LIDERAZGO EMPRESARIAL

Pedro Manuel Zayas Agüero
Niurka Cabrera Ferreiro

Capítulo 2 Enfoques teóricos en el estudio de la dirección y el liderazgo, su evolución

2.1 Introducción

¿Puede que usted se asombre cuando le digamos que en la comunidad primitiva  ya existía el liderazgo?

Haremos un recorrido desde los ancestros hasta la actualidad; podemos decir que  los antiguos griegos y romanos ya achacaban al liderazgo a un don que es atribuido por  la gracia divina, llamado carisma, también se produjeron cambios como la Revolución Industrial que significó un salto cualitativo para el análisis del liderazgo, surgen las fábricas y con ellas la cooperación, haciendo que los obreros se unan, aparecen entonces los grandes grupos, de ahí que un artesano se pueda dirigir a sí mismo, pero los trabajadores de una fábrica necesitan un director, un violinista se dirige él mismo, a la orquesta le hace falta un director, allí empieza el liderazgo empresarial.
Desde inicios de la dirección hay varios exponentes que hablaron del liderazgo. Uno de los precursores de la administración como ciencia, fue Henry Fayol  (1841-1925), quien estudió la organización fundamentalmente desde el punto de vista de sus interrelaciones estructurales. Fayol planteó la existencia de seis grupos de funciones básicas en el funcionamiento de una empresa y que a cada función esencial le corresponde una determinada capacidad específica que el hombre  debe  poseer para ejercerla bien. Estas funciones básicas son las técnicas, las comerciales, las financieras, las de seguridad, las contables y las administrativas. Entre las principales cualidades para desarrollar esas funciones Fayol  señala  las cualidades físicas, las cualidades intelectuales, las cualidades morales, la cultura general, los conocimientos  especiales y la experiencia. Henry Fayol quien abordó dentro de su concepción teórica la existencia de un conjunto  de cualidades que debía poseer un administrador y la necesidad de su formación tomando en cuenta sus aptitudes y cualidades personales, así como también hace  referencia dentro de sus principios, al espíritu de equipo y el papel que tiene la comunicación en el mismo.
Entre los precursores  del análisis del factor humano en la industria, se encuentra  Tead,  O.(1935) quien dirigió su atención hacia la psicología del trabajador, abordó el concepto de liderazgo así como los métodos empleados para ejercer el mismo e introdujo elementos  relacionados con la dirección democrática vinculándola a la importancia de la formulación de los objetivos con la participación de los ejecutantes, también esbozó los pasos  para el proceso de toma de decisiones, aspectos actuales manejados en la administración contemporánea.
Otra de las precursoras de la vinculación  entre la psicología y la dirección es Parker, M. (1942), considerada una de las principales exponentes de la denominada psicología de la organización donde se hace énfasis  en los aspectos vinculados con las relaciones humanas  y la integración individuo-organización.  Mary Parker Follet, aborda también los problemas relacionados con la motivación y el liderazgo. Otro aspecto relevante muy vinculado a la actual teoría de la contingencia es la ley de la situación, así mismo formula los principios de la  coordinación como un aspecto básico en el proceso administrativo, en el que tienen un papel preponderante las relaciones  interpersonales  y la comunicación, y hace énfasis, además, en la necesidad de la participación  de directivos y subordinados en la planeación de tareas.
No  se puede pasar por alto, al abordar los aspectos sociopsicológicos en la administración a  Barnard, Ch. (1971) quien formula la teoría de la organización como un sistema social, elaborando una concepción sobre la participación y la cooperación, en la que da vital importancia a las relaciones sociales, así como también aborda aspectos relacionados con las características personales del individuo en función de las tareas a desempeñar.   
En los estudios llevados a cabo por K. Lewin, R. Lippitt y White en 1939 se distinguen, lo que es un clásico, los tres estilos de liderazgo tradicionales: autocrático, democrático y laissez- faire.
Otros psicólogos y otros especialistas D. McGregor, R. Bales, R. Likert, P. Hersey y K. Blanchard, F. Fiedler, V. Vroom, W. Ouchi, D. Goleman, R. Boyatsis han fertilizado el tema.
R. Stogdill en su libro Handbook of Leadership hizo una investigación en 1974 y  encontró  que era  necesario resumir y analizar 3 000 libros y artículos este tema.
Es  conocido que no existe una teoría única, sino todo un mosaico, o quizás parafraseando a Koontz, H. (1987), una verdadera jungla de teorías psicológicas, que de una forma u otra abordan la problemática  del liderazgo.
Todas las situaciones son distintas, pasan en espiral una u otra vez pero con niveles diferentes. Los tiempos cambian, ya no son los subordinados, ni los miembros, ahora son colaboradores, las comunicaciones, la globalización, las condiciones cambian, se hace más estrecha la aldea global.
Existen varias teorías de liderazgo, atendiendo a la cronología, cada cual con su posición filosófica, psicológica, sociológica, de dirección, cada cual con su corriente, sus definiciones, sus explicaciones, sus  funciones  y sus características.
Pero con el liderazgo hay que hacer, igual que debía pasar  con el  resto de la psicología como señala L. Vitgosky buscando modelos integradores y como señala E. Schein (1993): “En  lugar de continuar perpetuando modas cíclicas hemos de desarrollar modelos  integradores, especialmente  en  la  medida  en que el mundo es cada vez más complejo y rápidamente cambiante”.

