RETORNO AL AYLLU: UNA MIRADA AYMARA A LA GLOBALIZACIÓN

Fernando Untoja Choque

III. Necesidad de un otro enfoque

El Ayllu nos servirá para abordar el campo de la economía, por la vía de la propiedad, de la posesión y del poder. La originalidad de la noción del Ayllu, por primera vez, toma el estatus de génesis y de totalidad.
Sabemos muy bien, que numerosos autores han tratado en Ayllu con una increíble ligereza. Además se han dedicado a reducir la importancia y del rol estructurante del Ayllu a simples hechos del pasado desfigurando el significado de este ante los habitantes en los Andes. Todo este conjunto de actitudes tienen su origen en las concepciones e intereses políticos, por eso las deformaciones y los prejuicios son proyectados recurriendo a etnógrafos o antropólogos que se interesan a la sociedad del Ayllu.
Desde la invasión tanto territorial como intelectual nos encontramos confrontados en un contexto confuso, ya no estamos simplemente en el error de interpretación posible, de toda investigación científica, sino más bien, esta invasión se sitúa en la intencionalidad y una empresa vivaz, de adaptar la realidad social del Ayllu a una concepción dada y postulada de la sociedad y de la historia.
Pierre Clastres, a ese propósito hace recuerdo a los que continúan tratando las sociedades no occidentales como, simples elementos de la "civilización" europea: "En otros términos ciertas representaciones, de eso que se llama antropología económica, no han sabido siempre, es lo menos que se puede decir, hacer (la división) el reparto y el deber de objetividad, que obliga en un mínimo a respetar los hechos y la inquietud de preservar sus convicciones filosóficas o/y políticas"().
Entonces el discurso deliberadamente, o inconscientemente se subordina el análisis de los hechos sociales (del mismo modo como se somete a los pueblos a un cierto modo de vida y a un universo percibido como el verdadero y lo justo) al orden discursivo de la sociedad dominante en los diferentes campos. Por eso, ignoran el estudio de la economía, de la estructura y la reproducción; e inversamente cuando estudian una economía, reducen simplemente a una economía primitiva, de subsistencia, economía subdesarrollada, sin entrar en el desarrollo del contexto social.
Para muchos, estudiosos de la sociedad Inca, la vida social aparece centrado al rededor de Cuzco, allí se gesta el modelo y el Estado imparte la religión, la política, el accionar militar y administrativo económico.
En este sistema de economía palaciega; el Inca es el centro, concentra y unifica en su persona todos los elementos del poder, todos los lazos de la soberanía, por intermedio de escribas, formando una clase profesional, fijadas por la tradición. Gracias a una jerarquía compleja de dignatarios del Cuzco o de inspectores del centro, el Inca reglamenta minuciosamente todos los sectores de la vida económica, todos los dominios de la actividad social.
Esta figura tan conocida de la sociedad Inca nos presenta la totalidad reducida a la única propiedad del Inca. Por eso la historia escrita por el dominador justifica que ha sido suficiente capturar al Inca, para que toda la sociedad Inca desapareciera y que los individuos se conviertan en algo así como fantasmas, llamados los "Indios".
En el campo económico, se observa que el comercio privado no tiene su lugar, por tanto la conclusión es simple: son sociedades que todavía no conocen la propiedad, ni el dinero, por tanto no son racionales, la ausencia de algo, no merece más estudio dirán, otros más cómodos, dirán para que estudiar mundos pasados dejemos para los arqueólogos.
Pero si entendemos el Ayllu como totalidad, lo político, lo religioso, la administración económica, el dominio militar son asuntos del Ayllu. La jerarquía debe ser comprendida, como la relación no solo de subordinación únicamente vertical (Estado-Ayllus), sino también como una relación de reproducción en un movimiento horizontal (Ayllu-Ayllus). Este movimiento, excluye la conservación hereditaria del poder al nivel de las comunidades, por la rotación en el ejercicio del poder por los jilaqatas. El encadenamiento vertical y horizontal debe ser más bien explicado por el eslabón que es el Tampu y la jerarquización es contrarrestada por la ausencia de toda sucesión hereditaria de la propiedad.
