SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

Las ideas que sobre su condición llegan al obrero.-

 

            Íbamos diciendo que, la teoría que un obrero recibe, referida a su saber profesional, se la suministra, o en todo caso, se la controla, el empresario; que es quien decide la tarea concreta que realizará y, por tanto, los saberes que necesitará.

            Esto, en el plano individual. Si consideramos el escenario productivo entero, toda la producción, las necesidades de saberes técnicos, vendrían, asimismo, señaladas por el conjunto de los empresarios, que seleccionan así, la tecnología que en cada momento les interesa, o sea, los saberes que ellos precisan que tengan los obreros. Este fenómeno, en el lenguaje periodístico, diría así: “los centros de enseñanza deben orientarse según las necesidades del mercado de trabajo”. Porque saben que el obrero que adquiera conocimientos que no sean los que necesita un empresario, alguno de los empresarios, estará dedicando su esfuerzo a unos saberes inútiles, que no le servirán para trabajar.

            Pues bien, esto mismo que acabamos de ver, en el marxismo vulgar aparecería, más o menos, así: “el poder despótico del capitalista mantiene en la ignorancia al obrero, para explotarlo mejor”.

            Y se está diciendo lo mismo, pero…

            La teoría que los obrero tienen a su alcance, referida a su propia condición colectiva de obreros (por qué ellos son obreros y los empresarios son empresarios; si esto es de nacimiento, o en algún momento ha ocurrido algo que así lo ha impuesto), les viene servida (esa teoría, esos conocimientos) por las instituciones (su familia, el colegio, la tele, el partido, el sindicato). Las ideas que él, personalmente, mantiene, él puede creer que le han nacido en su cabeza, pero, lo cierto es que las recibió de su entorno, de un entorno institucional, principalmente. Luego, las habrá contrastado con su experiencia, con su práctica, principalmente su práctica en el trabajo.

            Para hacerse una idea (una teoría) de su situación en la producción, necesita el obrero, hacerse una idea (una teoría) de la sociedad, en general, en el seno de la que vive, es decir, hacerse una idea, tener una teoría de la producción, y de la reproducción que la hace posible, sostenible.

            Son las instituciones los centros de producción, elaboración y difusión de las teorías, las encargadas de cumplir esta tarea, según hemos visto; y las instituciones no son sino creaciones de la producción, a cuyo exclusivo servicio funcionan.

            El marxismo vulgar interpreta este juego, esta combinación, concluyendo que hay que demoler, destruir, las instituciones, creando otras que facilitarán el nacimiento de una nueva producción.

            Con esta conclusión, queda comprometida, no solo la teoría de la reproducción y su función (la función de las instituciones), sino la teoría de la propia producción.

            Como consecuencia de esta teoría, el Partido, el Ejército y la administración (el Gobierno y el Parlamento) rusos, dirigen directamente la producción (organizan el trabajo), y organizan y dirigen, al mismo tiempo, la reproducción (las instituciones).

            Esta interpretación del marxismo, seguramente tiene su fundamento en las obras de Marx; los dirigentes comunistas rusos lo habían leído, lo habían estudiado y discutido.

            Siempre manifestaron y, seguramente, siempre creyeron estar siguiendo las teorías marxistas.

            No obstante hay que repetir, que Marx comenzó a escribir como periodista en diarios alemanes y norteamericanos; había estudiado derecho y filosofía; tuvo una intervención intensa en la acción de los movimientos obreros de aquel tiempo (alemán, francés, inglés), con numerosísimas intervenciones en sus comités, asambleas y organizaciones (muchas de ellas escritas, pero muchas más, no); fue estudioso impenitente de numerosas materias, entre otras, de economía. Su último estudio “El Capital”, se refiere esencialmente a esa materia.

            Quiere eso decir, que citar a Marx, o decir que se sigue a Marx, con frecuencia debe interpretarse en el sentido de que se ha leído a Marx. Falta saber a cuál de ellos se refiere la cita, o en qué sentido se sigue lo dicho por él.

            El estudio de “El Capital”, anima, desde luego, a revisar con atención, todo lo que se dice que es marxismo. Y esto, desde el punto de vista de los obreros; ellos son la producción; ellos son el trabajo; a ellos dedicó la mayor atención a lo largo de esta investigación, que no tiene otro norte que la condición en que los obreros prestan su trabajo. No hay en el mismo, otro tema que el trabajo de los obreros.

            Y, sin embargo, el “marxismo” suena normalmente a partidos políticos, a lucha de clases, a proletariado, a imperialismo, a lucha de mercados, a capital financiero, a países pobres y ricos, a izquierdismo y radicalismo, a democratización, a globalización, a derechos humanos.

            Y poco, o nada, sobre el análisis del trabajo de los obreros, que es el centro de gravedad del Marx “marxista”.

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