Veamos la breve historia del liderazgo.

2.2 Prehistoria del liderazgo

El hombre desde su  formación, urgido por la necesidad  de supervivencia  en su interacción  con la naturaleza,  y la necesidad  de conocer  y transformar  la  misma  mediante el trabajo, requiere de la agrupación de personas y de la cooperación  entre las mismas; de ahí la necesidad de destinar quienes se encargarían de desarrollar  determinadas actividades, y se produce la división natural del trabajo.
En la comunidad primitiva la distribución del trabajo a desarrollar por sus miembros, se realizaba fundamentalmente  por el sexo, la edad y las características físicas, los hombres para sobrevivir tenían que agruparse según el gen, fatria y tribu  y el joven más fuerte era el mejor cazador, el jefe de la tribu; el consejero, el brujo, era el más viejo. En este período se ubica el primer  momento de la actividad de liderazgo, el cual presenta un carácter  natural  espontáneo.    
Estas formulaciones muestran el abordaje de la interrelación hombre-trabajo desde épocas muy tempranas del desarrollo del pensamiento filosófico, expresado en la asignación del trabajo sobre la base de las diferencias individuales y otras categorías psicológicas.
También en documentos como la Biblia se encuentran pasajes que se refieren a las necesidades de organización y en función del desarrollo de diferentes actividades, como  en el caso en que Jetró, suegro de Moisés, ante las dificultades  de este último para atender a su pueblo y dirimir los pleitos, le recomendó escoger un grupo de hombres y distribuir esa función, y le dijo:  “ Por lo que a ti toca, escoge entre el pueblo hombres que tengan temor de Dios y que sean sinceros, hombres que no busquen ganancias mal habidas...”(Éxodo 18,21)
La historia de la humanidad alcanza diferentes niveles de desarrollo, en distintos puntos geográficos; así algunos sitúan los centros de desarrollo en la antigüedad en el lejano Oriente: la India, China, Egipto y Babilonia y otro en la  antigua Grecia.
Los historiadores reconocen los aportes dado por los filósofos de la antigua Grecia al pensamiento, dentro de ellos se puede mencionar a Aristóteles, ya en su Política, decía que "desde la hora  de su nacimiento algunos están designados para la sumisión y otros para mandar",  a Sócrates y en especial a Platón. Al respecto  Heibreder, E. (1971) plantea: “Platón reconoció, asimismo, diferencias individuales entre los hombres. En el estado ideal, la República, los hombres debían escogerse para cumplir las diversas tareas de acuerdo con su capacidad. Los dotados de razón superior debían ser dirigentes; los dotados de coraje guerreros; el resto de los hombres debían ser artesanos, labradores, mercaderes y esclavos, necesarios al Estado, pero inferiores en jerarquía a los guerreros y estadistas, así como los apetitos y los sentidos lo son al coraje y a la razón.” Sobre esto mismo el filósofo Iovchuck, M. et al. (1979) plantea “En la doctrina sobre la división del trabajo en categorías dentro del Estado perfecto, Platón se guía por su clasificación de las partes del alma. La parte racional debe corresponder a la categoría de los gobernantes filósofos, la parte afectiva, a la categoría de los guerreros, educados dentro de la disciplina necesaria para defender el Estado de los levantamientos populares internos y de las agresiones externas, a la parte de los apetitos corresponde la categoría de los artesanos, entrenados para el cumplimiento perfecto de su oficio.”
Durante la época feudal, el trabajo se caracterizó por adquirir un carácter prácticamente hereditario, condicionando el status de clase la elección y las posibilidades de desempeño de una actividad determinada. Así los oficios pasaban de manos de los padres a sus hijos. Una de las características de esta época es el desarrollo del trabajo artesanal. No obstante, en este período no desapareció el interés  de los pensadores de la época en el estudio de las potencialidades del hombre en correspondencia con las actividades a desarrollar, así  el español Juan Huarte en el siglo XVI en su libro  Examen de ingenios, valoraba que las personas se diferenciaban en inteligencia y habilidades especiales, y recomendaba que se debía trabajar por conocer las inclinaciones especiales de cada persona con el fin de brindarle el adiestramiento necesario de acuerdo con sus características.

