AUTOESTIMA Y MOTIVACIONES SOCIALES EN ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Mónica Válek de Bracho

Destriangulación

Desde esta perspectiva el marginal, persona sin arraigo, sin identidad propia definida, esperando todo del gobierno, de la suerte o del santo, carece de un modelo deseable y sufre un abandono crónico. Lo único que para él está claro es que tiene que sobrevivir, para eso usa la ley del más fuerte, pues carece de apoyo interior, de fe, de seguridad, de confianza. Su manera de pensar es confusa y desorganizada, sin metas claras, con mucha fantasía pero sin medios para realizarla.
Dicho de otra manera el desarraigo es característico del marginal, no solo porque cambió de espacios, sino porque pierde sus raíces, su propia identidad y por tanto todos sus contextos se alteran, perdiendo la conciencia de sí mismo. Pero lo más notorio de esto es que el marginal se resiste al cambio, le teme a todo lo que signifique ser auténtico, autónomo, responsable de su existencia. Mientras tenga de quien vivir y a quien sacarle provecho se mantiene imperturbable y los gobiernos hasta ahora no han hecho más que reforzar esta conducta: paquetes, bonos, becas, seguros, cestas, sueldos no ganados, etc.

De la misma manera la identificación del venezolano marginal se hace a través de modelos ausentes: papás irresponsables, alejados por la fuerza del divorcio o de la ignorancia en el manejo de los eventos, o a través de modelos de conveniencia: la nueva pareja, la abuela , el trabajo, lo héroes de la televisión, la política, el juego; o una nueva serie de comportamientos de ausencia: no tocar, no comunicarse, no sentirse a sí mismo, en fin cualquier cosa que pueda justificar a unos padres ausentes.

Asimismo hay tres personajes en la vida del marginal que poseen mucha importancia en el proceso de dar y tener identificación. En primer lugar están las abuelas, glorificadas porque se les necesita, ellas no dejan de pensar que aunque sus hijos son adultos les pertenecen y se creen con derecho a criticarles abiertamente aún delante de sus propios hijos. Estos por su parte creen que las matronas son desechables y solo las utilizan cuando las necesitan, pero ante la ausencia de los progenitores, las abuelas toman el control mediante el poder, y son más baratas. De ésta manera las abuelas rompen la estructura natural, creando muchas veces relaciones perversas. Es necesario hacer la salvedad que esto no se produce en todos los casos, pero sí en un alto número de ellos.

Igualmente otro personaje influyente en la vida del marginal es el político. Desde el surgimiento de la televisión, se ha hecho omnipresente en la vida de todos   los ciudadanos.  Aún cuando se vendía como incorruptible pronto fue víctima de su propia miseria, descubriendo su esencia de marginal, delatando pertenecer a ese 80% de la población que no tiene identidad y carece del sentido de dirección.

El tercer personaje es la televisión, farándula y telenovelas; quienes conforman el fragmento de  realidad  y de patología, muchas veces brindando un modelo a seguir, puesto que presenta tanto las incoherencias de la vida real, como los comportamientos cuestionables, sin dejar ningún mensaje constructivo o de valoración y respeto por las cosas importantes, modelando inconscientemente el comportamiento del resto de Venezuela, vendiéndola al  extranjero con una imagen distorsionada de la realidad.

Como si esto fuera poco, el sentido del abandono se va llenando con la violencia s urgida de la TV, donde se termina de instalar el concepto de que las personas son desechables, pues un país que carece de justicia los fines de semana   se matan de cien a doscientas personas en las películas y de treinta a cuarenta en barrios y callejones.

