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ECONOMÍA POLÍTICA GLOBAL. UNA INTRODUCCIÓN

Antonio Luis Hidalgo Capitán (Coord.)




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CAPÍTULO 6

EL DESARROLLO Y EL SUBDESARROLLO EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Antonio Luis Hidalgo Capitán

María del Carmen Cabrera Benítez

6.1. Los conceptos y la medición del desarrollo y el subdesarrollo

Los conceptos de desarrollo y subdesarrollo son conceptos difíciles de definir con precisión. En términos generales, hacen referencia a la brecha que separa los niveles de vida de los diferentes sistemas económicos nacionales, siendo el problema principal, no sólo la existencia de dicha brecha, sino también el hecho de que la misma se va haciendo cada vez mayor a medida que transcurre el tiempo; así éste se ha convertido en uno de los principales problemas del sistema económico mundial, en la medida en que es el origen de diferentes perturbaciones internas.

Dicha brecha se pone de manifiesto en la tabla 6.1, en la que se aprecia como el diferencial de renta per cápita entre sistemas económicos nacionales desarrollados y subdesarrollados pasa de ser de poco más 8.000 dólares en 1980 a más de 31.000 dólares en 2007 (en términos corrientes y en paridad de poder adquisitivo).

6.1.1 Desarrollo versus subdesarrollo

La dualidad conceptual desarrollo – subdesarrollo presenta gran cantidad de sinónimos, tales como Norte – Sur, centro – periferia, Primer Mundo – Tercer Mundo, economías avanzadas – economías atrasadas, economías industrializadas – economías en desarrollo, países ricos – países pobres, países de ingresos altos – países de ingreso medios y bajos, etc., cada uno de los cuales responde a una concepción ligeramente diferente de qué es desarrollo y qué es subdesarrollo. Incluso algunos autores han llegado a negar la existencia del desarrollo y del subdesarrollo por considerar que dichos conceptos han sido elaborados para construir un mundo dividido por aquellos que consideran que su modo de vida es superior y preferible al modo de vida de otros.

Una de las primeras dualidades, economías avanzadas y economías atrasadas, se corresponde con una concepción del desarrollo por etapas, en el que unas economías van por delante y otras por detrás en un mismo y único camino. Similar a dicha dualidad sería la de economías industrializadas y economías en desarrollo (o en vías de desarrollo), que recoge la idea de que el desarrollo es fruto de un proceso de industrialización, así como una visión optimista del subdesarrollo por considerar que las economías que aún no se han industrializado están en ello; algo que se ve reforzado con la creación de un tercer concepto entre ambos extremos de la dualidad, el de economías emergentes, que incluiría aquellas economías en desarrollo que se acercan a las industrializadas.

Algo diferente es la dualidad (más bien pluralidad) Primer Mundo – Tercer Mundo, que surge del concepto de Tercer Mundo, elaborado por la similitud del subdesarrollo con el “tercer estado” de los Estados Generales previos a la Revolución Francesa, y que venía a representar que, junto al Primer Mundo capitalista y el Segundo Mundo socialista, existía un Tercer Mundo cuyas características sociales políticas y económicas eran diferentes a las de ambos. Por su carácter ordinal, el término ha dado lugar a la aparición del concepto de Cuarto Mundo, para hacer referencia, por un lado, al conjunto de los sistemas económicos nacionales cuya precariedad económica es extrema, desgajando éstos del Tercer Mundo, y por otro lado, al conjunto de seres humanos que viven en situación de exclusión social y marginalidad dentro del Primer Mundo.

Hoy día, los términos Primer Mundo y Tercer Mundo resultan anacrónicos al haber desaparecido el Segundo Mundo socialista, por lo que la dualidad Norte – Sur a pasado a sustituirlos, poniendo el acento en el hecho geográfico de que el desarrollo se concentra mayoritariamente en el hemisferio norte y subdesarrollo en el hemisferio sur.

