ESTRATEGIA PEDAGÓGICA PARA LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD EN LA ORIENTACIÓN SEXUAL DE LOS ESTUDIANTES DEL PREUNIVERSITARIO "DESEMBARCO DEL PERRIT".

Estrella Eladia Guilarte Alonso

CAPÍTULO I


REFERENTES TEÓRICOS – METODOLÓGICOS QUE SUSTENTAN EL ESTUDIO DE LA EDUCACIÓN DE LA SEXUALIDAD Y LA ORIENTACIÓN SEXUAL EN EL NIVEL PREUNIVERSITARIO CON UN ENFOQUE DE ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD.

En este capitulo se presenta una aproximación a las cuestiones teóricas que sustentan  la atención a la diversidad como proceso general que se trata desde y en la escuela. En el primer epígrafe se expresan elementos de la relación existente entre la atención a la diversidad y la sexualidad de los estudiantes de preuniversitario, como objeto de estudio por parte del docente. Se expresa de forma general una breve periodización de la evolución de la atención a la diversidad desde el sistema educacional cubano.


En el segundo epígrafe, se profundiza en la orientación sexual que caracteriza las individualidades de los adolescentes de preuniversitario. Y en el tercer epígrafe, todo lo relacionado con el tratamiento y la preparación que posee el docente actual de preuniversitario, para ofrecer tratamiento a esta temática en su espectro general y particular.

1.1 La Educación de la  Sexualidad como programa que se desarrolla en el nivel preuniversitario. Consideración acerca de su desarrollo y papel de la Atención a la Diversidad.

