LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO SOBRE NACIÓN Y NATURALEZA EN EL PERONISMO HISTÓRICO (1946 - 1955)

Ximena Agustina Carreras Doallo

CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES

Esta tesis intenta demostrar que la naturaleza es utilizada como uno de los argumentos en la construcción de la idea de nación durante el peronismo histórico, siguiendo una tradición que ese movimiento político no inventa.

Los sujetos se expresan mediante el uso del lenguaje. Viven en comunidad y utilizan la comunicación para interactuar y lograr consensos. En esta búsqueda hay conflictos y relaciones de poder ya que los individuos se ubican en la sociedad y establecen relaciones dispares con otros congéneres. Las palabras y las representaciones permiten espacios de unión y entendimiento. Ahora bien, para establecer dialogo con el otro y llegar a acuerdos se utiliza el discurso.

El Nosotros, los otros, el espacio y el tiempo son las cuestiones que deben establecerse para generar entendimiento entre sujetos. Definir el `yo´ y el `nosotros´ facilita la identidad y genera lazos de pertenencia. El distinguir `nuestros´ rasgos comunes o aquello que `nos une´ (que puede ser `nuestro´ espacio-territorio, `nuestras´ leyes y `nuestro´ pasado común, cultura, tradiciones y lenguaje) `nos hace´ distintos de un `otro´ (otros, con los que no se comparten estos tópicos).

Eso sí, aquello que `nos´ une, son representaciones e interpretaciones acerca del mundo y se corresponde con una ideología que aceptamos y transmitimos de generación en generación, modificando tal vez algunos rasgos pero no su “núcleo duro”, porque `creemos en ello´ y `nos identificamos´ con esto.

El espacio se establece como una construcción social-económica y cultural, administrado por el Estado. Este último es una entidad a la que los sujetos de una comunidad de `nosotros´ le delegan el poder mediante el cual se generan políticas, leyes y estrategias para utilizar, cuidar y usufructuar de `nuestro´ espacio para el “todos nosotros”. Así emerge la comprensión de un orden social en el que actúan sectores dominantes y de producción. En este espacio se dan lugar las relaciones intersectoriales.

En este marco, es posible una producción social del espacio, que se postula desde la acción y el discurso –como un tipo de acción-, un modelo social dominante en el que es importante el rol del Estado.

El espacio y la naturaleza en vínculo con el Estado, por las características que se vieron y analizaron, permiten construir el concepto de Nación y, en este acto, afianzar y formar el concepto de un `nosotros, los argentinos´. Fue el peronismo histórico el que avanzó en este punto y generó un sistema de pertenencias y una amalgama de creencias que de algún modo perduran hasta la actualidad.

La mirada sobre la naturaleza, es articulada por el Hombre, de acuerdo a su cultura e historia y la interpreta de acuerdo a las coordenadas temporales y espaciales. Se puede considerar a la naturaleza como social en el sentido que es el hombre el que la entiende y explica desde su pensamiento con otros hombres. Las leyes rectoras de la naturaleza son creadas por el sujeto en sociedad con el fin de conocerla, utilizarla y transformarla.

Paralelamente al Estado y sus instituciones se ubican las elites, que se alzan con agentes con poder que colaboran en la simbolización de una región. En esta lógica de negociación e imposición de poder simbólico, se registran cambios desiguales.

Si bien se destacan en el trabajo distintas formas de división de la nación (centro-periferia; Buenos Aires-interior; 3 áreas; provincias y territorios; etc.), que responden a distintas concepciones y teorías, se desprende que no hay una uniformidad u una homogeneización sino que el peronismo es el que a través del discurso ofrece las políticas y las prácticas para presentarla y representarla como una. Resulta así la Nueva Argentina.

La construcción simbólica de una nación se puede lograr a través de la interrelación entre sujetos, habitantes de un lugar con determinadas relaciones sociales establecidas; ese lugar, con un paisaje, flora y fauna determinadas, así como riquezas y recursos naturales, que posibilitan una relación con aquellos sujetos. Ese territorio entendido para el trabajo, visto como proveedor de materias primas; y para el ocio, como espacio de esparcimiento, descanso. Además, no se puede pasar por alto, un conglomerado de leyes y normas que organizan la vida en sociedad.