La dualidad países ricos – países pobres, por su parte, trata de asimilar el desarrollo a la riqueza y el subdesarrollo a la pobreza, al igual que la dualidad países de ingresos altos y países de ingresos medios y bajos, aunque, en este caso, permitiendo distinguir entre los países de ingreso medios y los de ingresos bajos, como forma de sustituir las expresiones Primer, Tercer y Cuarto Mundo y de reconocer la heterogeneidad dentro del subdesarrollo.

Por otro lado, la dualidad centro – periferia hace referencia al carácter dependiente de los sistemas económicos subdesarrollados respecto de los sistemas económicos desarrollados, que funcionan como centro de gravedad de las relaciones económicas de aquéllos.

Y, de manera similar, la propia dualidad desarrollo – subdesarrollo implica la asunción de que el subdesarrollo es un subproducto del proceso de desarrollo, y que mientras que se genera desarrollo en una parte de la economía mundial, se está generando, al mismo tiempo y de forma inevitable, subdesarrollo en otra parte de dicha economía.

6.1.2. El concepto y la medición del desarrollo

El concepto de desarrollo económico ha estado tradicionalmente relacionado con el aumento de la riqueza, por lo que un sistema económico nacional sería más desarrollado cuanta más riqueza poseyera y se estaría desarrollando en tanto y en cuanto consiguiera hacer aumentar su riqueza.

Esta forma de entender el desarrollo ha hecho que el mismo sea identificado por algunos autores con el crecimiento económico, es decir, con el incremento del Producto Interior Bruto (o Producto Nacional Bruto) de un sistema económico nacional. El crecimiento económico (y, para algunos autores, el desarrollo económico también) se mide en tasas de variación porcentual del PIB (normalmente en términos constantes, para evitar el efecto de la inflación, y en dólares estadounidenses, para poder hacer comparaciones internacionales) y puede deberse a una mayor utilización de los factores o recursos de la economía (crecimiento extensivo) o una mayor eficiencia (productividad) en la utilización de los factores (crecimiento intensivo).

Sin embargo, dicho enfoque no permite considerar el efecto de la población en el desarrollo, de manera que un sistema económico nacional cuya población creciese más de prisa que su PIB, pese a estar aumentando su riqueza absoluta, la estaría disminuyendo en términos relativos, es decir, respecto de su población.

Esto hace que otros autores prefieran afinar más el concepto de crecimiento económico asimilándolo al incremento del PIB per cápita (por persona), que además es un indicador aproximado de productividad relativa y del bienestar material, ya que de una forma aproximada establece la cantidad de bienes y servicios que cada persona de un sistema económico nacional podría adquirir en un año si los ingresos se dividieran en partes iguales.

El PIB per cápita suele medirse en términos constantes, en dólares estadounidenses y en paridad de poder adquisitivo (para contemplar la diferencia del coste de la canasta básica en cada sistema económico nacional). De esta forma, el PIB per cápita se convierte en un indicador del nivel de desarrollo económico de un sistema económico nacional y su incremento en indicador de la existencia de un proceso de desarrollo económico; siendo el subdesarrollo una cuestión de nivel, es decir, son subdesarrollados aquellos sistemas económicos nacionales que no alcanzan un determinado nivel de ingreso per cápita (los 15.000 $ PPA, según el FMI).

En la figura 6.1 aparecen reflejados los sistemas económicos nacionales en función de su nivel de desarrollo (según el PIB PPA per cápita en dólares), siendo los sistemas económicos desarrollados los que aparecen en azul y los subdesarrollados el resto.

Sin embargo, para otros autores la identificación del desarrollo económico con el crecimiento económico no es adecuada, en la medida en que el segundo refleja un cambio cuantitativo, mientras que el primero debiera incluir algunos aspectos más cualitativos. De esta forma se entiende que el desarrollo económico es igual a crecimiento económico más cambios socioeconómicos.

