LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO SOBRE NACIÓN Y NATURALEZA EN EL PERONISMO HISTÓRICO (1946 - 1955)

Ximena Agustina Carreras Doallo

3. 3. EL PRIMER GOBIERNO PERONISTA (1946 - 1952). POLÍTICAS Y GESTOS

Entre octubre de 1945 y febrero de 1946, Perón hizo uso de sus habilidades comunicativas y encaró una campaña en todo el país que culminó con una elección sin fraude. Es interesante recordar que los partidos tradicionales no eligieron seguir a Perón y hasta el mismo Amadeo Sabattini, el líder del ala progresista del radicalismo, al que Perón llegó a ofrecerle la vice-presidencia en la fórmula encabezada por él, no aceptó acompañarlo.

Sostiene Torre que la Unión Democrática compuesta por estudiantes universitarios, asociaciones de profesionales y figuras de la intelectualidad “se lanzó a las calles y ocupó la prensa, impaciente por ver realizada en el país la victoria del anti-fascismo sobre los campo de batalla de mundo” . Desde su perspectiva, el viraje de Perón era “demasiado tardío para ser tomado en serio, su gestión estaba demasiado entreverada con la trayectoria neutralista y antiliberal del régimen del que era el verdadero jefe” . Esta oposición ofreció a José P. Tamborini y Enrique Mosca, provenientes del sector minoritario del radicalismo, el alverismo. A los miembros originales de 1942 –la UCR, el Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista- se sumó el Partido Comunista. Los partidos de la alianza presentarían listas separadas para los cargos electivos, pero todos apoyaban a la dupla presidenciable.

Tanto la propuesta laborista como la de la Unión Democrática “se dirigían a un país en el que la industrialización era un proceso ya irreversible y respondían al clima ideológico de la posguerra, con su énfasis en la intervención del Estado en la economía y la distribución más igualitaria de la riqueza” .

Las elecciones generales se convocaron para el 24 de febrero de 1946. “Con el rechazo de la entrega del poder a la Suprema Corte, el Ejército había ejercido una vez más, como en 1930 y en 1943, su capacidad de veto” .

Mientras que el triunfo de Perón en las elecciones de 1946 “reduce el `drama argentino´ a `partido de campeonato entre la justicia social y la injusticia social´ ”, según algunos autores , otros consideran que el factor determinante en el triunfo del candidato oficialista, que parecía ir por la continuidad, fue la declaración del decreto 33302 , acerca del aguinaldo . También se vislumbran entre la bibliografía consultada las opiniones que si bien el resultado fue claro, el triunfo de Perón no fue abrumador.

Así en los grandes conglomerados urbanos, el electorado obrero se volcó en masa a favor de Perón, al tiempo que la Unión Democrática obtuvo sus votos de las clases medias y altas. Uno de los partidos que menos favorecido resultó fue el socialismo, que no logró ingresar un legislador . En el norte del país, los obreros de los ingenios azucareros se decidieron por el partido Laborista, quienes en general se volcaban al socialismo. En las zonas rurales sucedió algo similar, ya que se sumaron las clientelas populares de los partidos tradicionales a la penetración peronista, especialmente los del Litoral. Distintos sectores de la nación se sintieron atraídos hacia el laborismo y especialmente hacia su líder.

Si bien es cierto que estos sujetos ciudadanos aceptan, avalan y se ligan al conjunto de ideas, a los sistemas de ideas que llega desde el aparato gubernamental y desde el propio Perón –así como de Eva Duarte-, podría considerarse que “el pueblo”, “los trabajadores” por lo menos en el primer gobierno, participan en esta construcción de un nuevo lenguaje común. Da la impresión que tanto Perón se apropia de discursos de grupos políticos previos sino que además de la voz y el modo de expresarse del pueblo. Lo que generaba empatía, aceptación y acuerdo. Además estos nuevos actores tienen representantes que en muchos de los casos “hablan” como ellos y refuerzan el código y podría generar cambios en la estructura superior. A modo de ejemplo, los diputados del peronismo se expresan con cierta simpleza en la Cámara, muy diferente a los registros de los diputados y senadores de corrientes más tradicionales. Estos nuevos actores consideran que tienen un líder que los representa y poseen cerca, así como a una mujer - María Eva Duarte de Perón - que hace de puente e intermediaria directa entre ellos y Perón.

Si bien es innegable la capacidad de “influencia” de Perón así como el apoderamiento de medios de comunicación, entre ellos radio-difusoras y periódicos, junto con la fuerte presencia de la Subsecretaría de Informaciones a cargo de Raúl Apold ; no es menos cierta la influencia positiva: posibilitó el acceso de sectores antes desplazados o marginales (de los discursos y de las políticas de gobierno) al desempeño de labores gubernamentales así como generaron un cambio en el registro discursivo y de representaciones . Para dar un ejemplo, los diputados, representantes de las provincias llevan al Congreso su forma de ver el mundo, de hacer demandas y proponer alternativas, marcadamente diferente de las costumbres que eran tradicionales en el recinto .

