TALLERES METODOLÓGICOS PARA INTEGRAR LOS CONTENIDOS HISTÓRICO-LOCALES A LA HISTORIA NACIONAL EN LA ENSEÑANZA PREUNIVERSITARIA

Pilar Morales Pérez

1.3 Una mirada al programa de la asignatura Historia de Cuba en el preuniversitario


El preuniversitario tiene como fin la formación básica e integral del adolescente cubano, sobre la base de una cultura general, que le permita estar plenamente identificado con su nacionalidad, adoptando conscientemente la opción del socialismo, lo que garantice la defensa de las conquistas sociales alcanzadas y la continuidad de la obra de la revolución. Esto debe ponerse de manifiesto en sus formas de sentir, pensar y actuar. A estos propósitos se dirigen los objetivos generales y formativos concebidos para la enseñanza. Hoy más que nunca cobra vigencia y se hace imperativo para la educación en nuestro país la profundización cada vez mayor en la historia de la patria.
El programa de Historia de Cuba en el preuniversitario abarca, en onceno grado, desde los antecedentes del proceso de formación del pueblo cubano hasta el año 1952 y continúa en la primera parte del duodécimo grado desde 1952 hasta la actualidad, con la finalidad de que los alumnos se apropien de una cultura histórica imprescindible y de los mejores valores que emanan de las gloriosas páginas de nuestro pasado.
Los objetivos generales que se propone la asignatura Historia en este nivel de enseñanza comprenden, entre otros elementos, demostrar conocimientos de los procesos, hechos, documentos y personalidades estudiados en la historia de Cuba y de sus localidades, de los nexos existentes entre ellos y de las potencialidades que brindan para la formación de valores, manifestando actitudes consecuentes con la forja y continuidad de nuestras mejores tradiciones cívico patrióticas. En correspondencia con ello en los objetivos del programa de Historia de Cuba se orienta vincular la historia local dentro del tratamiento de la historia nacional.
A partir de una derivación gradual de este objetivo general en cada una de las unidades del programa se expresa la necesidad de integrar los elementos esenciales de la historia local a los contenidos de la unidad en particular.
Obviamente las orientaciones metodológicas que se ofrecen en el programa objeto de análisis a fin de cumplimentar este objetivo son generales, no definiendo los contenidos locales que deben integrarse, así como tampoco sugerencias metodológicas precisas al respecto, considerando que cada una de las localidades tiene sus particularidades y su historia propia, por lo que corresponde a las estructuras de dirección locales y a los maestros que imparten la asignatura investigar, seleccionar contenidos, elaborar metodologías, para enseñar cómo dar tratamiento a los contenidos histórico-locales, a partir de su integración a los programas de historia nacional.
Por otra parte el desarrollo de valores desde el potencial formativo del contenido histórico se potencia en el programa a partir del sistema de contenidos y habilidades que favorece el fortalecimiento de valores como: la honestidad, honradez, responsabilidad, patriotismo, antiimperialismo, la solidaridad, la disciplina, y otros; así como la formación de conductas responsables con respecto al medio ambiente, el patrimonio natural e histórico universal, la convivencia, la salud, y otras, imprescindibles en la formación de jóvenes adolescentes que serán protagonistas  del siglo XXI.
La evaluación responde a los objetivos y se comprueba el grado de asimilación de los conocimientos y la adquisición de habilidades durante el proceso docente educativo. Contempla las funciones de control, instructiva y educativa, se orienta el trabajo del estudiante en cada caso al proporcionarle qué hacer, cómo, con qué y para qué. Se fundamenta en la atención a las particularidades de los estudiantes sobre la base de la observación, análisis, valoración de las posibilidades reales de aprendizaje y establece el tratamiento diferenciado a los alumnos de bajo y alto rendimiento. Además de las evaluaciones sistemáticas se proyectan evaluaciones parciales en forma de trabajos de control y seminarios, respecto a los cuales se destaca su total vigencia como forma de organización de la enseñanza de la historia de Cuba.
Está orientada una bibliografía general que incluye sugerencias de literatura complementaria y de consulta, especificándose por unidades. No se indica bibliografía para tratar los contenidos históricos locales.
Se recomienda además la utilización de las tecnologías de la informática y las comunicaciones como medios de enseñanza novedosos.
Como se observa, vincular orgánicamente la historia nacional con la historia local es dirección principal y sistemática de todo el curso.
Partiendo de  este análisis, la autora considera que el programa, teniendo en cuenta el sistema de contenidos y habilidades que propone, así como sus objetivos instructivos y educativos, desde su propia concepción ofrece la flexibilidad necesaria para la integración de los contenidos correspondientes a la historia local.
Por otra parte ya se está en condiciones de poder determinar los sistemas de conocimientos locales básicos que deben dominar los alumnos, en todo caso existen resultados obtenidos por las investigaciones históricas en todos los territorios, aún cuando se advierte en el Séptimo Seminario Nacional para Educadores que estas determinaciones deben hacerse con sentido de la medida.
En este proceso se advierte que el problema a resolver, es decir, la integración de la historia local, es de contenido histórico, sin el cual no puede existir proyección pedagógica confiable, pero necesariamente debe estar aparejado a una  avanzada metodología de la dirección del aprendizaje.


