RETORNO AL AYLLU: UNA MIRADA AYMARA A LA GLOBALIZACIÓN

Fernando Untoja Choque

Sección II: La propiedad en el ayllu

Generalmente se dice que en el Ayllu no hay propiedad privada, ésta para muchos, (ajenos al Ayllu) es la obra colonial, consideran como un mal que genera egoísmo y destruye las comunidades armoniosas.
Para comprender el estatus de la propiedad en el Ayllu es necesario ir por etapas. El Ayllu, es territorio y relación social, funciona sobre la base de la pertenencia al territorio y la rivalidad al interior del Ayllu. La Estructura del Ayllu en tanto territorial es común, pero en tanto que relación social y de producción es individual.  Es la rivalidad entre familias que permite potenciar el Ayllu. Entonces solidaridad por la pertenencia y competencia en la rivalidad.
Ahora bien, discutamos un poco la relación de lo territorial, planteamos la siguiente pregunta ¿Cómo puede comprenderse la relación entre la territorialidad y las estructuras sociales?
Lo propio del Ayllu es definirse con relación al otro (Ayllu), considerado como rival e "igual", es una referencia mítica continuamente repetida en los ritos del tinku.  No se oponen como territorialidades sino como relaciones sociales, simbólicas y económicas. Esta definición posibilita comprender las relaciones de apropiación, posesión de tierras, la organización del trabajo y el ordenamiento del espacio.
La Noción de territorio es el marco para comprender, cómo el Ayllu desde lo común organiza la producción y el consumo y la red para obtener productos provenientes de pisos ecológicos diferentes.
El Ayllu es a menudo presentado como un grupo de parentesco teóricamente endógamo, de descendencia patrilineal poseyendo un territorio determinado. Según esta definición, el Ayllu aparece aislado, coagulado en un espacio, cortado de todas las relaciones del conjunto del cual forma parte. Es la proyección de la noción del oikos griego donde la familia es la base de la economía. En el Ayllu no es que no hay familias, estas son las células económicas de base, a diferencia del oikos griego las familias pertenecen al Ayllu, participan a dos tipos de propiedad: propiedad común y posesión privada.
Reducir el Ayllu al estatus de familia, es no comprender la estructura de la propiedad. Para dilucidar ese malentendido trataremos de hacer surgir, la lógica de esta estructuración en el espacio y el tiempo. La relación entre Ayllus, la lógica del funcionamiento interno y su relación con el régimen de apropiación nos permitirá mostrar el papel económico de la familia en tanto poseedor privado.   

a) La estructuración en el tiempo y espacio

La unidad primitiva del Ayllu, al comienzo no puede ser más que el territorio y el individuo. El problema es saber, que representa el territorio en el universo del Ayllu. El territorio no es solamente el objeto múltiple y dividido, sino es también, la entidad única indivisible, el cuerpo íntegro que se desvía hacia las fuerzas productivas apropiables como presupuesto natural y divino (Pachamama).
El territorio es también el cuadro sobre el cual el Ayllu y el individuo se imprimen mutuamente. ¿No hay acaso una co-apropiación entre el Ayllu y el territorio? El Ayllu como conjunto compacto limita la tierra y el individuo, es decir, el territorio social engloba la parcela individual o familiar. Es en esta delimitación se estructuran el uraqi, la sayana, la aynuqa hasta constituir y dar forma al territorio del Ayllu. El territorio y el suelo pueden ser los elementos productivos y el resultado de la co-apropiación entre lo común y lo privado.
La Naturaleza o Pacha-mama (), es la gran éxtasis engendrada, es el elemento superior a la producción, que condiciona la apropiación, posesión, y la utilización común del territorio y suelo (utilización común que incluye y diferencia en el seno de ella misma, lo privado) por las familias del Ayllu.
La Pacha-territorio es la superficie (divina) sobre la cual se inscribe todo el proceso de la generalización del Ayllu como proceso de producción. Es en este espacio desdoblado, cuadriculado (invisible) y conflictual donde se graban, se registran los objetos, los medios, la fuerza de trabajo, y se distribuyen los agentes y los productos.
El registro o la inscripción comienza por delimitar los signos del interior y exterior de la Marka-Ayllu; el signo que constituye lo afuera y lo de adentro de la Marka-Ayllu. Debemos diferencia la maquina social, (es decir, el Ayllu) de la tierra, que permanece siempre como elemento no humano.
El Ayllu como "máquina social"() tiene como piezas: hombres y sus medios de producción; los integra y los interioriza en las etapas de acción, de transmisión y de dinámica, en un modelo institucional de todos. El Ayllu forma también una memoria, sin la cual, no habría sinercia del hombre y de sus máquinas. Sin memoria, la apropiación y reapropiación del Ayllu entraría en desintegración. El Ayllu no permite el desplazamiento (de las marcas de vecindad) del territorio, sólo es posible el desdoblamiento sobre un otro territorio de ecología diferente, desdoblamiento que permite el Qamaña o el buen vivir.
El individuo es libre de circular pero no de desplazar los límites fijados por el Ayllu. Un elemento a poner en valor es que, las máquinas técnicas no contienen en efecto las condiciones de producción. Ellas se remiten a redes sociales estructuradas que las condicionan y las organizan, pero también limitando o inhibiendo el desarrollo. Limitar no debe ser comprendido como algo que causaría obstáculo, se debe entender en el sentido de la adecuación entre la propiedad del Ayllu y de los individuos. La Inter-penetración (inter-acción) de lo común-privado y la división, es algo creado por el hombre.
Después de haber expuesto la estructuración del Ayllu, el código espacial y temporal del Ayllu nos remite continuamente a explorar el mito, sigamos el movimiento de lo propio y sólo a través de éste podremos comprender la estructuración del Ayllu como común y privado.

