MANUAL BÁSICO PARA AGENTES DE DESARROLLO LOCAL Y OTROS ACTORES

Arizaldo Carvajal Burbano

2. DESARROLLO, CULTURA, ECONOMÍA, MEDIO AMBIENTE Y GÉNERO

En el marco del desarrollo local es importante mirar la relación del desarrollo con la cultura, la economía, el medio ambiente y género (entre otros temas).

2.1. DESARROLLO Y CULTURA

"La "cultura", con todas las ambigüedades que encierra este término, constituye en la actualidad el centro de los debates sobre el desarrollo". Alfredo Valladao, "Capital social y poder"

"Un desarrollo disociado de su contexto humano-cultural, es un desarrollo vacío, un desarrollo falaz e incompleto, un desarrollo sin alma". UNESCO. Informe 1998 Comisión Mundial de "Cultura y Desarrollo"

El tratamiento teórico y empírico del fenómeno del desarrollo ha privilegiado los aspectos técnicos y económicos de esta problemática. Son pocos los enfoques que toman en consideración la dimensión cultural de la misma. Y es importante la discusión sobre desarrollo y cultura, desarrollo en la diversidad cultural, desarrollo con identidad cultural.

La cultura no es un factor instrumental para el desarrollo, sino una dimensión que en cierta medida orienta el tipo de desarrollo y lo potencializa. En palabras de Claxton (1994:7), "los planificadores del desarrollo han de tener un conocimiento cabal de su sociedad y su cultura, no sólo para estar seguros de que sus políticas económicas responden a las aspiraciones y necesidades de las comunidades interesadas, sino también para ser capaces de aprovechar, con miras a la ejecución exitosa de dichas políticas, esa fuerza dinámica que constituye la identidad de un pueblo y que es el elemento estratégico de cualquier cultura".

SOBRE EL CONCEPTO DE CULTURA

En la concepción antropológica de cultura se presentan diversas perspectivas: como conjunto de tradiciones, mitos, artesanías, folklor (Tylor); la visión funcionalista de Malinowski, como resultado de satisfacciones primarias del ser humano, como sistema adaptativo; Lévi-Strauss y el estructuralismo, presentando un "modelo cultural universal", una estructura de comunicación, un sistema simbólico. La cuarta corresponde a la semiótica, esto es, ver la cultura como lenguaje, gramática, como estructura de comunicación (Chomski). Kottak (1997), expresa que la idea de cultura ha sido fundamental desde hace mucho tiempo para la antropología. Al preguntarse ¿Qué es la cultura?, presenta diversos rasgos de la misma:

• la cultura es aprendida

• la cultura es simbólica

• la cultura somete a la naturaleza

• la cultura es general y específica

• la cultura lo abarca todo

• la cultura es compartida

• la cultura está pautada

• la gente utiliza creativamente la cultura

• la cultura es adaptante y mal-adaptante

Guerrero (2002) caracteriza la cultura como "construcción social", esto es, producto de acciones sociales concretas generada por actores sociales concretos y en procesos históricos específicos. Implica que ésta sólo puede ser creada con y junto a los "otros" y para los otros, en relación dialógica. Así "la cultura constituye un acto supremo de alteridad, que hace posible el encuentro dialogal de los seres humanos para ir estructurando un sentido colectivo de su ser y estar en el mundo y la vida" (Guerrero, 2002:51). Es interesante la concepción que hace Geertz sobre cultura, como un sistema ordenado de significaciones y de símbolos en cuyos términos tiene lugar la integración social. Es el marco de las creencias, de los símbolos expresivos y de los valores en virtud de los cuales los individuos definen su mundo, expresan sus sentimientos e ideas y emiten sus juicios. En otras palabras, cultura es "la urdimbre de significaciones atendiendo a las cuales los seres humanos interpretan su experiencia y orientan su acción". Desde esta propuesta la cultura considera a la acción social en referencia al significado que tiene para quienes son sus ejecutores (Geertz, 1990:133). Según García Canclini, "la cultura designa, en la actual perspectiva, la dimensión simbólica presente en todas las prácticas de todos los hombres, con lo cual a la vez que se afirma su imbricación en lo económico y social se crea la posibilidad analítica de distinguirla". De ahí que los estudios de la cultura se refieran tanto a los "bienes simbólicos" como a la "cultura cotidiana", donde se expresan las interacciones sociales. Llama la atención sobre la existencia de rasgos culturales pertenecientes a diferentes momentos de las diversas culturas, que constituyen un escenario en el cual conviven elementos tradicionales con elementos modernos, conformando las llamadas "culturas híbridas" (1990:45). Desde una perspectiva "institucional", la UNESCO define la cultura como "el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social. Engloba no sólo las artes y las letras, sino también los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias" (citado en Claxton, 1994:6). En otras palabras, "la cultura es manera de vivir juntos (…) moldea nuestro pensamiento, nuestra imagen y nuestro comportamiento". La cultura engloba valores, percepciones, imágenes, formas de expresión y de comunicación, y muchísimos otros aspectos que definen la identidad de las personas y de las naciones. Esta amplia definición -que contiene aspectos antropológicos del término- le sirve de marco a la idea de la dimensión cultural del desarrollo.

En este estudio la cultura se enfoca fundamentalmente desde las perspectivas simbólica y semiótica, ya que el ser humano produce sentido, y necesita sentido simbólico. Y el desarrollo y las identidades están asociados a las gramáticas, a mundos de representación y de acción.

ACERCA DE LA IDENTIDAD

En los procesos de desarrollo local continuamente se hace referencia a la identidad, a un desarrollo con identidad cultural, muchas veces sin detenerse a explicar o explicitar el sentido que se le da al término, que, como veremos, destaca por su complejidad. Para sociólogos como Castells o Guiddens la identidad es fuente de sentido y experiencia para la gente; identidades construidas por los propios actores. Por identidad, en lo referente a los actores sociales, entiendo el proceso de construcción del sentido atendiendo a un atributo cultural, o un conjunto relacionado de atributos culturales, al que se da prioridad sobre el resto de las fuentes de sentido. Para un individuo determinado o un actor colectivo puede haber una pluralidad de identidades. No obstante tal pluralidad es una fuente de tensión y contradicción tanto en la representación de uno mismo como en la acción social. (...) Lo esencial es cómo, desde qué, por quién y para qué. La construcción de identidades utiliza materiales de la historia, la geografía, la biología, las instituciones productivas y reproductivas, la memoria colectiva y las fantasías personales, los aparatos de poder y las revelaciones religiosas (Castells, 1998: 28-29). Su hipótesis es que quien construye la identidad colectiva, y para qué, determina en buena medida su contenido simbólico y su sentido para quienes se identifican con ella o se colocan fuera de ella. Añade que la construcción social de la identidad siempre tiene lugar en un contexto marcado por las relaciones de poder. De ahí que distinga tres formas y orígenes de la construcción de la identidad: -Identidad legitimadora: introducida por las instituciones dominantes de la sociedad para extender y racionalizar su dominación frente a los actores sociales. -Identidad de resistencia: generada por aquellos actores que se encuentran en posiciones/condiciones devaluadas o estigmatizadas por la lógica de la dominación, por lo que construyen trincheras de resistencia y supervivencia basándose en principios diferentes u opuestos a los que impregnan las instituciones de la sociedad. -Identidad proyecto: cuando los actores sociales, basándose en los materiales culturales de que disponen, construyen una nueva identidad que redefine su posición en la sociedad y, al hacerlo, buscan la transformación de toda la estructura social. (Ibid, pp. 30-32). El análisis del poder es una clave complementaria importante en el estudio de la identidad. Algunos estudios sobre la identidad en América Latina llaman la atención sobre los "discursos públicos de identidad", que frecuentemente quieren hacernos creer que existe una y sólo una versión de la verdadera identidad. Estas versiones públicas de la identidad se construyen normalmente sobre la base de los intereses y visiones del mundo de algunas clases o grupos dominantes de la sociedad. La construcción de identidad cultural "no es un proceso monolítico y autónomo de la esfera pública que ocurre con total independencia de la pluralidad de modos de vida, diversidad de prácticas sociales y múltiples divisiones que existen en la sociedad". Por eso puede afirmarse -añade Larraín- que el proceso discursivo de construcción de la identidad cultural es siempre un proceso de carácter altamente selectivo y excluyente, en el sentido que elige algunos rasgos considerados fundamentales y deja fuera a muchos otros. La diversidad es cuidadosamente escondida detrás de una supuesta uniformidad; sólo algunos rasgos, símbolos y experiencias grupales se toman en cuenta y otros son excluidos (Larraín, 1996:209-210). Así, "toda cultura tiene un doble aspecto: por una parte están los significados presentes en las expresiones más articuladas de la esfera pública, por otra, están los significados sostenidos o sedimentados en los modos de vida concretos de la gente (Ibid, p.215). De ahí la importancia de mirar el significado que tiene el desarrollo para sus actores, y cómo construyen sus identidades. Un aspecto importante que señala Castells es que las identidades se convierten en tales sólo si los actores sociales las interiorizan y construyen su sentido (definido como la identificación simbólica que realiza un actor social del objetivo de su acción) en torno a esta interiorización. La constitución de identidad social se produce hoy en un contexto de relaciones mutuas de alcance global y de recíprocas dependencias. Y donde hay una re-afirmación de la identidad local.

