INTRODUCCIÓN A LA ADMINISTRACIÓN: PARADIGMAS EN LAS ORGANIZACIONES

Ricardo Juan Daniel Zalazar (CV)
ricardozalazar9@gmail.com

2.  Antecedentes del taylorismo

La incipiente disciplina administrativa hundía sus preocupaciones en el mar de las medidas que tendieran hacia la mejora de la productividad, caracterizada por su fragmentación y específicamente vinculadas al taller.
A raíz de estas propuestas descubrimos que la originalidad del sistema tayloriano no estriba tanto en la enunciación de sus medidas sino en haberlas concebido como un conjunto coherente, para atacar de manera sistemática los problemas contextuales que planteaban tanto gremios, trabajadores calificados, por una parte, y las creciente demanda de productos baratos y masivos, por el otro.
Haremos una breve enunciación de los trabajos pre – taylorianos:

    Henry Towne

Presidente de la compañía manufacturera Yale y Towne, fue considerado uno de los primeros autores en dedicarse a la implantación de nuevos medios administrativos en planta.
En su conferencia "El ingeniero como economista" presentada ante la Sociedad Americana de Ingenieros, en 1886, señala:

"…la administración del taller es tan importante como la administración de ingeniería en la eficiente dirección de la empresa"16.

En su propuesta de plan de reparto de ganancias elaboró un sistema de remuneraciones en el que se participaba a los empleados de las ganancias obtenidas por cada departamento.

    Henry Metcalfe

El capitán Metcalfe experimentó sus ideas de organización y control en los modos de producción, en el Arsenal de Frankford.

Sus aportes fueron:

    Frederick Halsey

Halsey perfeccionó los planes de remuneración basados en sistemas de incentivos. Su "plan de primas" consistía en el pago de una prima adicional al trabajador, de acuerdo al tiempo efectivamente ahorrado. La medición del rendimiento no estaba determinada por tiempos estandars preestablecidos, sino que utilizaba la producción presente de cada empleado como medida estándar.
Este sistema fue considerado de cierta originalidad pues preveía que con él se limarían las asperezas patrono-obrero, además de garantizar una tasa diaria de salario, cuyo cálculo era económico y simple.

3. Frederick Taylor

Para comprender mejor el origen de sus ideas, veamos brevemente quién era Taylor.
Frederick W. Taylor (1856 – 1915), nació en Filadelfia, Estados Unidos. Hijo de una familia adinerada, realizó sus estudios en colegios europeos. Al retornar a su país, trabajó como operario común en diversos establecimientos, en virtud de un largo período de depresión económica ocurrido en el país. Durante 1878 consiguió empleo en un taller de construcción de máquinas de la Midvale Steel Co., donde consiguió varios ascensos hasta llegar a convertirse en jefe de sección.
Existía un marcado conflicto de intereses entre obreros y empresarios de la época, que se manifestaba como ideas dominantes del mundo fabril de entonces, en la retribución por pieza o por tarifa. Los patronos procuraban ganar el máximo posible mediante el pago por pieza producida y a su vez, los obreros reducían la productividad para sabotear la medida.
Desde su perspectiva de ingeniero, Taylor buscó conciliar los objetivos de ambas partes, buscando congraciarse con sus patronos y al mismo tiempo, ser apreciado por sus colegas de trabajo. Dice Serra Moneda:

"La imagen de Taylor como adolescente es antipática. De débil constitución física y con una visión muy deficiente, no podía participar en los juegos organizados por sus compañeros".
"Obligado al degradante, para un muchacho, papel de espectador, dedicó su mente - ya que no su cuerpo, en forzosa inactividad- a concebir cómo mejorar el rendimiento del esfuerzo físico derrochado por los jugadores mediante un diseño más adecuado de los instrumentos por ellos utilizados".

Entre sus logros se hallan el de inventar una raqueta en forma de cuchara, que por lo visto daba mucha más potencia al golpe de un tenista, y un palo de béisbol, para enviar lo más lejos posible la pelota.

