INFLACIÓN POPULAR: EL IMPACTO DE LA DINAMICA DE PRECIOS EN LAS FAMILIAS POBRES URBANAS DE GUATEMALA

SERGIO A. ROSALES MAZARIEGOS
sergio1982arm@gmail.com

Aspectos conceptuales e introductorios

La vulnerabilidad de amplios estratos de la población es un elemento importante para el estudio de la economía, y aún más, es el fin supremo de toda ciencia social la reducción de dicha vulnerabilidad y el logro de los mayores niveles de vida o satisfacción para las personas, en armonía con el medio ambiente y las culturas del mundo. De esa cuenta, dentro de los principales objetivos de política económica se encuentra la reducción de la pobreza o, dicho de otra forma, elevar el nivel de vida de la población de los países. Otro de los objetivos principales de política económica es la estabilización de precios, pues se considera nociva una elevada inflación, tanto en la asignación eficiente de recursos, como en la distribución del ingreso. En este capítulo se mencionan algunos aspectos conceptuales e históricos que buscan delinear el enlace propuesto para cruzar ambos males económicos: la inflación y la pobreza.

Definición de inflación, aspectos históricos y el enfoque utilizado en esta tesis

La definición generalmente aceptada de inflación es el de una “Elevación general del nivel de precios que normalmente es medida con el índice de precios al consumo. Produce una disminución del poder adquisitivo del dinero, y no afecta a todos los sectores o personas por igual, pues los precios o las rentas no crecen en igual proporción para unos u otros” [subrayado propio].
Además, para ser considerado como inflación un fenómeno de alza de precios, debe incluir dos características básicas: a) que el aumento de los precios sea sostenido, eliminando así los incrementos circunstanciales o coyunturales; y b) que como consecuencia del mismo, se produzca una disminución del poder adquisitivo del dinero. Este fenómeno económico posee distintas manifestaciones, formas de cálculo e interpretaciones. Por ejemplo:

  1. La hiperinflación: es aquel fenómeno en el cual se observan altas tasas de inflación, constituye un caso extremo donde el alza de precios supera el 50 por ciento mensual (bajo el criterio propuesto por Cagan ).

          Por otro lado, con el objeto de darle seguimiento a los precios puntuales de determinados bienes, ya sea por su división o por el origen comercial, existen también las llamadas inflaciones de alimentos, importada y subyacente.

  1. Inflación de alimentos: consiste en la estimación del alza de precios en los productos alimenticios más representativos de una economía.
  2. Inflación importada: se refiere a los efectos inflacionarios provocados por productos importados, que pueden presentar efectos de primera y segunda vuelta (más detalle en el capítulo III).
  3. Inflación subyacente: se refiere a “la inflación reflejada por el índice de precios al consumo cuando éste no toma en cuenta ni los productos energéticos ni los alimenticios sin elaborar, por ser los últimos productos cuyos precios sufren grandes fluctuaciones debido a conflictos internacionales, malas cosechas, etc.”. Sobre estas distintas manifestaciones o interpretaciones de la inflación se volverá a lo largo del presente estudio.

