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FUNDAMENTOS DE LA PLANIFICACIÓN URBANO-REGIONAL

Andrés E. Miguel Velasco, Pedro Maldonado Cruz y Julio Cesar Torres Valdez




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CAPÍTULO III

LA PROBLEMÁTICA URBANO-REGIONAL DE LA PLANIFICACIÓN

3.1 EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN

En el mundo se registraba una población total de 6.5 mil millones el 10 de octubre del año 2007. Para el año 2050 habrá 9 mil millones de habitantes. La prolongación de las tendencias actuales permite predecir que la población mundial se estabilizará en el Siglo XXII, en el año 2110, cuando vivan 10,529 millones de personas. La mayoría de las personas vivirá entonces en ciudades, es decir, será población urbana.

Definir a población urbana parece evidente: es la población que habita en las ciudades, o en localidades con una población mayor a 2500 habitantes. El problema empieza cuando se debe definir que es una ciudad. La naturaleza de la ciudad es tan compleja que parece imposible dar una definición válida para todo tipo de sociedad y para cualquier época.

Como no existe un consenso acerca de lo qué es una ciudad, no se ha podido llegar a un acuerdo respecto al tamaño mínimo que requiere una concentración de población para ser llamada ciudad. Como esto depende, entre otros factores, de las características sociales y económicas de la población, cada país tiene diferentes definiciones de sus localidades urbanas.

Actualmente, establecer un límite entre lo urbano y lo rural es muy difícil, porque las relaciones entre el campo y la ciudad son muchas y muy estrechas. La ciudad provee al campo de servicios de todo tipo (educación, salud, comunicaciones, etc.) y de productos manufacturados, mientras que el campo provee a la ciudad de alimentos y materia prima para su industria. También, en los países en desarrollo, el campo representa para la ciudad una fuente constante de mano de obra, lo cual se manifiesta en el constante flujo de inmigrantes que llegan a la ciudad y se localizan, por general, en zonas periféricas, donde conservan muchas de sus características de vida campesina.

Una de las formas utilizadas para establecer una definición es la teoría del continuum urbano rural, la cual señala que en un extremo se encuentran las localidades netamente rurales y en otros las localidades netamente urbanas y que la relación entre ambos extremos es un continuo proceso de cambio, sin existir un límite que marque el paso de un estado a otro.

Todo asentamiento se puede colocar en algún lugar de dicha escala. Otro enfoque, deductivo, supone que hay ciertas variables que determinan las características urbanas.

Luis Unikel hizo un estudio para delimitar lo urbano y rural en el caso de México. Para ello, seleccionó una serie de variables que se podían considerar características urbanas. Algunas de estas variables son: porcentaje de alfabetismo, porcentaje de población que trabaja en labores no agrícolas, porcentaje de la población que ha acabado sus estudios primarios, porcentaje de la población que habla español, etc.

Unikel comparó dichas variables en los asentamientos de diferentes tamaños en el país, para establecer los límites siguientes:

• Población urbana : 15 000 habitantes o más.

• Población mixta urbana: de 10 000 a 15 000 habitantes.

• Población mixta rural: de 5 000 a 10 000 habitantes.

• Población rural: menos de 5 000 habitantes.

De acuerdo con esta definición, en 1970 el país era aún esencialmente rural, pues el 47% de sus habitantes vivía en localidades de 5000 habitantes o menos. En la república mexicana se presentaron algunas excepciones, como Tecate en el límite norte, que con 5000 habitantes tenía características esencialmente urbanas, y algunas localidades en Oaxaca, que a pesar de tener más de 15000 habitantes eran predominantemente rurales. En el primer caso esto se entiende por la influencia que tiene Tecate con Estados Unidos, y en Oaxaca porque ahí se ha producido rápidamente una concentración de población que no contaba con la infraestructura y servicios adecuados a la población urbana.

3.2 LA SOCIEDAD URBANA

La sociedad puede entenderse como una agrupación de individuos que se rigen por ciertas normas comunes y tienen una forma de vida similar, y como un conjunto organizado de individuos que habitan un territorio común y tienen una cultura común. Según Toynbee, la sociedad es un conjunto no de individuos, sino de relaciones entre ellos, la cual perdura aun cuando los individuos desaparezcan.

La cultura es el conjunto de conocimientos, costumbres, capacidades y reglas adquiridos por el hombre a lo largo de su historia, que permiten desenvolverse en sociedad. Cada sociedad tiene su propia cultura y la transmite. Además, la cultura da contenido a la sociedad. Algunas manifestaciones de la cultura son: el lenguaje, el arte, la religión, los sistemas de control del poder, y las instituciones sociales y políticas.