Entre los cambios socioeconómicos que se producen en un proceso de desarrollo económico destacan:

a) Los cambios en la estructura productiva (aumento de la producción relativa de manufacturas y servicios respecto de las materias primas …).

b) Los cambios en la estructura del empleo (transición de mano de obra desde la agricultura hacia la industria y los servicios, mayor cualificación de la mano de obra…).

c) Los cambios en la composición de la demanda interna (aumento relativo del consumo no alimenticio frente al alimenticio…).

d) Los cambios en el comercio exterior (aumento de las exportaciones y las importaciones, aumento de las exportaciones de manufacturas y servicios, reducción de las importaciones de manufacturas…).

e) Los cambios tecnológicos (incorporación de nuevas tecnologías en la producción, aumento del contenido tecnológico de los productos…).

f) Los cambios sociales (aparición de clases medias, reducción de la pobreza, mejora en la distribución del ingreso…).

g) Los cambios demográficos (éxodo rural, urbanización, aumento de la población, disminución de la natalidad…).

h) Los cambios culturales (aumento de la importancia de los valores modernizantes frente a los tradicionales…).

i) Los cambios sicológicos (aumento de la autoestima de la población, aparición de liderazgos…).

j) Los cambios educativos (aumento de la alfabetización y de la escolarización…).

k) Los cambios sanitarios (reducción de la desnutrición, reducción de la mortalidad, aumento de la esperanza de vida…).

l) Los cambios políticos (reducción de la violencia política, moderación ideológica, democratización…).

Teniendo todo ello en cuenta, el Banco Mundial define el desarrollo económico como aquel cambio cualitativo y reestructuración de la economía de un sistema económico nacional en relación con el progreso tecnológico y social, con la consecuencia de una mejor distribución de la renta y la riqueza.

A partir de la consideración de los cambios cualitativos, otros autores sugirieron que lo importante para el desarrollo no era la provisión de bienes y servicios a disposición de los seres humanos para que éstos satisficieran sus necesidades (es decir, el aumento de la riqueza), sino la satisfacción efectiva de las necesidades de los seres humanos (es decir, la reducción de la pobreza). Esto supuso un cambio radical en la concepción del desarrollo que dio paso a una nueva definición del desarrollo, ya no como desarrollo económico, sino como desarrollo humano.

Así, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo definió el desarrollo humano como un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes de las cuales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, del acceso a la educación y de un nivel de vida decente.

Dicho concepto vino de la mano de un cuestionamiento del PIB per cápita como indicador del desarrollo, en la medida en que sólo considera una dimensión del desarrollo, la meramente económica, y que además lo hace de manera ineficiente, por cuanto el PIB per cápita, como media aritmética, es muy poco representativa de la distribución de la renta al interior de los sistemas económicos nacionales, en especial, en los subdesarrollados.

A partir de aquí se propuso un nuevo indicador del desarrollo, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que es un indicador sintético conformado por la medida aritmética de otros tres índices (el índice de salud, el índice de educación y el índice de renta) que reflejan las tres principales dimensiones del desarrollo humano (salud, educación y renta). El IDH, al igual que los índices que lo componen, es un valor entre 0 y 1, de manera que el 1 indicaría el mayor nivel de desarrollo posible y el 0, el menor.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del PNUD.

6.2. Génesis y evolución del desarrollo y el subdesarrollo

Los sistemas económicos nacionales, desarrollados y subdesarrollados, que existen dentro del sistema económico mundial, se conformaron como tales antes de la existencia de éste. Y, aunque, en la actualidad, el subdesarrollo es un problema endógeno del sistema económico mundial, dicho fenómeno surgió como un problema exógeno para los sistemas económicos desarrollados y como un problema endógeno para los subdesarrollados.

