RETORNO AL AYLLU: UNA MIRADA AYMARA A LA GLOBALIZACIÓN

Fernando Untoja Choque

Capitulo III: La Generalización del Ayllu

Introducción


El Ayllu se impone al campo político e imprime al Estado, como el resultado del movimiento de propiedad, llevando la marca del ancestro orgánico. Esta marca es la que da la naturaleza y el carácter del Estado Inka hasta el inicio del proceso colonial. El modelo del Ayllu, aparece como un espejo, en el cual cada comunidad concreta se esfuerza de re-encontrar su imagen, las huellas de su existencia pasada y presente buscando siempre el rigor de esta configuración. El Ayllu, como pre-formación del Estado Inka, lugar de invención de elementos esenciales de lo social, origen y devenir, es en su generalización la prueba de su evolución.
En la perspectiva de la generalización, el Ayllu es al mismo tiempo y por el movimiento mismo, el modelo unificador y el productor de la forma-Estado, basado sobre la posesión privada y la propiedad común, englobada por la propiedad colectiva. Este reconocimiento de paternidad está acompañado inevitablemente por juego simultáneo de lo propio. En la sociedad Inka, el poder no es la herencia o la dote de una cualquiera fracción de la colectividad. Este no está al centro, o más exactamente está excluido y se encuentra en la periferia de la comunidad. Está al medio de la soledad inmanente al Ayllu. Los intereses y las pasiones están limitados por la posesión privada y la comunidad.
En el Ayllu como organización social, no existe carencia (escasez), como tratan de hacer creer las corrientes etnológicas y la ciencia política. En efecto no hay carencia de palabra, pensamiento ni de bienes de consumo, la asociación habitual establecida entre la economía de despotismo y de esclavismo no tiene sentido.
En el Ayllu, todo parece estar dirigido por la rotación del poder, o la eliminación de "los poderes en el poder": eliminar, es conservarla como praxis política y ritual, impedir la trascendencia y la del Estado. El Ayllu conserva el Estado en la misma organización social. Es en este sentido, que el Estado, constituido sobre la base del Ayllu, parece ser prisionero de la sociedad. Esta última, limita el campo de acción del Estado, gracias a la estructura del espacio, de trabajo y de poder.
El Ayllu, en vez de trascender el Estado, crea órganos intermedios, para prevenir la reconstitución de cuerpos que buscarían autonomía y se arrogaría el derecho de representar el consenso de la comunidad. Es por éstos órganos intermedios, que una cierta planificación se impone sobre el territorio y descentralizando por intermedio de los tampu, impide la aparición del comercio y la moneda.
Hemos dicho que esto es la praxis, la forma más seria de la actividad política; ésta es la capacidad de transformar las relaciones entre los Ayllus, las Markas y las etnias. El Ayllu-Estado, no da ninguna señal en lo concerniente al Estado como autónomo y externo a la comunidad. A través del Ayllu se puede comprender que una sociedad que conjura la violencia de la propiedad y puede encontrar una situación atemperada, sin caer en la trampa de la apropiación privada de la tierra. La historia nos enseña que la dominación de lo privado en los diferentes aspectos de la vida social, es el generador de relaciones mercantiles, del fetichismo de la mercancía la acumulación y sus consecuencias.
En el Ayllu-Estado se acumula bienes, pero el destino de éstos no es más que las propias comunidades. Sería grosero y forzado sostener que el Estado desvía estos bienes para su provecho. J. Murra, respecto a este propósito observa la existencia de grandes depósitos de bienes del Estado sobre todo el territorio. No existiendo el comercio, sería curioso pensar que solo los burócratas utilicen los bienes depositados, engordando solo ellos y reduciendo a las comunidades al esclavismo. Los tampu no tenían ese objetivo y los cronistas y algunos etnólogos, aclaran que la mayor preocupación del Estado Inka era efectivamente la redistribución de los bienes, a través de los tampu para alimentar el país.
Insistiendo sobre la importancia de los tampu, un cronista, menciona la existencia de varios tampu sobre la costa ecuatoriana, donde aproximadamente 175 aventureros encontraron tejidos y vestidos en cantidad suficiente como "para mantener a los españoles por 3 o 4 ańos”. El Ayllu es el organizador social, tiene por meta asegurar materialmente y espiritualmente la existencia de las comunidades. Es en consecuencia perfectamente normal y lógico que la generalización del Ayllu, bajo forma de Estado, continúa a proseguir el mismo objetivo.
El Ayllu desde su génesis y en su generalización, instituye el trabajo bajo la forma de reciprocidad (¿es un acto natural o cultural?). El Ayllu instituye la economía como desafío a lo propio y la política como medio de acción para mantener el juego conflictual de la propiedad: común y posesión privada. Es únicamente sobre la relación de lo propio, que, el Ayllu-Estado conserva la estructura de organización del Ayllu.
Desde la estructuración del Ayllu original hasta el Ayllu-Estado, lo político, ideológico y económico es el producto de la dinámica de la violencia de propiedad... Y es a partir de ahí que la religión de los Inka o la ideología de la reciprocidad, aparece como un elemento interno de las relaciones de producción.
 Con M. Godelier, pensamos que esta ideología, puede convertirse en la base de de formas de explotación en la sociedad Inka, cuando la función de poder se convierte en propiedad privada como consecuencia de la alienación política. Es sobre este punto de la ideología, que Godelier tiene el "mérito" de expresar en términos claros, sin más preguntas: "Estamos aquí frente a una de las formas antiguas de sociedad de clases en la cual la base es todavía un conjunto de comunidades tribales. Pero en este contexto, nosotros vemos que la ideología religiosa no es solamente la superficie, el reflejo fantasmático (espectral) de las relaciones sociales. Ella constituye un elemento interno de la relación de producción, funciona como un componente interno de la relación económica-política de explotación de los campesinos por una aristocracia detentora de poderes del Estado ()".
Lo que se expresa aquí, son las comunidades encarnando este elemento interno, que no es una imposición exterior sino más bien el armazón invariante de la organización social. Godelier, prosiguiendo en su demostración agrega: "Esta creencia, en la eficacia natural del Inka (Godelier nada nos dice sobre la creencia de la comunidad antes de la conquista de los Inka y su aparición), creencia compartida, tanto por el campesinado dominado (en lugar de las comunidades tribales), como por la clase dominante constituía no solamente una ideología legitimando de hecho las relaciones de producción, sino también una parte de la armadura interna de esas relaciones de producción"().
¿Cómo esta armadura interna, puede ser tan engañosa para una clase dominante, de la cual saca beneficio para ella y para los dominados?


Murra J. La organización económica del Estado Inca Pág.238

Godelier M. Horizons, trajets marxistes en anthropologie 

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