LA TEORÍA DE LA COMPLEJIDAD Y EL CAOS EN LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel
Julio C. Torres
Pedro Maldonado
Néstor Solís
janos016@gmail.com

TERCERA PARTE

COMPLEJIDAD, DESARROLLO Y POLITICAS PUBLICAS

CAPÍTULO XII

COMPLEJIDAD Y DESARROLLO

...La concepción estática del universo se encuentra...quebrantada y con ella la idea adoptada de la todopoderosa razón humana que sostenía las concepciones estáticas...

¿Un siglo de esperanza?, Ilya Prigogine.

Introducción

En este capítulo se efectúa el análisis de las características teóricas de la región compleja, así como su relación con el desarrollo. Para facilitar su análisis, el mismo se divide en los siguientes apartados: La región en el análisis regional clásico; Las bases de operación de los sistemas regionales con caos; El desarrollo en la metodología de la complejidad; y finalmente el tema Conceptualización de la región compleja, con el cual concluyen la reflexión de la incorporación del concepto de complejidad en el análisis regional. El capítulo se acompaña de los Anexos titulados La teoría del caos y el análisis regional clásico, y Condiciones para el desarrollo de la región compleja, los cuales tienen como objetivo reforzar las reflexiones que acompañan el análisis de conceptos. Este anexo está dirigido al lector especializado en el tema con la intención de facilitar una mayor profundidad en la discusión de los aspectos teóricos, pero el lector no especializado puede obviar su estudio.

12.1 La región en el análisis regional clásico

Ha sido mencionado que las teorías del desarrollo regional que tienen su origen en el pensamiento neoclásico son teoríasdel orden perfecto. Las de origen keynesiano y  marxistas son enfoques que suponen un caos parcial, pues son teorías del orden imperfecto.

El “enfoque clásico” pretende explicar las características de los “escenarios armónicos” (donde predomina el orden) de la región. Estos describen situaciones idealizadas que integran "lo mejor", lo "más deseable", las posibilidades que permiten o favorecen el cambio sin conflictos y "equilibrado" de la sociedad en general, o de la economía en particular. Los parámetros destacados son: a) Las tasas de crecimiento de la economía superan a las tasas de crecimiento de la población, b) se reduce la emigración, incluso se promueve la inmigración debido a las posibilidades de empleo existentes; c) los recursos naturales se explotan sin importar su sostenibilidad, pues son ilimitados; d) la pobreza se elimina o reduce al mínimo; e) el desarrollo regional elimina la concentración del ingreso en el sistema regional; f) la dinámica macro y microeconómica es creciente; g) se reduce la violencia social (robos, asaltos o revueltas sociales); h) se reduce la violencia política (conflictos o autoritarismo); i) se reduce el narcotráfico; j) las catástrofes naturales afectan poco al sistema regional.

También ha sido señalado que desde su origen, los estudios regionales “clásicos” han favorecido el avance del desarrollo regional, y el conocimiento teórico de la “región armónica”, pero la exploración de otros tipo de sistemas regionales, concretamente las “regiones inarmónicas”, puede enriquecer este análisis en nuevas líneas de investigación.

12.2 Las bases de operación de los sistemas regionales con caos

Una propuesta del presente análisis es que para las “regiones inarmónicas (morfogénicas)”, el caos forma parte de su comportamiento cotidiano. No es algo casual como sugieren las teorías de la región armónica.

Los desórdenes poseen manifestaciones diferentes en las regiones y en sus subsistemas, pues aun sin explicitarlo algunas teorías suponen que el caos se encuentra implícito en las regiones periféricas a través de los desajustes que ocasiona la llegada del capitalismo (Luxemburgo 1967). Algo parecido ocurre con Smith (1976), a pesar de que esta autora utiliza a Christaller (una “Teoría del Orden Perfecto”), para explicar como el orden capitalista se origina en los lugares centrales. Para otros autores los desórdenes son las crisis mismas cuyo amortiguamiento depende de la propia organización regional como lo demostraron en México las ciudades de Guadalajara y Monterrey durante los ‘80 (Alba 1993: 153-192), o la manifestación de los desórdenes se origina en el logro de metas diferentes a las originalmente previstas por los planificadores del proceso de desarrollo, como ocurrió en la cuenca del Tepalcatepec (Barkin 1975). De esta manera, aun autores que no se lo propusieron exactamente así, enseñan algo sobre los desórdenes reflejados en la región.