b) El Ayllu lugar de expresión de lo común y privado

La propiedad no puede ser pensada más que a través y en la simultaneidad que se opera al interior del Ayllu, el juego entre lo común y lo privado, toman forma al nivel de la totalidad como propiedad de cuatro Suyus.
La propiedad comporta entonces una división, división entre lo común y lo privado, división del trabajo y una producción segmentada por las Pirwas. El consumo familiar, el acceso autónomo a los medios de producción, es asegurada por un movimiento centrífugo entre las unidades de producción al interior del Ayllu y estas a su vez determinadas por la potencialidad del Tampu.
Lo propio tiene la tendencia a desdoblarse en propiedad y en poder, éste se manifiesta por el régimen de apropiación común y de posesión privada (de tierras y poder). Esta dinámica nos coloca en la imposibilidad de pensar la economía al exterior de lo político. Un Ayllu como una comunidad de intereses aspira en el orden económico al control de la producción, el consumo y a busca una cierta autonomía, mantiene una relación de interdependencia necesaria a nivel político y religioso con el Ayllu-espejo.
El ideal autárquico tan soñado por los especialistas de sociedades primitivas no parece verificarse, pues el Ayllu no puede vivir más que con relación al otro, tanto en la vida económica como política. Toda la vida del Ayllu esta basada en mantener la correspondencia entre el Aram y Urum, estructuración que permite comprender la organización del trabajo como el ejercicio del poder en los Ayllus. La autarquía es posible admitir en el modo de producción doméstico, donde la familia aspira a excluir toda relación de dependencia con los grupos vecinos, y más aún en periodos críticos, por eso se refugian sobre sí-misma. El ideal autárquico del MPD es la regla y se manifiesta mucho más en períodos difíciles ().

c) Los etnólogos y la propiedad

El interés por las sociedades no occidentales ha tomado fuerza a partir de los años cincuenta, unos idealizan a esas sociedades como el modelo social de los orígenes de la civilización; otros consideran sociedades incompletas que deben salir del principio de minoría, geste que todavía no usa su razón. Por eso sostienen que los "Indios no tienen sentido de la propiedad", o que en el incario no existe lugar para la iniciativa privada ().
 ¿Qué quiere decir todas estas expresiones?, ¿No es acaso, pegar prejuicios y categorías, que sirven para pensar la sociedad capitalista sobre sociedades con otro tipo de organización? Pensar la estructuración de la propiedad permite superar todo ese conjunto de propósitos.
Pero antes de proseguir con la propiedad en el Ayllu, es necesario describir cómo los miembros del Ayllu son vistos o percibidos. ¿Cuál la visión sobre ellos y cuál la proyección que se hace sobre lo "Otro?"
 Frente a una sociedad desconocida, es difícil pronunciarse con precisión, la carga cultural, intelectual y social deforma a los observados y al observador.  He aquí la percepción de algunos autores: "Ellos no saben tener cuidado de sus bienes, nadie piensa jamás en guardarlos, doblarlos... sacarlos o lavarlos o bien Juntarlos de manera ordenada... El observador europeo tiene el sentimiento que los Indios no atribuyen la menor importancia a sus utensilios, han olvidado completamente el esfuerzo que les ha costado a ellos... el Indio no hace nada para preservar sus objetos. Un europeo será absorto, de la increíble indiferencia de estas gentes que arrastran, en un barro espeso, objetos flamantes nuevos, vestidos preciosos, provisiones frescas y artículos de valor, o que los abandonan a los niños, a los dioses... Se puede entonces decir que ellos son totalmente indiferentes a la propiedad material"().
Otros dicen: "El Indio es en consecuencia" relativamente desprendido de preocupaciones materiales". El no tiene "sentimiento de posesión", el indio tiene un sentido embrionario de la propiedad y él manifiesta una indiferencia notoria al perfeccionamiento de su equipo tecnológico”.
Esta forma de apreciar creaba ciertamente un placer a aquellos que creían, que los indios conocían solamente la propiedad común. Incluso podemos afirmar que en la actualidad existe una reactualización de esas apreciaciones, cuando se dice que el “indígena” no es egoísta, vive en armonía con la naturaleza etc.
Decir que los “indios” no ponen orden en sus objetos de valor, significa que la política del pillaje no es un acto inhumano, si no son propietarios, la expropiación no tiene sentido, además desposeerlos es aliviarlos en su vida de salvaje, puesto que ellos (los Indios) no tienen sentimiento de posesión. Los que sostienen que las sociedades primitivas o los “indios” no conocen más que la propiedad común, razonan como ideólogos burgueses. Bajo el manto de idealización del universo “indio”, ocultan una falsa solidaridad, presentan al “indio”, como un ser "congelado" sin hambre, y sin necesidades.
Para esta concepción lo importante es que el “indio” no diga lo que es bueno o malo, y mejor sí este personaje está mas "allá del bien y del mal". Sostener que el indio no se interesa a la propiedad, es crear un universo "turístico", donde se "identifica al indio a una momia", incapaz de distinguir el yo y el nosotros. Es con la idealización que se niega la existencia de la propiedad y el conflicto en el Ayllu. Estas formas de ver al otro continúan con la izquierda boliviana que para engañar a los campesinos idealizan el mundo indígena (que no existe) ().