CULTURA Y CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDADES

Denis Goulet (1999), retoma la discusión sobre la relación entre cultura y tradición en el desarrollo. Expresa que los pobres han pensado siempre y en todas partes que el progreso económico en su sociedad beneficia generalmente a los demás y les deja más vulnerables que antes frente a fuerzas que no pueden controlar. Estas fuerzas amenazan la supervivencia misma de su cultura y sus tradiciones. Como los expertos en desarrollo empiezan a reconocer tardíamente estas trágicas consecuencias, admiten ya que para que se dé un auténtico desarrollo es necesario que no se destruyan temerariamente los valores y las culturas tradicionales (p.133).

¿Cómo puede una comunidad humana conservar los valores esenciales a su identidad e integridad cultural mientras se van cambiando las condiciones sociales para mejorar la calidad de vida del pueblo? Los sistemas de valores tradicionales y las culturas indígenas no son depósitos inertes de sabiduría o de ritos, sino realidades vitales que cambian con el tiempo y siguen aportando identidad y sentido a los pueblos conscientes de sí mismos como actores en un período histórico de cambio. Toda sociedad formula una estrategia para su supervivencia, para su acceso a los recursos y para interpretar la información que tiene a su alcance. Esta estrategia abarca muchos valores, algunos de los cuáles subyacen en la médula de la identidad de una comunidad, mientras que otros en los bordes de este núcleo forman ondas en círculos cada vez más amplios que se van alejando del centro. Sin embargo, todos estos valores forman parte de un conjunto hecho según un modelo que posee unidad y sentido. (p.133).

Agrega que la racionalidad no es sinónimo ni coincide con tecnología moderna o método científico. Muchas actitudes que los modernos juzgan irracionales, supersticiosas o acríticas, cuando se las comprende realmente en su verdadero contexto, son plenamente racionales. Cada sociedad tiene un sentido de la realidad basada en su capacidad de procesar la información y su acceso efectivo a los recursos. Los procesos de modernización y desarrollo, a través de un creciente conocimiento y dominio sobre los recursos, introducen dramáticamente nuevas posibilidades en ambos campos. Sin embargo, más importante que la velocidad a la que chocan las fuerzas o imágenes modernas con las culturas tradicionales, son las estructuras y contextos sociales en los que se proponen o imponen los cambios.

Goulet señala que para poder sobrevivir, los valores tradicionales tienen que mostrar que son útiles para cada nueva generación. Demuestran que son útiles si pueden dar sentido a la vida de la gente, si guían sus acciones en el ambiente y las circunstancias del momento presente y aportan criterios para aceptar o rechazar las influencias exteriores que pesan sobre ellos. Las viejas tradiciones no se reciben acríticamente, al contrario, cada nueva generación descubre sus propias razones para ratificar lo que sus antepasados tenían por válido (p.134).

Invocar conceptos como el de valores "indígenas" y "nativos" suscita muchas cuestiones. ¿Quiénes son los portadores auténticos de esos valores: los ocupantes originales de un territorio o los que han llegado más tarde que, de forma deliberada o por accidentes de la historia, pueden haber anclado sus lealtades en un terreno cultural que no era originalmente suyo? Más aún, en la mayoría de las comunidades culturales han existido siempre divisiones de clases y de status, cada una de las cuáles poseía sus sistemas preferidos de significados y de valores normativos. ¿Cómo, entonces, podrán decidir los agentes del cambio cuáles son los valores nativos o indígenas que hay que aprobar o condenar? Y ¿cuál es el juicio que uno pude aceptar cuando la historia ha producido múltiples estratos de valores que se mezclan constantemente con valores o indígenas para formar híbridos varios? Y ¿en qué medida lo son las prácticas tradicionales? (p.134).

El autor expresa que hablar de identidad cultural da origen a otra cuestión inquietante. ¿En qué fundamento descansa la identidad?: ¿en la historia personal de cada uno, en lo accidental del nacimiento, en la posesión de rasgos especiales étnicos o culturales, una libre decisión política o en el sentido de parentesco profesional con alguna organización de trabajadores? "La mayoría de la gente tiene identidades que se solapan, cada una de las cuales es parcial y ninguna de ellas puede reclamar una lealtad absoluta. Además, dado que las identidades sociales no son ni estáticas ni permanentes, cambian a veces por decisiones nuevas que se toman o por dificultades nuevas que surgen" (p.135).

Es difícil identificar con precisión –señala- cuáles son los valores que constituyen el núcleo central de las innumerables tradiciones, costumbres y modos de vida que se encuentran en este planeta. Sin embargo, pese a esta complejidad, la mayoría de los grupos humanos son conscientes de pertenecer a una comunidad cultural identificable y se ven a sí mismos como portadores de valores esenciales para la identidad de esa comunidad. Y lo que es más importante, en general las comunidades contemplan modelos de comportamiento asociados con la modernidad como una amenaza a su esquema de valores. "En consecuencia, es importante examinar cómo el desarrollo en sus múltiples facetas afectan a las tradiciones y, a su vez, cómo estas tradiciones y valores dan forma a nuestra comprensión del desarrollo mismo".

El término "cultura", tal como lo emplea el autor, indica "la suma viviente de significados, normas, hábitos y objetos que dan identidad a alguien como miembro de una comunidad visible que tiene su propio modo de relacionarse con el medio ambiente, de identificar a los miembros y a los extraños y de decidir qué valores son (o no son) importantes para ella" (p.35).

Debe quedar claro que hay que concebir la cultura y la identidad cultural como algo dinámico, en continua transformación y creación, con componentes plurales y diversos (y no como algo pre-definido, fijo, estático, ya consolidado). Esto es importante tenerlo en cuenta al establecer la relación entre desarrollo e identidad, ya que el desarrollo -también como proceso dinámico- implica replanteamientos y, muchas veces, construcción de nuevas identidades. DESARROLLO Y CULTURA

"... de allí que nuestro primer y desesperado esfuerzo ha de ser el de encontrarnos con nosotros mismos y convencernos, además, de que el mejor desarrollo al que podemos aspirar será el desarrollo de países y culturas capaces de ser coherentes consigo mismas". Manfred Max-Neef et al, Desarrollo a Escala Humana

La relación desarrollo-cultura, modernización e identidad cultural, es un debate significativo para el desarrollo local, y no sólo en el plano teórico, sino en el práctico, ya que muchos proyectos o acciones de desarrollo tienen que ver con las culturas locales. Hemos analizado la relación existente entre cultura y desarrollo. No se quiere presentar un "determinismo cultural", sino llamar la atención sobre la importancia de la cultura en los programas o proyectos de desarrollo.

