SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

“El consenso”-

 

Ahora podremos entender mejor las razones teóricas por las que nuestros partidos socialistas y comunistas europeos, en la actualidad, tanto si están en el Gobierno (dirigiendo las instituciones), como si no, no hacen otra cosa que servir de instrumento a la reproducción del capital. En otras sociedades capitalistas, la norteamericana por ejemplo, ni siquiera necesitan un partido socialista ni comunista, para reproducir el capital, a satisfacción de empresarios y trabajadores.

Y es que (ahora también lo entenderemos mejor), lo que reproducen las instituciones, y entre ellas los partidos políticos, es el capital; y el capital es una relación entre dos polos, el polo del empresario, y el polo del trabajador; y los dos han de ser bien reproducidos, para que lo que llamamos el capital, se desarrolle bien.

Esto quiere decir que, cada vez que con anterioridad, hemos dicho en estas páginas que el partido del capital puede aparecer enfrentado al partido de los trabajadores, ha sido una forma de recoger la experiencia tal como se presenta, para poco a poco ir averiguando lo que se esconde debajo de esa apariencia.

Ahora podemos ver que, en el caso de que, como ocurre en casi toda Europa, incluido nuestro país, haya unos partidos que representen a los empresarios, y otros los trabajadores, unos y otros han de ponerse de acuerdo para que la reproducción del capital se haga en las mejores condiciones. A esto se refiere un concepto que se hizo famosos en la transición española: el consenso.

El consenso, en el que participan realmente todas las instituciones, no es otra cosa que el acuerdo en las condiciones en que mejor se desarrollará el capital, es decir, el interés de los empresarios, contando con el punto de vista de los trabajadores. En el bien entendido que, si no hay acuerdo, el interés de los empresarios se impondrá, a corto, o medio plazo; puesto que es la lógica de todo el sistema.

La frase que explica perfectamente esta cuestión, y que se oye repetidamente, es : si le va bien a los empresarios, les irá bien a los trabajadores; o mejor: a los trabajadores no les puede ir bien, si no les va mejor a los empresarios.

De todo ello deriva que dijéramos en algún momento, que hablar de partidos de izquierda y de derecha en el terreno político (o sea, en el terreno de las instituciones) no es muy importante para el mejor conocimiento de lo que es el comunismo, ni el socialismo. Y la razón es que, ambos, los partidos llamados de izquierda y los de derecha, son parte del aparato institucional en que basa el capital su reproducción. Ambos persiguen la misma finalidad; y ambos pueden, desempeñar su papel en solitario o, en diversas combinaciones. En Estados Unidos, ya vimos que, tanto los empresarios como los obreros, es decir los dos componentes del capital, se ven representados políticamente por dos partidos que dirigen, alternativamente, el conjunto de las instituciones, sin que, en este caso, tenga mucho sentido averiguar cúal es de izquierda y cual derecha.

En los países europeos es más frecuente que se combinen en la reproducción del capital varios partidos. Unos son considerados de derechas y otros de izquierdas. Unos se supone que representan a los empresarios, y otros a los trabajadores. Pero, como la realidad es que, unos y otros han de trabajar para una mejor reproducción del capital, el efecto que se consigue es que, los trabajadores elijan como su representante político a un partido de derechas (Aznar en España, Chirac en Francia, Berlusconi en Italia), o que, voten a quien voten, piensen que da igual que sean unos u otros. Esto es el reflejo de ese juego de funciones de los partidos en la reproducción del capital.

Esta es la razón profunda de que en los países donde la forma capitalista está más asentada, los empresarios no tengan la menor preocupación de que el gobierno esté dirigido por un partido de los llamados de izquierda. Saben que cumplirá con su papel: crear las
 mejores condiciones para el desarrollo del capital.

En una palabra. Los partidos socialistas o comunistas europeos actuales, lo que se llama la izquierda política, es un instrumento del capital, es decir, de la relación de trabajo por cuenta ajena. Es inútil, por lo tanto, que sin un cambio en sus funciones, se pretenda que sirvan para acompañar a los obreros en su camino hacia el conocimiento y la construcción de una sociedad comunista.

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