SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

Problemas de identificación.-

¿Puede un joven militante del partido comunista de nuestro país dar cuenta de los fundamentos de su militancia a un compañero que no milita en ningún partido y le pregunta qué hay que saber, qué hay que hacer para ser comunista?

Si se lee el artículo primero de los Estatutos del partido, es muy posible que deje de preguntarle y se acabe la conversación, dado que esos Estatutos no están redactados probablemente con el objeto de que los entienda un joven trabajador. En cualquier caso, las palabras clave de este texto precisarían cada una de una larga explicación para su comprensión, y aún así, al final de toda la explicación, se encontraría a faltar un resumen claro y breve que permita a un trabajador  entenderlo y poder tomar postura a favor o en contra.

La larga práctica existente (tantos años de batalla en los talleres, en las fábricas, en los campos) y la reflexión y la crítica sobre esa práctica (el conocimiento científico no sería otra cosa), deberían proporcionar, al menos, una especie de indicadores que, como en las carreteras, nos informaran, una vez recorrido un tramo, si seguimos en el camino del comunismo o hemos errado la dirección (y hemos de deshacer el camino y corregir la equivocación). Los indicadores en el camino deben de poder interpretarlos los trabajadores mismos. En otro caso no podrían hacerse comunistas, como el joven que hacía la pregunta y no le respondían nada inteligible.

Si hay una meta comunista y un camino comunista para conseguir esa meta, un trabajador corriente de nuestro país debería poder distinguir dicha meta y dicho camino de otras metas parecidas y  de otro caminos parecidos pero que no son los propios de los comunistas. Cuando un trabajador afiliado a Comisiones Obreras dice que es comunista; cuando uno afiliado a UGT, uno no afiliado o uno afiliado a una central anarquista, dicen que son comunistas ¿qué quieren decir? ¿que están afiliados al Partido Comunista? ¿sólo si se está afiliado al PC se es comunista? ¿Hay algún signo que identifique al pensamiento y la acción de los comunistas?

Luchar por los intereses de la clase obrera será propio de un comunista, pero también de un socialista o de un anarquista o de un cristiano de base. Perseguir la desaparición de las clases sociales es también común a otras organizaciones obreras. Luchar contra las injusticias  desde sus causas y raíces, luchar contra la pobreza, luchar por la libertad, por los derechos humanos, por la liberación de los pueblos oprimidos etc., es común, no solo a otras organizaciones obreras, sino  también a múltiples organizaciones que no tienen mucho que ver con la clase obrera.

Si los comunistas tienen como metas todas las indicadas (comunes con otras muchas organizaciones no comunistas), ¿hay un camino, un método, una forma de actuar propia de los comunistas? ¿son estos métodos los que utilizaba Lenin, los que utilizó Stalin, los que utiliza Castro? Porque, ciertamente,  las metas a conseguir sí que son , en estos casos, la lucha contra la pobreza, la defensa de la clase obrera, acabar con las clases sociales, la defensa de los pueblos oprimidos, etc. El no respeto a las libertades y a algunos derechos humanos elementales, podría ser la diferencia entre el camino comunista y el de las demás organizaciones citadas.

Si es así, y nuestros partidos comunistas europeos han corregido el camino, eligiendo el respeto a todas las libertades democráticas y al conjunto de los derechos humanos, el problema continua existiendo, ¿cuál es entonces el camino propio de los comunistas, que identifique a sus organizaciones frente a las demás que persiguen metas comunes o parecidas?

O es que más bien, comunistas y socialistas, en nuestra Europa de hoy, se diferencian nada más que en parte de su historia y en el nombre que adoptaron en su momento, sin que exista en sus objetivos a corto y largo plazo más que diferencias de matiz o de urgencias; o en diferencias de lenguaje y talante histórico; o en declaraciones que constan en sus estatutos pero que no aparecen en sus prácticas reales.

Si los comunistas acuden a Porto Alegre, juntos a tantos grupos altermundistas (otro mundo es posible), ¿llevan una propuesta propia, puede ser ésta entendida por los otros compañeros que acuden a la c

 

En este lento avance hacia lo que puede entenderse por comunista en nuestro días, nos encontramos con una herramienta intelectual, con un concepto, en el que nos debemos detener, para averiguar si nos es de alguna utilidad, o si por el contrario representa un estorbo para seguir en nuestro camino de acercamiento a lo que se pueda comprender sobre el comunismo. Se trata del concepto izquierda-derecha.

En el origen de esta distinción (izquierda-derecha) el movimiento obrero no jugó ningún papel.
Cuando los organismos del Estado estaban en manos de la nobleza y la Iglesia, cuando la riqueza de los países europeos estaba en manos de los nobles y la Iglesia, no existía esta diferencia entre izquierda y derecha.