1.4 Apuntes sobre el trabajo metodológico en el preuniversitario


La tendencia actual de la Educación es el perfeccionamiento continuo del proceso docente educativo, conforme a la preparación del hombre para la vida. En este contexto corresponde al profesor un papel de líder y conductor del proceso docente educativo, en contraposición al rol que tradicionalmente tuvo asignado. Para asumir consecuentemente su misión los docentes requieren de una sólida formación pedagógica y científica, atemperada a los constantes cambios que se originan producto de los adelantos en la ciencia y la técnica, que producen la caducidad de los conocimientos en períodos de tiempo cada vez más cortos.
La formación y preparación continua de los docentes ha sido una constante preocupación del Ministerio de Educación. Para cumplir cabalmente su misión social, los docentes desde su formación deberán estar en condiciones de abordar los problemas pedagógicos desde una óptica más compleja, incrementar la significación del trabajo en grupo, para la optimización de la labor educacional, instructiva e investigativa, que asegure una alta productividad en los estudiantes y una adecuada formación de valores y lograr además una formación disciplinaria y una concepción cooperativa.
El sistema de trabajo metodológico surge como respuesta a la necesidad de resolver el problema de la preparación de los docentes para asumir las tareas derivadas de la formación integral de los estudiantes y de las características actuales del proceso docente educativo en las diferentes enseñanzas.
El trabajo metodológico constituye la vía principal en la preparación de los docentes para lograr que puedan concentrar, de forma integral, el sistema de influencias que ejercen en la formación de sus estudiantes para dar cumplimiento a las direcciones principales del trabajo educacional y las prioridades de cada enseñanza.
Para llegar a la definición de trabajo metodológico ha sido valioso partir del análisis crítico de esta conceptualización dado por otros autores.
Por ejemplo Álvarez C (1995) comenta que: “El trabajo metodológico (...) es la dirección del proceso docente-educativo, en el cual se desarrollan tanto la planificación y organización del proceso como su ejecución y control”. Y en otro momento define: “La dirección del proceso docente-educativo es una dirección compartida entre los estudiantes y el profesor”.
En el reglamento de trabajo docente y metodológico (Resolución Ministerial 119/08) vigente para todas las enseñanzas, en su artículo 1, se define el trabajo metodológico como el sistema de actividades que de forma permanente y sistemática se diseña y ejecuta por los cuadros de dirección en los diferentes niveles y tipos de educación para elevar la preparación política-ideológica, pedagógica-metodológica y científica de los docentes graduados y en formación, mediante las direcciones docente- metodológica y científico-metodológica, a fin de ponerlos en condiciones de dirigir eficientemente el proceso pedagógico.
Esta actividad, que se realiza con el fin de mejorar de forma continua el proceso pedagógico, se basa en la preparación didáctica que poseen los educadores, en el dominio de los objetivos del grado y nivel, del contenido del programa, de los métodos y medios con que cuenta, así como de la experiencia acumulada.
El trabajo metodológico se orientará a lograr la integridad del proceso pedagógico, teniendo en cuenta que el educando debe recibir de forma integrada, a través de las actividades docentes y extradocentes, programadas e independientes, las influencias positivas que incidan en la formación de su personalidad, lo que ante todo se reflejará en la proyección política e ideológica en las actividades. En correspondencia con lo anterior el trabajo metodológico abarcará fundamentalmente:

Las formas fundamentales del trabajo docente-metodológico en la educación son: reuniones metodológicas, clases metodológicas, demostrativas y abiertas, preparación de la asignatura, autopreparación de los docentes, talleres metodológicos, visitas de ayuda metodológica y controles a clases.
Estas formas de trabajo docente-metodológico se interrelacionan entre sí y constituyen un sistema. Su selección está en correspondencia con los objetivos a lograr, el diagnóstico de la escuela, las necesidades del personal docente y las características y particularidades de cada Educación y sus respectivas instituciones educativas.
Dentro de las mismas en los últimos años ha ido ganado terreno el taller como modalidad, a partir de las necesidades de los propios profesores, de la aparición de nuevos enfoques pedagógicos y del necesario espacio de debate y reflexión que debe desarrollarse en el seno de los centros docentes.
El taller metodológico ha demostrado ser una de las vías más importantes y abiertas para lograr la elevación de la eficiencia del trabajo docente en general y de la maestría pedagógica de cada docente en particular. Si hoy en día el éxito de la educación está definido por la preparación científica, teórica, ideológica y metodológica del profesor y su habilidad para dominar los métodos de dirección del aprendizaje de sus alumnos con sensibilidad, iniciativa y creatividad dentro de la labor docente, entonces la autora considera como opción válida explotar las opciones que brinda el taller en el aprendizaje de las materias humanísticas, a partir de las posibilidades que en el orden metodológico ofrece y de la riqueza y variedad de tareas docentes que puede contener.

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