Volviendo al Ejecutivo, Perón tampoco actuó solo en su gobierno, y es mediante el discurso de la política social, este líder facilitó la confluencia de los sectores de la vieja clase obrera y los nuevos trabajadores industriales en un movimiento sindical y político de carácter nacional . Los dirigentes del primer gobierno peronista se orientaron hacia políticas de consolidación y expansión del Estado intervencionista. Ricardo Sidicaro señala que el programa era “continuar con la acción económica, social, cultural e institucional del régimen militar precedente, en el que habían participado muchos de los dirigentes de la nueva fuerza política” .

Si bien es cierto que el Estado benefactor , popular, dirigista, nacionalista y planificador trató de diseñar una Argentina que afianzara el desarrollo de la pequeña y mediana empresa industrial, ya en los ´50 alienta la Vuelta al Campo y apoya al crédito oficial a las agro- industrias y las actividades rurales y al cooperativismo agrario .

Entre los ingredientes del programa implementando en 1946 por el peronismo se destacan un incremento del gasto público, que brindó al Estado centralidad en la producción y en los servicios públicos mediante una política dirigida a las nacionalizaciones. También una más equitativa distribución del ingreso nacional y “el paulatino montaje de un régimen de incentivos que premió las actividades orientadas al mercado interno y desestimuló la producción hacia los mercados internacionales. Esta combinación de intervencionismo estatal, justicia social y sustitución de importaciones […] en la Argentina, caracterizada por un mercado de trabajo sin grandes bolsones de marginalidad social y por un movimiento sindical muy activo, [dio como resultado un] sesgo igualitarista más marcado que en otros países del área. Pero el papel protagónico del sector público en la acumulación de capital y el creciente énfasis en el mercado interno constituyeron, casi sin excepciones, el correlato regional al keynesianismo en boga en los países centrales de Occidente” .

Se expandió el mercado interno, mediante el incremento de los salarios nominales, que luego resultó una suba en los salarios reales. Se esparció la administración pública y las clases medias obtuvieron posibilidades reales de confort.

Perón eligió el desarrollo de la industria mediana para una distribución del ingreso progresiva, en lugar del proyecto industrialista para la defensa nacional que había propuesto el Ejército.

Respecto a los propietarios de campo y su miedo a la reforma agraria, que prometiera Perón en la campaña, quedó en el pasado. Además uno de ellos, perteneciente a la Sociedad Rural Argentina estuvo a cargo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Carlos Emery). El sector empresario industrial fue intervenido en su centro, la Unión Industrial Argentina, frente a la no colaboración de esta entidad con el gobierno. Los trabajadores de actividades de la economía urbana se fueron sindicalizando en forma creciente –entre un 50% y un 70%-, para obtener los beneficios y coberturas de las negociaciones colectivas.

La nacionalización de los servicios públicos fue parte de las promesas de campaña y articuló con la idea de la independencia económica así como el slogan de la bandera doctrinaria. Respecto de la estatización de todas las comunicaciones, se emite un mensaje desde el gobierno en que se puntualiza que “no se podía dejar en manos extranjeras un elemento tan importante para la defensa de la Nación” .

Es importante destacar la declaración de la independencia económica en 1947 y el izamiento de la bandera de la Nación “socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. Estos primeros años del movimiento en el gobierno mostraron cierta bonanza, pero después llegaron las malas cosechas y con ellas, la falta de divisas, la poca inversión extranjera y el aumento de enemigos, internos y externos. Además, el fin de la guerra no fue tan beneficioso como se esperaba para el país –se suponía que se podrían colocar las materias primas producidas en los países más perjudicados del enfrentamiento-. La Vuelta al Campo propició un beneficio para el sector agropecuario y disminuyó el desarrollo industrial que podría haber generado un cambio significativo en la historia nacional.

Noemí Girbal-Blacha observa que “el peronismo, a partir de 1950, revisa su política económica e incorpora un mayor número de prácticas liberales a ella [...] se acentúa progresivamente el crédito a favor del agro, a cuyos diferentes sectores nunca excluyó de sus beneficios [...] La introducción de modificaciones [...] que sin dudas son impuestas por las circunstancias por las que atraviesa la coyuntura nacional e internacional, obligan al Estado peronista a reacomodar su discurso oficial –cada vez más identificado con el del partido- corrigiéndose a sí mismo” . Paralelamente, Ricardo Sidicaro sostiene que la política de precios se modificó a partir de este año, “época en que se produjo una caída de los precios internacionales de los granos, por efecto de la política comercial estadounidense […] Ante esta situación, el gobierno peronista optó por pagar a los productores un nivel de precios mayor que el obtenido por el I. A. P. I.”

Frente a una importante huelga en 1951, se encarcela a los dirigentes rebeldes y se “llegó hasta la movilización militar de los trabajadores” . Además se registró la cima de la crisis entre 1951-1952, cuando el déficit del sector externo fue ampliado por dos sequías sucesivas. Se focalizó en la agricultura por sobre la industria, así como la iniciativa privada y el capital extranjero por sobre el crecimiento del sector público.

Observa Torre que “el objetivo era la creación de un orden capaz de armonizar las exigencias legítimas de los sectores sociales y de neutralizar los efectos desestabilizadores de las luchas de clases. […] el instrumento era la `Comunidad Organizada´, en la cual los diversos grupos de interés, previamente organizados, pudiesen dirimir sus diferencias con la supervisión del Estado. Este proyecto corporativista empezó a tomar forma en 1952 a través de pasos sucesivos”

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