2.3 La Revolución Industrial

Entre los acontecimientos que tienen una significación trascendental en el desarrollo del estudio de nuestro objeto, se encuentra la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra en 1780 y  extendida al resto del mundo, que señala el advenimiento del capitalismo.
El desarrollo de la sociedad está estrechamente vinculado a los descubrimientos científico-técnicos. En este caso, la invención de la máquina de vapor por James Watt (1736 - 1819) en 1776 fue un descubrimiento cuya introducción en la práctica social, caracterizada por la mecanización de la industria y la agricultura, el desarrollo del transporte y las comunicaciones y la aplicación de la fuerza motriz a la industria, condujo al desarrollo del sistema fabril. Estos aspectos  revolucionaron los procesos productivos y transformaron  la organización del trabajo, al producirse una mayor socialización de dichos procesos  y se hizo necesario agrupar gran cantidad de personas al crearse las organizaciones fabriles, ello ocasionó una transformación significativa de las diferentes esferas de la vida  social, y   abrió una nueva etapa en la organización de la sociedad.            
Este proceso se aceleró a partir de 1860 –1914 con el descubrimiento y la introducción del acero como material industrial, la sustitución del vapor por la electricidad, el surgimiento de la maquinaria automática, la creciente introducción de los avances de la ciencia en la industria, la transformación de las comunicaciones y el desarrollo de las nuevas formas de organización capitalistas. Simultáneamente, en este período, como una necesidad histórica surgen la dirección y la psicología como ciencias independientes.
La consecuente socialización del trabajo y la necesidad de cooperación a partir del desarrollo de los procesos fabriles, llevó a la búsqueda de regularidades en la dirección de grandes grupos de personas.

2.4 La escuela clásica de la organización científica- Líder autoritario

La escuela clásica de la organización científica del trabajo surge como un intento por parte de Frederick Winslow Taylor (1856-1915), su iniciador, de abordar científicamente el proceso administrativo sobre la base del análisis del trabajo mediante el estudio de tiempos y movimientos, descomponiéndolo en sus elementos más simples y buscando los métodos mediante los cuales se lograra incrementar la productividad de los trabajadores.
Frederick Taylor (1903) en su libro Shop Management planteó un grupo de principios de administración vinculados con la supervisión del trabajo de los operarios, formulando como primer principio “Asignar a cada trabajador la tarea más elevada posible, de acuerdo con sus aptitudes personales.”
Un ejemplo significativo de cómo Taylor enfocaba  la selección de los operarios, fue sobre la base del denominado hombre de primera categoría, a partir de las cualidades físicas y con la concepción de que el hombre solo trabaja por dinero,  es el caso de un trabajador llamado Schmidt, el cual fue seleccionado, sobre la base de sus cualidades físicas e instruido en cuanto a  la obediencia absoluta a su entrenador en todas las operaciones que debía realizar, para transportar en un día 47,5 toneladas de lingotes de hierro.
La denominada escuela clásica de la organización científica del trabajo, tuvo entre sus principales representantes a Frederick Winslow Taylor, Henry Lawrence Gantt,  Harrington Emerson, Henry Ford, Frank Buncker Gilbreth y Carl George Lange Barth, entre otros.
Se pueden identificar puntos de contacto entre algunos principios y postulados de la teoría clásica de la organización científica del trabajo que constituyen objeto de tratamiento por la psicología. Así, entre los principios abordados por Taylor en su concepción de la organización del trabajo, se encuentra la selección y entrenamiento de los trabajadores, lo que obviamente lleva implícito un trabajo de estudio del individuo fundamentalmente  basado en sus aptitudes y rasgos  psicofisiológicos. Se debe significar que esta es la primera orientación del objeto de estudio de la psicología  del trabajo, por lo que puede afirmarse que la relación entre ambas disciplinas surge de las entrañas del primer intento de elaboración científica de una teoría sobre administración.
Es reconocido entre los estudiosos de la administración, que las primeras formulaciones que pretendían dar carácter de ciencia a esta disciplina, son los postulados de la denominada escuela clásica de la organización científica del trabajo. Uno de los aspectos esenciales que caracterizan esta corriente, es su énfasis en los aspectos relacionados con la organización del trabajo, concibiendo  al hombre como un ser netamente económico, el móvil fundamental es el interés económico, surge el proceso de formación espontánea del líder autoritario, en la organización fabril.