Sin embargo los esfuerzos de Taylor no eran bien considerados por sus compañeros de juegos:

"Era un poco latoso. Nosotros juzgábamos en absoluto necesario que nuestro terreno de juego fuera un rectángulo perfecto y que una hermosa mañana de sol fuera derrochada para medirlo en pies y en pulgadas".17

4. La Administración Científica

El sistema de trabajo que modela Taylor es quizás el primer aporte sistemático tendiente a la administración de la producción, en el cual se aúnan tecnologías "duras" con tecnologías "blandas".
La simplicidad del enfoque nos habla de una orientación pragmática más que de una concepción científica o académica, cuyo objetivo consistía conciliar los intereses del empresariado con los del trabajador. Pero si queremos tener una visión más acabada del sistema tayloriano y de sus repercusiones, debemos buscarlas por un lado, en el contexto de ideas que le precedieron, y por el otro, en las necesidades históricas que el medio socio - económico le planteaba. A partir de ello podemos decir que la Administración Científica significa la continuidad en el paradigma industrial – mecanicista gestado desde finales del siglo anterior. Según Kliksberg18, esta se caracterizará por:

Era idea de Taylor innovar los sistemas de trabajo que el denominaba de "iniciativa e incentivo" donde los obreros representativos de cada especialidad han aprendido su oficio por el mérito de una tradición continua, cuyas prácticas se transmitían desde luego de varios años de ejercicio en la profesión.

Cambiar los métodos empíricos de trabajo por métodos científicos implicaba desplazar la antigua tradición del oficio y del artesanado, que según Taylor concebían la inciativa más no la uniformidad en el método. Conjunción de principios, la Administración Científica es un esfuerzo por sistematizar los modos de aprender y ejecutar un trabajo.

En el siguiente apartado trataremos de exponer sucintamente cuáles han sido los principales ejes temáticos de  la Administración Científica.

4.1. Trabajos iniciales

Las primeras propuestas de Taylor intentan resolver aquellos problemas de productividad que aquejaban a las empresas. Por ende sus respuestas enfocaban exclusivamente el aspecto fabril siendo al parecer la única alternativa posible.
En 1903 presentó ante la Sociedad de Ingenieros su trabajo sobre "Administración de Talleres" en el cual citaba como medidas:

1.   El objetivo de una buena administración era pagar salarios altos y tener costos unitarios de producción bajos.
2.   Para lograr este objetivo, la administración tenía que aplicar métodos científicos de investigación y experimentación.
3.   Los empleados tenían que ser científicamente seleccionados para puestos en los cuales los materiales y las condiciones de trabajo fueran seleccionadas científicamente, de manera que se pudieran lograr los estándares.
4.   Los empleados deberían ser precisa y científicamente entrenados para mejorar su habilidad de efectuar su trabajo, de manera que se obtuviera el estándar de producción.
5.   Un ambiente de una cooperación cercana y amistosa debería ser cultivada entre la administración y los trabajadores, para asegurar la continuidad del medio ambiente psicológico que haría la aplicación de los principios antes mencionados.

La Administración Científica se proponía como remedio general a los males – muchos de ellos producto de mitificaciones -, que afectaban la productividad y la eficiencia. A decir de Taylor ello consistía en combatir:

"1. El sofisma que desde tiempos inmemoriales ha sido casi universal entre los obreros, de que un aumento material en la producción de cada obrero o cada máquina traerá como resultado, a la larga, que un gran número de hombres quede sin trabajo.

2. Los sistemas deficientes de administración comúnmente empleados que obligan a que cada obrero simule trabajar, o trabaje lentamente para proteger sus intereses.
"Esta holgazanería o simulación del trabajo proviene de dos causas. Primero: del instinto y la tendencia natural de los hombres a despreocuparse y buscar comodidad, lo cual podría denominarse holgazanería innata. Segundo: de razonamientos más o menos confusos nacidos de sus relaciones con otros obreros, lo cual podría ser denominado holgazanería sistemática.

