PETRODIPLOMACIA Y ECONOMÍA EN VENEZUELA

Andrés Giussepe Avalo

CONCLUSIONES

En los últimos ocho años la política petrolera venezolana ha venido manifestando un viraje en su estrategia, producto de la puesta en marcha por parte del Gobierno nacional de un modelo político, social y económico alternativo, que pregona la salida de la pobreza a través de la socialización del capital, donde el petróleo juega un papel importante, tomando en cuenta que es la principal fuente de ingresos del país.

Para lo cual, se ha venido realizando una serie de reformas estructurales en la industria petrolera con la fi nalidad de adaptarla a los nuevos planes energéticos, los cuales, inicialmente, estuvieron enmarcados dentro los objetivos estratégicos de la llamada "Nueva etapa de la Revolución bolivariana" impulsada en noviembre del 2004, el cual impulsa el fortalecimiento de un nuevo sistema multipolar internacional, como una alternativa para contrarrestar la infl uencia de los Estados Unidos en América Latina; y posteriormente, dentro de lo que se denominó el Plan Nacional Simón Bolívar, específi camente, en la línea estratégica de convertir a Venezuela en una potencia energética mundial y jugar un papel importante en la reestructuración del Orden Mundial. Para alcanzar lo anterior, el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, ha venido impulsando la creación de un modelo de integración regional denominado Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), en contraposición al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por el gobierno de los Estados Unidos.

En el proceso de promoción y puesta en marcha de este modelo alternativo, la industria petrolera venezolana ha jugado un papel importante, toda vez que ha servido como empuje para fortalecer la política de cooperación e integración regional. Para lo cual, se han impulsado iniciativas como Petroamérica, Petrocaribe, Petrosur, Petroandina y otra serie de acuerdos bilaterales y compromisos asumidos, que tienen como fi nalidad fortalecer la política de cooperación energética y la integración de los países del continente americano, fundamentada en los principios de solidaridad y complementariedad en el uso justo y democrático de los recursos en el desarrollo de sus pueblos. Estos elementos inciden de forma directa en el comportamiento de las relaciones internacionales, en la política petrolera y en las exportaciones de petróleo y sus derivados, los cuales mediante el uso de técnicas de análisis de eventos econométricos, de pronósticos o de prospectiva, pueden cotejarse y proyectarse a futuro. El potencial petrolero venezolano, es conocido a escala mundial, desde inicios del siglo XX, sus grandes reservas, hoy altamente publicitadas por organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía (AIE), reconocen los 236.000 millones de barriles de petróleo estimados que se encuentran en la Faja petrolífera del Orinoco (mantenidos en secreto desde 1936 por parte de algunos venezolanos junto con las compañías petroleras transnacionales) como parte de las reservas probadas de petróleo venezolano. Hecho que ubicaría al país como el primero en el mundo con aproximadamente 316.000 millones de barriles. Por consiguiente, al ritmo de producción actual cercano a los 3 millones de barriles diarios, se tendría petróleo por 288 años aproximadamente. Tomando en cuenta los escenarios futuribles, que visualizan los precios del petróleo para el año 2020 cercano a los 250 US$ por cada barril, nos permite inferir que los venezolanos seguirán recibiendo altos ingresos por concepto de venta de petróleo crudo y sus derivados por muchos años. Lo que engrosaría cada vez más su fi sco nacional, que probablemente seguirá fi nanciando su gasto público y estimulando otros sectores industriales, que impulsaría el crecimiento de la economía. No obstante, lo anterior dependerá de que la política de desarrollo esté ligada al sueño histórico de Alberto Adriani y de Arturo Uslar Pietri: "Sembrar el Petróleo", para que el aprovechamiento de los recursos petroleros, efectivamente contribuya al desarrollo de otros sectores de la economía e ir dejando poco a poco la dependencia de ese recurso fósil, es decir, transformar verdaderamente la economía. Lo cierto es que el gobierno de Hugo Chávez Frías, ha venido mostrando evidencias del avance hacia ese sueño histórico.

La promoción internacional del país, su apertura en función de buscar apoyo político y económico, la búsqueda de nuevos clientes para la oferta de los hidrocarburos nacionales, las alianzas bilaterales y multilaterales, el incentivo a nuevos inversionistas foráneos, el fortalecimiento de la integración regional y sobre todo el posicionamiento como una potencia energética mundial, son algunas de las políticas que en materia de política exterior y petrolera ha emprendido el gobierno venezolano a partir del año 2000, cuyo objetivo fundamental, es expandir de forma soberana, el margen de incidencia regional y supraregional, donde el elemento energético juega un papel fundamental. Es por lo anterior, que desde el año 2000 hasta el 2006, las relaciones internacionales de Venezuela en términos generales, han sido mayoritariamente de manera cooperativas. En el estudio de los eventos en las cuales Venezuela participó dentro del sistema internacional en ese período, arrojó que más del 70% de esos eventos fueron de carácter cooperativo, es decir, dos tercios de sus relaciones fueron en búsqueda de la hermandad, apoyo, fortalecimiento, ayuda, intercambio, integración y otros elementos positivos para las relaciones internacionales.

