INFLUENCIA DE LA INFORMALIDAD EN LA COMPETITIVIDAD DE LA MICRO Y PEQUEÑA EMPRESA EN LA REGIÓN AREQUIPA 2010

Nelly Luz Cárdenas Dávila
necadaluz@hotmail.com

2. ANÁLISIS SOBRE LA COMPETITIVIDAD DE LA MICRO Y PEQUEÑA EMPRESA

2.1. DEFINICION

El termino competitividad es usado con diferentes significados y niveles de agregación, aplicándose tanto a las economías de países, regiones como a las empresas.

Como precedente es bueno indicar que el bum del tema sobre competitividad se centra a finales de los años ochenta y principios de los noventa debido al análisis del débil desempeño de las empresas estadounidenses en relación con las de otros países en sectores tradicionalmente dominados por las primeras, como es Japón.  Pues no hay problema de competitividad cuando no hay competidores, de ahí que la diferenciación constituya una estrategia clave para la consecución de la competitividad. En tal sentido, a continuación se expondrá una serie de definiciones desde diferentes aspectos para tratar de comprender dicho término.
 
Desde el aspecto gramatical, según el Diccionario de la Lengua Española define la competitividad como la “Capacidad de competir. Rivalidad para la consecución de un fin.” Y define competitivo(va) como “Perteneciente o relativo a la competición. Capaz de competir. Precios competitivos.”

Asimismo para Guillermo Cabanellas; competitivo esta relacionado con bienes competitivos, definiendo a estos como “Los que en comercio determinan competencia entre los productores de un mismo ramo, sin otra diferencia que las distintas marcas, sus cualidades, sus precios.” 

David Romo Murillo en su artículo sobre “El Concepto de Competitividad”, indica que el Diccionario Oxford de Economía define la competitividad como “La capacidad para competir en los mercados de bienes o servicios”. Al fijar su concepto, expresa, “Respecto al tema de la competitividad, instituciones y expertos por igual han sido muy prolíficos al proporcionar definiciones de aquélla, sin olvidar las advertencias de Krugman relativas a seguir un enfoque puramente mercantilista para definir el término, la mayoría de las definiciones contemporáneas describen la competitividad como la capacidad de crear un entorno que favorezca el crecimiento sostenido de la productividad y que se refleje en niveles de vida más elevados de la población.”

Desde el aspecto económico político he tomado dos definiciones del cúmulo que existen, las cuales me parecen las más precisas de acuerdo al sistema seguido, estas son:

Desde el aspecto doctrinario, integrantes del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia en España, expresan que “no es fácil acometer el concepto de competitividad. Sin embargo puede afirmarse que ser competitivo es un resultado, que se obtienen cuando el precio al que se ofrece el producto o servicio al cliente coincide con la voluntad de pago para adquirirlo, y esto sucede en forma rentable y duradera para quién lo ofrece. De ahí que pueda afirmarse que la empresa que tenga las habilidades suficientes y sea capaz de gestionarlas de manera adecuada para la colocación de sus productos o servicios en el mercado será una empresa competitiva” agregan “la esencia de la competitividad no se encuentra en visionar el futuro sino en tener una posición activa y creadora en el presente, de manera que la empresa aprende y evoluciona a la vez que su entorno cambia.” 

El concepto de competitividad es un concepto que no ha dejado de tener controversia respecto al nivel de análisis, los métodos para medirla y las políticas para promoverla. Desde su introducción por Michael Porter (1986, 1990) en su libro de competitividad de las naciones, la acepción se ha usado de acuerdo a la dimensión que se elija sea esta de país, regional y de la empresa. No solo en el ámbito que se aplique puede significar una definición distinta sino en los objetivos que esta persigue. Porter le dio una dimensión micro económica diciendo que los determinantes sostienen que la competitividad de las naciones radica en el incremento de la productividad de la economía y no en los factores de producción  como el capital y la mano de obra y menos aún la dotación de los recursos naturales.

En este sentido los conceptos tradicionales de competitividad espúrea estaban basados en ventajas de muy corto plazo; como pueden ser salarios bajos, sobreexplotación de recursos  naturales y aprovechamiento de subsidios por parte del Estado. Por eso la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) ha definido como competitividad autentica las ventajas adquiridas (ventaja competitivita y no comparativa), la incorporación del progreso técnico y el aumento de la productividad.