d) La propiedad en el Ayllu

A partir del momento en que la propiedad estructura la sociedad, aparece un cierto orden de las cosas: orden territorial, división, acumulación trabajo, ritual destinado a la reproducción social. Las formas de manejo territorial, la división del trabajo no pueden ser comprendidos si no seguimos la violencia de la propiedad, ésta crea y establece instituciones.
Del mismo modo excluir en el funcionamiento de la propiedad el aspecto de lo común, es no comprender el funcionamiento del conjunto coherente de un sistema. Omitir lo privado, el lugar donde se expresa el conflicto, la heterogeneidad social, la violencia es perder lo esencial en la comprensión de lo social y el modelo cultural que improvisa (siempre) una relación dialéctica con la naturaleza.
Sabemos que la cultura no puede definirse más que con relación a la naturaleza. La simultaneidad está presente y es ahí, que comienza el juego del sistema y lleva a la vez la huella de las condiciones naturales y la marca distintiva de una respuesta original y ésta no puede expresarse más que como la violencia configurada.
Hablar de propiedad en el Ayllu, es referirse a la propiedad privada de los medios de producción en la economía del Ayllu; la economía, es función de la sociedad global y no una estructura aparte. Esta "reducción" a una simple función es el resultado del ordenamiento del régimen de propiedad.
La economía en el Ayllu está constituida por las relaciones sociales en torno al Tampu y éstas en el proceso productivo operan como unidades de producción familiares y como dispositivos de poder en los Ayllu.

e) El Ayllu: relación de parentesco o relación social

No son los individuos como familia o grupos domésticos, quienes instituyen la reproducción y producción. La familia no es más que un elemento secundario, en la producción. Cierto, el Ayllu está compuesto de familias, éstas expresan su identidad, cuando una pareja de estas familias, está encargada de representar la comunidad, (cuando ésta tiene la responsabilidad política), es cuando expresa la identidad del Ayllu. Y también es en su condición de excluido, situado al borde del Ayllu que la pareja tendrá la posibilidad de expresar la identidad familiar.
El Ayllu instituye la producción como propiedad común y se opone a lo privado, a lo individual, pero esta decisión es tomada en relación conjunta y de co-apropiación con los poseedores privados. Es la comunidad entera que toma la decisión en la producción. Esta organización de la producción, es la única dominante que rige las formas de organización del trabajo. Cada una de las comunidades que componen la sociedad se apresta a afrontar el conflicto que puede surgir de la relación común-privado al nivel de las voluntades, de la economía y en la política. Es una lucha política y económica, que se refleja continuamente, en la realidad histórica para la conservación de la propiedad del Ayllu. Surge la contradicción entre el producir en familia y el producir para el conjunto.
Marx, a propósito de los medios de producción, nos dice que cada institución de producción corresponde a un modo determinado de producción y de apropiación: con tecnología y una división social del trabajo apropiado (o propio), con objetivos y una finalidad económica, caracterizada por las formas específicas de propiedad; relaciones sociales y de intercambio bien definidos entre unidades de producción y las contradicciones que les son propias.
El Ayllu como propiedad común y posesión privada, está encargado de la producción y reproducción de la fuerza de trabajo y la determinación de los objetivos económicos. Sus propias relaciones internas, aquellas que se enlazan entre familias, entre los parientes y los niños son transformadas y coherentes por el ejercicio de la función política, ejercida por un miembro del Ayllu. En ese sentido, el Ayllu a través de la autoridad política establece continuamente las relaciones individuales y las relaciones sociales.
Nos parece necesario, hacer una distinción entre las relaciones de parentesco (círculo familiar) y las relaciones sociales (entre Ayllus). En ningún momento la relación de parentesco se manifiesta a nivel del Ayllu, la relación de parentesco se manifiesta al nivel de la familia. Tan pronto como es franqueado el límite de la familia nos situamos en el imperio del Ayllu. Este último no admite la sucesión hereditaria de tierras.
La relación de parentesco acaba donde comienza la relación social. Confundir relación de parentesco y relación social, es una actitud que consiste en proyectar categorías sociológicas u otras sobre una totalidad coherente, estructurada por la relación social, donde se reproducen relaciones de producción determinadas y relaciones políticas que imprimen sus reglas a las familias.
Pierre Clastres, nos dice con fuerza en su libro "Recherches en Antropologie politique" que las relaciones de parentesco son relaciones para hacer niños. Las relaciones sociales son aquellas que se instauran en un proceso de socialización y que encuentran su expresión en lo económico y lo político al interior de un sistema coherente y en su funcionamiento. Esta diferenciación entre relación de parentesco y social para poder comprender la sociedad del Ayllu, la que marca lo propio de nuestro enfoque con respecto a los enfoques tradicionales.
En el sistema Ayllu se reproduce una relación social de manera conjugada entre en el ámbito territorial y político, además la estructura está potenciada por formas de organización del trabajo como ser: el Ayni, la Minka, la Mit'a y la Qamaña. Según la literatura clásica, el Ayllu es un grupo de parentesco es decir, un grupo domestico, basado sobre una estructura familiar. Esto puede parecer adecuado, si se analizan las reglas que existen para el trabajo entre los individuos, llamadas relaciones de reciprocidad y descritas por numerosos etnólogos. En esas descripciones, el miembro de una comunidad parece ser un individuo aislado que necesita de los otros solamente en períodos difíciles para entablar relaciones de ayuda recíproca.
Para muchos, el Ayllu visto desde lo exterior parece una relación de parentescos fijados sobre un espacio con características clásicas. Pero el Ayllu por su estructura de propiedad y de poder es todo un conjunto compacto entreteniendo relaciones de producción y de circulación (formas de organización productiva y redes de distribución). En este conjunto compacto la reproducción social implica necesariamente el desdoblamiento.
La familia se eclipsa con relación al Ayllu, porque ella se define por su pertenencia y es esta pertenencia la condición necesaria y suficiente para ser un poseedor en privado. En estos círculos de pertenencia al Ayllu se define a una comunidad superior estructurada territorialmente en Aram y Urum (Marka). El desdoblamiento y el reencuentro de rivalidades en cada Ayllu se establecen al interior de la Marka.
Entonces el sistema familiar determina su posición en el Ayllu por la relación de pertenencia, es decir que toda familia pertenece a una relación social y una territorialidad. El primero esta basado sobre una estructura de posesión privada de las tierras y de poder y relacionado con el Ayllu. El segundo (sistema del Ayllu) como una estructura de propiedad común del Territorio y de poder que limita la posesión de las familias.
La cohesión interna en la familia no es la misma que la del Ayllu. En el Ayllu, la cohesión es de orden político, ésta es asegurada por una autoridad política, que fija las reglas de apropiación, de distribución, de co-habitación; mientras que la cohesión familiar tiene una dimensión limitada, por ejemplo, puede aspirar a ser q’amiri, acumular riqueza, pero no puede decidir sobre el Ayllu.
La autoridad ejercida en el Ayllu, sobre los miembros de la comunidad, es lo que más ha horrorizado a los historiadores, quienes a menudo han caracterizado la sociedad-Ayllu como un régimen totalitario, donde el menor gesto del individuo es vigilado, y controlado. Ciertamente, el Ayllu-ejerce un poder sobre el individuo, pero al mismo tiempo es una garantía para sus miembros. Porque, pertenecer, da derecho al individuo y las familias, para poseer tierras y ejercer la función política. Dicho de otra manera el Ayllu es la institución que permite la reproducción de las relaciones, el poder político presenta un carácter ambivalente, limita la posesión privada y garantiza la propiedad común.

