DIVERSIDAD CULTURAL: RESISTENCIAS Y ENTUERTOS

Leif Korsbaek
Héctor Ruiz Rueda
Ricardo Contreras Soto

El mundo al diván, por Slavoj Žižek

La afirmación es contundente, según Žižek: "la forma ideal de la ideología de este capitalismo global es la del multiculturalismo" (1998: 22). Está lejos de representar entonces una crítica al capital. De hecho las tres reacciones fundamentales de izquierda a la lógica del capital post-Estado-Nación son inapropiadas. Una es, ya vimos, el multiculturalismo. Las otras dos son "el intento de aceptar el populismo distinguiendo, detrás de su apariencia fundamentalista, la resistencia contra la 'razón instrumental', y el intento de mantener abierto el espacio de lo político" (Žižek, 1998: 28). Si estas tres reacciones son inapropiadas significa que la lógica del capital es inamovible, irrefutable: "resulta prácticamente imposible (…) cuestionar efectivamente la lógica del capital" (Žižek, 1998: 9-10). El capital es como aquel compañero fuerte que nos reprime de actuar de determinada forma, porque sabe la consecuencia de nuestro irracional acto, aunque entre la acción y la consecuencia no haya una necesidad objetiva:

El hecho de que si uno no obedece los límites impuestos por el capital 'verdaderamente se desencadena' una crisis, no 'prueba' en modo alguno que esos límites sean una necesidad objetiva de la vida económica. Más bien debería verse como una prueba de la posición privilegiada que tiene el capital en la lucha económica y política, como ocurre cuando un compañero mas fuerte te amenaza con que si haces X, vas a ser castigado por Y, y luego, cuando estas haciendo X, efectivamente resulta Y" (Žižek, 1998: 10).

El capitalismo ha evolucionado. En otros tiempos era posible hablar del colonizador, vinculado a un Estado-Nación y a un colonialismo imperial tradicional: metrópolis y países colonizados. Había un claro afán homogeneizador, represor de la diversidad cultural. Hoy más bien hablamos de "autocolonización". La empresa global se emancipa, "rompe el cordón umbilical" con su país de origen y también él pasa a ser una colonia más. No hay tratos especiales a los países, se trata por igual a Estados Unidos o a Inglaterra, que a México o Taiwán. Estamos ante una colonización sin país colonizador, sólo existen colonias y las empresas globales con su poder que coloniza. Este poder colonizador arma estrategias sofisticadas. La lógica del capital en efecto violenta, reprime, pero de manera indolora, invisible, se vuelve sutil pero eficaz. Por eso el multiculturalismo es su ideología. Porque hoy más que nunca es posible creer que el capital es respetuoso y tolerante de la diversidad cultural. Más aún, podemos llegar a pensar que desde esta lógica se promueve dicha diversidad:

(…) la universalidad "real" de la globalización actual (a través del mercado global) supone su propia ficción hegemónica (…) de tolerancia multiculturalista, respeto y protección de los derechos humanos, democracia y otros valores por el estilo; supone también la propia "universalidad concreta" seudohegeliana de un orden mundial cuyos rasgos universales (…) permiten que florezcan diversos "estilos de vida" en su particularidad (Žižek, 1998: 17).

En términos de Héctor-Díaz Polanco, el multiculturalismo es una estrategia etnófaga del capitalismo. El capitalismo engulle a la diversidad cultural. Pero lejos de hacerlo bruscamente, lo hace de manera confortable. Como mencioné, no se extermina a la diversidad cultural, al contrario, se le "fomenta", "respeta" y "tolera". "Nadie quiere parecer una compañía desarraigada" (2006: 36), dice Díaz-Polanco. El marketing multicultural de las empresas que han hecho de la diversidad su negocio, es el ejemplo paradigmático. Este "respeto", "tolerancia" y "promoción" de la diversidad cultural parece naturalizado ya, es decir, parece ser evidente que las cosas son así. Por tanto ya no las discutimos. Siendo así, como dice Restrepo recuperando a Bourdieu, este tipo de naturalización "pertenece al orden de la 'doxa', de lo que está más allá de lo discutible; doxa es lo no discutible ya que estructura las condiciones de posibilidad de lo discutible" (Restrepo, 2004: 50). Decir que la lógica capitalista es indolora, sutil y eficaz, implica pensarla desde la ideología. La ideología dota de ciertos marcos de pensamiento donde los individuos entienden, interpretan, representan y "hacen sentido". Es una "rejilla de inteligibilidad" (Restrepo, 2004: 51).