3. Los métodos empíricos que aún se aplican casi universalmente en todos los oficios, y que ocasionan el derroche de gran parte del esfuerzo de los obreros."19

Resulta notable la desconfianza que le otorga a los grupos de trabajo y en particular a la productividad, pues según su apreciación, sus miembros influían en ella negativamente. Inicialmente nos sugiere algunas interpretaciones:

4.2. El estudio de métodos y tiempos

Los estudios de tiempos y movimientos fueron basamento esencial en el que se apoyó la Administración Científica para construir rutinas y métodos sistemáticos, allí donde había arte, experiencia u oficio.

1.   Asignar a cada trabajador la tarea más elevada posible, de acuerdo con sus aptitudes personales (selección científica del trabajador)
2.   Solicitar a cada trabajador una producción nunca inferior al estándar establecido.
3.   Asignar a los trabajadores tarifas de remuneración por unidad producida; satisfactorias, para aquellos que alcancen el estándar establecido y más satisfactorias aún, para aquellos que lo sobrepasen (plan de incentivo salarial)
4.   Suprimir todo movimiento inútil, provocando de esta manera la rigidez y mecanización del hombre, que seguía un patrón de métodos de trabajo diseñados racionalmente, a través de:

Taylor, comenzó con el análisis del trabajo de los operarios, a través del estudio de tiempos ymovimientos. El método perseguía, mediante la observación paciente y sistemática de cada movimiento, perfeccionar y racionalizar el desempeño de cada tarea. El objetivo era que un trabajo debía realizarse de acuerdo a un plan de normas previamente establecidas, orientadas a dirigir minuciosa y sistemáticamente el desempeño de cada operario.

Ejemplos del estudio de métodos y tiempos

De los estudios empleados  para reducir los movimientos de los albañiles dejamos como muestra el siguiente ejemplo20:
1.   Se eliminaron ciertos movimientos que los albañiles creían necesarios, pero que en cuidadosos estudios mostraron su inutilidad.
2.   Se introdujeron aparatos simples , por medio de los cuales se eliminan muchos movimientos fatigosos y consumidores de tiempo.
3.   Se les enseñó a los albañiles a ejecutar movimientos simples con ambas manos a la vez, allí donde antes realizaban un movimiento con la mano derecha y otro con la mano izquierda.

De un modo más directo, Barnes nos ilustra sobre estos principios:
..."Las dos manos deben empezar y terminar sus movimientos al mismo tiempo".
..."las dos manos no deben permanecer inactivas al mismo tiempo, excepto en períodos de descanso."
..."los movimientos de brazos se harán en direcciones opuestas y simétricas, y deben hacerse simultáneamente".
..."cuando cada dedo realiza un movimiento específico, como cuando se escribe a máquina, la carga debe distribuirse de acuerdo con las capacidades correspondientes a cada dedo."21

Otro estudio en trabajadores industriales muestra la aplicación de un método similar de estudio de tiempos y movimientos:
1.   "Encontrar 10 o 15 obreros distintos, que sean expertos en el trabajo que ha de analizarse.
2.   Estudiar la serie exacta de operaciones o movimientos elementales que cada uno de los hombre realiza al efectuar el trabajo, como así también los implementos que cada obrero usa.
3.   Estudiar con un cronómetro el tiempo requerido para hacer cada uno de estos movimientos elementales, y seleccionar luego la manera más rápida de utilizarlos.
4.   Eliminar todos los movimientos falsos, lentos o inútiles.”
5.   Después de eliminar todos los movimientos innecesarios, reunir en una serie los más rápidos y mejores, como así también los mejores implementos."22

16 George, C., “Historia del Pensamiento Administrativo” Ed. Prentice Hall Ciudad de México, 1974, pág. 79.

17 Antonio Serra Moneda, Prólogo, en: “Management Científico”, Editorial Hyspamérica, Buenos Aires, 1984, pág. 9.

18 Kliksberg, B. “El Pensamiento Organizativo: del Taylorismo a la Teoría de la Organización”, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1985.

19 Taylor, F., “Management Científico”, Editorial Hyspamérica, Buenos Aires, 1984, pág. 26.

20 Taylor, F.,  “Principios de Administración Científica”, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1973, pág.58.

21 Taylor, op. cit.

22 Taylor, op. cit.

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