Cabría distinguir tres momentos en la génesis y la evolución del desarrollo y el subdesarrollo: el período colonial, que comenzó con la expansión territorial de los sistemas económicos nacionales europeos y en el que los hoy sistemas económicos subdesarrollados, convertidos en colonias, y los hoy sistemas económicos desarrollados, convertidos en metrópolis, formaban parte de los sistemas económicos imperiales (los imperios coloniales); el período nacional, que comenzó con la independencia de las colonias y en el que los sistemas económicos nacionales subdesarrollados y desarrollados se conforman como tales; y el período mundial, que comenzó con la globalización y en el que los sistemas económicos nacionales desarrollados, convertidos en ciudadelas, y subdesarrollados, convertidos en guetos, se integran dentro del sistema económico mundial y el subdesarrollo pasa a ser un problema endógeno de éste.

6.2.1. El período colonial

La colonización de nuevos territorios por parte de sistemas económicos nacionales europeos, fundamentalmente, generó sistemas económicos imperiales (imperios coloniales) basados en el mecanismo de la explotación colonial , es decir, en la extracción del excedente económico generado en las colonias y en su acumulación en las metrópolis.

a) La explotación colonial

La colonización alteró la evolución natural económica, social y cultural de los pueblos sometidos por las metrópolis y generó una desarticulación de la estructura productiva pre-colonial (que era intravertida y obedecía a la lógica de la subsistencia) y rearticulación de dicha estructura productiva al servicio de los intereses los agentes residentes en las metrópolis (generando una estructura productiva extravertida).

A partir de aquí la mayor parte de la producción colonial (materias primas, metales preciosos…) se destinaba al comercio con la metrópolis. Un comercio monopolizado por compañías estatales o privadas (como la Casa de Contratación española o las Compañías de Indias británicas, holandesas, francesas, danesas, suecas...), que permitía a las coronas y a los comerciantes europeos apropiarse de una gran parte del excedente económico generado en las colonias y acumularlo en las metrópolis.

Esta explotación colonial tiene dos efectos; por un lado, esquilma los recursos naturales de las colonias, muchos de ellos no renovables (como los metales preciosos) e impide la acumulación de capital en ellas, sentando así las bases de su posterior subdesarrollo; y por otro lado, permite la acumulación de capital en manos de los agentes residentes en las metrópolis, de manera que se sientan las bases de su posterior desarrollo al permitir, en algunos casos, la financiación de la Revolución Industrial por parte de los agentes enriquecidos por la explotación colonial.

De hecho la Revolución Industrial europea supuso un punto de ruptura en la evolución de los niveles de vida de la población de las metrópolis europeas, dado que abrió una importante brecha entre las condiciones de vida de la población de las colonias, que no varían significativamente, y las condiciones de vida de la población de dichas metrópolis, que comienzan a mejorar sensiblemente.

6.2.2. El período nacional

A medida que se produce la descolonización de América Latina, Asia y África surgen los sistemas económicos nacionales subdesarrollados, a partir de las colonias, y los sistemas económicos nacionales desarrollados, a partir de la metrópolis. De hecho, suele afirmarse que el subdesarrollo surge tras la descolonización de Asia y África ocurrida después de la Segunda Guerra Mundial, no siendo significativa la descolonización de América Latina durante el siglo XIX en la medida en que los sistemas económicos latinoamericanos fueron sometidos al neocolonialismo de Estados Unidos, que de esta forma cambia su estatus de excolonia a neo-metrópoli.

Bajo el período nacional van existir dos formas de explotación de los sistemas económicos subdesarrollados por los agentes residentes en los sistemas económicos desarrollados, que van a permitir la extracción del excedente económicos de los primeros y su acumulación en los segundos, aumentando con ello la brecha ya existente entre los niveles de vida de uno y de otro. Estas formas de explotación son la explotación comercial y la explotación financiera.