La cultura es esencialmente dinámica, de modo que el hombre adquiere nuevos conocimientos, nuevas capacidades y cambia gradualmente sus costumbres, lo cual hace evolucionar la cultura. Según Tonybee, la civilización surge cuando el hombre se ve libre de la obligación de producir alimentos o de realizar solamente actividades económicas y puede dedicarse a especialidades no económicas: soldados, profesionales, administradores, sacerdotes, etc. La mayoría de las civilizaciones han surgido en ciudades.

Los sociólogos que se han dedicado a estudiar han partido de la idea de que el tamaño y la densidad de la población no son suficientes para entender la realidad urbana y sólo sirven para fines estadísticos.

El estudio sociológico de la ciudad tiene en cuenta a las personas, a las instituciones, al espacio y a las interrelaciones entre éstas; además, incluye los estudios demográficos de la población urbana.

Por medio del estudio de las instituciones, como la familia, la iglesia, y el gobierno, la sociología busca respuestas a una serie de preguntas, por ejemplo: ¿qué condiciones se necesita para que exista una colectividad urbana?, ¿cómo ha afectado la urbanización a la estructura de la familia, la iglesia, y el gobierno? y ¿ qué características de estas instituciones son urbanas y que revelan acerca del carácter de la sociedad?

El sociólogo está interesado también en el espacio urbano y en sus aspectos sociales. El diseño de las ciudades es trabajo del diseñador urbano, pero la realización y las consecuencias sociales del diseño forman parte del campo del sociólogo; por ejemplo: la localización de una industria en una ciudad no es en sí sino un hecho socialmente significativo, pero cuando la localización de una industria en un barrio lo transforma y afecta a la población que vive en él, debemos preocuparnos por efectos sociales.

Si queremos conocer la ciudad, debemos primero conocer algo de la sociedad a la que pertenece. Si deseamos entender la dinámica de cambio que ocurre en ella, primero debemos conocer algo de los cambios sociales y su trascendencia en la urbanización.

La ciudad no podía prosperar por la mera suma de personas, de manera que fue necesario resolver los problemas de distribución económica, división del trabajo, gobierno y toda una serie de tareas específicas. Aún más, fue necesario contar con un nivel alto de consenso sobre estas normas, porque es imposible que la ciudad funcione sin un mínimo de normas aceptadas unánimemente.

El plan de trabajo de las ciudades antiguas incluía tiempo para edificar templos, desarrollar la filosofía y crear arte, lo cual es una prueba definitiva de que se había avanzado un largo camino desde el estado de simple lucha biológica.

Aunque el hecho urbano ha sido siempre imperfecto y el hombre siempre ha tenido que afrontar nuevos problemas, sin lograr una solución enteramente satisfactoria de la ciudad habitable, estos problemas están compensados por la magna obra que representan las ciudades y por el desarrollo de la cultura, arte, ciencia y literatura, así como por la libertad personal, amplios horizontes individuales e imaginación, productos del desarrollo urbano.

La ciudad es difícil de estudiar y comprender; se requiere captar la perspectiva de muchas actividades humanas y sus contenidos. La vida humana depende de realidades físicas (espacio, edificios y población), vinculadas estrechamente con la realidad social (opinión pública, comunicación, instituciones y leyes). La ciudad actual tiene mayor complejidad, dado el tamaño y la densidad de su población, sin considerar el número y variedad de servicios ofrecidos en ella.

El estudio de la ciudad ha llegado a ser el estudio de la sociedad contemporánea. Las ciudades, y no las sociedades rurales, son las que dirigen el destino del mundo; aunque existe una fuerte interdependencia entre ambas.

Uno de los factores urbanos más evidentes, después del tamaño y la concentración, es la variedad. La ciudad es un lugar de contrastes, mientras que el medio rural tiene una apariencia notablemente uniforma. Por el contrario, la ciudad ha sido construida a trozos y cada época histórica está caracterizada por algún periodo arquitectónico monumental (clásico, barroco, etc.). Magníficos espacios urbanos se consiguen con la combinación de fealdad, desorden, racionalidad y misticismo, de lo antiguo y de lo moderno. La variedad de la ciudad se observa también en sus habitantes (distinta apariencia, forma de vestir, de actuar, etc.). El trabajador urbano tiene gran variedad de trabajos para elegir, mientras que el trabajo diario del campesino es similar para todos.

Debido a la existencia de tan gran variedad, la ciudad se ha considerado como medio antinatural o artificial, de difícil comprensión. El solo hecho de que el hombre se haya construido no quiere decir que está sea artificial (en el sentido de que no es obra de la naturaleza). El hombre es esencialmente creador, provisto de cultura, lenguaje, imaginación, habilidad y creatividad. Estas peculiares cualidades humanas han producido la ciudad como es.

La urbanización ha inundado todas las áreas del mundo, y su fuerza es una prueba de la naturaleza del hombre y de la potencia del producto que ha creado.