La Educación Sexual en función además de la educación en valores, se tratan de  los comportamientos responsables que se desean desarrollar y que se manifiesten en los adolescentes y jóvenes.
Al referirse a esta problemática el 24 de febrero de 1998, el comandante en jefe Fidel Castro Ruz señaló: “Si hay más libertad, hay que educar a los hombres y mujeres, a los niños a la libertad y en el ejercicio de responsabilidad” (…)”Nos corresponde educar, eso sí que nos corresponde enseñar desde los que están en 1er grado y cuando son adolescente esa educación hay que darla en sentido de la responsabilidad.”
De acuerdo al análisis realizado en el presente estudio, la educación sexual, es parte propia de la preparación del ser humano para la vida, contribuye a aprender a manifestarse como ser sexuado y apropiarse de valores, conocimientos, habilidades que permitan vivir la sexualidad con toda plenitud y con un carácter responsable en la sociedad.
Es por eso que se define la sexualidad como parte orgánica de la vida, del ser y del devenir de los humanos como especie, de cada hombre y mujer. Es fuente permanente de placer erótico y espiritual que sobrepasa las fronteras del fenómeno reproductivo y el ámbito de lo privado, enriqueciéndose en los vínculos interpersonales, la intimidad compartida, los efectos y la ternura. (Montgomeri, M. 1997).
Muchos autores han ofrecido definiciones y han profundizado en el tema desde diversas ciencias y puntos de vistas, en los que prevalecen los abordajes desde la psicología, la biología (anatomía), la sociología, la clínica, la filosofía, la pedagogía, entre otros…
A partir de que la sexualidad constituye un hecho universal de la vida, que tiene sus raíces en el ser humano como personalidad, y  se expresa en existencia durante todas las etapas.
Desde esta perspectiva, la educación sexual se define como: “(…) el proceso activo que potencia al individuo para el encuentro pleno y responsable con el otro sexo y con la propia  sexualidad, en correspondencia con sus necesidades  y las de su contexto social, y de esta forma garantizar el protagonismo y la capacidad de elegir los límites personales de la sexualidad, así como el respecto de las personas con las cuales se relaciona”.  (Rolando Portela Falgueras.1996)
A través del tiempo y aún hoy, históricamente la sexualidad ha sido formada en la cultura del NO, la prohibición, la represión, el miedo, el silencio, los sermones moralizantes y la incomunicación. Esto en gran medida resultado de la dominación de la iglesia en toda la edad media y hasta la actualidad. Muestra de esto ha sido la premisa del pecado, que psicológicamente provocó como elemento cultural de forma individual y social la represión de los placeres, y la no espontaneidad de los sentimientos naturales del ser humano en cuanto a su sexualidad hasta la actualidad.
 La escuela, por tanto, es una institución mediadora entre lo social y lo individual, ya que potencia las actividades educativas y la vida del escolar en su conjunto desde las diversas esferas de actuación. Los escolares amplían sus relaciones humanas, enriquecen sus vínculos personales, desarrollan sus orientaciones de valor en relación con la sexualidad y aprenden a regular su comportamiento en correspondencia con los valores sociales.
De ahí, que la comprensión de la sexualidad adquiera un carácter complejo, este proceso ocurre en sus más diversas formas de lo personal, es el resultado de las interrelaciones sociales, de la comunicación interpersonal, de la colaboración de dar y recibir, para evitar las consecuencias nefastas de una vida sexual "libre y plena". Es prudente para muchos dedicarse tradicionalmente a matizarla con todo tipo de valencias y connotaciones negativas, que se ha adjudicado con un halo de perniciocidad, culpabilidad, represión y rechazo, que en el transcurso de los tiempos se ha caracterizado esta esfera de la vida.
La preparación del ser humano en la esfera de la sexualidad se desarrolla a través de todas las relaciones de desempeño como: lo individual, de pareja, en la familia y la sociedad, al ser un elemento de vital importancia  en función de los conocimientos a adquirir sobre el tema a partir del proceso docente educativo. En este sentido, se comprende que existe un vínculo indisoluble entre la personalidad humana y la sexualidad, la personalidad es siempre sexuada y la sexualidad tiene un carácter personológico, único e irrepetible.
De ahí que el trabajo pedagógico en la educación para la sexualidad, es imprescindible en cada actividad con los estudiantes dada a las influencias positivas del trabajo de orientación. Todo esto en correspondencia con el sistema y los valores morales de la sociedad, independientemente de su sentir y actuación sexual. Así como, el desarrollo de la personalidad para lograr un comportamiento responsable que potencien sus propios puntos de vistas y complementen sus vivencias, en correspondencia con las normas sociales y el “sentirse bien” de cada sujeto. 
Al profundizar sobre el tema, se logra ofrecer brevemente un acercamiento al desarrollo evolutivo de los programas sobre la Educación para la Sexualidad en Cuba después del Triunfo de la Revolución.

