DIDÁCTICA DE LA LECTURA


Ernan Santiesteban Naranjo

1.4. Requisitos para la elección de textos didácticos


La lectura es una de las actividades más importantes en la formación cultural del ser humano. Sus efectos abarcan la actividad intelectual, educativa y psicológica del sujeto. La elección de textos debe, por ello, ser cuidadosa, y cumplir con los siguientes requisitos o principios:
B. Almaguer Luaiza, en su libro Didáctica de la Lectura (2002:31), considera que:

Los requisitos señalados por estos autores para la elección de textos con fines didácticos tienen una importancia cardinal; sin embargo, son insuficientes para orientar al profesor en la elección apropiada de textos con el propósito de desarrollar habilidades lectoras. Es necesario tener en cuenta otros elementos de carácter intrínseco al tipo de texto. De ahí que se sugiera los siguientes requisitos generales que junto con los procedimientos diferenciados propuestos, en dependencia del tipo de texto, conducirán al logro de la  habilidad generalizada leer. Estos requisitos constituyen un eslabón esencial dentro de la concepción didáctica dinámico-participativa. Además, son el resultado  de la experiencia acumulada, del análisis de la literatura, de los estudios teóricos y experimentales realizados, que han permitido corroborar su efectividad como condiciones didácticas para concebir la lectura como un proceso  dinámico-participativo  de comunicación intersujetos.
Requisitos para la elección de textos docentes

Capítulo 2. Lectura: definición y operaciones lectoras
2.1. Análisis del concepto lectura
 
Leer es un medio efectivo para lograr el desarrollo intelectual, social, espiritual y moral del hombre, por lo tanto, la lectura reviste una alta significación y constituye un elemento esencial en la formación integral de las nuevas generaciones.
En la esfera intelectual, la lectura ayuda a fomentar patrones de raciocinio. Es un estímulo  para el desarrollo del pensamiento y sirve de modelo a la actividad intelectual. Desde el punto de vista del contenido, pone al lector en contacto con el conocimiento de la cultura humana en toda su amplitud y profundidad.
En la esfera educativa, la lectura constituye uno de los medios de aprendizaje más eficaces. No solo facilita al discente su formación técnica o profesional, sino que el uso sistemático de los diferentes textos fomenta en el lector hábitos de estudio independiente que le servirán para ampliar cada vez más el cúmulo de conocimientos. De igual modo, contribuye a desarrollar habilidades en la expresión oral y escrita, que permiten hacer un uso de la lengua cada vez más correcta, culta y expresiva.
Desde el punto de vista psicológico, la lectura es una actividad valiosa, por medio de la cual no solo se alcanzan momentos de recreación, sino que ayuda a ampliar los límites de la experiencia. La lectura incita a analizar la conducta humana, a valorar las actitudes positivas o negativas; contribuye a crear patrones de conducta más elevados.
Sin embargo, la  lectura tiende a ser un término ambiguo; pues,  generalmente, se asocia a texto, o a la acción de leer o, incluso, al  método empleado  en  la enseñanza de la lengua. Esto hace  necesario  la precisión de este concepto.
En ocasiones  se utiliza este término para referirse al análisis, otras al abordar a la interpretación de un determinado texto, otras cuando se refiere a selecciones de lecturas, en vez de expresarse como selección de textos o de fragmentos de estos.
K. Goodman (1982:18) afirma que “toda lectura es interpretación y que lo que el lector es capaz de comprender y de aprender a través de la lectura”.
A. Rogova (1983:17) “La lectura es un proceso complejo de la actividad del lenguaje. Como está estrechamente relacionada con la comprensión de lo que se lee, la lectura es una labor complicada, requiere por parte del lector la habilidad de llevar a cabo varias operaciones mentales: análisis, síntesis, inducción, deducción y comprensión”.
I. Ramírez (1984: 21) “La lectura es un complejo proceso de pensamiento que debe llegar, por medio de una secuencia- desarrollo gradual y permanente de destrezas y habilidades- a la comprensión”.
JC. Merlo (1985:51) “Leer no es solamente decodificar. También es aprender a valerse de los signos para descubrir mundos, forjar imágenes, conocer personajes, penetrar, en fin, en el mundo nuevo del arte literario”.
M. Dubois (1986:46) “La lectura es un proceso de interacción entre el pensamiento y el lenguaje y la comprensión en la  construcción del significado del texto por parte del lector”.
Grass y Fonseca (1986:32) “La lectura es una compleja actividad mental. Leer es un proceso psicolingüístico a través del cual el lector reconstruye un mensaje que ha sido codificado por un escritor en forma gráfica. Leer no es solamente reconocer las palabras y captar las ideas presentadas, sino también reflexionar sobre su significación”.
M. Carbonell (1989:29) “Leer es pasar de los signos gráficos al significado de los pensamientos indicados por estos signos”.