f) La producción en el Ayllu

Algunas familias pueden entre-ayudarse regularmente sobre una relación individual, incluso con familias de otras comunidades. Lo más importante en la organización del trabajo en el Ayllu, son los trabajos dirigidos y efectuados colectivamente entre Ayllus. Son formas de ayuda mutua (entre-ayuda) que constituyen el sostén, la estabilidad y la dinámica del Ayllu. El trabajo es realizado colectivamente según reglas establecidas y dirigido por el Jilaqata, este servicio es temporal y como tal no exige necesariamente la participación por comunidades.
Estas dos formas de trabajo son comunes a todas las comunidades, todas esas formas de trabajo, son la expresión de la lógica de apropiación y es al mismo tiempo exigencia orgánica para el funcionamiento social. Sin embargo, en el Ayllu existe una forma particular de organización del trabajo, ésta difiere de las formas clásicas. El régimen de apropiación basado sobre la relación conflictual entre lo común-posesión privada, es un intento superación al conflicto propiedad común-propiedad privada, ésta instaura una estructura de producción sui géneris, dotada de una finalidad intrínseca, que va más allá de las necesidades inmediatas de subsistencia.
El hecho de que la posesión privada mediatice la violencia de apropiación entre lo común y la propiedad privada, hace que este desplazamiento estructure formas de apropiación y de trabajo capaces de reproducir el conflicto bajo la forma de relación de reciprocidad que entretiene la amistad y rivalidad.
Esta reciprocidad, en el proceso productivo se conoce como las reciprocidades de: Ayni, Minka, Mit'a y Qamaña. Estas formas de trabajo no permanecen solamente como una técnica aislada, sino tiende a generalizarse socialmente englobando la economía familiar y la del Ayllu. Dicho de otro modo, es una relación social de trabajo que se territorializa junto a la generalización del Ayllu.
La instauración de una relación social, o más exactamente la comprensión del Ayllu como relación social, no pone en tela de juicio la autonomía de la familia (elemento del Ayllu), ni su aspiración económica; la mediatización de la violencia de la propiedad, por la posesión privada, hace que los individuos definan la producción entre la propiedad común del Ayllu y posesión privada de las familias.
Pero, ¿en qué consisten esas formas de organización del trabajo mencionadas? En la generalización del Ayllu, las formas de trabajo que permiten reproducir el modelo podemos mencionar las siguientes: el ayni una relación de trabajo de apoyo mutuo entre familias al interior de un Ayllu, es sobre todo una relación de reciprocidad que potencia el prestigio familiar. Esta cooperación se realiza en las aynuqa, las sayaña, sobre todo para producir y recolectar o cosechar los productos agrícolas como la papa.
Pero también el Ayni como reciprocidad de prestigio se practica para realizar fiestas o ritos cuando una familia tiene obligaciones hacia el Ayllu; en este último generalmente una familia aporta la ayuda en productos (ganado, papa). El ayni al interior del Ayllu, crea y potencia las "castas económicas". Es en esta relación que surgen los Q’amiris aymara y quechua, que podemos llamar los potentados en riqueza. Actualmente esta práctica solo existe como un enunciado, cada campesino cultiva y produce de manera aislada, y es uno de los grandes problemas que hace barrera la formación de empresas agrícolas en el Altiplano boliviano.
La Minka si bien se practica en el ámbito familiar simbolizando el florecer, la multiplicación, es la relación de reciprocidad entre Ayllus, etimológicamente esta palabra se refiere multiplicar (miraña), brillar (k'ajaña) recíprocamente, su sentido económico resulta ser la emulación social entre los Ayllus pares del Aram y del Urum.
Esta reciprocidad, diferida a corto y/o a largo plazo puede ser entre las "castas" o Ayllus pertenecientes al Aram y Urum. La Minka esta destinada al fortalecimiento económico de Pirwas para cada Ayllu. Como trabajo en común consiste en preparar las tierras de cultivo, la siembra, y la cosecha. Reciprocidad de prestigio, es tener un Ayllu par (Jilata) fuerte para "brillar" simultáneamente como los mejores tanto en el trabajo como en las fiestas, es entonces la relación que fortalece el espacio social y territorial 
La Mit'a como reciprocidad apunta al potenciamiento, la multiplicación de la Marka, es la realización del deseo colectivo en los trabajos tanto para el Ayllu como para la comunidad superior. Mit’a es reproducirse de manera conjunta. Por eso, en las comunidades aymara y quechua la mit'a es "dar la vuelta y por turno" en la ejecución de los trabajos; por eso el Tamani o el Jilaqata concurre a la jayma obligatoria con el mejor contingente de hombres y mujeres.
La Mit'a no solamente crea emulación entre los Ayllus, sino también, corona de prestigio a la Marka; por eso se oye aún en nuestros días, decir de alguien: "juma jaira marka jaqitawa". ¿Que diríamos en estos tiempos cuando la población vive una economía de subsistencia?  