Como se expresaba, la cultura no es un factor instrumental para el desarrollo, sino una dimensión que en cierta medida orienta el tipo de desarrollo y lo potencializa.

"El fracaso relativo de las políticas de ayuda desde hace ya tres décadas y la intensificación de las dinámicas de exclusión social relacionadas con el proceso de globalización hicieron surgir la necesidad de tomar en cuenta los factores culturales como "nodos" esenciales de todo proyecto de desarrollo" (Valladao, 2000:151). Kliksberg (2000) señala que "capital social y cultura pueden ser palancas formidables de desarrollo si se crean las condiciones adecuadas. Su desconocimiento o destrucción, por el contrario, pueden crear obstáculos enormes en el camino hacia el desarrollo". Añade:

En la lucha contra la pobreza, la cultura aparece como un elemento clave (…) Los grupos desfavorecidos tiene valores que les dan identidad (…) La cultura es, así mismo, un factor decisivo de cohesión social. En ella las personas pueden reconocerse mutuamente, cultivarse, crecer en conjunto y desarrollar la autoestima colectiva. Como señala al respecto Stiglitz (octubre de 1998), preservar los valores culturales tiene gran importancia para el desarrollo, por cuanto sirven como una fuerza cohesiva en una época en que muchas otras se están debilitando (Kliksberg, 2000:34).

José Luis Sampedro expresa que frecuentemente se llega a pensar "que la cultura debe ser una dimensión del desarrollo cuando es en rigor al revés: cada estilo colectivo de vivir (cultura) cuenta al desarrollo económico como una de sus dimensiones, entre otras" (Citado en León, 1996:265). Esto es importante volverlo a resaltar: cada cultura, en forma autónoma, debe decidir el tipo o modelo de desarrollo a impulsar; y no, como es común, seguir un modelo de desarrollo impuesto, que para "legitimarse" -y no fracasar- tiene en "cuenta" la dimensión cultural.

Como veíamos, el desarrollo local se puede considerar como un modelo alternativo de desarrollo. Hay que anotar que muchas localidades, organizaciones e instituciones de Colombia y de América Latina (y otros países) "están enfrentadas al reto del desarrollo local como una de las opciones estratégicas de nuestro tiempo" y "el desarrollo local aparece como una nueva forma de mirar y de actuar desde el territorio en este nuevo contexto de globalización. Desde este punto de vista el desafío para las sociedades locales está planteado en términos de insertarse en forma competitiva en lo global, capitalizando al máximo sus capacidades locales y regionales a través de las estrategias de los diferentes actores en juego" (CLAEH, 2002:7).

La cuestión es cómo intentar un camino de un desarrollo con identidad cultural. Hay que apuntar al llamado desarrollo integral, que tiene en cuenta tanto las dimensiones económicas como las sociales, políticas, culturales y ecológicas del mismo -la cultura en un sentido antropológico comprende todas estas dimensiones, y, en cierta medida, la cultura es un ámbito "transversal" que abarca todos los aspectos del desarrollo-. Muchos "estrategas de desarrollo" aún igualan desarrollo con crecimiento económico eficiente. Ya Keynes, al final de sus días, reconoció el valor puramente instrumental de la economía. El "desarrollo económico" es valioso sólo en la medida que crea posibilidades para el "desarrollo humano".

Philip Kottak (2000:119) distingue varios niveles de cultura en el desarrollo: El primer nivel de cultura relevante para el desarrollo es el nivel local. Un segundo nivel es la cultura nacional, que consiste en las tradiciones, políticas, objetivos, recursos y procedimientos característicos de cada nación; a nivel nacional, los grupos de interés compiten por obtener ventajas y los intereses creados se oponen a los cambios amenazadores. El tercer nivel es el de la cultura de los planificadores, la cual genera una subcultura que hasta cierto punto anula, o se salta, las diferencias nacionales, étnicas o individuales. Kottak, en un estudio sobre decenas de proyectos de desarrollo, concluye que los proyectos exitosos respetaban los patrones de cultura local o, al menos, no se oponían a ellos. Estos proyectos, bien tenían un diseño social apropiado desde el principio, o bien lo desarrollaron a medida que el proyecto se ponía en marcha y avanzaba. Muchos de los proyectos exitosos incorporaban prácticas culturales y estructuras sociales propias. Para demostrar a los planificadores el valor de la dimensión cultural, puede tener importancia la discusión sobre los proyectos fracasados debido a que no tuvieron en cuenta la cultura local (Kottak, 2000:106-109). En verdad son muchas las incompatibilidades en proyectos que han surgido de una inadecuada atención a las condiciones socioculturales existentes.

Un economista puede afirmar que todos estos problemas brotaron de análisis económicos erróneos, más que por la falta de perspectiva cultural. Sin embargo, dicha afirmación surge desde una visión no antropológica de la economía, en tanto que esfera separada, más que parte del sistema cultural local (Kottak, 2000:110).

Para que los proyectos sean culturalmente compatibles se necesitan ciertas condiciones en relación a su diseño, recursos, beneficios. En otras palabras, cuando:

• se siguen beneficios económicos y sociales • se aprovechan los recursos existentes y las organizaciones tradicionales • se remiten a objetivos para el cambio percibidos localmente • se tienen diseños adecuados y flexibles, para su puesta en marcha y ejecución.

Cualquier esquema de trabajo que incorpore la dimensión cultural en el "desarrollo económico" debe incluir lo siguiente:

1. Los planificadores deberían recurrir a conocimientos comparados de las distintas culturas implicadas, así como a la participación de expertos sociales en la planificación, la ejecución y la evaluación de cada proyecto de desarrollo.

2. Los planificadores deberían prestar atención a la diversidad y a la compatibilidad cultural, incluyendo incentivos culturalmente apropiados en el diseño para la ejecución.

3. Los proyectos deben aplicar la regla de Romer más que sobreinnovar. El cambio debería responder a necesidades localmente percibidas más que a metas abstractas.

4. Los planificadores deberían aprovechar las unidades sociales y las líneas de autoridad existentes como parte de la estrategia de ejecución.

5. Más generalmente, se debería involucrar a los beneficiarios potenciales en la identificación de los proyectos, inventariando sus aportaciones. Las estrategias de desarrollo deberían confiar más en las ideas generadas espontáneamente por las gentes y menos en los planes y decretos procedentes de las altas esferas. Se debería usar más el "modelo de proceso de aprendizaje" y menos el "modelo de programa o de plantilla" (Kottak, 2000:123).

Las administraciones municipales (como actores públicos gestores del desarrollo) tienen a su alcance la posibilidad de orientar el desarrollo local, por lo menos por los siguientes motivos (Marchioni, 1999:50): Por poder incorporar paulatina y crecientemente a los ciudadanos a la vida pública, haciéndolos más responsables y partícipes de las cuestiones que afectan positiva o negativamente a la calidad de vida de la población en su conjunto. Y por poder planificar el desarrollo local a más largo plazo saliendo del gueto de las demandas inmediatas y de los programas a corto plazo. Otro papel importante de los municipios es la educación para el desarrollo local; es una exigencia permanente en estos procesos.

En la medida en que las personas, a través de la educación, crezcan como seres humanos, estarán más y mejor capacitados para impulsar reformas positivas en su marco de vida personal y para participar en la optimización del marco de vida comunitario, implicándose en acciones conjuntas, como es requisito del desarrollo local (Orduna, 2000:16).