No obstante, al margen de dichas formas de explotación relacionadas con las relaciones económicas externas de los sistemas económicos nacionales, van a existir una serie de causas endógenas que van a contribuir a explicar por qué unos sistemas económicos se desarrollan mientras otros se subdesarrollan. Dichas causas endógenas son la concentración originaria de recursos abundantes en manos de muy pocos agentes (o, por el contrario, su distribución entre un importante número de agentes), la existencia de una estructura social dual heredada de la etapa colonial (o, por el contrario, la existencia de una estructura social plural) y la ausencia de un Estado Social de Derecho de manera permanente (o, por el contrario, su presencia).

a) La explotación comercial

La colonización generó en los sistemas económicos subdesarrollados una especialización productiva primario-exportadora y mientras que en los sistemas económicos desarrollados permitió la aparición de una estructura productiva diversificada gracias a la Revolución Industrial. Esto generó unas pautas de intercambio comercial desigual entre ambos tipos de sistemas, de manera que se intercambiaban materias primas de los sistemas económicos subdesarrollados por manufacturas de los sistemas económicos desarrollados.

Este intercambio, que era coherente con la teoría del comercio internacional al tratar de aprovechar las supuestas ventajas de la especialización productiva y la división internacional del trabajo, se desveló con el tiempo beneficioso para algunos agentes residentes en los sistemas económicos desarrollados, y perjudicial para la mayoría de los agentes residentes en los sistemas económicos subdesarrollados. Algunos autores demostraron que los precios de la manufacturas crecían a largo plazo más deprisa que el precio de las materias primas, por lo que al cabo del tiempo los agentes especializados en la producción de materias primas (empresas y trabajadores de los sistemas económicos subdesarrollados) perdían poder adquisitivo respecto de los agentes especializados en la producción de manufacturas (empresas y trabajadores de los sistemas económicos desarrollados); de esta forma, para adquirir una misma cantidad de manufacturas se debían entregar una cada vez mayor cantidad de materias primas, siendo el valor de la diferencia entre los montos de las materias primas entre dos momentos diferentes un indicador de la explotación comercial, ya dicha diferencia representa el excedente económico generado por agentes residentes en los sistemas económicos subdesarrollados (empresarios y trabajadores) que por la vía del comercio desigual es extraído y acumulado en manos de agentes residentes en sistemas económicos desarrollados (empresarios, consumidores…).

A partir de la constatación de este intercambio desigual como causa del subdesarrollo, los gobiernos de algunos sistemas económicos subdesarrollados iniciaron procesos de industrialización tardía, la mayoría de los cuales se basaron en la llamada política de industrialización por sustitución de importaciones , a la que se agregó, antes o después, la llamada política de industrialización por sustitución de exportaciones .

El resultado de dichos procesos de industrialización tardía en los sistemas económicos subdesarrollados fue la modificación de la naturaleza del intercambio desigual, pero no la existencia de éste. Tras la industrialización, estos sistemas intercambian productos de bajo valor añadido por productos de alto valor añadido generado en los sistemas económicos desarrollados, pero dado que a largo plazo el precio de estos productos crece más deprisa que el de aquéllos, el resultado sigue siendo una extracción del excedente generado por los agentes residentes en los sistemas económicos subdesarrollados y su acumulación en manos de los agentes residentes en los sistemas económicos desarrollados; es decir, explotación comercial.

Una variante de esta explotación comercial tiene lugar por medio de la tecnología (explotación tecnológica), ya que, debido a la falta de acumulación de capital por parte de los agentes residentes en los sistemas económicos subdesarrollados (gobiernos y empresas, esencialmente), no existe en ellos inversión en I+D, mientras que si la hay en los sistemas económicos desarrollados. El resultado de ello es que la tecnología ha sido controlada tradicionalmente por empresas de estos sistemas, que la comercializa en forma de derechos de propiedad intelectual (patentes…), maquinaria sofisticada y productos de consumo de alto contenido tecnológico; y todas estas mercancías son intercambiadas de manera desigual por productos de bajo contenido tecnológico, fabricados por empresas residentes en sistemas económicos subdesarrollados, cuyos precios crecen más despacio que los percibidos por los propietarios de la tecnología. Tenemos de esta forma una explotación comercial de naturaleza tecnológica .