2.5 Escuela de las Relaciones Humanas - Líder democrático

Un viraje radical en el centro del objeto de estudio de la  administración y como reacción a la escuela clásica, fue la denominada escuela de las relaciones humanas, la cual coloca al factor humano como eje central, concibiendo fundamentalmente al trabajador como homo social. En dicha corriente obviamente existió una intensa participación de la psicología, al colocarse el factor humano como objeto de estudio común. Esta escuela se sustentó en los  archiconocidos experimentos Hawthorne realizados por Elton Mayo. Surge así el proceso de formación del líder democrático en las organizaciones fabriles.

2.6 Modelo burocrático-Líder carismático

El modelo burocrático surge en la década de los años 40, representando un nuevo giro en la administración, la misma tenía  una orientación basada en la escuela clásica,  donde se persigue  mediante la determinación de  normas, prescripciones y la división de funciones, la no interferencia de las emociones, en el desempeño laboral. Sin embargo se puede valorar la incidencia del factor humano dentro de esta escuela, en los análisis del sociólogo  Max Weber sobre los tipos de sociedad y antigüedad al clasificarlos en tradicional, carismática y racional, legal o burocrática, reconociendo la presencia de los factores sociopsicológicos  en la autoridad carismática.
Estas reflexiones e interrogantes a propósito de las cualidades únicas del líder llevaron a Max Weber a identificar esta particularidad calificándola de carismática, y tiene su fuente en la misma personalidad del líder, refiriéndose al carisma como la cualidad extraordinaria de la persona y motivados por esa creencia los gobernados o subordinados se someten a ella, entonces el líder carismático es una persona que arrastra, entusiasma, inspira a sus colaboradores para que se identifiquen con cada una de las labores y saca de ellos lo mejor de sus potencialidades.

2.6.1 Lideres factores sociales

Hay gentes que atribuyen al liderazgo los principales acontecimientos sociales e históricos, magnifican el papel del  líder llegando a cambiar el curso de la historia y  otros los atribuyen a factores sociales.
En oposición a esos rasgos de los “grandes hombres“ se  sitúan  los rasgos ambientales, desarrollados en principio  por E. Durkheim y H.Spencer, quienes afirmaban que eran estos los que decidían, más que un individuo, el destino y los cambios de la sociedad. Después de todo, el líder es una expresión de las necesidades de su época.
Los acontecimientos históricos de esta época apuntan hacia el determinismo social, plantea que los determinantes son las fuerzas sociales, los movimientos sociales y los valores sociales cambiantes. Los líderes desempeñan los roles asignados para ellos por las fuerzas sociales, y las particularidades, personalidades, carácter, temperamentos, motivos, capacidades y habilidades tendrían poca influencia real en el curso de los acontecimientos, comparados con la dinámica social e histórica.
En la década  de 1950  surge la teoría estructuralista, la cual trata de corregir  el esquematismo de la teoría burocrática, en el sentido de incluir y valorar aspectos relacionados con la incidencia del factor humano, abordando aspectos, tales como la  correspondencia entre la organización formal e informal, entre los objetivos de la organización y los objetivos personales y entre los  estímulos materiales y sociales.
La denominada escuela neoclásica surge también alrededor de la década de los años 50, con un marcado carácter ecléctico y empirista, la cual tiene entre sus principales representantes a Peter Drucker, y aunque basa sus preceptos en la teoría clásica de la organización científica del trabajo, aborda en sus postulados los aspectos vinculados con el factor humano, tales como la organización como sistema social, la organización informal y la dinámica de grupos, las comunicaciones, el liderazgo, el estilo de dirección y los objetivos organizacionales e individuales, resaltando las técnicas de la dirección por objetivos, donde hacen énfasis en la importancia de la participación y el compromiso de los implicados.

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