LA TEORÍA DE LA COMPLEJIDAD Y EL CAOS EN LA CIENCIA REGIONAL

Andrés E. Miguel
Julio C. Torres
Pedro Maldonado
Néstor Solís
janos016@gmail.com

CAPÍTULO II
COMPLEJIDAD Y REGIÓN: CONCEPTOS BÁSICOS

Y la tierra estaba desordenada y vacía,
y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo...

Génesis 1,2

 

Introducción

En este capítulo se efectúa un breve análisis de los conceptos de complejidad y caos aplicados a la región. Para facilitar el análisis, el capítulo se divide en los siguientes apartados: Complejidad y región, El concepto de caos en las ciencias sociales, Comportamiento de los sistemas relacionados con la complejidad; Tipos de caos y desarrollo; y finalmente el tema titulado La articulación-sincronización de los tipos de caos. El capítulo se acompaña del Anexo titulado La región en la metodología de la complejidad, el cual tiene como objetivo reforzar las reflexiones que acompañan el análisis de conceptos. Este anexo está dirigido al lector especializado en el tema con la intención de facilitar una mayor profundidad en la discusión de los aspectos teóricos, pero el lector no especializado puede obviar su estudio.

2.1 Complejidad y región

Si el espacio se concibe como el contexto básico ilimitado, objetivo o subjetivo, en el cual se desenvuelven los objetos y sujetos reales o teóricos, aportando la posibilidad de la localización, extensión, integración, accesibilidad o distancia en la cual existen los objetos y sujetos materiales y abstractos, un instrumento fundamental para su entendimiento y manejo lo es el de “región”. Sin la existencia de este concepto, sería muy difícil la comprensión del espacio geográfico, pues la definición más simple de la región es que ésta es una “parte del espacio”, y más en términos del espacio geográfico concreto, ésta puede considerarse el espacio geográfico delimitado artificialmente (por sus relaciones económicas, sociales, étnicas, etcétera), y/o naturalmente (por su clima, flora y fauna, suelos, etcétera).

La delimitación de la región parte de dos supuestos fundamentales. El primero hace referencia a la noción de semejanza u homogeneidad, ya sea que esta se conciba en el mundo material o en un ámbito abstracto. Tal es el caso del concepto de región nodal o administrativa como ejemplo. En este sentido, esta noción sugiere inmediatamente la idea de colección, agregado, agrupamiento, grupo, clase, o asociación; es decir, se hace equivalente al concepto de conjunto, término comúnmente utilizado en matemáticas. Si este agregado se considera estático, la región tiende a concebirse con fronteras fijas como un objeto que puede ser manipulado a voluntad. Esta base conceptual puede considerarse reduccionista.

El segundo concepto, derivado de la conceptualización de un sistema complejo, hace referencia a los elementos que integran el espacio interactuando entre sí con la finalidad de alcanzar un objetivo u objetivos. En este caso, la región se constituye como un sistema espacial integrado por diversos subsistemas que cumplen diversas funciones. La región, en esta perspectiva, se constituye en un sujeto complejo-cambiante que requiere de normas y criterios especiales para su comprensión y manejo, que dependiendo de su dinámica tiende a modificar sus propias estructuras, procesos, y por lo tanto, sus fronteras espaciales. Esta noción deriva de la concepción de complejidad, haciendo referencia precisamente a los elementos que integran el espacio interactuando entre sí en base a un objetivo u objetivos, y en este caso la región se concibe como la concreción espacio-temporal cambiente de la unidad e interacción de la diversidad (económico-social, biológica y ecológica).

En ambas perspectivas, la región es un sistema suave y complejo, es decir, es un sistema cuya base de delimitación puede ser el espacio concebido como: a) un agregado homogéneo, b) un campo de fuerzas, y c) definida por un plan; nociones de las que derivan los conceptos de región: a) homogénea, b) nodal o polarizada, y c) administrativa (Boudeville 1968:4). También existen otras elaboraciones conceptuales que hacen referencia a la región histórica, social, cultural ó como unidad de acumulación entre otros, adoptando el concepto de complejidad. En este caso, la región puede considerarse un sistema cuyo análisis requiere su descomposición en diversos subsistemas, tales como el económico, social, cultural, político, y ecológico entre otros.

Ambas acepciones aterrizan de manera objetiva al hacer referencia a ciertos ámbitos concretos de la realidad geográfica y sus elementos. Es decir, estas concepciones pretenden acceder al nivel más palpable del ámbito geográfico donde se desarrollan las actividades humanas. Tales son los conceptos de región ganadera, forestal, u otros. En estos casos, los términos se utilizan para identificar determinadas porciones de la superficie terrestre definidos a partir de criterios y objetivos específicos, los cuales pueden provenir de las ciencias sociales (Economía, Demografía, Sociología y Antropología), o bien de las ciencias naturales (Geografía, Geología o la Ecología).