En una "economía mundial globalizada" se necesitan grandes inversiones en capital humano, en conocimiento e información. Este es un desafío para los gobiernos locales. Las administraciones consideran importante la búsqueda de alianzas estratégicas de cooperación intermunicipal para impulsar un desarrollo que beneficie a toda la región. Es una forma de buscar soluciones integrales a sus problemas comunes y como un intercambio de experiencias. Siendo reiterativo, no hay un solo desarrollo. Como veíamos, hay diferentes paradigmas y modelos de desarrollo. Los nuevos paradigmas van más allá de ver el desarrollo solo como crecimiento económico; ven el desarrollo en una forma más amplia, más compleja, donde el desarrollo tiene como meta la libertad (A. Sen), el garantizar libremente el bienestar; un desarrollo que mejore unas condiciones de vida, que lleve a una mejor calidad de vida. Recordemos que "cada tipo de desarrollo tiene el sello de la sociedad que lo vive", y si no, no es sostenible.

Esta es una discusión que debe sobrepasar el ámbito académico, y hacerse con las propias comunidades, localidades, en un diálogo de saberes, en un debate amplio de todos los actores sociales involucrados en este campo del desarrollo.

2.2. DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL

"El desarrollo económico local es un proceso de concertación público-privado entre los gobiernos locales, la sociedad civil organizada y el sector privado, con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población -GTZ Señala la GTZ que el Desarrollo Local es un concepto más amplio que el de Desarrollo Económico Local (DEL), porque abarca el desarrollo de una región que involucra desarrollo de las comunidades, social, ambiental, institucional y otro tipo de iniciativas locales encaminadas al bienestar general de la población. Más bien DEL forma parte del proceso de desarrollo local con focalización a aspectos económicos; en el ámbito regional se complementan y encuentra sinergias para su realización y sostenibilidad. Asimismo se diferencia del desarrollo económico, que es otro concepto más amplio de desarrollo a nivel de país, que abarca el ámbito general de política económica nacional y marco legal de empleo. DEL es un concepto territorial. Se conceptualiza DEL como un proceso en marcha por medio del cual los actores clave y las instituciones de la sociedad civil, del sector público y privado trabajan conjuntamente para crear ventajas únicas y diferenciadas para su región y sus empresas, afrontan las fallas del mercado, remueven obstáculos burocráticos para los negocios locales y fortalecen la competitividad de las empresas locales para la generación de más y mejores empleos. La idea básica del DEL "es facilitar a los actores principales de una región económica a emprender de manera independiente, iniciativas conjuntas orientadas al desarrollo económico de su región y a su posicionamiento estratégico en el país e incluso en el contexto global a través del desarrollo de ventajas competitivas" (GTZ). Añaden que "El desarrollo económico local es un proceso de concertación público-privado entre los gobiernos locales, la sociedad civil organizada y el sector privado, con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población, mediante la creación de más y mejores empleos y la dinamización de la economía de un territorio definido, en el marco de políticas nacionales y locales. Requiere de: • Creación y fortalecimiento de la institucionalidad local de gestión del DEL. • Fortalecimiento de competencias en la población. • Creación de un ambiente favorable de negocios para la atracción de inversiones y la creación de nuevas empresas • Promoción de la competitividad de las empresas. • Generación de ventaja competitiva regional. Además, en el DEL es importante valorar los recursos locales, una economía desde y para los actores locales.

 

El Hexágono del Desarrollo Económico Local FUENTE: gtz El ámbito del desarrollo económico local "no constituye en América Latina un espacio marginal o de escasa importancia". Por el contrario, como señala Francisco Alburquerque, "involucra a la mayoría de las actividades productivas existentes en todos los países, siendo fundamental en términos de empleo e ingreso y para la difusión territorial del progreso técnico y crecimiento económico. Por ello, posee una capacidad no desdeñable para incidir en una mejora de la distribución del ingreso, dentro de la necesaria lucha contra la pobreza y la desigualdad, lo cual exige replantearse seriamente los ineficientes e insuficientes enfoques asistencialistas" (Alberto Enríquez Villacorta). Para Enríquez Villacorta, el desarrollo económico local: Debe ser parte fundamental de todo plan de desarrollo integral de la localidad. Se refiere a procesos de acumulación de capital en ciudades, municipios o regiones concretas. Promover la generación de riqueza, la expansión democrática de la misma y la promoción de empleo y combatir la pobreza de sus pobladores Algunos factores que permitirán avanzar en esa dirección son: Orientar su gestión no solo a políticas sociales, sino también a intervenir en las economías locales, es decir, promover la generación de más puestos de trabajo e incentivar la producción local La disponibilidad de mano de obra suficientemente cualificada para las tareas que se realizan, Capacidad empresarial y organizativa fuertemente articulada a la tradición productiva de la localidad Una cultura atenta a las innovaciones y al cambio, para favorecer el desarrollo y la acumulación de capital en los sistemas productivos locales. No sólo se apoya en la capacidad de adquirir tecnología, sino que depende también de la capacidad innovadora del sistema productivo de cada localidad. Las empresas crean e introducen innovaciones en el sistema productivo como respuesta a las necesidades y desafíos del entorno, lo que genera modificaciones cualitativas en el propio sistema y propicia la dinámica de desarrollo. En relación con los Agentes y actores del desarrollo económico local, señala que "es oportuno reflexionar sobre quiénes son o están llamados a ser los agentes o actores locales que deben impulsarlo". Entre ellos: Los gobiernos locales. Por varias razones deberían ser los responsables de liderar los procesos de DEL. Las empresas: micro, pequeña, mediana, y grande y de todo tipo (producción, comercio y servicio) Centros de formación y/o capacitación. Para explotar o desarrollar las potencialidades que ofrecen lo diversos territorios debe existir un capital humano idóneo a las exigencias del territorio. El gobierno central. Se requiere su intervención en áreas y aspectos estratégicos, particularmente en la creación de condiciones físicas del territorio apropiadas al desarrollo económico local. La participación del gobierno es determinante para la articulación de las dinámicas económicas locales con las nacionales. La sociedad civil organizada: Si el desarrollo económico de una localidad está orientado por una visión estratégica de desarrollo, ésta tiene que haber sido construida tomando en cuenta los puntos de vista de todos los actores de la localidad, dentro de los cuales la población organizada en distintas expresiones es uno de los principales y también otras instituciones de la ciudadanía como las ONG, que pueden ser de distinto tipo y en ocasiones representan un apoyo importante para las localidades en términos financieros y técnicos, Manifiesta Enríquez que la breve descripción anterior enfatiza que el desarrollo económico local no puede ser alcanzado con la participación exclusiva de un solo sector, institución o gremio, sino, por el contrario, se requiere de la participación de diversos actores territoriales, quienes deben asumir un rol de transformadores de su propia realidad en el ámbito económico, para "asegurar mayor eficiencia, eficacia y flexibilidad de funcionamiento, incorporando nuevas formas de organización alejadas del burocratismo y cercanas al territorio". En relación con acciones básicas para promover el DEL, señala: Como todo proceso, el desarrollo económico requiere de ciertas acciones básicas para impulsarlo: • Generar un proceso de concertación, lo más amplio posible, que debería estar liderado por el Gobierno Local. • Conocimiento pleno de las condiciones locales (fortalezas y debilidades) y externas (amenazas y oportunidades) que inciden en el territorio. • Reconocimiento de la existencia de desequilibrios al interior del territorio, no solo en consideración a factores naturales o físicos, sino también a los de carácter cualitativo en los factores de producción y particularmente en lo relativo a la formación del recurso humano. • Planificación concertada y participativa de las estrategias, políticas y acciones orientadas al desarrollo económico local, que se realizarán en la localidad. • Sensibilización, disposición y compromiso de los principales actores del territorio, sobre la importancia de iniciar el proceso. Como ya ha sido planteado, "el desarrollo económico de una localidad no es una área que un solo actor en un territorio pueda desarrollar en forma aislada de los demás actores; lo que si es cierto es que alguno tiene que facilitar las condiciones para que se inicien y desarrollen los procesos; alguien que lidere y de alguna manera coordine las acciones iniciales; es decir alguien que tome la iniciativa. En esa dirección, los primeros elegibles, en países no federados, son los gobiernos locales". El autor reitera sobre la importancia de "crear una adecuada institucionalidad para el desarrollo económico local. Esto no se refiere únicamente a organizaciones, sino que incluye el establecimiento de normatividad, políticas, reglas de juego y patrones de conducta entre los actores territoriales. Con ello, vuelve a destacarse el componente de concertación estratégica entre los mismos, así como la importancia de los elementos socioculturales en favor de la creatividad y la innovación productivas". Bárbara Altschuler (2006:138) expresa que otro de los elementos fundamentales en las políticas y estrategias de desarrollo económico local, es la definición del perfil de desarrollo del municipio o territorio en cuestión. "El perfil de desarrollo, a nuestro entender, es aquella actividad económica o conjunto de actividades que, asociados a la identidad y capacidades locales, motorizan el crecimiento económico de la localidad, creando empleo, distribuyendo el ingreso y mejorando las condiciones sociales y de vida".