b) La explotación financiera

Debido a la histórica falta de acumulación del excedente económico en manos de agentes residentes en los sistemas económicos subdesarrollados, al bajo nivel de vida de la mayoría de su población (las mayoritarias clases bajas que destinan casi toda su renta al consumo de primera necesidad), a la ausencia de clases medias ahorradoras y a la presencia de clases altas rentistas (que dedican una gran parte de su renta al consumo suntuario y otra gran parte a la fuga de capitales) en estos sistemas existe una escasez de ahorro. Esta idea de la escasez de ahorro dio lugar a la doctrina del círculo vicioso de la pobreza (que, en su versión más simple, se representa en la figura 6.3) cuya conclusión era que un sistema económico nacional era pobre porque era pobre.

Ante dicho análisis, algunos autores recomendaron la captación de ahorro externo al sistema subdesarrollado para convertir el círculo vicioso de la pobreza en el círculo virtuoso de la riqueza (representado en la figura 6.4) por medio de un “gran empujón” en el funcionamiento de un sistema económico subdesarrollado. Según este enfoque, bastaría con inyectar gran cantidad de recursos financieros en dichos sistemas por una sola vez para que, en virtud del círculo virtuoso de la riqueza, éstos se convirtieran en sistemas económicos desarrollados.

Esta tesis abrió las puertas a la entrada de capitales extranjeros en los sistemas económicos subdesarrollados procedentes de los desarrollados y surgió con ello una nueva forma de explotación, la explotación financiera.

Los capitales extranjeros que fluyeron hacia los sistemas económicos subdesarrollados adoptaron fundamentalmente tres formas: inversión extranjera directa, inversión extranjera de cartera y deuda externa.

La inversión extranjera directa la realizan las empresas transnacionales con un claro ánimo de lucro (y no con intención de contribuir al desarrollo del sistema económico donde invierten); por ello, una vez obtenido el beneficio derivado de sus actividades productivas, éste debe ser repatriado hacia las casas matriz localizadas en sistemas económicos desarrollados, para con ellos retribuir vía dividendos a sus accionistas. Luego el excedente económico que contribuyen a generar las empresas transnacionales en los sistemas económicos subdesarrollados es extraído de éstos y acumulado en los sistemas económicos desarrollados, de forma tal que a largo plazo la suma de la repatriación de beneficios supera con creces el valor de la inversión extranjera directa (que además puede ser recuperada por parte de las empresas transnacionales, en cualquier momento, por medio de la enajenación de sus activos, generando así una desinversión directa).

La inversión extranjera de cartera la realizan capitales especulativos (fundamentalmente fondos de inversión y de pensiones cuyos titulares residen en sistemas económicos desarrollados), por lo que, en su lógica, el valor de la desinversión financiera debe ser mayor que el de la inversión financiera realizada en los sistemas económicos subdesarrollados, extrayendo de esta forma una parte del excedente generado por las empresas financiadas con capital extranjero y acumulándolo en los sistemas económicos desarrollados, en manos de inversores y futuros pensionistas. Además, dicha especulación financiera también genera otros efectos perniciosos como las crisis financieras y las devaluaciones monetarias en los sistemas económicos subdesarrollados, cuando las ventas de activos y las salidas de capitales son bruscas.

La deuda externa contraída por los gobiernos y las empresas de los sistemas económicos subdesarrollados genera un servicio anual (intereses más devolución de parte del capital), que se fija en función de un tipo de interés variable y que es pagadero en dólares (igual que el crédito que origina la deuda). Gran parte de los gobiernos y empresas de dichos sistemas se endeudaron con la banca transnacional, con organismos supranacionales y con otros gobiernos de sistemas económicos desarrollados durante los años setenta del siglo XX (cuando el tipo de interés de las operaciones internacionales –LIBOR- estaba muy bajo y el dólar estaba depreciado tras haber perdido su paridad fija con el oro). A comienzos de los años ochenta, debido a la política de estímulo económico de la Administración Reagan en Estados Unidos (Reaganomics), se produjo la subida del tipo de interés internacional y la apreciación del dólar, el servicio de la deuda se volvió inasumible para muchos gobiernos y empresas de los sistemas económicos subdesarrollados, generando la llamada “crisis de la deuda”. El resultado de todo ello fue una renegociación del pago de la deuda, es decir, la concesión de más créditos para pagar el servicio de la deuda a corto plazo, que derivó en un incremento de la deuda externa y del servicio futuro que se debía satisfacer .