Estados Unidos fue el actor con el cual Venezuela tuvo mayores eventos cooperativos (9,87%), de la misma manera, fue con quien tuvo mayores enfrentamientos a nivel internacional, representando el 62,37% de todos los eventos codifi cados, lo cual pone en evidencia, que la política exterior diseñada por el Gobierno, de promoción de la multipolaridad, de la defensa de la libertad y la soberanía de los pueblos, de la integración de los países del sur, de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) promovida por los Estados Unidos, no se ha quedado sólo en retórica, es decir, se ha llevado a la práctica. Entre los eventos cooperativos también resaltaron China (7,44%), Brasil (7,30%), Compañías petroleras internacionales (6,72%), Argentina (6,15%), Colombia (5,29%), Cuba (4,29%), Rusia (4,29%), Irán (3,43%), Paraguay (3,43%), Uruguay (3,25%), Bolivia (2,86%) y la OPEP (2,58%), como los actores más importantes utilizados para la promoción de inversiones y para la consecución de algunos de los objetivos políticos del Gobierno nacional, como lo son: querer diversifi car los mercados para el petróleo, posicionar al país en el ámbito regional y supraregional utilizando como punto de apoyo las potencialidades energéticas, y profundizar la lucha mundial contra el imperialismo. Las compañías petroleras siguen apareciendo en esta fase de la historia petrolera venezolana, como un actor fundamental dentro del total de eventos codifi cados como confl ictivos, representando el 10,31%. Es importante resaltar, que tanto los Estados Unidos como las compañías petroleras representan el 72% de los enfrentamientos que ha tenido Venezuela en los últimos años, evidenciando la resistencia de ambos actores hacia los cambios de la política exterior y petrolera venezolana a partir del año 2000.

La volatilidad presente en los eventos que se desarrollan en las relaciones internacionales, clasifi cados en cooperativos y confl ictivos, permiten caracterizar el comportamiento del sistema petrolero internacional como complejo, dinámico, autorreferencial y autopoiético, toda vez que cualquier evento que ocurra entre sus actores incidirá fi nalmente en los precios de realización del petróleo. A partir del año 2000, la curva de eventos cooperativos de Venezuela estuvo por encima de la curva de eventos confl ictivos, lo cual signifi ca que desde el mundo, el país ha sido percibido como abierto y seguro a las inversiones petroleras. De igual modo, la curva de estabilidad de las relaciones internacionales de Venezuela, se ha ubicado mayormente en la zona de estabilidad, lo que permite asegurar que las relaciones de este país con el resto del mundo, se desarrollaron de una manera positivo, confi able y estable, a pesar de algunas desavenencias con países como Estados Unidos, Colombia, Israel y las compañías petroleras transnacionales.

Venezuela como un actor fundamental dentro del mercado petrolero internacional, infl uye directamente en él, su permanencia dentro de la OPEP y la posición que ha asumido el gobierno de Hugo Chávez Frías, como el mayor defensor del respeto a las cuotas de producción asignadas, ha sido determinante en el fortalecimiento interno de la organización, lo cual ha incidido en la escalada que han refl ejado los precios internacionales del petróleo durante los últimos años.

Según Pdvsa, las exportaciones petroleras venezolanas se han incrementado en tan sólo el 3,52% desde el año 2000 al 2008, pasando de 2,79 a 2,89 millones de b/d. Con respecto a las exportaciones hacia su principal cliente: Estados Unidos, ha mostrado una tendencia a la baja, con un ritmo del 21,97%, pasando de 1,55 a 1,2 millones de b/d., esto motivado por los enfrentamientos diplomáticos entre ambos países, lo cuales se han venido intensifi cando en los últimos años. Cabe agregar, que las exportaciones petroleras hacía los países latinoamericanos igualmente han disminuido, incluso a un ritmo mayor en relación con la presentada por los Estados Unidos y el resto del mundo, durante el mismo período, es decir, una caída del 29,81% en el período 2000–2008. La política petrolera de diversifi cación de los mercados de Venezuela, cuyo objetivo es ir dejando la dependencia del mercado estadounidense, ha dado sus frutos en los últimos ocho años, a pesar de que no se han podido incrementar los volúmenes de las exportaciones petroleras.