Es natural y lógico que una familia, un Ayllu, no podría abastecer sus necesidades con la producción solo de papa y quinua, como es difícil la diversificación de la producción en las regiones altas, la sociedad del Ayllu dota a la población de la técnica del manejo del espacio en economía.
La teoría económica y sus aplicaciones desde que existe la ciencia de la economía política descuidó el elemento espacio en el desarrollo económico. Se pude observar este manejo del espacio en el Ayllu, es conocido a través los escritos de John Murra como el control de los pisos ecológicos. Nosotras llamamos el Q’amaña, que significa el "buen vivir "; y ¿Cómo es posible vivir como buenos q’amiri? Para ser q’amiri solo es posible cuando la familia y el ayllu tienen acceso a pisos ecológicos diferentes. Uno de los ejemplos de esta practica, es el desplazamiento de los kolla en los diferentes pisos económicos y ecológicos en todo el territorio de Bolivia (y aún fuera del país)
Para los kolla, bajo la lógica del Ayllu el desdoblarse el la estrategia de sobrevivencia que permite extender su dominio en territorios situados sobre la puna, qhirwa y el ch'umi. Esta forma de trabajo relacionado con la organización del espacio permite al hombre de Ayllu, afrontar adversidades naturales y también proveerse de la variedad de productos necesarios para ser q’amiri . Estas formas de organización de trabajo hoy se expresan en comercio, el mercader aymara o quechua no solo utiliza el campo sino se instala en varios campos económicos y territoriales. En política de desarrollo estos fenotipos y genotipos no se toman en cuenta y tal vez es ésta una de las causas del “subdesarrollo” en el altiplano andino, puesto que los hombres y mujeres que abandonan su ayllu o su comunidad siempre tienen éxito económico es decir se convierten en q’amiri.
Una otra forma de organización de trabajo muy importante es el Waki que consiste en compartir riegos en la producción agrícola y ganadera ya seas entre Ayllus o familias que ocupan pisos ecológicos diferentes, el producto es repartido de acuerdo al aporte de cada uno de los participantes.
Las relaciones sociales del Ayllu aseguran su coherencia gracias al "saber hacer", es el elemento que seguramente permitió reorganizarse a los Ayllus en el proceso de las grandes des-estructuraciones territoriales, políticas y culturales. Esta organización del proceso de trabajo los historiadores, los etnólogos y antropólogos dejan en manos del Estado inca, sin embargo la historia nos muestra que los Ayllu no necesitan de un aparato de poder para ocupar espacios y hacer comercio y producción. Es aún más triste en los que proponen proyectos de desarrollo y proyectos políticos, que sin conocer esta realidad proyectan modelos incompatibles con las formaciones sociales andinas.

 

 

g) ¿Para quién se produce?