Los problemas han aparecido en todas las ciudades, desde la antigua Grecia y el Imperio Romano; además, en el Medievo, si bien las ciudades amuralladas resolvían la necesidad de protección, creaban problemas de deficiencias sanitarias, hacinamiento, etc. En Estados Unidos, las ciudades coloniales eran devastadas por incendios, y en la actualidad algunos de los mayores problemas son: delincuencia, abastecimiento de agua y salud pública.

La ciudad siempre ha enfrentado un sinnúmero de problemas y algunas veces se han adoptado soluciones parciales, pero nunca se ha llegado a una solución definitiva. No es que haya escasez de soluciones, sino que los intereses creados y la conservación de antiguos valores no permiten aplicarlas integralmente.

3.3 ESTRUCTURA SOCIAL Y LA APROPIACIÓN DEL ESPACIO

En toda sociedad existen clases o estratos sociales diferenciables, que se distinguen por su capacidad económica, su relación con los medios de producción, sus posibilidades de consumo, sus posibilidades de acceso a los sectores gobernantes, etc. Hay diferentes formas de definir las clases sociales, pero para el presente análisis basta con entender que en cualquier ciudad hay distintos estratos sociales, cuya diferencia de capacidad económica y de acceso a los recursos determina que cada uno de ellos se apropie en forma diversa del espacio urbano, y en ocasiones, de los recursos destinados a la planificación.

Las clases altas, que poseen mayor cantidad de recursos, serán las primeras en acceder al espacio, es decir, elegirán los mejores espacios de la ciudad para habitar, trabajar, etc. Así, en el inicio de las ciudades creadas por los españoles en América, las grandes residencias se distribuían alrededor de la plaza principal, pues ésta era una de los mejores espacios urbanos. Ulteriormente, al crecer la ciudad y congestionarse, los estratos altos se retiran hacia la periferia y escogen los lugares más agradables para habitar.

En segundo lugar, tendrán acceso al espacio los estratos medios que, aún con menor capacidad económica, pueden comprar terrenos y/o viviendas en espacios urbanos que cuentan con servicios y están integrados a la ciudad.

Los estratos económicos más débiles, que forman el grueso de la población de los países en desarrollo, han llegado a afectar significativamente las ciudades al hacerlas muy diferentes a las de los países industrializados. Las características socioeconómicas de los países en vías de desarrollo determinan que la mayoría de la población no tenga un ingreso suficiente para adquirir un terreno o una vivienda urbana en forma legal. Esto hace que en muchas ocasiones la población tenga que apropiarse en forma ilegal (pero tolerada por el gobierno) de los espacios “residuales” de la ciudad, es decir, de aquellos espacios menos adecuados para habitar.

Otra parte de dicha población ocupará espacios urbanos abandonados por los estratos medios y altos. Tales grupos invadirán o comprará ilegalmente un terreno, por lo general en la periferia de la ciudad, en zonas que no cuentan con ningún tipo de servicios y ahí empezarán a producir su vivienda, generalmente por autoconstrucción.

El resultado de dicha apropiación de los espacios residuales urbanos por parte de los estratos con menos capacidad económica es que se genera una serie de altos costos ulteriores para la ciudad, además de muy elevados costos sociales, debido a las inadecuadas condiciones en que habitan estos grupos durante muchos años.

Tarde o temprano, la administración de la ciudad debe dotar de servicios a las zonas ocupadas ilegalmente por tales grupos, e introducir agua, drenaje, electricidad, pavimentos y líneas de transporte que son indispensables. La introducción de los servicios públicos resulta más costosa, debido a la inadecuada localización de las zonas, en áreas con alta pendiente, con malos terrenos para construcción, con problemas de inundación o problemas graves de contaminación, etc. Pero en ocasiones, aunque los recursos son destinados a la población pobre, los mismos de alguna manera son apropiados por las clases más acomodadas debido a la estructura social que dificulta que los beneficiarios de los planes resulten grupos u organizaciones no planeados (ver el capítulo VI del presente texto).

Dicho problema, común a la mayoría de las ciudades de los países en vías de desarrollo, se busca evitar mediante la planificación, es decir, al prever y reservar áreas adecuadas para el crecimiento futuro de las ciudades. Éste es un objetivo básico de los planes de desarrollo urbano, pero hasta ahora se observa que ningún país en desarrollo tiene control sobre el crecimiento de sus ciudades; la población crece aceleradamente, los campesinos continúan llegando en forma masiva a las ciudades y sigue la ocupación ilegal de la mayoría de los terrenos que posteriormente pasarán a convertirse en ciudad, localizadas en zonas inadecuadas para el crecimiento urbano, mientras de modo paralelo continúa la especulación con terrenos urbanos apropiados previamente por los estratos más altos.