Para Antonio Vázquez Barquero (2006:24), los nuevos hechos que caracterizan la esfera internacional a partir de los años ochenta, como son la caída del muro de Berlín, el reconocimiento de la mayor eficacia de la economía de mercado y la generalización de la integración económica, han generado un estado de opinión favorable al cambio de la noción de desarrollo económico y a proponer conceptualizaciones más operativas, que permitan comprender mejor la dinámica de la realidad económica para ser más eficaces en las políticas y las actuaciones. El autor distingue algunos Modelos de desarrollo:

 

Del fundamentalismo Al desarrollo del capital endógeno

De políticas industriales A políticas de y regionales desarrollo local

El inicio de la nueva fase de integración económica, a partir de los años ochenta, plantea un nuevo escenario para el desarrollo, ya que se acepta la inoperancia de los modelos de crecimiento inspirados en el fundamentalismo del capital (p. 26). Vásquez (2006) también muestra Las diferencias entre las políticas de desarrollo:

Política tradicional Política de desarrollo endógeno

Estrategia dominante Visión funcional Desarrollo polarizado Visión territorial Desarrollo difuso Objetivos Crecimiento cuantitativo

Grandes proyectos Innovación y mejora del conocimiento Emprenditorialidad Numerosos proyectos Mecanismos Movilidad del capital y el trabajo Redistribución funcional de la renta Movilización del potencial endógeno Utilización de los recursos locales para el desarrollo

Organización Gestión centralizada Financiación a las empresas Administración pública de los recursos Jerarquía administrativa Coordinación administrativa Gestión local del desarrollo Prestación de servicios a las empresas Administración a través de organizaciones intermedias Asociación entre los actores locales Coordinación estratégica de los actores

Coraggio (2006) también aborda en su texto la temática Economía y política: desarrollo local y economía social.

Hoy, hacer política se vincula estrechamente con la economía, pues la política pasa en buena medida por contribuir a resolver de manera siempre mejor las necesidades sentidas de la gente, de forma de desarrollar otra institucionalidad, otros valores más solidarios, y sociedades más igualitarias, más integradas, con capacidad para regular sus conflictos dentro del sistema democrático.

Pero la equidad o la justicia social no puede ser una promesa a futuro. Toda propuesta debe tener expresión inmediata en un avance significativo de la justicia social que tanto ha sido propuesta en e país y sus regiones. Pero no como favor, no como mera distribución, sino como acceso al papel del lector activo del desarrollo de todos.

Que la crisis es una oportunidad es una frase repetida. Tiene un lado de verdad que, sin embargo, no se realiza automáticamente. La extrema necesidad de la mayoría de la ciudadanía convocada y el comportamiento oportunista de los dirigentes pueden resignificar las nuevas políticas propuestas, dando lugar a otra ronda de asistencialismo con otro nombre, de clientelismo inmediatista; a un acentuamiento del lado mafioso del sistema político, del lado oportunista de organizaciones confesionales o no gubernamentales, profundizando la pérdida de la cultura de derechos y acentuando la de los favores, incluso con la complicidad pasiva de la población que apenas legitima más de los mismo. O puede ser vista, ante la imposibilidad de volver al pasado, como la oportunidad para un cambio profundo de comportamientos y actitudes y, junto con éstos, de las personas y agrupamientos que los formatean.

Contamos –añade- con una oportunidad pocas veces disponibles: la crisis y la falta de respuesta inmediata del mercado libre y del Estado han impulsado a la sociedad, desde las bases, desde sus movimientos y nuevos actores, a desarrollar iniciativas individuales, familiares, barriales, colectivas formas de solidaridad y el manifiesto deseo de recuperar su integridad como ciudadanos y como trabajadores (no meramente como consumidores).

Ante la imposibilidad evidente de que la inversión privada o el empleo público den respuesta a esta demanda, han recurrido a su libre iniciativa, al rebusque o a la organización fuera de los canales institucionales. El gobierno y las organizaciones públicas en general tienen la posibilidad y la responsabilidad de acompañar y potenciar este proceso, sin intención de cooptación, sino con el objeto de fundar las bases de una economía más equitativa, capaz de resolver a la vez la necesidad de integración por el trabajo – mercantil, comunitario, de autoconsumo, etc. – y por la definición y resolución de las necesidades particulares y colectivas. (Coraggio, 2006:30-34).

En relación con el valor de la gestión participativa señala:

El desarrollo, como proceso de mediano plazo, requiere planificación y prospectiva, lo que supone aplicación de conocimientos científicos, buena información y sobre todo sujetos colectivos que puedan representar intereses intergeneracionales de la sociedad.

En esto, la participación no es un obstáculo, es un recurso indispensable en al época de transición e incertidumbre por la que atravesamos, para que la economía no se defina a espaldas de la gente, sino que la incorpore como actor político, social y económico fundamental. Por lo demás, la solidaridad, la cooperación y la participación no son una restricción al interés particular, sino potentes instrumentos para lograrlo. (Coraggio, 2006:36).

La economía es una dimensión del desarrollo local, una dimensión importante pero que no debe ser la que "direccione" estos procesos. Recordemos que la economía es un medio, no un fin, para una vida digna.

2.3. DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE

"Nosotros si queremos desarrollo, lo que defendemos es que la forma de crecimiento no permita que cada vez nos empobrezcamos mas". Chico Méndez, en la película Brasil en llamas

Otro debate importante es la relación desarrollo-medio ambiente; el desarrollo sostenible.

Ana Patricia Quintana (2005) expresa que cuando se aspira calificar el desarrollo en términos temporo-espaciales, es preciso tener en cuenta el significado que se le asigna, ya que desde el punto de vista lingüístico, los términos sostenido, sostenible o sustentable tienen connotaciones distintas:

Sostenido, es lo que sostiene por si mismo, o sea, aquello que ha llegado a un equilibrio que permite la prolongación de la estructura. Sostenible, se refiere a algo que tiene que ser sostenido, es decir un sistema en desequilibrio que exige inducciones externas para lograr la sostenibilidad. Y Sustentable, indica los esfuerzos realizados para lograr mantener ciertos equilibrios básicos que permitan lograr la continuidad de la vida.

Como lo expresa Elizalde (2006), la historia del concepto de desarrollo sustentable muestra que éste es un concepto equívoco y polisémico, e incluso casi vacío. Es usado según conveniencias y visiones del mundo. La tan conocida versión de "aquel desarrollo que atiende las necesidades de las generaciones presentes sin menoscabar las necesidades de las futuras generaciones" (Informe Brundtland), encubre un acuerdo tácito de no profundizar en dicha definición.