Estas variables en relación posibilitan un conjunto de rasgos que se los individuos se los apropian, los transforman en rasgos identitarios comunes a ese grupo al que pertenecen. Lógicamente algunos logran una posición diferencial respecto del resto por detentar poder o poseer recursos de la naturaleza o del medio, más allá de lo simbólico, pero eso no los convierte en pertenecientes a otra nación. Es importante rescatar la función del Estado como regulador. Es en este marco en que la Nueva Argentina del peronismo facilita el acceso a la masa trabajadora a la construcción de la identidad nacional. Lo logra mediante el discurso, políticas y reivindicaciones hasta ese momento impensadas. Vale recordar que no eran innovaciones o ingeniosas propuestas pero si lo fue la masiva invitación a participar y formar parte asi como la adhesión.

Juan Domingo Perón es quien se muestra terminante en sus afirmaciones: “Los problemas que afectan a los territorios nacionales serán por fin encarados de manera efectiva por el gobierno nacional.” Así sucede también con las provincias, primero las nombra y señala sus diferencias como valores y posteriormente se dedica a presentar a la Nueva Argentina como un conglomerado, una unidad. El peronismo clásico intenta, a pesar de las claras diferencias regionales, por los distintos desarrollos a lo largo y ancho del territorio, la unificación en esta Nueva (Nación) Argentina.

También en el peronismo histórico, la nación implica homogeneidad de la estructura y la superestructura sociales dado que se trata de una unidad de sujetos, territorio, leyes, economía, lengua y cultura. El concepto de nación está íntimamente relacionado con la soberanía. Pero como se observó la búsqueda y la pretensión de peronismo histórico fue ofrecer la nación –así como derechos y beneficios a los que no había podido acceder con anterioridad- a estos nuevos sujetos sociales, unirlos bajo la bandera de la Nueva Argentina, conducidos por un líder que se mostraba como uno más del nosotros. La naturaleza frondosa, diversa y vasta fue una clave utilizada en el discurso para convocar y convencer: ayudo a construir la identidad propia.

Con la concepción del Estado-nación como unidad, la cuestión de la economía y el desarrollo del capitalismo, se acercan. Se visualiza entonces el Estado moderno con un marco jurídico y regulador, que administra y monopoliza la violencia legitima y funciona de control, respecto del mercado, como el espacio en que se realizan los intercambios y se comercializa. En la Modernidad es el Estado el que genera y ofrece un complejo sistema de mediaciones para articular la sociedad como un todo homogéneo.

Juan Domingo Perón se desenvolvió y logró interactuar con un lenguaje que convocó a unos y les otorgó sentimiento de pertenencia a otros. Una de sus estrategias fue la de pensar a la nación, como resultante de la revolución que lo llevó al poder.

Es interesante recuperar la explicación de Ernesto Laclau que sostiene que en Latinoamérica, se pueden rastrear en la primera mitad del siglo XX, los movimientos populistas de Estado, que “intentaban reforzar el rol del Estado central en oposición a las oligarquías terratenientes” . Si el peronismo trató de diferenciarse de esos grupos y lograr el apoyo de sectores de medios y bajos: ¿acaso no es `lógico´ el organizar la idea de Nación a través de la Naturaleza y proponer una expropiación de tierras? ¿no es `razonable´ focalizar en la posible entrega de la tierra al que la trabaja y en la idea de una reforma agraria? En particular si se tiene en cuenta que los grupos de tradición terrateniente en el país eran propietarios de enormes extensiones de tierras, estaban en destacadas posiciones de poder en los gobiernos y, hasta en ocasiones eran actores formadores de precios en el mercado.

Por otra parte, para construir la imagen de la Nueva Argentina se necesitaban representaciones que reflejaran pureza, dignidad, progreso, avance y desarrollo. El concepto de trabajo, como una variable vinculada al hombre y su accionar y la noción de pureza sólo podía otorgársela la madre naturaleza, que presenta un propio orden, brinda belleza y entrega dones diferentes a lo largo de todo el país –recursos naturales, minerales, etc.-. Así como su vinculación con el lejano pasado fundador, el del origen de la Argentina como nación.