Aspectos históricos y consideraciones teóricas sobre la inflación

En la historia moderna, los procesos para reducir la inflación (llamados de desinflación) han revestido vital importancia. Prueba de ello es que, tras una serie de transformaciones institucionales dentro de la influencia teórica monetarista, se designó como función principal de los Bancos Centrales la estabilización de precios, en el caso de Guatemala, al Banco de Guatemala (Banguat). Esto se ha estipulado en la ley orgánica de dicho banco, donde se afirma “Que la estabilidad en el nivel general de precios, como objetivo fundamental del Banco de Guatemala, es la mejor contribución de éste para promover la creación y el mantenimiento de las condiciones monetarias, cambiarias y crediticias más favorables al desarrollo ordenado de la economía nacional”, además de la designación en el mismo decreto, de su objetivo principal encaminado a promover la estabilidad en el nivel general de precios [Artículo 3].
Los pensadores monetaristas consideran que la inflación incluso puede considerarse un “impuesto cruel y escondido”, pues afirman que esta se debe principalmente a excesivas emisiones monetarias por parte de los Gobiernos para financiar sus presupuestos. De esta forma, aseguran, “la inflación constituye una transferencia de riqueza al Gobierno por parte de quienes no tienen los medios para defenderse de sus efectos”. Hay algunos períodos del siglo recién pasado que muestran que lo anterior coincide principalmente en casos de crisis políticas o guerras. Por ejemplo, en Alemania entre 1920 y 1923 se registró un proceso de hiperinflación, período coincidente a los años que sucedieron a la Primera Guerra Mundial, donde la escasez de productos se acentúa y los déficits presupuestarios son profundizados por los gastos militares, comúnmente financiados con emisión monetaria. Los casos de hiperinflación que se han registrado son pocos y, en esencia, se han dado en períodos de guerra o como secuela de un conflicto armado o una revolución. De cualquier forma, el círculo vicioso que sigue a los procesos de hiperinflación merma de igual forma los ingresos tributarios, eleva el déficit y genera a su vez mayor inflación (conocido como el efecto Olivera-Tanzi), por lo que no puede afirmarse la crueldad de un impuesto inflacionario, pues “no existe teoría alguna que niegue la posibilidad de que en diferentes épocas y lugares, la causalidad fuera en la otra dirección, o que algún tercer factor pudiera ser la causa original tanto del rápido crecimiento del dinero como de la inflación”, como el caso de México en 1994, donde la expansión insostenible del gasto privado fue alimentada por el auge del crédito que condujo a la devaluación de la moneda, que resultó en fuertes presiones inflacionarias y una crisis de la balanza de pagos a finales de 1994 e inicios de 1995.
Durante los años cincuenta y sesenta, a nivel mundial, las tasas de inflación se mantuvieron en unos niveles moderados, hasta aproximadamente 1972. Es en la década de los 70’s cuando se vuelve a registrar una escalada de los precios de consumo, “… que se debe fundamentalmente a: 1) la situación de la balanza de pagos de los Estados Unidos; 2) la elevación de los precios alimenticios; 3) la elevación de los precios de las materias primas en general, y, sobre todo, 4) la elevación, por motivos políticos, de los precios del petróleo, produciendo dos grandes shocks de oferta en 1973 y 1979”.
Un aspecto en el que coinciden varios autores, es el hecho que después de la Segunda Guerra Mundial “no tuvo lugar un descenso de precios que pudiera en modo alguno compararse con el que se produjo después de las [hiperinflaciones provocadas por las] guerras anteriores. Salarios y precios han perdido fluidez por lo que se refiere a movimientos descendentes; también el Gobierno [de Estados Unidos, aunque en el texto se extiende el análisis a los gobiernos que intervienen en la macroeconomía para evitar las recesiones] ha actuado con rapidez para contener cualquier depresión que empezase a producirse. Si en las épocas buenas suben los precios y no descienden mucho en las malas, ¿qué perspectivas, a largo plazo, presentan los precios?”. Los precios, desde entonces, “Suben rápidamente en los periodos de expansión económica, pero no bajan en las recesiones, sino que suben simplemente menos deprisa”.
Si bien, para Estados Unidos, las tasas de inflación cayeron en los años ochenta por debajo del promedio de los años setenta, y en la década de 1990 la inflación cayó aún más; la coyuntura observada durante el año 2008, no sólo a nivel nacional sino mundial, presentó características similares a las escaladas registradas en 1973 y 79, principalmente por los shocks de costos a raíz de los precios récord alcanzados por el petróleo, cotizado en US$ 134.02 por barril en junio de 2008 y la caída del dólar frente a otras monedas. No obstante, debe mencionarse que a raíz de la crisis financiera mundial, las alzas récord, se han visto seguidas de caídas récord de igual envergadura, que junto a otros indicadores económicos anunciaron el inicio de la mayor recesión económica desde la Gran Depresión de 1929, denominada ya como “La Gran Recesión”. La discusión sobre dicho fenómeno es materia de otro análisis, sin embargo, dentro del período comprendido en esta tesis se analiza el comportamiento de los precios hasta finales del año 2008 (el punto máximo inflacionario observado en el mes de julio -14.16 por ciento- seguido de una desaceleración de la misma, hasta alcanzar en septiembre una tasa de variación intermensual negativa en 0.15 por ciento).

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