manifestación del caos en éstas indica su capacidad de adecuación a sus cambios internos y a los provenientes del exterior.

Un aporte implícito de la "complejidad" es que la misma permite entender y valorar la diversidad que poseen las regiones, ya que la variedad en el análisis regional cumple el papel de regulador del comportamiento armónico o inarmónico del sistema regional. Esto último permite prever la existencia del caos, cuya “operatividad” implica tres elementos como ya se señaló: un “atractor”, un “activador” y un “receptor” para manifestarse. En esta interacción los atractores modifican (aumentando o eliminando) la diversidad regional, ya que las estructuras inarmónicas forman parte de los atractores que favorecen o dificultan la existencia y sobrevivencia de la variedad. Sugiere entonces que la armonía se puede mantener controlando los atractores o haciendo inactivos los activadores de caos regional.

La complejidad tiende a aportar una visión incluyente e interactiva de la región que se concibe a través de la conjunción del aprovechamiento económico de los recursos, el equilibrio que deriva de la sustentabilidad, de la interacción de la red mundial de capitales, y también de la revaloración de la unidad de esta diversidad con la cultura, la ecología, los idiomas, las tradiciones, los géneros, los valores locales y universales, etcétera, pero obligada a cuidar la diversidad, y por consiguiente, a dar un tratamiento particular a cada tipo de región, y no tratar igual los diversos espacios si quiere evitarse el conflicto y el caos regional. La región compleja no procura el caos como ideal final, sino la geoarmonía o el desarrollo armónico, entendiéndose por éste el logro de un bienestar óptimo adaptado a las condiciones económicas, ambientales, políticas, culturales e históricas de las diversas sociedades, sin atractores ni activadores de caos en operación.

De manera particular el enfoque de la complejidad tiende a favorecer las investigaciones de la región en las cuales: a) interese visualizar la región como un todo interrelacionado; b) que consideren que la región puede mejorar a través del control de sus desórdenes y problemas concretos y no necesariamente de metas u objetivos únicos de un orden perfecto, c) en las cuales interese saber el por qué de las perturbaciones existentes, si existe una probabilidad de futuras turbulencias o conflictos en la región, y en la cual los desórdenes se consideren indicadores de los cambios que requiere el propio sistema regional; d) que requieran explicaciones no deterministas sino multicausales y dialécticas; y e) que estén dispuestas a aceptar nuevos métodos y formas de abordar la realidad, incluidos los métodos híbridos o eclécticos.

La complejidad enseña que muchos fenómenos aparentemente aislados están mutuamente interconectados, y que lo que parece una acción de un elemento aislado es en realidad una respuesta de la región hacia el contexto con el cual interacciona (por ejemplo, la emigración puede entenderse como un problema multicausal que refleja la “respuesta” inicial con que la región y la población responden a la escasez de oportunidades de empleo o a la falta de inversiones entre otros múltiples aspectos). La sociedad no actúa independientemente: la región es moldeada por el hombre, pero aun en la actualidad la región continúa moldeando al hombre.

El reducir el manejo de las regiones a solamente su “economía”, sus “usos del suelo”, sus “precios” o sus “inversiones” como ocurre con la puesta en operación de los principios de las teorías tradicionales del análisis regional, ha conducido, en la práctica, a los desequilibrios ambientales y sociales, a las desigualdades regionales, a favorecer conflictos recurrentes, en fin, a perder la oportunidad de conocer los elementos del cambio regional producto de la complejidad, las cuales si se conocen, pueden facilitar el control del conflicto y el caos, y por lo tanto, propiciar el desarrollo de regiones más armónicas y en permanente cooperación; esto aceptando el supuesto que si el mundo está integrado por regiones, y sus regiones son armónicas, el mundo lo será.

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