Tengo la convicción de que es imprescindible que transitemos hacia una nueva cosmovisión que sustituya la aún vigente. La idea de sustentabilidad puede ayudarnos a diseñar y dibujar una nueva visión, una nueva comprensión, una nueva cosmología, urgente y necesaria para afrontar los enormes desafíos que enfrentamos. El cambio fundamental a realizar no está en el plano de la tecnología, ni de la política o de la economía, sino que está radicado en el plano de nuestras creencias, son ellas las que determinarán el mundo que habitemos (Elizalde, 2006:2).

Es volver a la significativa discusión desarrollo-cultura, donde se producen nuevas cosmologías, nuevos "modelos" de desarrollo.

El "desarrollo sostenible" –señala Palacio (1998)- hace parte de ese grupo de nociones operativas selectas que se venden como pan caliente: le gusta a tirios y a troyanos, a ambientalistas y desarrollistas, a policías y a ladrones, al Banco Mundial y a las Ong´s.

A pesar de que esas expresiones se van volviendo del sentido común, poco a poco, también se van convirtiendo en campos de batalla. Como son operativas y a todos gusta, todos las reinterpretan a su acomodo. Siendo conceptos de compromiso rebosan de imprecisión; la ambigüedad oculta por el significante que permite reunir posiciones contrapuestas o distantes, desata una lucha sobre el significado. No obstante, si alguien está interesado en ejercer una influencia política o académica en el corto o mediano plazo, no puede estar por fuera de ese terreno discursivo. (Palacio, 1998: 11).

Generalmente, el "desarrollo sostenible" es entendido como "aquél que se orienta a solucionar las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para solucionar sus propias necesidades", tal como fue popularizado en el documento Nuestro Futuro Común.

En síntesis –expresa el autor- , la discusión sobre el desarrollo sostenible nos obliga a investigar de fondo categorías fundamentales del pensamiento como el tiempo y el espacio. Y la crisis ambiental coloca de presente un tema más tradicional, el tema propio de los luchadores del cambio social: el arreglo de cuentas con la naturaleza debe implicar un nuevo balance entre los seres humanos, entre los pueblos y entre grupos, clases y sectores sociales. (Palacio, 1998: 11-12).

El "desarrollo sostenible" es también un concepto que ha estado rondando desde hace ya algún tiempo. Su origen puede rastrearse hasta las preocupaciones de las ambientalistas acerca de la degradación de los recursos naturales causada por el desarrollo convencional. Este concepto se convirtió en una preocupación más sistemática para el PNUD como resultado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, y la adopción de la Agenda 21 en 1992, la cual le da al PNUD un mayor papel entre le sistema de las Naciones Unidas sobre el manejo de recursos naturales y el medio ambiente. El reto de la organización ha sido la manera de integrar el desarrollo sostenible con el desarrollo humano, y el significado de los dos términos juntos. La Agenda 21 hace más fácil esta tarea al enfatizar la conexión entre el uso sostenible de los recursos naturales y el desarrollo humano. Sin embargo, no ha sido fácil encontrar una integración de los dos conceptos. (Ramírez, 1998: 77-78).

Aquellos proyectos que resulten ser efectivos para probar la viabilidad de las de las opciones de desarrollo, requerirán tener en cuenta varios factores:

1. Las ideas e innovaciones deben originarse localmente, y la gente que esté involucrada deberá controlar el proceso experimental. Es únicamente a través de este tipo de apropiación que las lecciones del aprendizaje social pueden trasladarse en nueves formas de capital social.

2. Los proyectos deberán ser abiertos y participativos de tal manera que ofrezcan igualdad de oportunidades de aprendizaje para aquellos que estén involucrados en su ejecución.

3. Los proyectos necesitan ser formulados de manera que inspiren y sean catalizadores.

4. Los proyectos necesitan tener un horizonte a largo plazo que permitan un aprendizaje acumulativo e iterativo.

5. Los proyectos deben contribuir al desarrollo institucional, ampliamente definido como la formación de nuevos hábitos y rutinas. Aquellos proyectos que están diseñados para desarrollar objetivos principalmente administrativos no contribuyen al DHS. (Ramírez, 1998).

Para Serge Latouche (2007:39-40) el desarrollo sostenible se trata de una chapuza conceptual "que intenta cambiar las palabras porque no se pueden cambiar las cosas". "El desarrollo sostenible es como el infierno, está plagado de buenas intenciones".

Señala el autor que según las ONG, se trata de un desarrollo "económicamente eficaz, ecológicamente sostenible, socialmente equitativo, democráticamente fundado, geopolíticamente aceptable, culturalmente diversificado; en resumen: el mirlo blanco".

En su visión crítica a estas concepciones, agrega que es evidente que tener en cuenta el medio ambiente no va necesariamente en contra de los intereses individuales y colectivos de los agentes económicos. Para los poderosos, no es el medio ambiente lo que se trata de preservar, sino, ante todo, el desarrollo. Que el desarrollo sostenible es sospechoso a priori, ya que engendra unanimidad.

Una llave que abre todas las puertas es una mala llave. Un concepto que satisface al rico y al pobre, al Norte y al Sur, la patrón y al obrero, etc, es un mal concepto. Cada cual interpreta lo que quiere, y mientras se ponen las esperanzas en las palabras, las prácticas se encargan de destrozarlas y estrangularlas. (p.48).

Para González (2000:350), el desarrollo que se enfoque desde un compromiso ambiental debe cumplir una serie de condiciones:

-Global: que afecte a todos los sectores. -Local y de abajo hacia arriba: iniciarse en la comunidad local. -Endógeno: a partir de los propios recursos: naturales, culturales, folklóricos, arqueológicos, etc. -Integrado y sistémico: relacionados unos aspectos con otros. -Flexible: susceptible de ser reconducido. -Participativo: contando con la población local. -Concertado: negociado entre los diversos agentes económicos. -Prospectivo: imaginando escenarios futuros. -Sostenible: respetando criterios de racionalidad en el uso de los recursos del entorno. -Planificado: conducido de forma organizada hacia el futuro.

Juan Carlos Mijangos (2006) habla del concepto de desarrollo sustentable.

El tema del medio ambiente entra a la palestra de la economía política y la discusión científica hacia los primeros años de la década de los setenta, estableciendo como punto de toque el carácter finito de los recursos naturales del planeta. Surge así una crítica aguda del desarrollo basado en las premisas de una naturaleza de carácter infinito, cuyas riquezas podrían ser expoliadas indefinidamente con el concurso de cada vez mejores y más eficaces tecnologías. Estas críticas parten, por un lado de las filas ambientalistas y, por otro, de las corrientes de economistas que planteaban las desigualdades generadas por los procesos de desarrollo vigentes, cuyos defensores de aquel momento consideraban la destrucción ambiental bajo el eufemismo de "externalidades negativas".

El proceso de consecución del desarrollo sustentable implica muchos más que variables de orden económico y ambiental por separado. Supone una visión holística y comprensiva de las íntimas ligas que unen ambos procesos con elementos de orden educativo, cultural, ético y aún estético, así como con cuestiones de orden político que permitan la incorporación al desarrollo de grupos en desventaja. Como más adelante se apunta, esto marca inflexiones importantes en las diversas vertientes del desarrollo sustentable. (Mijangos, 2006: 32).

En tal sentido, se considera que cualquier política de cambio se encuentra condenada al fracaso sino cuenta con un elevado protagonismo popular capaz de plantear un proceso que deje de perseguir, como proyecto de sociedad deseable, el camino de las sociedades industrializadas. Aunque todavía de forma muy general y poco delineada, se plantea la democratización social y la formulación de proyectos propios e insertos en la solución de las necesidades concretas de los grupos populares, como condiciones sine qua non del desarrollo sustentable en la región.