La ideología opera más allá de la conciencia. Hace que sus enunciados o predicados se naturalicen. Incluso, Restrepo cuando expone a Hall, menciona que la ideología no se agota en el lenguaje. "El lenguaje es la constitución de significado mientras que la ideología es el anclaje y fijación de estos significados mediante una serie de articulaciones" (2004: 52). Esta fijación o anclaje de los significados en una articulación son aquellos enunciados o predicados que se naturalizan. Articulación es el vínculo o correspondencia entre dos "planos o aspectos de una formación social" (Restrepo, 2004: 36). "Dos planos o aspectos" o en otras palabras, es una correspondencia entre cierta locación económica o social y una representación. Como puede ser la noción de clase, como locación y, su identidad de clase, como su representación. Una postura esencialista entiende que hay una necesaria correspondencia en esta articulación.

Un esencialismo por negación, sólo revierte los términos pero sigue conservando la misma estructura. Es negativo porque enuncia que hay una "necesaria no correspondencia" entre esas relaciones, prácticas y representaciones. La postura de Hall, dice Restrepo, es anti-anti esencialista. Entiende por articulación el "no necesario vínculo" o "no necesaria correspondencia" entre locaciones y representaciones. La articulación es contingente. Contingente no significa arbitraria, casual: "no significa que cualquiera es igualmente posible ni que floten libremente para anclarse, casualmente, en cualquier tiempo y lugar" (Restrepo, 2004: 36). Entonces, la articulación acontece o no, debido a que hay ciertas condiciones históricas. Aunque esas condiciones no son garantía que lleven a tal articulación. Decíamos que la ideología naturaliza sus predicados y los naturaliza para los individuos. Esta naturalización tiene consecuencias materiales. La ideología es material: "se inscribe en, y es configurada por, prácticas sociales (…) la ideología tiene efectos reales en cuerpos, espacios, relaciones, acciones y omisiones" (Restrepo, 2004: 53). La ideología habla por medio de los individuos. Los enunciados o predicados ideológicos son expresados por los individuos como si fueran intenciones y deseos propios, como si fueran expresión de su más "auténtica voluntad", de su ser más íntimo. Incluso los individuos estamos convencidos de que hacemos uso de nuestra libertad y autonomía cuando los expresamos. Sabemos que Hall cuando habla de ideología se remite al estudio de la etnicidad. Pero su noción de ideología nos ayuda a aclararnos más la crítica de Žižek. ¿Por qué el multiculturalismo es la forma ideal de la ideología del capitalismo global? Pues porque el multiculturalismo enuncia los predicados ideológicos. La ideología del capital opera, habla por medio del discurso multicultural. Le hace afirmar ciertas articulaciones, cuya función radica en seguir engrasando las ruedas del capital.

Pensar que las comunidades indígenas pueden dialogar horizontalmente con el capital, o que pueden participar de las relaciones mercantiles desde su autonomía política sin perder su identidad, son ejemplos de articulaciones de corte ideológico. Es un triunfo para el capital el que los multiculturalistas lleguen a enunciar esto y que, encima de todo, lo enuncien creyéndose sujetos soberanos, ilustrados. Si la ideología opera en los individuos, opera en la sociedad. Y si opera más allá de la consciencia, como dice Restrepo, desde luego que se hace necesario llevar el mundo al diván. En consecuencia necesitamos a una especie de Superpsicoanalista, o sea, Žižek. El análisis iniciaría así. El problema aquí es que, según Žižek, todo discurso acontece con un doble engaño. Todo discurso tiene "pantallas fantasmáticas". Por ende, el discurso multicultural tiene también la suya. ¿Qué significa esto? Žižek, entre otros recursos más, lo explica con la anécdota de una pareja que llega a un restaurante. El hombre se dirige al mesero: "¡Un cuarto para dos, por favor!". Quería decir, como sabemos, "una mesa para dos". Aquel enunciado encubre el "verdadero" deseo. Por eso se dice que los discursos tienen engaños. La interpretación freudiana estándar diría: "¡Desde luego, su mente ya estaba en la noche de sexo que planeaba para después de la comida!" (Žižek, 1998: 23).