En relación al tiempo, este movimiento populista, con rasgos paternalistas, con un líder enunciador, que llamaba la atención y convencía desde el discurso y la retórica, elegía la comparación con el pasado, porque allí se vislumbraba la diferencia, el crecimiento y la marcada integración de amplios sectores de poder adquisitivo bajo y medio que, hasta ese momento no se habían sentido interpelados, escuchados y protegidos. Además, este caudillo puede señalar a los que tuvieron posibilidades de cambiar en ese pasado los órdenes sociales y no lo hicieron. Esta posibilidad de ver y nombrar, lo convierte en un personaje peculiar en el periodo de postguerras y con una Argentina que se había beneficiado de esa situación mundial.

Por tanto se trata de un líder carismático frente a una masa -de múltiples receptores en constante evaluación, ya que no son agentes pasivos-, entre los que se establece un intercambio en el espacio público. Se trata de un discurso político, en que el enunciador pretende persuadir.

Perón logró un estado de bienestar, en el que se privilegió beneficiar a amplios grupos sociales de bajos recursos, mediante las políticas de ayuda social –en relación a salud, educación, vivienda- y dentro de estas últimas postuló decálogos y derechos para la ancianidad y los niños.

Perón definió en el cierre del Primer Congreso Nacional de Filosofía en Mendoza en 1949, “Lo que nuestra filosofía intenta restablecer al emplear el término armonía es, cabalmente, el sentido de plenitud de la existencia. Al principio hegeliano de realización del yo en el nosotros, apuntamos la necesidad de que ese `nosotros´ se realice y perfeccione por el `yo´”.

Este líder fue elegido por voto popular y logró dialogar con distintos sectores productivos y de poder y generar acuerdos. Es innegable que este orador se abrevó de voz y construcciones que lo anteceden –el radicalismo, el Movimiento de la Renovación, el FORJA, las nociones traídas del Ejército- pero les dio nuevo contenido y sustancia. Es importante también tener presente el contexto de postguerras mundiales.

El modo de expresarse y la expresión de las propias decisiones de Perón y su nombrar su acción de gobierno generaban empatía y cierta aceptación. Además los nuevos actores sociales que aparecen en escena tienen representantes –diputados y senadores- que “hablan” como ellos, reforzando el código y generando cambios por el uso en la estructura superior. Los diputados del peronismo se expresaban con cierta simpleza, muy diferente a los registros de los diputados y senadores de corrientes más tradicionales.

Son relevantes tanto la declaración de la independencia económica en 1947 y el izamiento de la bandera de la Nación “socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana” como los cambios que se incluyen en la nueva Constitución –Constitución Justicialista- y la “innovación” con los Planes Quinquenales por las planificaciones en la acción estatal.

Más aún, la Constitución Nacional sancionada en 1949, en el Capítulo IV, acerca de “La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica”, en el Art. 40 señala que: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias”. Es interesante esta cita del artículo porque demuestra parte en la normativa que se pone en vigencia y la importancia de la naturaleza para este gobierno.

Como se había señalado, los discursos del presidente cambian el tono luego de 1950: aparece muy claramente el uso de “antes (del movimiento)” y “ahora (con un nosotros inclusivo)”, como demostración tangible de la diferencia con los otros -anteriores- gobiernos. El pueblo, los descamisados, los trabajadores están en la base de la idea de unidad nacional. A partir de este momento, los discursos del primer mandatario se asientan más sobre la doctrina y sobre el partido peronista. Además, Perón asegura una unión con América del sur y hace hincapié en la conformación del ABC (el pacto entre Argentina, Brasil y Chile).

Tanto el estudio exhaustivo del atlas “La Nación Libre, Justa y Soberana”, editado en 1950, en ocasión de la advocación del General José de San Martín, como el estudio sobre el turismo social, tratan de aportar ejemplificaciones al supuesto que se presenta como hipótesis de trabajo.

Este atlas, es explicativo y comparativo, expone las realizaciones, los planes y proyectos que se plantea el peronismo. Combina dibujos y textos, utiliza referencias a frases de Juan D. Perón y de Eva Duarte de Perón, se explica también a partir de cifras oficiales en confrontación con los datos de años anteriores. “La Nación libre, justa…” ayuda a conformar un país con un perfil único e inigualable. Es destacable que se presenta en la primera parte del atlas a la nación con potenciales focos de desarrollo e industria, es decir como una estructura, un conjunto organizado con partes integrantes que tienen propias funciones. Pero en la segunda parte, se hace de desglose de estilo geografía política, provincia por provincia. Pierde así fuerza la idea de regiones como integrantes de la Nación.

