SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

El comunismo ruso como escuela del comunismo.-

 

Como el comunismo ruso ha sido la escuela en la que el obrero español ha aprendido lo que sabe sobre comunismo, vale la pena pararnos un momento en este punto.

Hay, que decir, antes que todo, que el socialismo español, antes de separarse en partido socialista y partido comunista, han tenido una muy interesante infancia y juventud vivida en común.

Las primeras ideas sobre la organización de los obreros, de su ingreso en asociaciones de defensa de sus intereses; la utilización de esas asociaciones para ir creando una opinión obrera, una forma de ver las cosas, distinta de la que tiene los patronos, la Iglesia, los militares; la conciencia de que todos los obreros españoles estaban en las mismas condiciones (los españoles, y todos los obreros europeos); las primeras lecturas de hombres de pensamiento que han estudiado estos temas del trabajo y que les ayudan a entender mejor la situación en que se encuentran; las primeras noticias de las reuniones de representantes de los obreros de Europa, América, y otros países del mundo, que se acuerdan de los españoles y les mandan saludos; las primeras asistencias a estas reuniones internacionales donde los compañeros españoles participan; la lectura emocionante del Manifiesto Comunista, con toda una manera de ver la historia desde el punto de vista de los trabajadores; la creación del sindicato socialista       ( U. G. T ), del partido socialista; la maduración lenta de un proyecto, todavía no muy concreto, de ordenación distinta del trabajo y de la sociedad, y que sustituiría al sistema capitalista; todas estas ideas y mil batallas conjuntas, hacen que los comunistas compartan con los socialistas las primeras nociones sobre las cuales vendrá a implantarse el comunismo ruso.

Con una teoría, con unas bases de pensamiento, similares, los partidos socialistas rusos, que también se dividieron como los españoles, se encontraron con la oportunidad de hacerse con las fuerzas armadas y con el gobierno. Y aquí comenzó una determinada forma concreta del socialismo que tanto se había teorizado.

Lenin había estudiado todo este proceso, y estaba precisamente acabando la redacción de “El Estado y la Revolución”, cuando hubo de acudir a Rusia, de donde estaba desterrado, para ocupar la secretaria general del partido y la jefatura del gobierno.

Este proceso, este camino, que se inicia en el mes de Octubre (Noviembre, según qué calendario- el suyo o el nuestro-) de 1.917, es evidentemente un proyecto comunista; un proyecto comunista que acaba no gustando ni a los propios comunistas rusos, hasta el punto de dejarlo caer.

Hay que recordar que, desde el mismo inicio, partidos hermanos, como es el de los mencheviques, no comparten elementos esenciales del proyecto, y solo se unen al gobierno de Lenin, cuando éste acepta en su integridad su programa para la agricultura. Con este programa, aceptado por Lenin, podía estar de acuerdo cualquier socialdemócrata actual.

Lenin da siempre la sensación de estar ensayando, y así lo manifiesta en el partido y en público (esto nos ha salido mal, habrá que intentarlo de otra forma, decía con frecuencia). Lo que él llamó Nueva Política Económica, se parecía al comunismo (según lo entendió luego Stalin) lo que un huevo a una castaña; sin embargo, Lenin siempre entendió que se estaba ensayando el camino desconocido hacia el comunismo: el socialismo.

El abandono de esta búsqueda práctica y teórica fue cegada por el equipo de Stalin y sus continuadores. Quedó así establecido el camino hacia el comunismo. Pero no un camino, sino el camino, “el único camino”. Stalin y sus compañeros no admitían dudas, no había más comunismo que aquél.

Esto, evidentemente no era así. Ni era, ni es así.
El comunismo era, y es, un proyecto muy ambicioso, a muy largo plazo y que podría alcanzar dimensiones mundiales.

Si el capitalismo ha necesitado cuatro siglos para madurar y hacerse sentir en el mundo entero, el comunismo, si los obreros lo tomaran como proyecto propio, podría hacer otro tanto en un plazo parecido. Como el capitalismo, sin provocar trastornos espectaculares. Paso a paso, y abriéndose camino en el sistema dominante, como lo hizo el capitalismo en medio de las instituciones medievales.

El capitalismo es el nombre que damos al sistema de trabajo que tiene como base al capital y su pareja, el trabajo asalariado. El capital es una relación entre los medios materiales del trabajo y el trabajador, pero toma cuerpo material en los medios de trabajo. El trabajador, al separarlo de sus medios materiales con los que desarrolla su actividad, se convierte en una figura muy extraña, el obrero. El obrero es como una sal que no sala, como un fuego que no calienta. Un trabajador que no dispone de los instrumentos para trabajar, ni siquiera es un trabajador.

De forma paralela, los medios materiales del trabajo, sin trabajador, no tienen ningún sentido.

Este aparente sinsentido se convierte en lógica aplastante cuando el capitalista une los dos elementos que estaban separados. De su unión obtiene una ganancia. Para eso sirve su previa separación, para obtener una posterior unión en las condiciones impuestas por el capital.

El comunismo es un concepto, para entender una realidad. Esta realidad es la unión entre el trabajador y los medios materiales con que trabaja.

Los procesos, las prácticas, a través de las cuales el capital logra establecer, profundizar y mantener esta separación que le caracteriza, constituyen el objeto, el argumento, de la obra de Marx que se titula así, el Capital.

En esta obra, Marx, al estudiar los pasos concretos dados por los capitalistas para establecer y mantener separados a los trabajadores de sus medios de trabajo, está al mismo tiempo dejando en hueco, señalando en negativo, los caminos, los trámites, para conseguir lo contrario, es decir, la unión de los mismos.

Se trata de un estudio específico sobre el capitalismo, pero es al mismo tiempo el mejor ensayo teórico que tenemos sobre el comunismo.

Esta no es la única obra en que Marx trata del comunismo. Había escrito mucho sobre el tema. Pero, en esta última obra, al estudiar la producción capitalista con abundantísimo material recogido en las propias fábricas por los inspectores de trabajo ingleses, así como toda, o la mayor parte, de la teoría existente en las Academias, los partidos, los círculos intelectuales y obreros; unido ello, al esfuerzo de atenerse en todo lo posible al método científico, hace que el contenido de este texto, corrija en buena medida, expresiones y formulaciones anteriores, mucho más ideológicas, mucho menos exigentes.

Esto hace que, con frecuencia, lo que se llama el marxismo, no sea sino, en buena medida, el reflejo de lo que Marx dijo o escribió en un momento en que aún no había madurado su pensamiento. Ocurre esto cuando se citan obras suyas de lo que llaman el Marx “joven”.

El pensamiento del movimiento obrero comunista, está muy influido por el pensamiento marxista, pero no siempre se trata de los conceptos más afinados de su gran obra citada. Y sobre todo, de los conceptos extraídos en negativo.

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