La economía clásica desde David Ricardo (principios del siglo XIX) residía en un concepto como el de la ventaja comparativa. La ventaja comparativa se refiere a las diferencias entre costos de los insumos en bienes y servicios para obtener la máxima utilidad. En tanto que la nueva teoría de la competitividad reconoce que la competitividad reside en la obtención de la ventaja competitividad, que se refiere a la capacidad administrativa y de tecnologías de transformar los insumos y la creación de productos con características que los hacen únicos a ojos de los consumidores. Entonces Porter se preguntaba porque ciertas empresas radicadas en ciertas naciones y/o regiones tienen esa capacidad de competir. La razón radica en cuatro áreas que se resumen en lo que Porter denomino un diamante dinámico: los factores de producción, las condiciones de la demanda, las estructuras y rivalidad entre las empresas y las industrias relacionadas y de apoyo. Estos cuatro determinantes actúan de manera conjunta afectando la competitividad de una nación o región. Adicionalmente Porter añadió dos elementos sumamente  importantes que influyen en la competitividad de los clústeres: la acción del gobierno y las oportunidades o riesgos del entorno.

De esa manera, tal como lo señala Porter, las empresas de una nación deben pasar de competir sobre ventajas comparativas a competir sobre ventajas competitivas que surjan a partir de productos y procesos únicos. Esto significa dejar de depender en forma excesiva de la mano de obra barata y relativamente poco calificada como fuente de competitividad en favor de la capacitación de los trabajadores y de un mayor esfuerzo en la introducción y la difusión de innovaciones tecnológicas con el fin de incrementar la productividad en el uso de los factores de producción.

Por otro lado, también se debe hacer mención que hoy en día existen diversos organismos especializados en medir la competitividad de diversos países, siendo los mas conocidos el Foro Económico Mundial (FEM o WEF por sus siglas en ingles) y el Institute for Managment Development (IMD localizado en Lausanne, Suiza).

Para el WEF la competitividad son altos grados de crecimiento sostenido del PBI pér cápita de un país.

La competitividad es quizá el término más usado y abusado en la economía moderna, estando obligatoriamente en las agendas de empresas y planes de gobierno. Aunque no existe una única definición acerca de ella, siguiendo al IMD´s World Competitiveness Center Institute of Managment, podemos afirmar que la competitividad es la forma  como una empresa o nación maneja la totalidad de sus recursos  y capacidades para aumentar la prosperidad de su gente.

Ahora desde la perspectiva nacional, el Plan Nacional de Promoción y Formalización para la Competitividad y Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa 2005-2009, indica “la competitividad de las empresas radica en su capacidad para ganar posiciones sostenibles y espacios crecientes en los mercados, a partir de sus ventajas diferenciales.” Así mismo indica “la intensificación de la competencia en los mercados lleva a la necesidad de una elevación continua de la productividad a través de las innovaciones constantes de procesos, productos y gestiones. Los rápidos cambios en las tendencias del mercado y las exigencias de segmentos de clientes cada vez más específicos, obliga a las empresas a personificar y diferenciar los productos, así como a flexibilizar sus organizaciones y estructura.”

Por lo que podemos concluir diciendo que hay una infinidad de definiciones sobre competitividad, surgiendo controversias respecto de su significado en los diversos ámbitos de análisis, los métodos disponibles para medirla, las políticas para mejorarla, entre otras, lo cierto es que la competitividad es aquello que determina el éxito de una empresa a largo plazo e implica una serie de factores de acuerdo a cada situación en el manejo de la empresa, tanto internos como externos.  Por lo tanto, la competitividad no es incurrir en mayores gastos que los rivales en I+D (investigación, desarrollo), hacer más inversiones o tener mayor tamaño, es algo más complejo, que tiene relación con las capacidades de los directivos, los niveles de integración y formación del personal, y la creación de una cultura dentro de la empresa, y con la configuración, dentro de ella, de un entorno sociopolítico que favorezca el desarrollo de la empresa y un marco regulador que haga posible el desarrollo propio de las habilidades de cada uno.  En tal sentido se debe apostar  por un concepto sistemático de competitividad y por una visión de competitividad genuina, que toma distancia de aquella competitividad espuria caracterizada por salarios bajos, jornadas largas de trabajo, no declarar impuestos y precariedad en las condiciones de trabajo.

Mi opinión: Conforme se aprecia la competitividad es un concepto complejo, que depende de muchos factores que tienen que ver no sólo con costes y precios, sino también con los comportamientos estratégicos de las empresas y las decisiones de sus representantes. Por lo tanto y después de revisar los distintos conceptos se define como competitividad aquel proceso mediante el cual la empresa genera valor agregado a través de aumentos en la productividad, y ese crecimiento en el valor agregado es sostenido, es decir se mantiene en el mediano y largo plazo. En tal sentido lo que tendríamos que definir es el término productividad, entendida  como el resultado que se obtiene al lograr altos niveles de eficiencia en el uso del capital humano y económico.

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