La aplicación de una nueva política es siempre un proceso contradictorio entre lo nuevo y lo viejo, donde persisten resistencias sociales de tipo colectivas o individuales al cambio. A partir de esta realidad se identifican los problemas en los cuales se debe seguir el trabajo a profundidad, aunque se evidencien signos favorables en toda la población. Ya que la apertura desde estos programas propios de las diversas educaciones y otras organizaciones en el país, han efectuado diferentes programas que abordan los temas de Educación Sexual en los diversos grupos, que le permitan conciencia de sus logros y deficiencias.
En estos últimos años hay una estimulación acerca del desarrollo de vías y alternativas en cuanto a la Educación para la sexualidad en los centros estudiantiles internos de preuniversitarios y secundarias básicas, como grupo más voluble a estos cambios. Se utilizan en muchos casos actividades conjuntas, que aún son insuficientes, ya que no satisfacen toda la diversidad y solo se enfocan hacia temas tales como: el uso de dispositivos para la prevención de enfermedades o infecciones de transmisión sexual, la planificación familiar y las relaciones de parejas. Esto provocado por las características de los adolescentes acerca del tema que se aborda, en las que sobresalen las exigencias y el rápido aprendizaje de los estudiantes, las contradicciones con relación al medio y la sociedad, son  cada vez más activas y concretas las necesidades bio-psicológicas, se desarrollan intereses por el carácter dinámico y acelerado de las influencias del medio.
Los docentes de este tipo de educación en particular, concretan influencias formativas acerca de la sexualidad de forma general, que le dan salida desde diversas actividades. Además, de la participación en eventos que tratan esta línea temática. Para ello, se cuenta incluso con la inclusión de profesionales capacitados para desempeñar esta labor educativa como orientador de la sexualidad.
Estas instituciones educacionales inciden a través de los docentes sobre en el desarrollo de la educación sexual de los/las adolescentes. En el proceso docente - educativo que no puede verse aislado, esta debe desarrollarse desde las clases, actividades extradocentes, con la influencia de la organización escolar (Federación Estudiantil de la Enseñanza Media FEEM), e incluso mediante el sistema  de relaciones que se establece entre profesores y alumnos.
Por tanto, la acción educativa en los preuniversitarios se efectúa derivada de los contenidos que posibilitan el abordaje de este tema desde el currículo, así como de las orientaciones y programas a ejecutarse con carácter extradocentes y extraclases. Como por ejemplo las actividades de tipo teórico – metodológicas planificadas se realizan en los departamentos y eventos científicos, además de las acciones y actividades en su mayoría propuesta por determinados proyectos del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
En la actualidad una de las insuficiencias de los docentes en el trabajo de la Educación Sexual en el preuniversitario es que no ofrecen los espacios necesarios a los adolescentes a escuchar sus vivencias, opiniones y tratan de imponer sus criterios, sin tener en cuenta incluso, las emociones vivenciadas en relación con la intimidad, y el derecho a la privacidad. En los cuales no se ponen al descubierto eventos trascendentales que son  prueba viva de la diversidad sexual como el miedo, la depresión, deserción, afectaciones de salud, el poner en peligro el bienestar e incluso los planes de vida por expresar una orientación sexual no aceptada por diversos grupos de coetáneos o de otro tipo incluido el familiar.
En estos momentos  el  papel protagónico de  los docentes sobre los  adolescentes  de la educación preuniversitaria en  las diferentes tareas, resulta importante la actividad participativa en relación con la educación sexual, al proporcionar el reconocimiento necesario a la diversidad. El cual no se profundiza y trabaja con suficiencia en las variedades de expresiones y comportamientos sexuales, de acuerdo a las preferencias que adoptan los adolescentes desde una determinada orientación sexual. Lo cual, tanto los docentes como los adolescentes no están excepto de formar parte de esa gran diversidad que deviene como todo fenómeno social.
Se entiende por la  diversidad sexual humana como las variedades de expresiones sexuales dirigidos hacia las identidades, las expresiones culturales, las formas de resistencia, organización y estilos de vida. (Vance, Carole. 1984)
La misma se expresa desde 3 dimensiones: La orientación sexual de acuerdo a la dirección erótico-afectivo del objeto amoroso; la identidad sexual, de acuerdo a la definición sexual que adopta la persona; y la expresión sexual de acuerdo a las preferencias y comportamientos sexuales que adopta la persona. (Sección de Términos WWW.censex.sld.2009)