Algunos autores han estimado que la suma del servicio de la deuda externa abonado por los gobiernos y empresas de los sistemas económicos subdesarrollados desde los años setenta (en términos nominales) ha sido cinco veces superior al monto de los capitales percibidos por dichos agentes en forma de deuda externa. La diferencia entre el monto abonado por servicio y el percibido como deuda externa por dichos agentes la extracción de excedente económico generado por éstos para acumularlo en manos de los propietarios de las bancos transnacionales y los gobiernos de los sistemas económicos desarrollados; es decir, por medio del endeudamiento externo se realiza una nueva forma de explotación financiera de los sistemas económicos subdesarrollados.

En resumen, los propietarios del ahorro externo, en todas sus formas, buscan rentabilidad, por lo que los capitales que entran en los sistemas económicos subdesarrollados deben ser menores que los capitales que salen y, en términos netos, hay una extracción del excedente económico por la vía financiera.

c) La maldición de la abundancia versus la distribución de recursos escasos

Gran parte de los sistemas económicos subdesarrollados se caracterizan por una concentración originaria de recursos abundantes en manos de pocos agentes, ya sean aquéllos minas, pozos de petróleo, haciendas, plantaciones o industrias protegidas. El origen de dicha concentración está o en el pasado colonial, que generó una concentración de la tierra en manos de los conquistadores-colonizadores y sus descendientes (terratenientes), o en la aplicación de las políticas de industrialización por sustitución de importaciones, que generó el nacimiento de una industria protegida de la competencia y en manos de empresarios pertenecientes a las élites económicas de dichos sistemas.

Así dichas élites económicas (terratenientes, empresarios….) obtienen grandes ingresos procedentes de las exportaciones de materias primas y de la venta de manufacturas en un mercado doméstico cautivo sin incentivos para el aumento de la productividad, apropiándose de una parte del excedente económico. Además, dichos agentes poseen un monopolio de la contratación laboral del resto de la población, por lo que fijan salarios muy bajos (a nivel de subsistencia) aumentando con ello sus beneficios y el excedente del que se apropian.

A la existencia de un recurso abundante concentrado en pocas manos en los sistemas económicos subdesarrollados se le denomina la maldición de la abundancia, debido a que funciona como un desincentivo a la innovación y la asunción de riesgos y genera unas élites económicas rentistas, unas masas de población muy pobres y, en general, un bajo nivel de vida de la población.

En los sistemas económicos desarrollados no existe dicha maldición, porque en general no existe un recurso abundante concentrado en manos de pocos agentes. De hecho la industria no suele estar protegida, por lo que debe funcionar en condiciones competitivas, mientras que la tierra suele estar bastante repartida tras las diferentes reformas agrarias y desamortizaciones realizadas en el siglo XIX (Europa Occidental, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda…) y en la primera mitad del siglo XX (Europa Oriental, Rusia, China, Japón, Corea del Sur, Taiwán…).

Así, las élites económicas de estos sistemas, empresarios descendientes, por un lado, de la nobleza medieval (residuales), y de la burguesía moderna (mayoritarios), por otro, al no disponer de un recurso abundante en sus manos, si quieren apropiarse de una parte del excedente económico y mantener su nivel de vida, no tienen otra opción que aumentar y diversificar la producción; debiendo además competir entre sí por la oferta de trabajo, lo que termina generando unos salarios elevados, por medio de los cuales los trabajadores se apropian de una parte del excedente económico.