Existe una idea bastante difundida sobre la sociedad Inka, que consiste en sostener que los "indios" sufrían una terrible explotación por parte del Estado. Numerosos autores, tales como Godelier, Murra, insisten sobre el hecho, que las comunidades son explotadas ya sea pagando tributos, o produciendo para el Estado, éste es considerado como el conjunto de una "casta", asentada fuera del sistema del Ayllu y sin ninguna relación orgánica con las comunidades de base.
El régimen de apropiación, en la sociedad Inka, permite producir para la comunidad y para el prójimo. La comunidad no puede asegurar una autonomía si ella no está relacionada a las otras. La autonomía es pensada fundamentalmente como una relación de dependencia compleja. Las estructuras sociales y económicas, como ser la organización del trabajo, la red de pirwas y tampu determinan que la economía del Ayllu como del Estado hayan determinado estructuras de circulación sin dinero. La economía política nos enseña que el dinero es la primera institución social que funda las sociedades mercantiles.
Sin el dinero no es posible la circulación de bienes, mas tarde las mercancías necesitan de este equivalente general, instrumento indispensable para la circulación de las mercancías en las sociedades regidas por la lógica del Capital. Es la moneda y las estructuras monetarias don determinadas por los cambios operados en las estructuras socio-económicas,
En la economía del Ayllu asistimos a la ausencia total de la moneda y de todo tipo de intercambio mercantil (incluso el trueque es excluido). Muchos economistas han remarcado esta ausencia, pero sin intentar explicarla. Es curioso, que después de haber notado la ausencia de la moneda, la Economía Política pase por alto y deje la economía del Ayllu para los antropólogos como un fenómeno social del pasado.
Entonces este silencio de la economía política ¿significaría que las sociedades "sin moneda y mercado" no pueden ser explicadas por esta ciencia? Cierto, la Economía Política se constituye con la separación de la maquina económica, de la máquina política. La Economía Política, toma forma con la generalización de la moneda, reflejando la circulación de ésta y la de los bienes de intercambio. La Economía Política se constituye entonces sobre la presencia efectiva de la moneda, difícil entonces pensar los precios sin dinero.
A partir de la circulación de bienes y de la moneda, la economía política se erige como ciencia de la medida. ¿Por qué el economista habituado a reflexionar la moneda, el valor, el sistema de precios y la circulación de bienes no han tomado como un problema de investigación el funcionamiento de un modelo basado en la ausencia de moneda?
La economía sin moneda, no le hace problema, menos una estructura económica concreta, funcionando sin la intervención de este elemento fundamental.
En la economía del Ayllu ausencia de moneda y de trueque es un hecho, esta ausencia es remarcado por Quesnay y Marx, quienes, señalan “que los bienes circulan sobre todo el territorio" Y ¿cómo circulan esos bienes?
La estructura de apropiación, en vez de pasar por una relación mercantil (de mercado), establece toda una red de cambios que facilitan la redistribución y el intercambio de bienes, sin que el intercambio sea mediatizado por un numerario cualquiera.
El tampu es la nomenclatura y la red que une los Ayllus, las Markas y Suyus. Es el canal a través del cual, los bienes circulan sin ningún tipo de dinero. El Tampu es un nudo que ata los Ayllus y es en éste que se concretiza la rivalidad y la reciprocidad entre las Marka; el Tampu es el principio y fin del proceso de producción y lugar de ejercicio del poder. ¿Entonces el Tampu cumple la función de dinero?
El Tampu es espacio entre las comunidades, y pacto de las rivalidades entre comunidades y el Estado. El tampu es el elemento que mediatiza la violencia potencial entre las comunidades y las etnias. El tampu es el dispositivo que facilita la repartición de los bienes entre los Ayllus. Esta repartición es administrada mas o menos equitativamente por los poderes locales, respetando el pactó de reciprocidad con el Estado.
El pactó de reciprocidad que liga el Estado a las comunidades, tiene su punto de partida, en la delimitación territorial, repartición tierras, y la redistribución de los productos. Esta administración del excedente, ha sido considerada por algunos autores, (especialmente por J. Murra), como una práctica donde el Estado juega el rol de mercado (sustituye al mercado).
¿Puede pensarse el mercado sin moneda? La asimilación del Estado al mercado parece ser un poco abusivo. El Estado a través del tampu, tendría más bien el rol de asegurar la cohesión de la totalidad y al mismo tiempo dar forma a la territorialización de las diferentes regiones, asegurando el desdoblamiento de los Ayllus. La generalización del Ayllu, a través de las guerras y las conquistas, se opera integrando las comunidades, al mecanismo de los tampu.
La importancia de los tampu no se debe a la cantidad de bienes almacenados, ni del número de graneros, sino a su capacidad de asegurar la unidad, la cohesión y de mantener una cierta dinámica en la reproducción social. Es importante hacer notar que en el momento de la colonización y después de ésta los cronistas quedaron impresionados por el gran número de tampu y por la cantidad de bienes almacenados, así: "En 1547, 15 años después del desastre de Cajamarca, este sistema de depósitos se encontraba todavía en funcionamiento.
En los almacenes de XauXa, Polo ha podido obtener provisiones para alimentar al rededor de 7000 hombres, durante 7 semanas. Él había estimado que había más de 15.000 fanegas () de alimentos, a pesar de los años de pillaje y de desarticulación del sistema"().
Pero ningún autor, parece haber tomado en cuenta el Tampu como el nudo entre las comunidades. El tampu permanece, para ellos, como un granero aislado, un simple lugar de almacenamiento de reservas para aliviar "crisis económicas" temporales.
El funcionamiento de esta red se configura, como el dispositivo económico que absorbe excédeme y reaprovisiona los canales de redistribución. Todo Ayllu produce excedentes, una parte del excedente es depositado en los Tampu, éste es administrado por el Mallku. Gracias al tampu, la Marka reproduce la lógica binaria, desdoblándose sobre un territorio más amplio y ocupando más pisos ecológicos.
El encajonamiento sucesivo de cuatripartición de las Markas hace que el intercambio se realice al interior de los tampu sin que los productores estén presentes frente a frente. Cada una de las cuatro marka, está a su vez encajonado en un conjunto superior de cuatro grandes comunidades, ajustamiento que forma la estructura global de los cuatro suyu relacionados por la red-tampu.
El funcionamiento del tampu no se asemeja al de una cooperativa de producción o de consumo, donde el almacenamiento de los excedentes sería intercambiado, sino en los tampu, los bienes tienen por origen la producción obtenida en cada Ayllu. Los excedentes son depositados para una destinación "desconocida". El destino de los bienes tiene poca importancia para los productores. Sólo cuenta la puesta a disposición del Tampu, de bienes producidos en otras comunidades y en otras regiones, por ejemplo, los productos del valle son cambiados por productos del altiplano (frutas, maíz, por papas, quinua, etc.)().
Según el ajustamiento sucesivo de la tetrapartición de las marka, el intercambio, parece realizarse al interior de los tampu, sin que los productores sean confrontados cara a cara. De manera más general, hay una cadena compleja de tampu, al interior de la cual se efectúa el intercambio. Este sistema muy complejo no puede ser formalizado enteramente de manera explícita, pero lo que hemos tratado de hacer, es expresar una lógica propia del funcionamiento del tampu, de situarlo en el conjunto coherente de la sociedad Andina. El sistema podría ser comparado a lo que ocurre dentro de la "caja negra", donde el dispositivo del cual, se conoce la respuesta gracias a una señal de entrada pero del cual se ignora el funcionamiento interno (Una comunidad inyecta los bienes, pero la cadena compleja de la circulación es difícilmente cognoscible).