De esta manera, el territorio puede diferenciarse exclusivamente en función de factores naturales o geográficos, con arreglo a determinaciones sociales, o sobre la base de una mixtura de conceptos, concebidos de manera estática, cerrada o determinista (caso de la idea reduccionista), o bien de manera dinámica y relativa (caso del concepto de sistema complejo). El problema de la visión determinista en el análisis regional es que invierte gran parte del análisis tratando de determinar los límites precisos de la región: supone que las regiones solo son artificios para estudiar la realidad. En este caso los factores geográficos y naturales son fundamentales para su delimitación.

En el caso de la visión compleja, la región puede existir independientemente del ser humano (regiones naturales), y básicamente, tiene sentido cuando en un espacio geográfico se asienta un conglomerado humano que es el que le otorga forma y extensión a través de la producción, intercambio y consumo de bienes y servicios a través de las diversas actividades realizadas en dicho espacio. Por lo tanto, la región tiene una acepción conceptual y a la vez metodológica (cuando permite la clasificación y manejo de la información relativa al ámbito geográfico). En este caso, los elementos geográficos y económicos solamente constituyen subsistemas de la región; otros lo son el social, histórico, cultural, ecológico y político entre otros.

La región no solamente se considera como una porción de la superficie terrestre, sino que es concebida como un sujeto concreto dinámico que posee las dimensiones espacial y temporal, por lo tanto, es un sistema geográfico dinámico integrado por diversos subsistemas espaciales (subregiones, microregiones ó subsistemas de ciudades entre los más sobresalientes), económicos (agrícolas, industriales, servicios y otros), demográficos (migración, grupos étnicos entre los más relevantes), ó culturales (lenguas, género, tradiciones y folklor) interactuando entre sí.

Cabe señalar que las regiones han sido considerados “sistemas abiertos” (Richardson 1973,1975). Se entiende por un sistema abierto aquel que interactúa con su medio, importando energía, transformando de alguna forma esa energía y finalmente exportando la energía convertida. Un sistema es “cerrado” cuando no es capaz de llevar a cabo esta actividad por su cuenta (Johansen 1992: 69-70). La región se considera un sistema abierto por la dificultad de delimitar su frontera con la realidad, y por su fuerte intercambio comercial (importaciones e exportaciones) con el exterior. En el caso particular de Oaxaca, su sistema regional ha sido considerado un sistema abierto porque se ha argumentado que requiere para su sostenimiento un movimiento constante de gente, mercancías, dinero e información. La evidencia histórica indica que la frontera de Oaxaca puede ampliarse o contraerse siguiendo el aumento o disminución del flujo. Por los hallazgos arqueológicos, históricos y etnográficos se sabe que desde antes del descubrimiento en el Valle de Oaxaca ha habido patrones de asentamientos rurales y urbanos, relativa homogeneidad cultural, plazas y formas de comercio dinámicas (Diskin-Cook 1975:301-302). En el sistema regional oaxaqueño se han efectuado diversas regionalizaciones internas que han tratado de explicar su comportamiento cambiante (Moguel 1979). La propuesta del presente texto es que el sistema regional oaxaqueño no es un sistema totalmente abierto, sino un sistema relativamente cerrado de alta interacción con su medio, es decir, es un sistema semiabierto, mixto. Esto es así porque este sistema regional ha sobrevivido y se ha mantenido como tal en el contexto global, manteniendo su identidad, preservando una serie de valores (idiomas, cultura, tradiciones y recursos entre los más sobresalientes), pero al mismo tiempo interactuando con el exterior. Los sistemas de este tipo se caracterizan porque: a) existe un intercambio de energía y de información (exportaciones, importaciones) entre la región y su medio o entorno; b) el intercambio es de tal naturaleza que logra mantener alguna forma de equilibrio continuo (o estado permanente) en la propia región; c) las relaciones de la región con el entorno son tales que admiten cambios y adaptaciones, tales como el crecimiento de las propias regiones; d) algunos aspectos, a pesar de la interacción, no son sujetos de cambio o adaptaciones, o lo son a un muy lento intercambio (Moreno 1996:179).

En las reflexiones subsecuentes el concepto de “región” designa una unidad administrativa que permite establecer una comparación entre una entidad federativa y el resto del país. Retoma como espacio concreto para el análisis empírico al estado de Oaxaca. El concepto que sustenta esta selección lo es el de la región administrativa, también denominada región plan o programa, el cual define la región en función de intereses y objetivos específicos de carácter administrativo y de política, para alcanzar el máximo de eficiencia en la puesta en marcha de los programas y estrategias públicas en el contexto geográfico. En su determinación se busca coherencia administrativa entre el área a considerar y la estructura institucional para llevar a cabo determinadas acciones, normalmente derivadas de la formulación de planes (Boudeville 1968; Richardson 1973, 1975).

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