R. Acosta (1996:177) “La lectura desarrolla los siguientes procesos psicológicos  en los alumnos: análisis, síntesis, comparación, generalización, memoria e imaginación. Además, considera la lectura como arma poderosa para desarrollar en los estudiantes cualidades como el patriotismo, internacionalismo, responsabilidad, honestidad, lealtad y amor”.
S. González (1998:5) “La lectura no es un sistema que hay que decodificar sino un proceso destinado a construir el significado de un texto en el que se producen transacciones entre el pensamiento y el lenguaje”.

Estos autores coinciden de una u otra forma en considerar que la lectura es un proceso de decodificación de la significación textual e implica una posición activa por parte del lector. Independientemente, se considera que la lectura es un proceso interno en la que la información  transita de un plano interpsicológico a uno intrapsicológico de forma dinámica y participativa, donde el emisor influye en el receptor consciente o subconscientemente, lo que posibilita que este último reestructure o forme nuevos esquemas a partir del entendimiento, comprensión e/o interpretación del texto escrito.

2.2. Clasificación didáctica de la lectura

La lectura es la base, es uno de los escalones primordiales a través del cual el ser humano tiene acceso a una gran parte de la cultura, facilita el aprendizaje de un gran cúmulo de conocimientos, contribuye a la formación de valores. Esta es la vía fundamental para que el lector pueda apropiarse de todo lo útil y provechoso que el conocimiento humano ha vertido en los textos impresos.
La enseñanza de la lectura constituye una  de las vías principales para la asimilación de la experiencia acumulada por la humanidad. Su enseñanza coadyuva al desarrollo intelectual y afectivo del estudiante, especialmente en el campo de las lenguas extranjeras donde no solo facilita el acceso al conocimiento científico-cultural foráneo, sino que facilita el aprendizaje de la lengua meta.
Según J. Cabrera (1989: 34) “(…) el proceso de  lectura siempre interesó desde todos los puntos de vista a los investigadores, psicólogos, pedagogos, poligrafistas, oftalmólogos, higienistas, entre otros. La atención hacia este complicado proceso no pierde fuerza, sino que crece actualmente, cuando el hombre por medio del vocablo impreso obtiene un considerable volumen de información visual”.
La lectura es un  instrumento de capital  importancia en todas las esferas de la vida social. Para apreciar su  funcionalidad basta saber que  según C. Fay, (1956:43) el 75% de lo que se aprende llega por vía de la letra impresa.
J. Cabrera, (1989:34) destaca el papel de este proceso al  expresar que: “Hoy día, a pesar de la aparición de nuevas vías y medios de asimilación de conocimientos, la lectura  continúa siendo uno de los modos fundamentales para recibir la información visual”.
E. Guelmes y J. Peña, (1982: 186) plantean que a pesar de la enorme importancia de la lectura y de los esfuerzos realizados en todos los niveles (...),  muchas personas, y  los estudiantes en particular, no leen eficientemente ni aun en la lengua materna.
G. Torroella, (1984: 51) expresa que: “Uno de los motivos principales del fracaso en el estudio consiste en las dificultades en la lectura”.
L.  Álvarez, (1996: 11), consideraba que: “(…)el proceso de enseñanza de la lectura exige, cada vez con mayor urgencia, del diseño de estrategias didácticas eficaces que partan de una modelación análoga a la complejidad de la lectura como actividad, tanto en su diversificación tipológica como en su estructura peculiar”.
El lector lee impulsado por una variedad de propósitos y, de acuerdo con estos propósitos, en una variedad de formas diferentes.
Con la ambigüedad del término de lectura se desarrolla una taxonomía también ambigua. No obstante, como se define más adelante en esta tesis, depende desde qué perspectiva se hace la clasificación y con qué principios. Seguidamente se presentan algunas clasificaciones que son las más generalizadas en la enseñanza de esta habilidad comunicativa.

