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ESQUEMAS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS GRUPOS SUBALTERNOS DE INGLATERRA, 1790–1840

Edgardo Adrián López




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Conclusiones

“[…] Debido a que la ciencia […] se ha vuelto conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los [ejes] más fundamentales son ignorados, tratados como tabú o puestos

en el último lugar de la agenda […]”

Rupert Sheldrake

“[…] Puede que la mejor forma de pensar en la realidad cuántica sea abandonando la noción de ‘tiempo’, que la descripción fundamental del universo debe ser atemporal […]”

Carlo Rovelli

De acuerdo a lo observado hasta aquí, es factible pincelar que la idea de grupos sociales enmadejados revela que el concebir del padre de “Tussy” es un elucubrar que se halla en el cruce de cuatro Paradigmas. En simultáneo, el ridiculizado por Weber, Parsons, Habermas participa en los cuatro Paradigmas. Marx no es un sencillo “nodo” en Paradigmas que se intersectan, sino que es cada uno de ellos.

Como es publicitado por Ander-Egg, el primer Paradigma es el de la Complejidad, bastante conocido por lo que esparce el metodólatra ex estalinista, Edgar Morin , devenido ahora un furioso y estólido anti marxista que saca pingües beneficios de su conservadorismo escéptico –desde este lado del mundo, es propenso a que se lo alabe y entronice, cual si fuera un Prócer.

El segundo “modelo” es el que bautizaríamos “Paradigma de lo Heterogéneo” o de la Multiplicidad . Por él, se busca singularizar, atender las particularidades , orientarse a los contextos, regionalizar, huir de las fáciles síntesis “globales”, abrirse a lo especial, diversificando las abstracciones que aprehenden los detalles. La categoría de “método de producción” es una noción que permite localizar, individuar, en lugar de confundir lo múltiple en la oscuridad de los conceptos –no son igual los celtas, los mongoles, los hunos, las tribus apenas neolíticas del África del siglo XVII.

El tercero es el Paradigma Holográfico o Sinergético por el que las interacciones en el seno de una totalidad son feedbacks intrincados: cuando hallamos relaciones de causa/efecto como en el ejemplo ejemplar y ejemplarizante de la dialéctica entre Basis und Überbau, es en virtud de que las interacciones fueron “aplanadas” por lo causal; no es que los procesos deban regirse impostergablemente, por nexos causales. Lo que tenemos que explicar es por qué fenómenos los feedbacks resultaron empobrecidos en relaciones causa–efecto. Tal cual lo hemos desgranado para el caso de la Historia, lo social no es por “esencia” causal sino que la pobre existencia humana se tornó causal por la impotencia de los agentes. Ese “menos poder” les impidió a los hombres evitar que en el seno de la Historia actuaran causaciones rígidas y ásperas.

El cuarto “modelo” es el Paradigma de la Incertidumbre. El suegro de Longuet no fue en exclusiva, un intelectual de la acción de lo previsible, de las causas, de lo inevitable, de la necesidad; fue idénticamente, un pensador de lo imprevisible, de las alternativas, de lo contingente, del azar, de lo incierto. En un eco desproporcionado que no es subrayado por Mandel, el joven Marx anticipa :

“[...] la verdadera ley de la Economía Política es el azar, de cuyo movimiento nosotros, los sabios, fijamos arbitrariamente algunos [instantes] en forma de leyes” (el énfasis es del autor…).

Por ese “modelo”, se elogia nietzscheanamente, el devenir, lo imprevisible, la incertidumbre, el acaso, lo que no se puede conceptuar, lo que escapa al sistema, lo que es excepción de las normas, lo que sorprende a la inteligencia que llega casi siempre, tarde, según lo enunciaba Marcel Proust. No obstante, pensar no implica apurarse para no ser lento; darse a la faena de elucubrar es pensar despacio y dejarse maravillar, pero no porque se haya sido lento sino en virtud de que es inevitable ser sorprendido.

Sea lo que fuere, el hecho es que el relevamiento de la hipótesis de los grupos (teoría que se aplica en el hojaldre de las formas de sociedad y economía) fue un proceso muy infructuoso. Llevó años , y supuso el ostracismo académico y político.

Exclusión que fue ocasionada desde el lado de la derecha, desde el de los “progres” y desde el flanco de la izquierda leninista . Desde el costado de la derecha académica y no tan universitaria, se niega lo que pueda advenir desde el marxismo, con el a priori de que su fantástico utillaje categorial fue subastado por los estruendosos fracasos políticos del siglo XX.

Los “progres”, que son hipócritas políticos y que son peores en el hostigamiento contra sus pares, que los de la derecha más fascista, hacen gala de una ignorancia supina alrededor de las nociones de Marx. Sin argumentarlo o con silogismos famélicos, ya se declararon morinistas, bourdieanos, elianos, foucaultianos, deleuzianos, virilianos, etc.

Los leninistas blindados y recalcitrantes, reniegan del “atrevimiento” de aconsejar olvidar a Lenin, a los leninistas, al leninismo y al sovietismo, porque fusilan de “revisionismo” el gesto surrealista.

El asunto es que nuestra propuesta ni siquiera es discutida o aceptada, cuando podría detentar una utilidad heurística de largo alcance.