3.4 LA DEMOGRAFÍA Y LA PLANEACIÓN

La Demografía es uno de los pilares más importantes para la planificación de las ciudades y regiones.

Por Demografía se entiende el estudio de la población humana, y su diferencia con otros estudios de la población (como la Sociología y la Antropología) es que la Demografía resulta básicamente cuantitativa. Estudia el crecimiento o disminución de la población, sus orígenes, sus causas y su dinámica.

La población humana se estudia como parte de una sociedad determinada, definida en el espacio y tiempo. A diferencia de la animal, la población humana no actúa por instinto, sino por valores sociales transmitidos culturalmente; sus actos son pensados en función del desarrollo de la sociedad.

La Demografía tiene objetivos concretos y su ramo es delimitable: trabaja con el volumen, la edad, el sexo, el estado civil, el lugar de procedencia, la escolaridad, la actividad económica, la salud, el número de hijos, etc.

La Demografía define a la población cuantitativamente como sigue:

P1 = P0 + N - D + M ,

donde:

P1 = población en el momento 1,

P0 = población en el momento 0 (anterior),

N = nacimientos,

D = defunciones, y

M = migración.

Esta ecuación dice: el volumen la población en un momento determinado (momento 1) será igual al volumen de población de otro momento anterior determinado, más lo nacimientos, menos las defunciones y más menos la migración.

Así, el crecimiento de la población está dado por:

P1 - P0 = N - D + M,

donde:

N= fecundidad de la población,

D = mortalidad, y

M = migración.

La natalidad, la mortalidad y la migración son procesos biológicos, y los sociales son procesos demográficos.

En algunos casos, particularmente cuando se trabaja en regiones y localidades donde la información es escasa, es necesario hacer estimaciones de las tendencias del crecimiento de la población con técnicas relativamente sencillas. Una de estas técnicas es recurrir a la Técnica del valor Futuro, la cual consiste en aplicar la fórmula siguiente:

TC = ((nf/P) – 1) * 100

equivalente a

TC = ((f/P) 1/n – 1) * 100

donde TC: Tasa de crecimiento de la población analizada.

f: Valor último del valor de la población (o valor del indicador del año final).

P: Valor inicial del valor de la población (o valor del indicador del año inicial)

n: número de años entre el año inicial y el año final.

Para estimar las tendencias futuras se emplea la ecuación:

F = f*(1 + (TC/100))N

donde TC: Tasa de crecimiento de la población analizada.

f: Valor último del valor de la población (o valor del indicador del año final).

F: Valor calculado del valor de la población (o valor del indicador del año inicial).

N: número de años que interesa estimar el crecimiento de la población.

Los procesos demográficos están determinados por las características de la organización social, es decir, se hallan determinados socialmente. Las condiciones que determinan estos procesos pueden ser externas o internas. Las externas son ajenas a la población, como causas de muerte (terremotos, epidemias, etc.), mientras que las internas son producidas de alguna forma por la población (desarrollo económico y social, cultural, tipo de organización y de control social, etc.).

La cultura determina los cambios sociales e influye directamente en los fenómenos demográficos. Estos cambios sociales se producen de manera lenta, porque la población no es homogénea y asimila la forma dispar y lenta la necesidad de adaptarse a nuevas situaciones. Por ello, los programas de control de la natalidad llevados a cabo por los gobiernos tardan un periodo relativamente largo en hacer efecto.

Los procesos demográficos (fecundidad, mortalidad y migración), al actuar en el tiempo, determinan los hechos siguientes:

• Tamaño de población (volumen).

• Estructura de la población por edad y sexo.

• Distribución espacial de la población.

Los procesos demográficos influyen unos sobre otros: al abatirse el índice de mortalidad, se incrementa el índice de natalidad, debido a que aumentan las posibilidades de vida y de procreación. La migración influye en la natalidad y la aumenta en las ciudades, porque, en general, los migrantes se trasladan hacia las ciudades en edades fértiles.

Después de la Revolución Industrial, se produjeron grandes cambios demográficos en el mundo. El avance de la medicina hizo que se abatieran fuertemente los índices de mortalidad y la población mundial empezó en crecer con mayor rapidez ( de aquí que se hable de explosión demográfica). En los países industrializados se ha producido también una fuerte baja de los índices de natalidad, lo cual hace que la población de estos países de mantenga relativamente estable.

Hoy día, el problema latente en la mayoría de los países en desarrollo es cómo controlar la fertilidad, que no es controlable como la mortalidad, por medio de la tecnología, pues depende no es ésta, sino de la voluntad de la población.

El demógrafo usa una serie de indicadores para medir los fenómenos demográficos: tasa de crecimiento de la población, tasa de natalidad, tasa de mortalidad infantil, índice de urbanización, índice de escolaridad, etc.


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