La investigadora asume, que la diversidad sexual en la actualidad, como proceso dinámico, y complejo se estructura y transforma de acuerdo con los momentos históricos por donde transita el sujeto. Es la orientación, en gran medida el resultado de las vivencias emocionales que en determinado momento denota la diversidad del ser humano como  una de las expresiones de la sexualidad en los adolescentes.
Los propios docentes aún no aceptan en gran medida las diferentes manifestaciones de orientación sexoerótica como parte de la diversidad sexual de todo ser humano. Lo efectúan al manifestar en su educación sexista a través expresiones y convicciones llenas de tabúes y discriminación, que hasta entonces existe en los diferentes contextos de actuación de los adolescentes, e incluso de los propios docentes tanto en la escuela como en la sociedad en general.
De los criterios que se manejan por diversos docentes, es necesario expresar que en muchos casos se superponen e interactúan de manera cambiante a través del tiempo en  utilizar la palabra “perversión” para describir las variedades de expresiones sexuales. Cada vez más, se gana en aprobación en la concepción del sexo como actividad compleja en función de la diversidad y el placer pleno del ser humano, evidentemente sin ofrecer daño físico o psicológico que desencadena un trastorno o patología determinada.
Los retos por enfrentar los docentes aún son mayores, el reconocimiento mismo de la sexualidad como una esfera de la vida no es suficiente, al igual que el reconocimiento de los derechos de estas diferencias. La discriminación de que son objeto desde la propia condición que poseen determinados adolescentes (amanerados, bisexuales, homosexuales, transexuales, metrosexuales, etc…) son elementos a considerar y tener en cuenta, por lo que representa en torno a esos derechos.
Además, desde el punto de vista teórico, un elemento pendiente para asumir la existencia de la diversidad sexual es la revisión de categorías y definiciones que sobre la sexualidad se han ofrecido. Algunas disonantes con la “libertad” que se promulga desde los deseos plenos de los seres humanos, y siguen en ser sexuados los comportamientos y subrayados por las normas estrictamente dictadas por las sociedades puritanas en tal sentido.
Otro de los desafíos de la educación para la sexualidad a realizar por los docentes en la educación preuniversitaria para la atención de la diversidad en los adolescentes, es el  arraigo de las identidades sexuales y su expresión en la sociedad, donde se reconoce la esfera de la sexualidad inherente solo a la reproducción. Como también, la importación de modelos diversos en correspondencia con la moda y otras tendencias que denotan un carácter ecléctico de la cultura en este sentido.
Por ello, está bien determinado que se concibe la sexualidad como un producto social, que se refiere a los aspectos eróticos-amorosos de las vivencias adquiridas por el sujeto, que va mucho mas allá de la genitalidad, que implica que los docentes se reconozcan estos elementos para el trabajo de la educación sexual y la atención a la diversidad: 
1.- Potenciar el crecimiento de una sexualidad responsable, que atiende la diversidad de necesidades de cada individuo y su contexto.
2.- Desarrollar la identidad de género, la orientación sexual y el papel de género de manera respetuosa, flexible y auténtica, en armonía con las demandas individuales y la pluralidad de la cultura.
3.- Promover la equidad entre los sexos, basadas en el respeto, la reciprocidad, la sinceridad y la plena participación de ambos en el mejoramiento de la calidad de vida  personal, familiar y social.
4.- Preparar al individuo para las relaciones de pareja, sobre la base del mutuo respeto y protección, al tener en cuenta una concepción desde la diversidad de orientación sexual.
5.- Preparar para la constitución de la familia y el ejercicio pleno de esta por parte de las parejas e individuos, de la maternidad y paternidad responsable, sobre la base de decisiones conscientes, informadas y oportunas, al incluir las diversas posibilidades de orientación sexual en los sujetos.
Aspectos estos que en la actualidad como trabajo de orientación a la diversidad sexual está completamente limitado como identidad y derecho de cada persona de vivir saludablemente su sexualidad, como contenido y trabajo dirigido desde lo educativo – formativo en el preuniversitario por parte de los docente, tanto de forma curricular como extracurricular. Declarándose en determinados casos incluso, manifestaciones por los propios docente de no aceptación de diferencia en cuanto a la identidad género y de orientación sexual que presentan los adolescentes. 
En este contexto integral corresponde a la educación para la sexualidad la tarea de promover el crecimiento de la sexualidad como manifestación de la personalidad en toda su diversidad. En  relación sistemática con los demás campos de la labor educativa, al mismo nivel de prioridad que la educación moral, estética, patriótico-militar, politécnico-laboral etc…

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