En tal perspectiva latinoamericana el desarrollo sustentable implica:

a) Promover un enfoque sistémico de proyectos múltiples. b) Énfasis en la participación de organizaciones locales en la decisión de proyectos. c) Programación a largo plazo. d) Intercambio de experiencias en los procesos de desarrollo local y regional. e) Promoción del pluralismo de ideas y recursos para impedir el monopolio. f) Vínculos entre gobiernos y sociedad civil para ampliar la base social de acción. g) Inclusión del medio ambiente en las cuentas patrimoniales. h) Rediseño de la relación con los países ricos. i) Uso prioritario de los propios recursos y posibilidades atendiendo a las características endógenas socioculturales, nacionales e históricas. j) Introducción de la perspectiva ambiental en los ámbitos formales y no formales de la educación, a fin de que esta inclusión redunde en la obtención de tecnología propia. (Mijangos, 2006: 33-34).

De la eficacia y éxito de los procesos locales de desarrollo y su vinculación en un amplio movimiento popular –señala Mijangos- puede depender la capacidad de mejorar la correlación de fuerza que hoy día es altamente desfavorable a los pobres de la tierra, ante el proyecto neoliberal en marcha. En ese sentido, estas posturas enfocadas al intento por desarrollar los procesos locales, se aproximan a las concepciones económicas sustentadas por premio Nobel Amartya Sen (2000) en el sentido de la imperiosa necesidad de que la economía atienda la solución de los problemas de las personas, no los del capital.

Elmar RÖMPCZYK (2003) señala que nos encontramos bastante alejados de un debate internacional serio que nos lleve hacia el desarrollo global sostenible, a pesar de los avances de la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río (1992) y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (CMDS) celebrada en Johannesburgo (2002) y del impacto del último Foro Social Mundial en Porto Alegre (2003) y otros "grandes cumbres" más. El autor presenta un Rompecabezas de la sostenibilidad: (p.17):

Una política económica que se preocupe realmente por el desarrollo económico sostenible, instituye la producción y la comercialización acorde con las economías nacionales y regionales para mantenerse y ser, en el futuro, menos vulnerable frente a los movimientos transnacionales incontrolados del capital financiero. Al desarrollo no sólo se le agrega el adjetivo de sostenible, sino también el de humano, encontrándonos con el concepto de desarrollo humano sostenible.

El Desarrollo Humano Sostenible (DHS) surge como una alternativa de desarrollo que no solamente se enfoca en el crecimiento económico, sino que busca las medidas que garanticen la distribución de sus beneficios equitativamente, que regenera y conserva el medio ambiente en lugar de destruirlo, que fortalece a la gente en lugar de marginarla. El DHS da prioridad al pobre, ampliando sus posibilidades y oportunidades, y ofreciendo su participación en las decisiones que los afecta. El DHS es desarrollo a favor de la pobreza, la naturaleza, el empleo, la mujer y la infancia. (Ramírez, 1998: 69-70)

Quintana (2005), retomando al PNUD, expresa que "El desarrollo humano sostenible es aquel que no solamente genera crecimiento sino que distribuye sus beneficios equitativamente; que regenera el medio ambiente en vez de destruirlo; que fortalece a la gente en vez de marginarla".

Así, un gran reto desde lo local es trabajar por un "desarrollo humano sostenible", valorando las culturas locales y sus aportes en defensa de la naturaleza y de la vida.

2.4. GÉNERO Y DESARROLLO

"No hay desarrollo humano sin las mujeres y que la democracia implica, en primer término, la democracia genérica". Marcela Lagarde "Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas" Mujeres creando, Bolivia

El género es una relación social. Si la cultura se asume como la forma en que se expresan y simbolizan las relaciones sociales, lo importante aquí es mirar el significado de dichas relaciones para hombres y mujeres, y la forma como juegan estas representaciones en relación con el desarrollo.

LA DIMENSIÓN DE GÉNERO EN EL DESARROLLO

El concepto de género –como el de desarrollo- es polémico y polisémico. Expresa Gabriela Castellanos que durante muchos años "la teoría feminista ha insistido en que las identidades femeninas y masculinas, así como las relaciones sociales entre hombres y mujeres, responden fundamentalmente a condicionamientos culturales, y no a la tiranía de una supuesta naturaleza biológica, invariable, ahistórica" (Castellanos, 2002:17). Así, el concepto de género es una contestación que opone cultura versus naturaleza, y "la idea de género surge en el pensamiento feminista como una reacción frente a la constatación de que las discriminaciones, la inferiorización y la subordinación de las mujeres se construye, justifica y legitima sobre la base de determinadas diferencias consideradas naturales e inmutables" (López y Sierra: 2001:1). El género es parte del contexto sociocultural. Es importante recordar que los estudios de género van más allá de una división de sexos (género no es igual a mujer) y que es fundamental analizar las relaciones sociales que se establecen entre hombres y mujeres.

Es especialmente importante tener en cuenta que la dimensión de género no ha de entenderse en la forma tradicional, como la línea biológica divisoria entre sexos, sino más bien en términos de las condiciones sociales y económicas que caracterizan las relaciones entre hombres y mujeres (NORAD, 1997:62). Como vemos, la categoría de género, impulsada por el pensamiento feminista, fue creada para explicar que los roles sociales asignados y ejercidos por las mujeres y los hombres no son producto de diferencias biológicas "naturales" ni de sexo, sino el resultado de construcciones sociales y culturales asumidas históricamente. El género es dinámico, es cambiante; el género es específico de cada cultura. En este sentido comporta un fuerte componente político e ideológico, transformador (García).

Actualmente la perspectiva de género en el desarrollo "goza de una gran legitimidad internacional". La perspectiva de género trata de tener en cuenta aquellas diferencias que existen entre hombres y mujeres y las relaciones de poder que se establecen entre ellos, en el análisis de la realidad social del país y la comunidad donde van a llevarse a cabo iniciativas de desarrollo. Estos factores determinan las distintas oportunidades que hombres y mujeres tienen para participar en la definición y beneficiarse del proceso de desarrollo (López y Sierra, 2001:17).

Cuando se habla del papel del género en el desarrollo, generalmente se remite a tres ámbitos: reproductivo, productivo y comunitario:

PAPELES DE GÉNERO EN EL DESARROLLO PAPELES DE GÉNERO EN EL DESARROLLO

REPRODUCCIÓN

Tareas necesarias para asegurar la reproducción -es decir, la renovación- y mantenimiento de la fuerza de trabajo PRODUCCIÓN

Todo el trabajo que produce un excedente, en forma de productos, pagos o salarios, incluyendo al producción de alimentos

GESTIÓN DE LA COMUNIDAD

Trabajos de mantenimiento de las funciones de la sociedad; por ejemplo, suministro de agua, servicios sanitarios, educación.

FUENTE: NORAD (Agencia Noruega para el Desarrollo)

Según Itziar Hernández, el debate centrado en las relaciones de poder, del conflicto y las relaciones de género para entender la subordinación de las mujeres, permitió pasar paulatinamente de una concepción de Mujer en el Desarrollo (MED) a Género en el Desarrollo (GED) que está practicando metodologías y herramientas para la planificación (Hernández, 1999:77).