Por otro lado, los diferentes tipos de lectura atendiendo a distintos aspectos; lo clasifican como sigue:

Por su parte E. Grass (1986:27) hace referencia a los siguientes:
Lectura silenciosa: contribuye notablemente al desarrollo de las capacidades intelectuales del individuo, constituye el medio idóneo en la adquisición de un porciento elevado de conocimientos.
Lectura oral: difiere  de la silenciosa en su forma de manifestarse.
Lectura expresiva: la práctica de esta contribuye al perfeccionamiento de la dicción y la entonación de los discentes.
Lectura dramatizada: contribuye a la formación integral de los pupilos, a través de esta se ponen de manifiesto las habilidades logradas en la lectura oral y expresiva. Cada lector debe representar a los personajes por medio de la voz.
Lectura coral: tiene objetivos comunes a los de la lectura dramatizada pero además lo fundamental es lograr el ritmo adecuado y una armonía vocal parecida a la de los coros cantados.
Lectura creadora: contribuye a que los alumnos aprendan a redactar. Por medio de esta los discentes hacen suya la obra, la viven, la asimilan.
Para   desarrollar las habilidades que intervienen en el proceso de decodificación de textos, es necesario sistematizar las operaciones  que intervienen en la acción de leer y una clasificación didáctica sintetizada sería de gran utilidad pues hace que el educador conozca la vía más directa entre un punto X (en que se encuentra el estudiante) y un punto Y que es donde el maestro quiere que el alumno llegue. Clasificación esta, que se expone en la  figura1. 1   Por lo que valorar las lecturas analíticas o intensivas como métodos para desarrollar las habilidades lectoras es justo y significativo; sin embargo, no sería la forma más adecuada de propiciar esa sistematización de operaciones.

La clasificación didáctica de lectura se debe sustentar en el objetivo didáctico de la actividad lectora u objetivo lector del pupilo. Es por ello que puede clasificarse desde esta perspectiva en: Lectura de Búsqueda que es la que realiza el lector para buscar cualquier información específica. Ej. : La lectura en una guía telefónica.
La Lectura Crítica (Revisión o de trabajo) que es la que realiza el lector para   determinar las características, ideas, intenciones  y otros elementos que pueden ir desde una simple revisión para determinar si lee un texto con mayor rigor hasta las lecturas de análisis crítico que realiza un crítico literario.
La Lectura de exploración: es la que se realiza con el objetivo de obtener   la clave semántica. Por lo general, se desarrolla cuando se está presionado con el tiempo. Se lleva a cabo leyendo el primer y último párrafos  en textos cortos; en extensos se debe leer además la primera y última oración de los párrafos del medio.
La Lectura Cognitiva o de estudio es la que realiza el lector con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la realidad objetiva y por último no solo se lee con la finalidad del conocimiento, por establecer relaciones de trabajo, sino que también se lee por el placer de leer. Leer cuentos, poemas, novelas cómicos; constituye un gran liberador de tensiones, de ahí la Lectura Lúdrica o de esparcimiento.

Al educando/lector se le debe dar práctica en cómo seleccionar la forma de enfrentar un texto y cómo utilizar juiciosamente las diferentes operaciones: búsqueda, revisión, exploración, estudio y esparcimiento, considerada por algunos autores tipos de lectura. La elección de las referidas operaciones dependerá de factores tales como la naturaleza del texto y el propósito para la lectura, como también de factores puramente pedagógicos (por ejemplo, qué habilidades  quiere el profesor que desarrollen los escolares/lectores en una clase particular).

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