h) ¿Quién debe poseer y ser propietario?

Sabemos que poseer se refiere a un derecho sobre, es igualmente disponer de alguna cosa en privado, es al mismo tiempo un elemento que nos hace seña de un poder. La cuestión de la posesión, esta de lleno ligado al poder, La posesión será pues el atributo o la atribución de las tierras o del poder a las familias. El doble funcionamiento de lo propio se opera aquí tanto desde el punto de vista político como de lo económico. La posesión representa pues un privilegio, un derecho para el miembro del Ayllu. Pero como toda posesión y atribución es limitativa, no es hereditaria.

i) El Ayllu propietario en común

Sólo son poseedores legítimos quienes tienen un lugar donde "pueden mantenerse de pie", aquellos que pertenecen al Ayllu. El Ayllu, no es una aldea que tendría una autoridad cualquiera. El Ayllu es verdaderamente, una unidad, de producción comunitaria y de propiedad común. Sólo el Ayllu, es verdaderamente el propietario. Se nos podría reprochar de presentar como un propietario privado: pero en los hechos el Ayllu no es en-sí una propiedad privada. El Ayllu, por razones técnicas es fijo y móvil especialmente.
Es una unidad bien definida, con relación a los otros. Los Ayllus mantienen relaciones de vecindad, proximidad, constituyendo sobre todo una cadena de relaciones sociales, políticas y económicas. Es al interior de esta relación social que se fija las reglas de repartición de tierras, distribución de bienes y las reglas del ejercicio del poder. En su exterior el tampu asegura la circulación de los bienes.
Ciertamente, este régimen de propiedad, conlleva derechos distintos, jerarquizados, superpuestos en lo que conciernen las familias y los medios de producción. El detenta un derecho inminente de propietario, es el Ayllu, pero el Ayllu, como unidad abstracta es concretizada por el juego de la función política y por su definición con relación a un otro, "su doble".
El Ayllu deviene en el conjunto social global, una institución capaz, de asegurar la producción excedentaria. Entonces el derecho de propiedad sobre el territorio, las aguas, los pastizales, nos da el ejemplo de derechos de propiedad, que tienen un carácter más inclusivo que exclusivo y más políticos que económicos. Un derecho derivado del producto y de los medios de producción, en virtud de una superioridad intrínseca sobre los productores.
El derecho de propiedad, en el Ayllu difiere del derecho existente en regímenes de apropiación privada: donde se confiere un control sobre los productores, en virtud de un derecho sobre los medios de producción. En tal sistema no existe ninguna posibilidad de unidad, de comunidad si ésta unidad existe, no es más que una multitud de individuos poseedores de bienes sin relación con respecto a la unidad.
De esta diferencia fundamental, resulta que las dos formas de apropiación, tienden en sentidos diferentes y hasta opuestos En el Ayllu, donde lo propio se despliega como común y privado; la propiedad del Ayllu es común y la posesión familiar es privada, hay un derecho sobre las cosas actualizado a través del dominio familiar sobre la sayaña.
En el régimen de apropiación privado, donde sólo, lo propio como privado ejerce violencia, hay un dominio sobre los individuos, actualizado por un derecho sobre las cosas. En este sentido, la acumulación de bienes en los tampu no implica de ninguna manera un poder sobre los hombres. Incluso el Jilaqata en pleno ejercicio de poder, no tiene más derecho privativo e individual que el otro sobre las cosas, desde el momento en que los productos son almacenados en los tampu.