Definición de contextos
Según el mencionado autor, el venezolano marginal se mueve en una serie de contextos que vale la pene describir, con el objeto de comprender en qué pasa su tiempo, a qué se dedica en realidad y cuáles son sus relaciones afectivas.
Contexto de pareja: el venezolano necesita compañía, ser amado, sexo, etc., pero no quiere la responsabilidad que implica la vida de pareja. Al cumplir la mayoría de edad el hombre ya puede tener aventuras amorosas y la mujer sigue dependiente en casa de sus padres. En este contexto al llegar al matrimonio el hombre sigue creyéndose soltero y prosigue sus aventuras, mientras que la dama pasa de una dependencia a otra, de sus padres a su esposo. Se hace necesario destacar que el venezolano confunde pareja con familia, relegando siempre la intimidad, pues a veces los hijos llegan antes que la pareja se consolide, los múltiples problemas económicos, el carecer de un espacio propio ya que viven en la mayoría de los casos arrimados donde su familia de origen, crea en ellos nuevos conflictos, por eso los matrimonios en Venezuela tienden a durar poco. A esto debe agregarse el concepto de que en el país el 65% de las madres no tienen pareja.

Contexto familiar: al momento de aparecer los hijos, la pareja pasa a un segundo plano. La situación económica hace que los padres aún cuando quieren a sus hijos los abandonen en manos ajenas, los presten, los regales, los dejen solos. Conducta que es repetida por sus hijos al ser adultos, y quienes se sienten con el derecho de juzgar y condenar los “errores” de sus padres. La calidad de la vida familiar depende de los ingresos económicos, del nivel de educación y de la posición social, pero en todo caso la falta de contacto familiar reforzador de la experiencia de abandono, deja su dolorosa huella en la familia porque nadie les enseñó a ser efectivos.

Contexto organizacional: la relación del venezolano con el trabajo se resume en la creencia de que el trabajo es un castigo, una maldición y no una necesidad como cualquier otra. Esta cultura supone al país pérdidas millonarias pues el trabajador vive en constante insatisfacción, frustración, impotencia y rabia. Esto sin mencionar que mayormente se encuentra explotado, subpagado,  maltratado por sus supervisores, resumiendo en una palabra, se encuentra desmotivado.

Objetivos personales y nacionales

En sintonía con lo antes expuesto es lógico suponer que cuando no existe una conciencia clara de las necesidades y de las capacidades propias, es imposible seleccionar adecuadamente el camino a seguir, trazar el rumbo de vida y mucho menos tomar decisiones concretas adecuadas. Es evidente entonces que se actúe por satisfacción inmediata, por ensayo y error, por imitación, por improvisación, sin aprender de sus errores la mayoría de las veces.

Un aporte que se hace necesario destacar es que menos del 5% de la población joven estudia, se gradúa y concluye sus estudios de postgrado. La mayoría abandona la educación formal a mitad de camino, dedicándose a cualquier oficio para el que no está capacitado. Si su camino es la universidad la mayoría de las veces no estudia lo que realmente quiere, y se cambia de carrera dos o tres veces. Lo que se puede deducir de todo esto es que el venezolano no planifica, ignora sus propios recursos y alternativas, no prevé el futuro, no tiene objetivos de superación y crecimiento; está más interesado en el status, en la pantalla, en tener las cosas que le interesan, más que en ser dueños de sí mismo. A esto se le agrega que el triunfo no depende de él mismo, sino de las circunstancias, de las palancas, del contacto, del padrino de las amistades. En caso contrario deberá comenzar de abajo, dar la talla, hasta lograr colarse.
Partiendo de este contexto, el individuo que no tiene objetivos personales, difícilmente puede tener conciencia y objetivos de país. Por lo general el   país ha ido sin rumbo, anclado en planes de emergencia, con operativos, con una gerencia oportunista e informal. Todo esto trae como consecuencia que no se hayan logrado grandes avances en el estilo de vida, donde la mayoría de su población permanece en la marginalidad y la desvalorización.

Es pertinente concluir que sobre las cuatro bases antes descritas: la no conciencia de sí, la destriangulación, la indefinición de contextos y de objetivos, el venezolano ha desarrollado una manera de pensar, de razonar, de solucionar problemas,  de tomar decisiones, desde esta perspectiva se han construido esperanzas y se han cosechado desengaños. Se hace imprescindible cambiar esta situación por otra más propicia que realmente cultive la individualidad, sembrándola en una sociedad que pueda salir beneficiada del proceso, logrando finalmente un país lleno de oportunidades de desarrollo y crecimiento.

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