REMOVIENDO LAS ESTANCADAS AGUAS DEL TURISMO

Francisco Muñoz de Escalona
mescalafuen@telefonica.net

29 El enfoque de demanda provoca la supuesta complejidad de la economía del turismo

Como creo haber dicho, el enfoque de demanda, de base eminentemente sociológica, desde el que se estudia la economía del turismo, atascado en el análisis del turista como mero consumidor, conduce a ese lugar común que atufa tantos trabajos de los turisperitos. Ya he dicho que ese enfoque, en el que sólo insisten los cultores de todas las disciplinas usadas para investigar esta parcela de la realidad, constituye una singularidad, un exotismo y una bizarría que provoca la consideración del turismo como una realidad compleja, un diagnóstico que se refuerza a sí mismo ya que constituye un planteamiento erróneo del que no cabe esperar que permita encontrar la solución alimentando así el diagnóstico de la complejidad.

Una supuesta complejidad debida a un diagnóstico errado que conduce, a su vez, a una terapia tan barroca y embarullada: el necesario tratamiento multidisciplinar que recientemente está llevando de la mano al transdisciplinar. Está llegando a tales niveles de la confusión provocada por el enfoque de demanda aplicado al estudio de la economía del turismo que muchos lo ignoran porque no saben donde está el cabo de la desmadeja.

Sorprende que ante la confusión imperante nadie haya caído en la cuenta de que es absurdo huir hacia delante admitiendo la complejidad como algo consustancial al turismo. En esa huída hacia delante se cree que la solución está en acudir a conceptos ambiguos, por ejemplo, el de la transversalidad.

Cuando estudiaba los costes de una explotación agraria lo hacía aplicando una comparación por medio método que llamaba cross section, expresión que significa corte transversal, es decir, el que atravesaba por todas las explotaciones del conjunto de explotaciones de referencia en el bien entendido de que aludía a una línea horizontal al eje de ordenadas. Pues bien. Los turisperitos nadie sabe en qué sentido dicen que la economía del turismo es un sector transversal. Comentando esta cuestión con Félix Tomillo me ilustra con esta explicación, sabia como todas las suyas:

En cuanto a transversal, he aquí los elementos que yo manejaría para formarme un concepto:

DRAE:
transversal.
1. adj. Que se halla o se extiende atravesado de un lado a otro.
2. adj. Que se aparta o desvía de la dirección principal o recta.
3. adj. Que se cruza en dirección perpendicular con aquello de que se trata.
4. adj. Dicho de un pariente: colateral.
compás transversal: 1. m. Esgr. Paso que se da por cualquiera de los trazos del ángulo rectilíneo.
línea transversal:   1. f. línea colateral. 2. f. Geom. La que atraviesa o cruza a otras. 

ETIMOLOGÍA según el Diccionario Spes:
Transversal procede de transversus, participio pasado de transverto, y significa ‘atravesado’, ‘oblicuo’, ‘descaminado’, ‘inesperado’.
Transverto, que significa ‘trasverter’, se compone del prefijo trans, ‘al otro lado’, ‘a través de’, y del verboverto, ‘hacer girar’, ‘volver’, ‘arar’, ‘derribar’, ‘cambiar’, ‘convertir’, ‘traducir’, ‘desarrollarse’, ‘dirigirse a’, ‘acabar’. 

Si los turisperitos supieran que en economía no caben más que dos líneas, la vertical y la horizontal y supieran además que en español se usa preferentemente horizontal admitirían de buen grado lo que no están dispuestos a admitir, que la oferta turística es multisectorial, es decir, que, si partimos de lo que gastan los turistas en el destino esos gastos se pueden materializar en compras de todas las empresas del destino. Ellos se defienden diciendo que hay empresas y sectores que se consideran “muy turísticos” porque sus productos son adquiridos en su mayor parte por turistas, es decir, por  consumidores fuera de su lugar habitual de residencia, y que hay otras empresas y otros sectores que son “poco o nada turísticos” debido a que venden poco o nada al consumidor desplazado.  Pero de esta forma caen, evidentemente, de una clasificación contingente, esto es, que puede cambiar de un país a otro, lo que priva a lo turístico de la mínima consistencia estructural.