j) El Ayllu una relación social

En el Ayllu, la familia no tiene la propiedad exclusiva de sus recursos productivos: tierras de cultivo, pastoreo, de caza, lugares de pesca. Pero su derecho de posesión, le confiere una autonomía primaria con relación a su espacio. Allí donde los recursos son colectivos, indivisibles, cada Ayllu, con sus miembros puede acceder sin dificultad a los bienes y a las tierras, pero en ningún momento, no pueden extender su propiedad. Para que la posesión privada, sea extendida, es necesario el acuerdo (no solamente) de la comunidad superior, sino también de los Ayllus vecinos.
Los productores en el Ayllu, determinan sobre una base anual, la manera cómo la tierra será cultivada y utilizada. Y es al Ayllu que incumbe toda la responsabilidad de la repartición, según la buena o la mala apropiación de las tierras, del mismo modo la obtención y disposición de los productos. Esto nos muestra que hay una propiedad, una apropiación "casi" privada de los bienes, el problema es de saber, que es lo que limita la expansión y la apropiación abusiva de parte del individuo. La propiedad es un indeliniable e irreductible. El derecho de la familia, como miembro perteneciente al territorio del grupo, es garantizado por la estructura del Ayllu.
Es extremadamente raro ver, incluso inexistente en la lengua aymara, oír la palabra "expropiación". El derecho a la posesión en el Ayllu, no es el mismo comparado con el régimen de apropiación. Existe una diferencia bien notoria entre el sentimiento de pertenencia y el tener, que responden a dos tipos de régimen de apropiación. La ideología de la reforma agraria expresa, "la tierra es de quien la trabaja".
La posesión proviene del trabajo que un individuo ejerce sobre la tierra, es el trabajo que lo convierte en poseedor (diríamos propietario). En el Ayllu lo específico es que, el hombre pertenece a la comunidad, de la cual él es originario. Y solamente en el Ayllu es posible explotar los recursos, apropiarse bienes para obtener y satisfacer las necesidades familiares y de grupo. Entre Pacha y el hombre existe una figura, que pone de relieve la pertenencia, de ahí resulta el sentimiento de que, el hombre pertenece a la Pacha y no la tierra al hombre.
En el Ayllu, decir que, un hombre no tiene tierra, es algo ininteligible, es inconcebible, que puedan existir hombres sin posesión privada; entonces ¿el hombre está siempre sobre la tierra? En el universo Andino estar sobre la tierra no es suficiente, es necesario pertenecer a un Ayllu para ser "propietario" de tierras y bienes. La tierra no es algo que uno puede apropiarse de manera privativa.
Este derecho de posesión privada y ese rechazo de privatización por algunos, ¿es una ideología establecida por una clase dominante?, o ¿no es acaso, todo una concepción mental, un trabajo destinado a conjurar la vana pretensión del hombre, de apropiarse las tierras y de excluir a los otros?
Según Baudin: el "imperio socialista" de los Inka es una "organización de hombres felices, edificada sobre el eclipsamiento o la anulación del individuo": y según Karsten: "El gobierno totalitario que no era insoportable...ninguna opresión de los sujetos no era permitida. El aspecto más maravilloso de la civilización Inka, además, del sistema político en general fue su legislatura social".
He aquí, juicios de valor que hay que descifrar y descubrir lo que esta "oculto" detrás de ese maravilloso totalitarismo. ¿Existe anulación o eclipsamiento del individuo? ¿Quién domina y manda a los sujetos? ¿Quién les oprime? Todas esas expresiones, esos juicios vagos, pueden estimularnos para reflexionar y poner en su lugar la estructura del Ayllu.
Las comunidades Andinas parecen haber tenido una experiencia en como conjurar la violencia de lo propio. Tal vez comprendieron el desafío serio de la propiedad. El sistema común-privado tiende a conjurar el conflicto que se instaura entre los dos polos. La propiedad tiene una tendencia a ser antisocial; cuando ella toma la forma solamente privada, su naturaleza misma tiende a excluir a los otros. La línea de la propiedad común, tiende a reducir los individuos a simples objetos.   
Toda forma de apropiación, está destinada a conjurar, no el excedente, ni el Estado, pues el excedente no plantea ningún problema en su circulación y atribución. Lo que hay que conjurar es el imaginario de la pertenencia de la tierra al hombre, Lo que hay que impedir es la aparición de la propiedad privada, que pondría en peligro la constitución Ayllu. La lógica de lo propio es vivida como una obligación necesaria; esta necesidad exige la metaforización en el tiempo y en el espacio a través de la negociación.
Frente a la lógica de lo propio, el Ayllu inventará maneras o modos de exaltar al hombre, por encima de sus semejantes. ¿Cuál es esta exaltación? A nivel del Ayllu, aunque en pequeña escala, cada individuo adquirirá la función de poder, adquisición que exalta la individualidad como acto privado frente a lo múltiple. Esta adquisición del poder, es una posibilidad y una obligación ofrecida por la comunidad al individuo.


Pacha = tiempo espacio

Deleuze G. Guattari; L’Anti-Oedipe, Capitalismo  et schizophrénie

Salhins M. Age de Pierre, ère d’abondance

Chaunu Pierre Revue Géo Septembre 1983

Citado por M. Salhins

Cf. Robert Jaulin

Quintales medida antigua española

Murra J. La organización Económica del Estado Inca Pág. 180

Pequeña institución que regula la circulación de bienes

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