SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

La estructura de la semilla (una cooperativa) permite conocer la estructura de un sistema cooperativo.-

 

Como las empresas cooperativas están todavía en su fase de juventud, aún no han desarrollado su capacidad como conjunto productivo, pero eso no impide que podamos contemplar el tipo de proceso de trabajo que para ellas constituye su semilla. Según sea esa semilla, podremos acercarnos al conocimiento de su proceso de desarrollo, o lo que es lo mismo, a su proceso de reproducción.

En este análisis, en este acercamiento a su conocimiento, empezaremos diciendo lo que hasta este momento hemos considerado como una cooperativa.

Y en un principio dijimos que, a diferencia del proceso de trabajo capitalista, en el proceso cooperativo no se da la propiedad de los medios de trabajo separada de los trabajadores, sino que los propios trabajadores son los dueños de los mismos.

Y a diferencia de los procesos de trabajo individuales, en que el trabajador puede ser también propietario de sus bienes de trabajo (campesinos), se trata aquí de un proceso colectivo de trabajo.

Estos son los datos que nos dan el perfil de lo que hemos considerado una cooperativa.

Sin embargo, si nos fijamos con detenimiento, esto es lo que tienen en común todos los procesos cooperativos que conocemos en todo el mundo; pero luego, en cada país pueden tener una organización distinta. Distinta, con tal que mantengan esos rasgos mencionados. Ocurre lo mismo con un proceso de trabajo capitalista. En todos los países tiene las mismas características, y sin embargo, las normas concretas que le dan forma, no tienen que ser exactamente iguales.

Eso es conveniente tenerlo en cuenta, para no confundir el proceso de trabajo cooperativo que tenemos como modelo teórico, con la cooperativa concreta que describe la Ley de Cooperativas de nuestro país. Sobre todo, pensando en la posibilidad de que una producción mayoritaria en forma cooperativa, que creara sus propias instituciones, daría una forma concreta a las cooperativas, probablemente distinta, aunque, naturalmente, igual en lo esencial.

Yendo, pues, a lo esencial, podríamos seguir con la pregunta que nos hacíamos más atrás: ¿Quién empuja y para qué empuja en la empresa capitalista? Y ¿Quién empuja y para qué, en la empresa cooperativa?

El empuje en la semilla, se traduce, se traslada, al conjunto de semillas que componen la producción, en forma de movimientos que las arrastran en la misma dirección. En la semilla capitalista, en el proceso de trabajo capitalista, el empresario empuja buscando la máxima ganancia, y esto se traslada al conjunto en forma de exigencia general para situarse el capital en su conjunto en la ganancia media.

Para conseguir ese fin, el empresario empuja para obtener la máxima productividad, para lo cual introduce tecnologías caras que, como son la parte del capital que no produce valor nuevo, le baja la ganancia por producto, pero lo compensa aumentando el número de productos, aumentando la escala de la producción, es decir, acumulando el capital. Este movimiento se traslada al conjunto, provocando un aumento de volumen constante de las empresas, a costa de las más pequeñas que no soportan esta dura carrera.

Ya hemos visto en otra parte cómo ocurre todo esto, aquí solo señalamos que la ordenación de los elementos en el proceso de trabajo, nos dan la llave para estudiar y conocer, no solo todos los procesos en su conjunto (la producción), sino también su ropaje institucional, y por tanto, el conjunto de la sociedad.

Si esto es así, la empresa cooperativa, la ordenación de sus elementos, nos estará dando las características generales, no solo del conjunto productivo, sino de sus instituciones correspondientes, y por tanto, de los rasgos generales de la sociedad entera en que esto se produzca.

Estamos hablando de teoría, pero la teoría nos ilumina el camino de la práctica.

Por ejemplo, en un país como Guinea Ecuatorial, donde el modelo económico es el capitalista, pero donde las semillas que se han de reproducir son aún muy pocas, todo el conocimiento teórico de que disponemos, nos permitiría entender mejor las dificultades del camino a recorrer, así como el acierto o desacierto, a lo grueso, de las iniciativas y disposiciones que se adopten en su recorrido.

Pues bien, algo así debería ocurrir en nuestro acercamiento al previsible camino en la reproducción, en el seno de las sociedades de producir cooperativa, de las empresas de trabajo en cooperación.

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