En todos los análisis dedicados a la sociedad Inca, y los trabajos de etnólogos, economistas, historiadores; el Ayllu es siempre presentado como un grupo de parentesco, de descendencia patrilineal, teóricamente endógama y poseyendo un territorio determinado, donde el trabajo se efectúa de una manera colectiva, gracias a la entre ayuda familiar.
No obstante, es necesario señalar que las diversas interpretaciones, las más opuestas, más etnocentristas, concuerdan sobre una constatación fundamental aquella de la no-existencia de propiedad privada de la tierra. De esta decisión histórica o económica derivan los calificativos o los bautizos sobre la sociedad Inca; teocracia, esclavista, esclavismo generalizado, comunismo primitivo, estadio medio de la barbarie y socialismo ().
En los estudios que hemos presentado, ninguno insiste sobre la estructura económica del Ayllu. Este es considerado como una simple propiedad clásica: familiar, trivial donde aparece un jefe, que arranca por la fuerza el excedente a los campesinos en beneficio del Estado.
En lo que concierne al Estado Inca, todos los autores están de acuerdo al afirmar que los Inca fueron una etnia extranjera a las comunidades “Indias”. Esta etnia hábil, e imperialista se impone utilizando la ideología de la reciprocidad obligando a las comunidades prestaciones en trabajo y donde la reacción de las comunidades es pasiva.
El Estado, una unidad exterior que se injerta, es poderosa. Este racionaliza los últimos gestos del individuo, impone una planificación para gozar del excedente arrancado a los esclavos. En los autores citados, el Estado siempre aparece, ya sea, como teniendo una naturaleza de clase, o como una entidad diferente de la sociedad civil. En el fondo, las dos tesis llegan a presentar el Estado Inca como una súper-máquina (deus ex machina), situado por encima de los individuos.
Los autores no formulan la pregunta o la cuestión de saber, cual es el régimen de propiedad sobre el cual se apoya el estado Inca antes que éste sojuzgue a las comunidades. Los autores no hacen atención ni a la lengua, ni a la economía de los Inca, pues no basta calificar ni concluir considerando que la categoría es científica. Pero recordemos que insisten en el papel que juega la ideología, la religión, y el carácter imperialista y totalitario del Estado.
El Ayllu es aislado en el análisis del Estado Inca, se busca mostrar que existe una maquinaria política sin ninguna base social; las relaciones sociales en el Ayllu, tampoco son descritas ni analizadas en su articulación interna. Y esta es la razón por la cual los intelectuales bolivianos no se interesan por la estructura del Ayllu; lo que les interesa es tener al “indio” como un simple instrumento de trabajo, en estos tiempos la “indiada (como dicen los defensores de la Plebe) sirve para marchar y linchar al adversario político. Para los “pensadores” bolivianos en su mente híbrida lo que viene del "indio no tiene valor" y si lo tiene es del pasado.
Esto no es prejuicio, sino así “piensan” los productores de teorías; ahí tenemos a Bautista Saavedra. José Antonio Arce, que si bien se ocupan del Ayllu no es para comprender, sino un trabajo histográfico destinado para rechazar o justificar de manera reactiva la tesis de Luis Baudin, quien hacia analogía del Estado Inca con el Socialismo naciente.
La razón para seleccionar solamente algunos autores y sobre todo extranjeros que se ocupan de la sociedad Inca es, que nuestro enfoque apunta la critica a los núcleos productores de teoría y no así a los que buscan justificar tal o cual doctrina política o filosófica, como es costumbre en la sociedad boliviana.
En los textos presentados, por los etnólogos y economistas, debemos retener es el Tampu; lugar de circulación y de reciprocidad de bienes en el conjunto de la sociedad. También, merece resaltar la particularidad en el reparto del excedente y la existencia de relaciones sociales "particulares" que excluyen toda forma de moneda y de intercambio (trueque). ¿Cómo circulaban entonces los bienes? ¿Cuál es el verdadero sentido del Tampu y las Pirwas? ¿Cuál la lógica económica del modelo social del Ayllu? Nosotros pensamos que los verdaderos problemas están en estas preguntas, nuestro recorrido en el transcurso de este texto tratará de responder y abrir nuevas perspectivas para la investigación tanto en la economía política como en ciencias sociales.

Clastres Pierre; Recherches d’anthropologie politique, Pag 128

Engels F. L’origine de la famille, de la propriété et de l’Etat

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