La cuestión es que este segundo enunciado, la interpretación freudiana, es también otro engaño, es también otra pantalla. Por eso hay un doble engaño. Este segundo enunciado, sobre la noche de sexo, también encubre, a su vez, otro deseo. Encubre el deseo de evitar la comida, que perturba más que el sexo. Ante un doble engaño, una doble sospecha. El multiculturalismo es un engaño, una pantalla fantasmática. Ésta radica en su apariencia de inclusión de los grupos culturales diversos. "Respeta" y "tolera" a grupos indígenas, a comunidades llamadas ahora afroamericanas, inmigrantes y, lo que podríamos llamar con Díaz-Polanco, nuevas identificaciones, como pienso serían las comunidades gay, las tribus urbanas, entre otras. Pero es una "tolerancia" con el "Otro folclórico" no con el "Otro real". Tolerar al otro folclórico significa, por ejemplo, con respecto a las comunidades indígenas, que en plazas comerciales existan sitios de comida étnica, o que un grupo de becarios indígenas se retrate con Hillary Clinton. Mientras este otro siga siendo consumidor, esto es, siga alimentando a la máquina global, puede vestirse con sus trajes típicos y celebrar cuando le plazca todo tipo de ritual.

El "Otro real" es una incomodidad para el capital, una amenaza, un foco rojo. Este "Otro real" se entendería como la radicalización de las identidades. Por ejemplo, la rebelión zapatista de 1994. Esta radicalización representa un "escenario de turbulencia" que ahuyentaría capitales (Díaz-Polanco, 2006: 55). Con el "Otro real" hay "tolerancia cero" y habrá que suprimirlo. De ahí que Žižek sostenga que el multiculturalismo sea un "racismo negado o frustrado". Es un racismo porque "en el multiculturalismo existe una distancia eurocentrista condescendiente y/o respetuosa para con las culturas locales, sin echar raíces en ninguna cultura en particular" (Žižek, 1998: 22). Y es racismo negado o frustrado porque no lo alcanzamos a ver. Todo lo negado o frustrado está bajo un velo o ilusión. Aquí entendemos la noción que rescata Žižek de Bill Gates: "Capitalismo libre de fricción". El velo o ilusión consiste en que los rastros materiales desaparecen en las llamadas sociedades posmodernas, se deja de advertir lo "Real de los antagonismos sociales traumáticos" (Žižek, 1998: 12). De ahí que nuevamente se entiende la sutileza y la invisibilidad del capital. Invisible pero presente como organismo autorregulado y que autoevoluciona en todo lugar:

(…) el capital efectivamente es una máquina global anónima que sigue su curso ciegamente, sin ningún agente secreto que lo anime. El horror no es el espíritu (viviente particular) en la máquina (muerta universal), sino la máquina (universal muerta) en el corazón mismo de cada espíritu (viviente particular) (Žižek, 1998: 24).

Un multiculturalista en el diván, le diría a Žižek que la contraparte al sistema capitalista radica en la revitalización, o "regreso" a las identidades comunitarias. Como todo Psicoanalista que ya ha anticipado la interpretación correcta, que sus pacientes no han alcanzado a ver todavía, Žižek, con ademán comprensivo – que es gesto también de una especie de distancia condescendiente – recordaría que son las primeras sesiones del multiculturalista, es decir, los primeros cinco o diez años en terapia. Al término de esta sesión Žižek registraría: "Hoy, nuevamente, la interpretación de mi paciente multiculturalista no es más que un "falso enlace", propio de los neuróticos obsesivos". El multiculturalista piensa en un "regreso" a las identidades comunitarias porque representan "formas de identificación 'primordiales'". Y es que en las sociedades posmodernas, el Estado-Nación se aprecia cada vez más como "marco externo, puramente formal y no verdaderamente vinculante" (Žižek, 1998: 19). El problema está en la noción de "regreso". Por ejemplo, Díaz-Polanco entiende que las comunidades indígenas estaban antes de la globalización, por ello, no engrasan las ruedas del capital como sí lo hacen las nuevas identificaciones: "son un vástago legítimo" y "engrasan las ruedas al capital" (2006: 17).

La identidad de las comunidades indígenas engrasan "sus propios ejes comunitarios" y "se mantienen como una esfera de resistencia singularmente molesta para el capital" (2006: 18-19). Pues Díaz-Polanco también sería otro paciente de Žižek. No entiende Polanco que este "regreso" a aquello que estaba antes de la globalización ya está mediado. Mediado por el contexto y contorno del capital, por ende, es otro falso enlace pensar que las identidades comunitarias "engrasan sus propios ejes". Este "regreso" confirma aun más al capital y anuncia precisamente la supresión plena de las identidades comunitarias:

(…) la cuestión fundamental aquí es que esta "regresión" de las formas de identificación secundarias a las "primordiales", a las de identificación con comunidades "orgánicas ya está "mediada": se trata de una reacción contra la dimensión universal del mercado mundial, y como tal, ocurre en ese contexto, se recorta contra ese trasfondo. Por tal motivo, lo que hallamos en este fenómeno no es una "regresión", sino que se trata más bien de la forma en que aparece el fenómeno opuesto: en una suerte de "negación de la negación", es esta reafirmación de la identificación "primordial" lo que señala que la pérdida de la unidad orgánico-sustancial se ha consumado plenamente. (Žižek, 1998: 19-20).