El enfoque de Género en el Desarrollo -añade- además de tratar de satisfacer las necesidades de las mujeres partiendo de un análisis de las relaciones de género en los hogares, comunidad e instituciones, cuestiona el modelo de desarrollo dominante con la alternativa de un desarrollo humano sostenible y equitativo. Veamos (Ibid, p.78):

ASPECTOS PRINCIPALES DE MED Y GED

MUJERES EN EL DESARROLLO GÉNERO EN EL DESARROLLO

ENFOQUE Mujeres como centro del problema. Desarrollo de mujeres y hombres. TEMA CENTRAL Mujeres (y niñas). Relaciones entre mujeres y hombres. PROBLEMA La exclusión de las mujeres del proceso de desarrollo (siendo la mitad de los recursos humanos productivos). Relaciones desiguales de poder (ricos y pobres, hombres y mujeres) que frenan un desarrollo igualitario y la plena participación de las mujeres. OBJETIVO Desarrollo más eficiente. Desarrollo sostenible e igualitario con toma de decisiones compartidas entre hombres y mujeres. SOLUCIÓN Integración de las mujeres en el proceso de desarrollo existente. "Empoderamiento" de las mujeres y personas desfavorecidas. Transformación de relaciones desiguales. ESTRATEGIAS • Proyectos de mujeres. • Componente de mujeres. • Proyectos integrados. • Aumentar la productividad de las mujeres. • Aumentar los ingresos de las mujeres. • Aumentar las habilidades de las mujeres para cuidar el hogar. • Identificar y señalar las necesidades prácticas de mujeres y hombres para mejorar sus condiciones de vida • Al mismo tiempo, identificar y señalar los intereses estratégicos de las mujeres. PROBLEMAS CONSECUENCIA Este enfoque ha aumentado a menudo la carga de trabajo de las mujeres sin lograr un mayor poder económico. Las mujeres no han sido consultadas sobre el tipo de desarrollo e integración que buscaban. Se da una "integración" en el mundo de los hombres sin cambios en las relaciones de poder. Las intervenciones del proyecto se basan en los roles, responsabilidades y poder de las mujeres y los hombres en la sociedad a la que pertenecen y las necesidades resultantes para cambiar su situación. Se puede entender GED como un esfuerzo para mejorar la posición de las mujeres en relación a los hombres de manera que beneficie y transforme la sociedad en su totalidad.

FUENTE: OXFAM, 1997.

Es importante esta distinción entre Mujer en el Desarrollo y Género en el Desarrollo que, a menudo, se emplean como sinónimos. Como ya hemos visto difieren en su enfoque, "lo cual tiene implicaciones en las políticas que concluyen en una estrategia política, en la planificación, y en la implementación que es el proceso de acción".

Es básico anotar que "el enfoque de género y desarrollo concibe los géneros como construcciones culturales, históricas y aprendidas, susceptibles, por tanto, de cambio y de transformación".

El análisis de género insiste en que toda acción de desarrollo (de cualquier naturaleza) tiene un impacto sobre las relaciones de género. La "ceguera de género", o la incapacidad para reconocer que la dimensión de género es un factor clave, "puede convertirse en un obstáculo real al desarrollo sostenible y participativo".

Con el análisis de género, los planificadores se aseguran de que las acciones de desarrollo basan sus actividades en información real, y no en supuestos o ideas que se asumen por anticipado sobre las vidas de hombres y mujeres. Ayuda a organizar la información de manera tal que permite detectar las necesidades de información adicional y el impacto potencial que la acción propuesta tendrá sobre las mujeres y hombres implicados. Para realizar un análisis de género es necesario que la información esté desagregada por sexos, lo que implica que ésta se agrupa en función de lo que es relevante para las mujeres y sus roles, y para los hombres y sus roles en la sociedad (López y Sierra, 2001:58).

Así, López y Sierra (2001:59) presentan seis elementos básicos en el análisis de género:

a) Perfil de actividades de hombres y mujeres: roles y análisis de distribución del tiempo b) Acceso y control de recursos y beneficios c) Factores de influencia en las relaciones de género d) Identificación de las necesidades e intereses de hombres y mujeres e) Participación de hombres y mujeres f) Capacidad de las organizaciones responsables para trabajar con perspectiva de género

Hay que dejar claro qué entendemos por incorporar la perspectiva de género en el trabajo de desarrollo. Desde esta mirada, se contribuye a la "participación equitativa de hombres y mujeres en el diseño, ejecución, toma de decisiones y el acceso, uso y control de los beneficios de las iniciativas de desarrollo". Así, asumir el enfoque de género y desarrollo supone incorporar una nueva manera de mirar la realidad, nuestra realidad.

LAS NECESIDADES DE GÉNERO EN EL DESARROLLO

En el desarrollo con perspectiva de género, se definen dos tipos de necesidades: las prácticas y las estratégicas. Veamos:

NECESIDADES RELATIVAS AL GÉNERO

NECESIDADES PRÁCTICAS Necesidades cubiertas dentro del papel socialmente aceptado del individuo, tales como:

• Acceso a artículos de consumo básicos como agua, vivienda, alimentos, etc.

• Acceso a servicios sociales básicos

• Acceso a un trabajo generador de renta NECESIDADES ESTRATÉGICAS Necesidades que implican el fortalecimiento del papel de los individuos en la sociedad, tales como:

• Reducción de las desigualdades en la división del trabajo entre sexos

• Reducción de la carga de trabajo relacionada con el hogar y el cuidado de los niños

• Reducción de desigualdades en relación con los derechos de acceso a la tierra y la propiedad

• Igualdad política

• Acceso al crédito

• Prevención del abuso de poder y violencia por parte del hombre

• Educación

FUENTE: NORAD (Agencia Noruega para el Desarrollo)

Para Irene López (2000:66), promover el empoderamiento de las mujeres implica, por tanto, enfocar no sólo las necesidades prácticas sino también las estratégicas de forma interrelacionada. La condición y posición de hombres y mujeres en el desarrollo están íntimamente relacionadas y se refuerzan. La posición explica la condición y, al tiempo, las condiciones de vida que contribuyen a mantener las desigualdades en la posición relativa de hombres y mujeres. De ahí que se requiera un cuestionamiento de las relaciones de poder, de la misma estructura social que posibilita estas desigualdades. Y donde las mujeres hablen con su propia voz.

Comparto la opinión de López y Alcalde de que "trabajar los problemas del desarrollo desde una perspectiva de género implica una toma de postura ante la realidad no exenta de riesgos y obstáculos".

Implica, sobre todo, un posicionamiento ético y político. Ético porque se fundamenta en valores tan fuertes como la equidad y la justicia y político porque rechaza el asepticismo y no se conforma con la realidad existente: vive y cobra sentido a través de la intervención contra la desigualdad, la deconstrucción de las estructuras que la mantienen y el cambio hacia una sociedad que reconozca la paridad en la diferencia (López y Alcalde, 1999:7).

Añaden que las mujeres han estado excluidas de la construcción de la cultura, el pensamiento, la política. Y que "su contribución al desarrollo de sus países ha sido in visibilizada y la conformación del modelo de desarrollo predominante ha sido ajena a sus experiencias y puntos de vista".

Hay que anotar que se ha avanzado en un amplio reconocimiento del rol de la mujer en los procesos de desarrollo, "así como en la visibilidad de las mujeres en las estadísticas e investigaciones".

Decíamos que diversas instituciones internacionales -y locales- están jugando un papel importante con el fin de eliminar las desigualdades existentes entre los hombres y las mujeres en los espacios de poder, con el objetivo de promover la igualdad de género. En el marco de sus políticas de género la palabra empoderamiento aparece como una necesidad en las líneas de acción.

Este proceso exige la participación plena de mujeres y de hombres, de todos los grupos diversos de beneficiarios de los proyectos. Este requisito refuerza aún más los argumentos en favor de los principios de democracia y desarrollo participativo que toda acción de desarrollo debe fomentar. Según Marcela Lagarde, "no hay desarrollo humano sin las mujeres y que la democracia implica, en primer término, la democracia genérica".

Como bien lo señala Itziar Hernández "a pesar de las dificultades, la incorporación de las mujeres en el desarrollo es un proceso imparable como lo es el aumento de grupos de mujeres en todos los países del mundo que están trabajando en la construcción de una alternativa al modelo de desarrollo imperante".

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