Para el año 2000, hacia los Estados Unidos estas exportaciones representaban el 55,32% del total, para América Latina el 35,08% y para otros mercados el 9,61%. Pero esta proporción cambió para el año 2008, distribuyéndose de la forma siguiente: 41,70%, 23,78% y 34,52%, respectivamente. Es decir, la caída en la participación de los Estados Unidos ha sido compensada por otros mercados no tradicionales, las cuales se incrementó en ocho años en 272,01% aproximadamente, donde los mercados chino, hindú y japonés han sido determinantes. Mientras que en el caso de los países latinoamericanos, como vimos en el párrafo anterior, disminuyeron su participación proporcional en 29,81% del total de petróleo exportado por Venezuela. Es por esta razón que se afi rma que la política petrolera de diversifi cación de mercados se ha venido cumpliendo.

En el caso de las relaciones comerciales petroleras venezolanas con el resto del mundo (incluyendo Estados Unidos) y con los países de América Latina, ocurre el siguiente fenómeno, que es contrario a las teorías que plantean el comercio internacional como un mecanismo para promover la paz entre los países, o dicho de otra forma, las relaciones pacífi cas como un mecanismo para promover el comercio internacional.

A partir del año 2004, cuando el ritmo de las relaciones internacionales aumenta con mucha fuerza es cuando comienza a declinar las exportaciones petroleras continuamente hasta el 2006. Pero comparando la política petrolera del gobierno venezolano antes y después de 1999, se puede decir, que ahora los venezolanos diseñan su política económica y petrolera. Son los venezolanos quienes en función de las distintas coyunturas nacionales e internacionales, de la tendencia mundial, del comportamiento de los actores internacionales en los distintos eventos que se desarrollan a escala planetaria en temas como arbitrariedades, violaciones, guerras, de derechos humanos, son quienes ahora diseñan la política a seguir, siempre pensando principal y estratégicamente en los intereses nacionales por encima de los de otros actores internacionales.

Podría decirse, sin ningún tipo de complejos que el gobierno venezolano no genera su política exterior y petrolera basada en las orientaciones emanadas desde las potencias extranjeras o de los lineamientos dados desde los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Venezuela dejó de ser una pieza más dentro de la estructura geoestratégica diseñada desde Washington, para pasar a ser una pieza importante y autónoma dentro de la estructura económica mundial, donde el factor energético es la base que soporta esa independencia.

La política petrolera, energética y de desarrollo económico del país, ahora se diseña partiendo de los componentes del entorno del cual forma parte el país dentro del sistema mundial, no de modelos rígidos, abstractos, descontextualizados, que históricamente fueron impuestos por la vía del chantaje a todos los países subdesarrollados. Ahora están en función de la consecución del objetivo fundamental: el mejor aprovechamiento de sus recursos energéticos para estimular el crecimiento y el desarrollo económico futuro. Un escenario futurible apuesta para el año 2020, se estaría dando con las siguientes elementos alcanzando lo que se ha denominado como el año de la "Revolución bonita", en el cual se espera que las exportaciones petroleras superen los 3,27 millones de b/d. y los precios del petróleo superen los US$ 250 por barril, traduciéndose en un incremento sustancial de los aportes de Pdvsa y las compañías petroleras internacionales al fi sco nacional. Sin embargo, esa imagen de futuro supone la ocurrencia de los siguientes eventos: disminución de la amenaza externa por el control del petróleo venezolano; una demanda petrolera mundial creciente que se ubicaría alrededor de los 100 millones de b/d.; con el cumplimiento de al menos del 90% de las metas previstas por Pdvsa en su Plan Siembra Petrolera 2005–2030; con la certifi cación de al menos el 90% de la reservas ubicadas de en la Faja petrolífera del Orinoco que la ubicaría como el primer país en reservas probadas; con una OPEP fortalecida internamente; con una fl ota propia de Pdvsa ampliada en por lo menos 50 buques; con una capacidad de refi nación nacional ubicada por el orden de los 2 millones de b/d.; y fi nalmente una vinculación de la sociedad venezolana en el desarrollo la industria petrolera; jugando un papel fundamental en la integración regional energética y política, con un Mercosur fortalecido, con la Alternativa Bolivariana de las Américas fortalecida, con unas relaciones diplomáticas reestablecidas con los gobiernos de Colombia y Estados Unidos y fi nalmente con una cartera de clientes petroleros diversifi cados.

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