LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO SOBRE NACIÓN Y NATURALEZA EN EL PERONISMO HISTÓRICO (1946 - 1955)

Ximena Agustina Carreras Doallo

5. 2. LA TIERRA PARA EL OCIO Y EL TURISMO

Durante el peronismo histórico se trata de avanzar en la construcción de la Nueva Argentina con el objetivo de lograr una identidad nacional que posibilite el sentimiento de pertenencia y nacionalismo para la integración de la mayoría de los habitantes. Es decir, identificación con el espacio nacional.

Para ello, desde la voz de Perón así como desde las distintas secretarias y ministerios del gobierno central se puso en marcha una política vinculada a destacar características representativas de cada provincia y territorio nacional. Los atractivos seleccionados en conjunto simbolizaban a la Nación como un todo, como unidad. Estos espacios, vinculados con bellezas naturales, fiestas tradicionales o religiosas, parques y reservas nacionales, posibilidades deportivas y recreativas además de obras arquitectónicas realizadas durante el gobierno peronista, generaban empatía, descubrimiento y la posibilidad real de acceso que hasta el momento amplios sectores sociales no había logrado.

De esta manera se propiciaba el conocimiento de la geografía nacional (conocer la patria es un deber) así como se proponía el turismo y el ocio, como contra-figuras del trabajo. Y a su vez se demostraba que no sólo era una cuestión de esparcimiento, conocimiento sino también de salud, ya que determinados climas en determinadas zonas del país generaban beneficios para mitigar enfermedades.

Es importante destacar que las provincias y territorios nacionales que exponían sus bellezas y propias riquezas naturales a los visitantes (argentinos y extranjeros) no todas poseían la suficiente infraestructura (hoteles, carreteras, hospitales, diques, represas, etc.) para cobijarlos. Sin embargo, desde los poderes Ejecutivo y Legislativo se trató de mitigar estas carencias. El objetivo debía cumplirse, la nación tenía una importante riqueza característica y reconocida en el mundo, la tierra fértil y el campo, los paisajes, así como la flora y la fauna, por lo tanto la nación podía también imaginarse desde allí y construirse discursivamente.

Para identificar en primer lugar las provincias y territorios es importante recordar la existencia de regiones en la nación. Así “toda regionalización es un modo de organizar diferencias identificadas en un territorio, y de inscribir modalidades de visualización y de narración de esas diferencias” , tal como explica Silvina Quintero. Para esta autora, las regiones arrasan por sobre las provincias “en la historia política y cultural argentina, las “regiones” se han concebido siempre como espacios alternativos a las divisiones provinciales, aún cuando la alusión a “la cuestión regional” metaforice de manera confusa los derechos consagrados por el sistema federal” .

Cierto es que se pueden distinguir ocho regiones geográficas bien diferenciadas: “Llanura pampeana”, “Llanura Chaqueña”, “Mesopotamia”, “Sierras Pampeanas”, “Noroeste”, “Cuyo” (o la variante “Andes Áridos”), “Meseta Patagónica” y “Andes Patagónicos” más el conjunto “Islas Oceánicas y Antártida Argentina”. Por otra parte, en la construcción del discurso regional se intentó la integración y unificación del país. Las ocho regiones más las Islas Oceánicas y la Antártica articuladas posibilitan la confección de “la figura del territorio estatal, metáfora probable de la integración de la sociedad nacional” .

El eje está dado por las cuestiones vinculadas a “geografías regionales” y el modo en que los primeros gobiernos peronistas ayudaron a encontrar una característica u atractivo en cada provincia o territorio nacional.

Lo interesante de este tema es que los espacios, las regiones y las provincias del país adquirieron una imagen característica que las representaba y a partir de esas “imágenes paisajísticas se pretende evocar en un hipotético espectador determinadas reacciones –el orgullo, la alegría, o la `frustración placentera´” .