Hace años, el jurista M. Martín Fornoza hablaba de empresas turísticas típicas y empresas no típicas, creyendo que así ayudaba a resolver la indefinición económica a la que conduce el enfoque usual por medio de criterios legales y administrativos:

“Son empresas turísticas típicas, decía, aquellas que hacen de la explotación directa del turismo el fin esencial de su explotación mercantil, y han sido inscritas en el Registro correspondiente de la Dirección General de Empresas y Actividades Turísticas.  Se incluyen entre las empresas turísticas típicas:

- Las de hostelería.
- Las de alojamiento turístico de carácter no hotelero.
- Las agencias de información turística.
- Los restaurantes.
- Las agencias de viajes.
- Cualesquiera otras que presten servicios directamente  relacionados con el turismo y que reglamentariamente se determinen como tales” (el subrayado es mío)

Y continuaba diciendo que empresas turísticas no típicas son una parte de las demás, es decir,

“las que no han sido ni serán en lo sucesivo objeto de reglamentación turística, ni están inscritas en el Registro de Empresas Turísticas, pero desarrollan una actividad que, en parte, es de contenido turístico o influye indirectamente sobre el turismo.  La ley, decía este jurista, considera que las empresas turísticas no típicas son las que.

por circulares, carteles, rótulos u otros medios cualesquiera de publicidad anuncian un establecimiento comercial como especialmente recomendado al turismo.

en relación con los turistas desarrollan sus actividades en centros, vías de comunicación o zonas consideradas turísticamente como tales y experimentan durante la temporada turística un sensible aumento de sus transacciones”

La entera frase que acabo de transcribir respira por todos sus poros la concepción subjetivista del enfoque usual, y pone de manifiesto con especial claridad las dificultades y tautologías en las que caen los turisperitos que profesan el enfoque de demanda.  Es digno de ser resaltado cómo el autor se refiere continuamente al turismo como una realidad que ciertamente no existiría si no existir una definición legal ad hoc.

La clasificación propuesta por M. Martín Fornoza es la misma que otros autores utilizan para aplicarla a los bienes y servicios en función del destino que se les dé. Así, tendríamos bienes y servicios específicamente turísticos, mixtos o complejos y corrientes.

El capitulo 3 de la obra ya citada de Manuel Figuerola se dedica al estudio de la llamada producción turística. En la página 69 encontramos la siguiente exposición:

“Sin considerarlos atractivos naturales de las regiones, que son fundamentalmente los que inducen en una primera fase a la creación de corrientes turísticas, la oferta básica podrá definirse de carácter residencial, artístico, cultural y de otra tipología capaces de captar y asentar en una determinada zona y en un período de tiempo dado una población que procede del exterior”

¿Complejidad? No: confusionismo creado por la aplicación de un enfoque que como el de demanda es inadecuado para el análisis económico, un análisis que, como tantas veces dijo Alfred Marshall, se ha de llevar a cabo con enfoque de oferta. No seguir esta norma lleva, inexorablemente, a un planteamiento errado de la cuestión. La complejidad-confusión que embrollan los estudios de la economía del turismo es la prueba del nueve de lo que digo.

30 El turismo y sus espejismos

Que conste que no te buscado el pareado pero es obvio que hay quien se siente más feliz viendo los espejismos del turismo que sus realidades. El 9 de mayo de 2011 el diario que escriben los periodistas que no aman a los conservadores publicó una tribuna del factotum gubernamental de la cosa o materia o sector titulada con este sin duda pomposo título y elocuente: El liderazgo del turismo español. En ella el autor se expresa así de entrada:

“Ahora que observamos el repunte del turismo en España, una vez superados los más severos zarpazos de la crisis económica internacional, se han creado las condiciones adecuadas para una profunda reflexión sobre este sector”.

Según confiesa el gobernante que la escribe, “el fin (¿de la tribuna?) es que el turismo conserve su atractiva posición de liderazgo económico”. Dicho lo cual se mete en harina y desgrana algunos de los más sobados lugares comunes de cualquier turisperito que se precie. Por ejemplo los siguientes:

1.      El turismo es un sector estratégico en el escenario económico español
2.      Siendo, posiblemente, el que mayor bienestar ha aportado a nuestra sociedad en los últimos años.
3.      Su ritmo de crecimiento en las últimas décadas, su resistencia frente a dificultades de la envergadura de la reciente crisis, son pruebas suficientes de su condición de activo estratégico.
4.      El turismo representa alrededor del 11% del PIB nacional
5.      Ocupa al 11% de la población activa, porcentaje aún mayor si se considera su naturaleza transversal y su alto grado de interacción con otras actividades económicas.
6.      la importancia del turismo para España son las que se vinculan con su posición competitiva en el ámbito internacional.
7.      Somos el primer destino vacacional del mundo, el segundo país, por detrás de Estados Unidos, que más ingresa por turismo, cerca de 40.000 millones de euros en 2010.
8.      España fue ese año el cuarto país más visitado del mundo, con cerca de 53 millones de turistas, una situación altamente competitiva frente a otros destinos del Mediterráneo.
9.      El sitio privilegiado que ocupa el turismo español en el escenario internacional es consecuencia de una trayectoria asentada en la reflexión permanente, la experiencia y el aprendizaje, que han edificado un modelo de productos diversos y de creciente calidad que proyecta una imagen atractiva.
10. Actualmente, el turismo es uno de los sectores que ha dado    muestras de recuperación de una crisis internacional.
11. Desde el Gobierno de España hemos realizado un enorme esfuerzo de coordinación y colaboración.
12. Han sido más de 450 los acuerdos alcanzados entre la Secretaría General de Turismo y Comercio Interior y los diferentes entes de la Administración española, así como con las empresas privadas
    13. Hay que citar los acuerdos que están permitiendo la apertura de nuevas rutas aéreas comerciales;
    14. la coordinación interministerial que está facilitando la agilización en los trámites de visados, la reducción y la congelación de tasas aeroportuarias, el uso de pasillos aéreos militares por aeronaves civiles, la correcta aplicación de la Ley de Costas (sic), el incremento de los programas de turismo del Imserso, las nuevas oficinas consulares abiertas.
    15. También el impulso a los planes interministeriales de promoción, de los que se derivan el Plan de Turismo Cultural 2009-2012, el Enogastronómico 2009-2010 o la promoción internacional del Camino de Santiago.
    16. Como consecuencia de la apuesta del Gobierno por el turismo, se deben subrayar las mejoras en las infraestructuras que han favorecido que el turismo español pueda gozar hoy de una extensa red de ferrocarril de alta velocidad, de un sistema sanitario público que, según la OMS, es de los mejores del mundo y de unos niveles de seguridad ciudadana de los más altos de la Unión Europea.
    17. Asimismo, la política turística se ha orientado a apoyar al sector privado. De este modo, se han lanzado los exitosos planes Renove y Future, que pretenden promover la modernización de las instalaciones y equipamientos turísticos, con el fin de incrementar la calidad y realzar el principio de sostenibilidad, contribuyendo de esta manera a la competitividad turística.
   18. También el programa piloto Turismo Social Europeo que supone un descuento en los viajes hacia España de los ciudadanos europeos mayores de 55 años durante los meses de temporada baja.
   19. Este programa operativo en cuatro comunidades autónomas, junto con el promovido por el Imserso, se convierten en auténticas políticas activas de empleo ya que permiten la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo en temporada baja.
   20. La batería de medidas impulsadas desde la administración turística española en los últimos años es la más extensa del mundo, como señala la OMT en el informe elaborado por su Comité de Reactivación Económica para hacer frente a la crisis económica reciente.
   21. Pero no se pueden concluir estas líneas sin dejar de mencionar el nuevo reto que representa el Plan Turismo Litoral Siglo XXI, aprobado por unanimidad en el último Consejo Español del Turismo, máximo órgano de representación de toda la Administración pública y el sector privado. Este ambicioso proyecto constituye un claro ejemplo de política global que pretende modernizar nuestros destinos tradicionales de sol y playa, para hacer que la sostenibilidad sea el principio fundamental del modelo de desarrollo turístico del litoral español.
   22. En definitiva, la política turística que hemos llevado a cabo parte de la profunda convicción de que este sector seguirá siendo uno de los principales ejes del crecimiento económico de España y para que los valores que se pretenden reforzar con las diferentes medidas adoptadas puedan constituir un ejemplo extrapolable que sirva para impulsar la construcción de una sociedad apoyada en la equidad, el respeto por el medio ambiente y la mayor calidad de vida de todos los españoles.

Podría haber llegado hasta los 50 lugares comunes pero el autor ha sido pudoroso y ha preferido quedarse en menos de la mitad, cosa que sin duda agradecerán los más conspicuos comentaristas. Sin embargo, es posible que los comentaristas que no aman las verdades gubernamentales, sobre todo si vienen trufadas con los mejores manjares de los turisperitos más engagés  puede que echen de menos en la tribuna alguna referencia, por tímida que sea, a la crisis que desde hace poco están viviendo los países musulmanes de la cuenca mediterránea. Una crisis que sin duda ha supuesto una drástica reducción de la llamada oferta turística en el segmento en el que compite la española. E incluso no cabe la menor duda de que habrá comentaristas que recuerden el singular análisis que hace unos días hizo el ministro de Industria, Comercio y Turismo Miguel Sebastián sobre los efectos en el consumo de combustible de la reducción de la velocidad en carretera de 120 a 110 Km./h. Como se recordará. Ha resultado ciertamente clamoroso que el ministro haya olvidado el espectacular incremento que al mismo tiempo han experimentado los precios de los combustibles, un hecho que sin ser economista como es el ministro, cualquiera habría podido tener en cuenta a la hora de buscar las causas del descenso que ha habido en el consumo de carburantes.

Sin duda el análisis que hace el factotum gubernamental sobre el repunte del turismo en estos meses olvidando la crisis de los países musulmanes se encuentra en el mismo nivel de excelencia científica que el realizado por el ministro sobre el descenso del consumo de los carburante olvidando el aumento de los precios.

¿Qué calificación les pondría a ambos un profesor de economía?

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