Hay que tener presentes estos términos: "regresión mediada", "ocurre en este contexto" y se "recorta contra este trasfondo". En mi opinión, a partir de estas tres nociones podemos ver con más claridad el por qué de la crítica de Žižek. Incluso con esta triada de nociones me atrevería a decir que se arma su principal argumento. La idea implicada en estas tres nociones aparece también, en cierto sentido, en Restrepo, cuando expone a Hall. Y como veremos aparece también en Laclau. La idea en Žižek es que aquella regresión ocurre en el contexto del capital y se recorta contra su trasfondo. La regresión, por ende, está mediada, y estar mediada implica que no se puede salir del contexto.

Es paradójico pero estas regresiones son al mismo tiempo negadas y posibilitadas por el contexto, por el trasfondo del capital. Contexto, trasfondo, son necesarios e insuperables –como lo entiende Laclau con las identidades diferenciales y el sistema. Las "regresiones" a las identidades comunitarias existen en oposición a este contexto. Impensables fuera de él. Y digo que esta forma de argumentar es una constante que aparece en Restrepo también. Recordemos que cuando habla de posturas consideradas como anti-racistas, afirma que éstas sólo revierten los términos, pero siguen "conservando la estructura de los predicados racistas" (Restrepo, 2004: 52). Llámese estructura, contexto o trasfondo capitalista: la idea es que no es posible salirse de ella o de éste. Todas las reacciones, todas las posturas antitéticas son posibles al mantenerse dentro de la estructura y, al mismo tiempo, requieren de ser negadas por ésta. Ésta es una estructura tensada por la lógica de tesis y antítesis. Es una estructura paradójica y ambigua porque aquello que posibilita su tensión, simultáneamente es aquello que debe ser negado. Si la interpretación estándar del psicoanálisis considera que el complejo de Edipo es universal a todo individuo, esta estructura de la que hablamos sería el complejo fundamental de las sociedades posmodernas. Lo podríamos bautizar como el Complejo de Estructura Žižekiana. Los críticos posmodernos más radicales son una especie de reprimidos por no querer nombrar al Sistema. No nombrarlo es no criticarlo. Y no criticarlo es terminar de hacerlo invisible. Nuevamente otro servicio al Sistema Capitalista. No lo nombran pues temen que se les tache de esencialistas o metafísicos, pues se estarían refiriendo al Sistema, y éste es un término que nos remite a dichos planos:

Hoy la teoría crítica -bajo el atuendo de "crítica cultural"- está ofreciendo el último servicio al desarrollo irrestricto del capitalismo al participar activamente en el esfuerzo ideológico de hacer invisible la presencia de éste: en una típica "crítica cultural" posmoderna, la mínima mención del capitalismo en tanto sistema mundial tiende a despertar la acusación de "esencialismo", "fundamentalismo" y otros delitos (Žižek, 1998: 19-20).

En síntesis, la conclusión o diagnóstico de nuestro Superpsiconalista sobre el mundo es:

Dicha problemática multiculturalista da testimonio de la homogeneización sin precedentes del mundo contemporáneo Es como si, dado que el horizonte de la imaginación social ya no nos permite considerar la idea de una eventual caída del capitalismo (se podría decir que todos tácitamente aceptan que el capítalismo está aquí para quedarse), la energía crítica hubiera encontrado una válvula de escape en la pelea por diferencias culturales que dejan intacta la homogeneidad básica del sistema capitalista mundial (Žižek, 1998: 24).

El mundo está homogeneizado y la lógica del capital permanece intacta. Pero por supuesto que es posible no sólo imaginarnos, sino que hay realmente "posibilidades fácticas para la concreción" de un diálogo cuyos interlocutores sean: Carlos Slim, Adorno, el subcomandante Marcos, representantes de ONG's, representantes de grupos inmigrantes, de universidades interculturales, etc. El mismo capital se encargaría de promoverlo. El diálogo es un excelente producto de venta. Además, se entiende que en éste, en última instancia sólo hay una identidad en estricto sentido, la de Slim. Las demás son sólo pantallas fantasmáticas. No son una diferencia radical, sólo son diferencias superficiales. Slim anida en todos estos cuerpos folclóricos.

 

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