Entre finales del siglo XVIII y primeros años del XIX se produce en los países más importantes de Europa el paso de lo que se llamaba el “antiguo régimen” a lo que se conoció como regímenes constitucionalistas. El resultado más aparente de este cambio es el pacto, el acuerdo en el reparto del control de los organismos del Estado, que pasan, de ser dominados absolutamente (por eso le llamaban régimen absolutista) por la monarquía (los reyes) los nobles y la Iglesia, a ser compartidos por estos y por los que se conoce como clase burguesa (los nuevos ricos). Este pacto solía ser escrito y se le llamaba Constitución.

Estos cambios han ocurrido a lo largo de mucho tiempo, en procesos largos, pero con sobresaltos rápidos y violentos en forma de guerras o revoluciones. La revolución francesa ha quedado como la más famosa por sus cambios radicales y espectaculares. Estos cambios supusieron, principalmente, colocar en cabeza de los órganos del Estado, en lugar de un rey rodeado de la Iglesia y la nobleza, una asamblea, y de esa asamblea dependían todos los demás órganos del Estado.

Hay que aclarar que en algunos países mataron al rey y desapareció la monarquía, mientras que en otros el rey siguió, pero ya sin que él, ni la nobleza, ni la Iglesia controlaran la dirección, el mando de los nuevos órganos del Estado.

La Asamblea o Parlamento es el órgano principal del Estado y por eso pasan a llamarse regímenes parlamentarios (monarquías parlamentarias, si hay rey, repúblicas parlamentarias si la monarquía desapareció). Esta asamblea es elegida, al principio, solo por los propietarios (para poder votar había que estar en el censo como propietarios, por eso se le llamaba voto censitario), es decir por los ricos. Solo votaban los hombres. Lo que hoy llamamos sufragio universal, es decir, poder votar todos los mayores de edad, es algo muy reciente. Por tanto, los trabajadores, no tuvieron presencia alguna en estas asambleas en sus primeros tiempos de existencia.
Pues bien, en estos Parlamentos (de parlamentar, hablar, discutir), había un puesto destacado, en alto, que ocupaba el orador, el que hablaba, y enfrente, en semicírculo, se sentaban los demás parlamentarios. De esta forma, frente al que hablaba (normalmente el que gobernaba), se podía distinguir un ala izquierda y un ala derecha. En el caso de la revolución francesa se sentaron a la derecha los más cercanos al antiguo poder (la nobleza y la Iglesia) y a la izquierda los recién llegados, los nuevos ricos o burgueses, o sea, los más interesados en el cambio, es decir, los más revolucionarios. Este es el origen de  lo que hoy llamamos izquierda y derecha.

Actualmente se intenta dar un contenido concreto a estas dos denominaciones. La izquierda estaría, como en su inicio, a favor del cambio, y la derecha por conservar el mismo orden existente. Pero esta explicación no serviría en Cuba, en China, donde el cambio lo representaría lo que en Europa se considera la derecha. También se dice que la izquierda representaría los ideales de igualdad, justicia, libertad, y la derecha los de orden y seguridad; o que la izquierda representaría el progreso y la derecha la tradición. Pero lo cierto es que ni la izquierda ni la derecha admiten este reparto de papeles, ya que una y otra dicen defender a todos y cada uno de los ideales que hemos citado.

Se ha intentado unir la izquierda a la defensa de los trabajadores y la derecha a la de los empresarios, cosa que rechazan ambas, ya que la derecha niega no defender los intereses de los trabajadores, y otro tanto dice la izquierda de la de los empresarios, además de que en Europa ambas se alternan con frecuencia en el poder, y esto no se compagina con la defensa de solo una parte del electorado. Los partidos de la izquierda europea difícilmente admiten que haya otro partido, también de izquierda, que diga que es más de izquierda que ellos, porque ¿qué querría decir eso, que defienden a los trabajadores más que ellos? ¿y si aparece otro más a la izquierda? En cuanto a la derecha, le ocurre igual con los partidos que están más a la derecha.

Se habrían de establecer con cierta claridad los conceptos de igualdad, justicia, progreso, bienestar, seguridad, defensa de los trabajadores, ya que, los propios trabajadores, en las elecciones creen una veces que los defiendan mejor los partidos de izquierda y otras veces los de derechas. En Estados Unidos de Norteamérica, los electores trabajadores unas veces votan a un partido considerado de derechas (el partido demócrata), y otras a uno ( el partido republicano) considerado más de derechas todavía.

Quiere decir todo ello que los conceptos de izquierda y derecha no nos van a ayudar en el objetivo que buscamos aquí, que de forma principal pretende aclararnos lo que puede significar hoy para los trabajadores el comunismo. Casi se podría decir que son conceptos inventados y utilizados por las clases propietarias para enredar y distraer el verdadero interés de los trabajadores que estaría centrado en otro concepto, éste sí propio de su clase: el socialismo, el comunismo.

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