Así como La Nación libre, justa y soberana, Visión de Argentina también es editado en 1950 y resume las propuestas del peronismo histórico para el turismo social, se consolida la idea de que la Argentina es naturalmente bella, que está compuesta por una masa trabajadora, que se encuentra en pleno crecimiento y que tiene presente su pasado (ya que se incluyen entre las ilustraciones a gauchos y aborígenes). En ambas publicaciones lo propio, lo autóctono de la Nación Argentina es la naturaleza con su propia lógica, con su vigor así como con sus lugares pintorescos, su flora, su fauna y sus recursos con carácter de variados y exuberantes. Por otra parte la idea de nación, de esta Nueva Argentina se consolida además alrededor de las figuras de Perón y Eva Duarte, como conductores, guías e interpretes de esta pluralidad de imágenes y signos relacionados con la naturaleza.

También es importante señalar que la cuestión del turismo social económico no es una invención de este movimiento, ni tampoco es una re-elaboración de gobiernos anteriores en el país. Se halla muy vinculado a los modelos totalitaristas europeos, para organizar el espacio del ocio de las masas. Más allá de esta cuestión, no menos relevante, Mar del Plata, Córdoba, los parques nacionales Nahuel Huapi y las Cataratas del Iguazú, así como Mendoza se transforman en centros turísticos o abiertos al turismo masivo. Además aparecen las excursiones a Ezeiza, la Ciudad de los niños o la Fundación Eva Perón, como valores del movimiento, entre otros destinos.

Durante el peronismo se trató de mostrar que los primeros gobiernos peronistas ayudaron a encontrar una característica u atractivo en cada provincia o territorio nacional. Lo interesante de este tema es que los espacios, las regiones y las provincias del país adquirieron una imagen característica que las representaba y generaba reacciones de placer, relajo, descanso, salud, alegría, inmensidad, orgullo, etc. El peronismo con sus planes, propuestas de acción quiere mostrarlos, darlos a conocer, presentarlos y ponerlos al servicio de todos.

En este sentido hay un conjunto de imágenes paisajísticas (ya reconocidas desde mediados de la década del ´30) que unificaban y sintetizaban la idea de Nación Argentina. Y se procuraba "despertar el deseo de conocer el país". Pero no sólo eso, además apreciarlo por sus bellezas, por la posibilidad de realizar los derechos vacacionales y descansar. Se puede establecer aquí una interesante relación entre ética y estética: en donde la salud y el descanso como derechos adquiridos –después del trabajo realizado- y con posibilidad de estar y ver las obras y realizaciones del gobierno, junto con la belleza del paisaje y lo sublime, son dos caras de una misma moneda. Esa unidad que creemos que el peronismo logra.

El peronismo usa, crea y se abreva de las representaciones sobre la naturaleza nacional, en toda su inmensidad y magnitud y otorga un nuevo sentido a la nación. Este movimiento denomina y nombra y al hacerlo, materializa una nueva unidad y genera una identidad colectiva en la que los sujetos, las y los ciudadanos se “sienten” integrantes reales, se aprecian como actores.

Por un lado las Cataratas, los Andes nevados, por otro las enormes plantaciones de maíz o trigo trabajado, las vides para cosechar dan muestra de la naturaleza frondosa y aparentemente sin fin y la mano del trabajador. Las diferencias propias de la naturaleza –fauna y flora exuberantes, paisajes, ríos y lagunas, espacios geográficos nacionales diversos y vastos- pero también su armonía en el conjunto y su belleza “reflejan” la complejidad de la nación argentina y entregan otra imagen más a la noción de “comunidad organizada” que propone el peronismo. Además estas representaciones sostienen y refuerzan el valor de los recursos naturales y las diferentes perspectivas que se construyen relacionadas con una visión de la Argentina rica en recursos y de ciudadanos activos y trabajadores.

Las relaciones y los cambios en el tiempo entre las representaciones de la Naturaleza con el Estado y la Nación en interacción con la configuración de los sujetos, materializan el vínculo y consolidan el modelo peronista, pleno en metáforas e imágenes.

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