SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LA CLASE OBRERA DE NUESTRO PAÍS.

Enrique Velasco

El comunismo siglo XXI.-

 

Buscar, por tanto, las huellas del comunismo en el siglo XXI, comporta, para empezar, dos condiciones.

Una, es tener un cierto conocimiento, aunque no sea muy profundo, de las experiencias comunistas que ha habido en los dos últimos siglos.

Otra seria, manejar los conceptos esenciales de la teoría que abre las puertas del conocimiento del papel del trabajador en la producción, y, por tanto, en la sociedad.

La primera condición, el conocimiento de la experiencia soviética (fundamentalmente), nos va a permitir arrinconar, para no repetir, la idea de que un partido (el comunista), una institución, va a ser la punta de lanza en el camino de la construcción del comunismo.

Este error, profundo error, no lo cometen los capitalistas. Ellos son el motor, ellos son los protagonistas únicos, de su sistema. Sus partidos son sus servidores. Sus partidos, y demás instituciones que les sirven (Universidades, Colegios Profesionales, Servicios de Estudio, Centros de Investigación, intelectuales, escritores, periodistas, etc, etc), no hacen sino servirles, con su inteligencia, con sus ideas, con sus proyectos, con su sabiduría; con todo eso, no son más que sus criados, a quien despiden cuando quieren, a quienes les acortan la ración en cuanto se portan mal. Ellos son los que mandan en las instituciones, porque son los que mandan en la producción.

El partido comunista ruso, no mandaba en la Unión Soviética, porque fuese una institución de los obreros; mandaba porque era el dueño de la producción.

Los capitalistas no necesitan saber mucho, para eso tienen sus instituciones que lo saben todo, y ponen toda su sabiduría a su servicio. Tienen todas las instituciones a su servicio. Incluido, naturalmente el Partido Comunista (ya hablemos de nuestro país o de otro cualquier país europeo).

En esas condiciones, nuestro partido comunista, y los demás partidos comunistas europeos, no pueden tener, y de hecho no lo tienen, entre sus objetivos, el de caminar hacia una sociedad comunista.

Esta “verdad” que los capitalistas tienen tan clara, dice así: si te haces con la propiedad de los medios de trabajo, te haces con la dirección de la producción, si te haces con la dirección de la producción, dirigirás las instituciones, y éstas te servirán.

El partido comunista ruso, siguió esta verdad al pie de la letra, y acabó dominándolo todo: la producción y las instituciones. Y, en el camino se dejó perdidos a los obreros.

Habrá, pues, que pedir a los partidos comunistas europeos que se esfuercen en explicar a los trabajadores a qué tipo de trabajo apoyan y ayudan a desarrollarse, ya que como institución que son, esa es sus principal tarea. Y no la de abrir camino, como vanguardia, hacia ningún sitio.

Colocar al partido comunista en el lugar que corresponde a su función real (reproducir el trabajo por cuenta ajena), despejará el campo, el escenario, de la práctica existente (no inventada), y de la teoría, o reflexión sobre esta práctica.

Los conocimientos elementales, en forma de conceptos, serán la segunda condición que permita colocar al trabajador en el lugar que le corresponde en la producción, y por ello mismo, en la sociedad.

Este tratamiento teórico nos permite, como ya hemos visto anteriormente, contemplar al trabajador desde un doble ángulo.

Desde el ángulo que solo observa la relación del trabajador como propietario, o no, de los medios de trabajo.

Y desde el ángulo que solo considera si el proceso de trabajo es individual, o en el mismo cooperan varios trabajadores.

Aplicando esta doble relación nos encontramos con:

-Procesos de trabajo por cuenta propia y por cuenta ajena.
           -Procesos de trabajo individuales y colectivos
            Y combinando estas relaciones, tendremos:

-Procesos individuales por cuenta propia.
-Procesos colectivos por cuenta propia.
-Procesos colectivos por cuenta ajena.

                       El primero es el de los campesinos y artesanos.
                       El tercero es el proceso de trabajo capitalista.
                       Y el segundo, el proceso de trabajo comunista.

Esta forma de abordar el conocimiento del objeto que perseguimos (el trabajo en forma comunista), sigue el camino paralelo que recorren en las ciencias de la naturaleza sus investigadores.

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