De aquí que el caos puede ocurrir en las regiones: a) porque no se atienden problemas aparentemente cotidianos y de fácil control (desempleo, pobreza, congestionamiento vehicular, y otros); b) cuando no poseen un control efectivo sobre los elementos internos del sistema, c) porque se desconoce que puede ocurrir con las "salidas" a partir de ciertas "entradas" que se proponen o se ejecutan para promover su desarrollo, o d) porque aparecen diversos órdenes que dificultan un control central. El caos es algo nolineal que alterna con el orden.

Teóricamente, el comportamiento de los desórdenes que originan el caos puede deducirse del razonamiento que describe las discontinuidades que pudieran presentarse en la evolución de un sistema regional. Intuitivamente se admite que la evolución global de un sistema se presenta como una sucesión de evoluciones continuas, separadas por saltos bruscos de naturaleza cualitativamente diferente. Así, el punto representativo “salta” de una evolución continua descrita por otro sistema y, en determinadas circunstancias, no se puede excluir que un número finito de sistemas no sea suficiente para describir la situación por completo. Este es, brevemente, el esquema global de la “teoría de las catástrofes”(Thom 1975, 1980: 65-66; Zeeman 1976), que en parte describe el comportamiento de los desórdenes, pues cuando todo parece indicar que se logra tener el control de algunas de sus manifestaciones, aparecen otras (por ejemplo, se controla el tráfico y aparece la contaminación. El desorden “salta” de un estado a otro).

Lo anterior indica que en los sistemas regionales el desarrollo no es continuo sino discontinuo. Las discontinuidades en este proceso hacen que repentinamente se pase de situaciones armónicas a caóticas (inarmónicas) y viceversa. Las discontinuidades en el desarrollo dan pie al “principio de incertidumbre” en las regiones, y éste se basa en el razonamiento que supone que existe una probabilidad, aunque sea mínima, de desconocer parte de la realidad regional; y también existe una probabilidad, aunque sea mínima, que esta realidad desconocida sea un desorden o esté fuera de control para los fines perseguidos, originando esto último “escenarios inarmónicos” en las regiones.

Estos escenarios integrarán "lo peor", lo "más indeseable", las posibilidades que deben evitarse por dificultar el desenvolvimiento pleno de la sociedad en general, o de la economía en particular. Son escenarios donde predominan las crisis de los diversos aspectos involucrados, y por lo tanto tienden a una crisis global. Las características de estos escenarios tienden a que: a) la economía no crece, lo hace de manera errática, o crece a tasas inferiores al crecimiento de la población; b) aumenta la emigración debido a la escasez de empleos existentes en el sistema regional; c) la pobreza se incrementa; d) aumenta la explotación irracional de los recursos, poniéndose en peligro su sostenibilidad; e) el desarrollo regional se concentra en pocos espacios y personas; f) la dinámica macro y microeconómica resulta insuficiente; g) aumenta la violencia social (robos, asaltos, revueltas sociales); h) aumenta la violencia política (conflictos, autoritarismo); i) aparece y aumenta el narcotráfico; j) aparece la guerrilla rural y urbana; k) las catástrofes naturales son permanentes y definitivas en el sistema regional.

Los saltos del comportamiento de la región hacen que el proceso de desarrollo de las regiones constantemente se encuentre fuera de control. Esta falta de control se refleja nuevamente en los desórdenes o crisis del desarrollo, y a su vez éstas dan pie a los mecanismos de auto-organización del sistema regional (tales como la readaptación hacia el exterior, la eliminación de los subsistemas económico-sociales más débiles o inadaptados, o la creación de nuevos mecanismos de control). Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la presencia del caos es un indicador, no necesariamente bienvenido, de las transformaciones de los sistemas regionales, pues su comportamiento indica la capacidad de adaptación de los mismos a los cambios provenientes del exterior, o de su propia estructura interna, a costa del daño social.

En las regiones el orden (bienestar) convive con el desorden, e incluso en algunos casos el caos, más que el orden (plan), se convierte en el principal estimulador de los cambios de las regiones. La base más común de dicho cambio lo constituye el impulso al desarrollo, y es probable que en ocasiones éste manifieste un comportamiento caótico según se argumenta en los siguientes apartados.

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