Por eso y con la exposición irregular de las ideas, “desparejos” que se perciben en el desenvolvimiento desencajado de las cuantiosas apostillas, aguardamos que a pesar de las pobrezas y limitaciones de nuestro enfoque, los tres engorrosos capítulos, que aun cuando sean un boceto incompleto que no responde a lo que nos impusimos como horizonte, den una idea de lo intrincada que es la estratificación social históricamente concreta.

Es ineludible andarse con extremo cuidado, toda vez que se habla con universalidades del tono de las nociones de “multitudes”, de “empleados por”, etc. y siempre que se recurra a la salida fácil de pincelar como “obreros” a quienes no lo son: es que si no se apela a la estratificación que se logra con la idea de los conjuntos, no sólo la categoría de “clases” es inoperante o peligrosa, sino que la noción misma de “clase oprimida” es escurridiza y puede servir para volver invisibles a otros segmentos (ver nota 1 de p. 178). A la postre y a raíz de que se incluye en las clases dominadas a fragmentos que no son clases, se termina por invisibilizar a las clases oprimidas y por extensión, a la pelea entre clases y a los respectivos programas históricos. Lo mismo ocurre con las clases dominantes; al considerarse como clases opresoras a elementos que no lo son, se invisibiliza lo que son las clases dominantes y con ello, se encubre contra quienes luchan las clases oprimidas. En consecuencia, es porque somos historiadores rebeldes, insurgentes, revolucionarios que adoptamos la idea de los grupos sociales, no para borrar las clases y sus conatos, sino precisamente, para delinear mejor quiénes son clases en pugna.

Asimismo, con el relevamiento de componentes que integran conjuntos que son más amplios que las clases, aprendemos que una de las faenas de una probable rebelión socialista es no únicamente, acabar con las clases sino terminar con los grupos sociales para que no suceda que queden como destacados elementos que no son clases, mas, que acaparan el excedente como si fuesen clases amo, que es lo que acaeció con la desgraciada Revolución Rusa …

Como para innovar en el formato de un libro –estructura que me tiene agobiado…–, con algo más que el ramillete de glosas interminables, que por su extensión, “cortaron” la paginación “normal”, asomando cuartillas que continuaban notas de notas, se advierte que habiendo recibido en 17 de febrero de 2011, el aviso de que la obra dedicada a Roberto Acebo y a mis otros amigos de espíritu, había sido insertada en el site del Grupo EUMED.NET, me percaté que los poemas iniciales e “iniciáticos”, que fungen de “Obertura” de los libros acerca de la Tesis Doctoral del co gestor del Partido Comunista de 1848 y sobre Foucault, eran los mismos. Me consuelo imaginando que el lapsus, la compulsión de repetición, conecta las obras no orientadas a mi obsesión, con los libros dedicados a ella (valga en ese sentido, el error de mi pisoteado Inconsciente).

Planeando como una sombra hacia otras cascadas, se informa que se zurcen algunos versos a manera de fin de lo que se evalúa el “cuerpo central del texto” y en cuanto principio de lo que tradicionalmente concluye una obra, que es la documentación consultada.

Emerge lo que sería arte, el reino de la libertad en Hegel y en el joven Marx, eso que nos vuelve más humanos que las tareas y la producción; afloraría lo artístico, lo que nos revela diestros para suscitar mundos y sentidos mucho más que el trabajo, la economía y la producción y allende la faena, la economía y la producción. Asomaría el arte, lo que en colectividades causalistas, nos emancipa un poco de las causalidades, de los determinismos y de las “líneas de tiempo” menos plurívocas (una de las estribaciones de la Mecánica Cuántica, es que los corpúsculosonda son una constelación de “líneas de sucesos” factibles; la concepción materialista e indeterminista de la Historia que sugerimos apela a la idea de que cada acontecimiento no es impostergablemente el que acaeció, sino que era parte de una “nube de sucesos” plausibles –es por la incidencia de innumerables factores, que ocurrió que uno de los integrantes de la constelación de hechos probables, adviniera en calidad de acontecimiento…). Afloraría pues, lo artístico como aquello por lo que vale pena vivir –Eagleton repele que existamos en aras del arte “porque” es grotesco demandar que la Humanidad se prive del desastre únicamente leyendo Shakespeare (Terry Eagleton, “Guerras culturales” –seguro, mas, lo que cavilamos es la alternativa de una colectividad en la que cualquiera pueda ser Picasso).

Emerge pues, lo artístico, lo subjetivo, lo parcial en medio de un discurso científico que demanda para algunos, como para Wagensberg, que se borre el yo de lo que se dice, tal cual habría acontecido con Galileo, Newton o Einstein, quienes suprimieron su yo, sus vaivenes personales, autobiográficos o auto referenciales (allí, en ese tipo de obras no serían pertinentes las exigencias de la autoobjetivación a través del auto sociopsicoanálisis –lo que no impide que en un futuro algún científico practicante de las Ciencias Exactas, Físico/químicas y Naturales, se anime a no reprimir su subjetividad, narrando por ejemplo, las dificultades que tuvo para concretar su enseñanza, continuar con sus investigaciones, enriquecer sus intuiciones con el aporte casual de intercambios informales, etc.)


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