En este sentido hay un conjunto de imágenes paisajísticas (que ya eran reconocidas desde mediados de la década del ´30) que “sintetizaban `la Argentina´” y se proponen como esenciales. Estas imágenes se vinculan a lo sublime y lo natural ligado a las bellezas nacionales. A partir de estas imágenes relacionadas además con lo saludable y lo relajante, así como con la idea de visitar un lugar al que no se podía acceder con anterioridad o se desconocía, se procuraba `despertar el deseo de conocer el país´” . Pero no sólo eso, además apreciarlo por sus bellezas, por la posibilidad de realizar los derechos recientemente adquiridos en el peronismo y descansar.

Con las reformas en los años `50 se consolidan las imágenes representativas del país para lograr la noción de unidad. Vale reflexionar sobre 1950 como año de quiebre dentro del discurso como se señaló en capítulos anteriores.

La construcción simbólica de la nación se logra con la presencia o concurrencia de sujetos habitantes en un territorio determinado con una determinada composición de ese espacio (fauna, flora y paisajes), con leyes que regulan y controlan esta convivencia.

La Naturaleza se consideraría desde lo que “se ha construido socialmente y servido de diferentes modos y [en] diferentes épocas, como instrumentos de autoridad, identidad y reto” . La naturaleza, es decir, el suelo así como los recursos que de él se pueden desprender, es un factor estratégico para las naciones y es lo que les otorga un rasgo de identidad junto al modo en que los hombres se vinculan entre sí y con ella. Las sociedades, a su vez, se definen territorialmente y su identidad social está, al menos en gran escala, atada a la filiación territorial.

Troncoso y Lois focalizan en el equilibrio regional en tanto y en cuanto cada región tiene o puede presentar al menos un atractivo y esta cuestión es la que permitiría, en la unión de cada una de las partes en un todo, la construcción de identidad nacional con valor y propia entidad.

El peronismo utiliza esta idea de atractivos por provincias, en el marco de la “Nueva Argentina”, para nombrar y generar identidades, construir la idea de nación y reformular el espacio nacional.

Toda esta cuestión puede entonces relacionarse con la noción de ciudadanía, es decir con el sujeto social que participa de ese ambiente privilegiado a través del turismo social. Se trata de un trabajador que pertenece a la Nación y porta sus valores. Claudia Troncoso y Carla Lois argumentan que “se buscó seducirlo con los paisajes para el disfrute de su tiempo libre y se pretendió también generarle el compromiso moral y patriótico de conocer la `diversidad geográfica´ del país” . En parte, lugares mejorados o gestionados por la gestión peronista y en parte como unión con las clases que estaban desposeídas con anterioridad y en esta posibilidad de viajar y disfrutar se encuentran cuidados, escuchados, con derechos.

Es importante recordar que el turismo tradicional en la Argentina data desde las últimas décadas del siglo XIX, destinado a grupos sociales del sector más acomodado, “en correlación con el proceso de organización nacional y la consolidación del modelo económico agro exportador” . También puede definirse como de elite y por el “propio lugar social, en el contexto de una sociedad atravesada por la inmigración masiva y tensada por los procesos de integración nacional” .

En esta línea, en febrero de 1954, Juan Domingo Perón señala, en relación a los recursos naturales en la “Feria de América”, que se realiza en Mendoza, que “los propietarios imprescriptibles e inalienables de los recursos naturales de las naciones son los pueblos. Para que ellos fuesen felices, particularmente en América, Dios nos otorgó todos los dones de la naturaleza. Nosotros tenemos todo lo que otros necesitan; y necesitamos para nuestro mejor bienestar lo que otros países tienen como patrimonio natural o como patrimonio del trabajo realizado por sus hijos” . Si se observa con atención, Perón focaliza en los países de América, no sólo en la Argentina y valoriza a la Providencia como se mostraba en otro capítulo. En este discurso habla además de la comunidad organizada, de los beneficios de la unión de los pueblos de América.

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