La dificultad que tienen los empresarios en los sistemas económicos desarrollados para obtener beneficios y apropiarse de una parte del excedente económico se convierte, por tanto, en un incentivo para la innovación y la asunción de riesgo; y esto genera unas élites emprendedoras, una clase trabajadora (media y baja) muy independiente y, en general, un alto nivel de vida de la población.

d) La estructura social dual heredada versus la estructura social plural

En los sistemas económicos subdesarrollados el latifundio de origen colonial (hacienda, plantación, mina, pozo…) generó una estructura social dual con la existencia de terratenientes y jornaleros (en muchos casos segregados por características étnicas, tribales o religiosas), y con escasísima presencia de pequeños propietarios. De esta forma la ausencia efectiva de una verdadera clase media ha impedido tradicionalmente la movilidad social, no sólo generacional, sino intergeneracional , movilidad que se hace aún menos probable en el caso de que exista una segregación étnica, tribal o religiosa.

Bajo esta estructura social, la clase alta rentista (élite económica formada por terratenientes y empresarios industriales y del sector servicios) se apropia de una buena porción del excedente económico, pero no lo utiliza para la acumulación de capital, sino que emplea una parte en consumo de lujo (de bienes importados en su mayoría) y el resto lo dedica a la fuga de capitales (lo que impide la reinversión nacional del excedente económico). Por su parte, la clase baja retribuida casi al nivel de subsistencia (formada por jornaleros, obreros y empleados) posee un bajo nivel de vida (pobreza, analfabetismo, enfermedades...) que hace imposible la ascensión social.

Esta dualidad social en los sistemas económicos subdesarrollados genera un típica “lucha de clases”, que hace surgir movimientos guerrilleros y paramilitares, que a su vez generan revoluciones y dictaduras caracterizadas por la violencia política; violencia que se ve exacerbada si se da la segregación étnica, tribal o religiosa. Y en este contexto tan inestable, el crecimiento económico también lo es.

En los sistemas económicos desarrollados, por su parte, el paso del feudalismo al capitalismo creó unas clases medias (burguesía), junto a la clase alta y la clase baja. Y la existencia de estas clases medias de origen económico ha permitido tradicionalmente la movilidad social, desde la clase baja a la media (y viceversa) y desde la clase media a la alta (y viceversa), e incluso desde la clase baja a la alta (y viceversa); aunque esto último sea más común entre dos o más generación que una misma generación. En estos casos, la presencia de diferencias étnicas o religiosas, la mayoría de las veces, no supone un motivo de segregación.

La clase alta está formada por empresarios emprendedores (en gran parte descendientes de la burguesía moderna) y rentistas (como porción residual descendiente de la nobleza medieval), se apropia de una buena porción del excedente económico, pero se ve obligada, en su mayoría, a realizar inversiones productivas arriesgadas, generando con ello el desarrollo de actividades competitivas, el aumento de la producción y el de la renta.

La clase baja (formada por trabajadores de escasa cualificación y, posteriormente, también por inmigrantes), por su parte, posee empleo en actividades productivas competitivas y obtiene salarios elevados (con lo que se apropia de una pequeña porción del excedente económico), lo que le permite reducir sus niveles de pobreza (consumo) y aumentar los de educación y sanidad (inversión en capital humano), posibilitándose así la ascensión social.

Por su parte, la clase media, formada por trabajadores cualificados y pequeños empresarios, se apropia de otra buena porción del excedente que acumula en forma de ahorro y que, por medio de las entidades financieras, es canalizado hacia la inversión en actividades productivas, contribuyendo con ello al crecimiento económico.

Además, la existencia de clases medias, unida a la ascensión social, hace que los esfuerzos de la clase baja se centren en convertirse en clase media, en lugar de en la lucha de clases. Consecuencia de ello, los partidos políticos hacen política para la gran clase media, con la consiguiente moderación ideológica y estabilidad política democrática. Y en este contexto de estabilidad, el crecimiento económico también suele ser estable.

e) La ausencia versus la presencia de un Estado Social de Derecho

En los sistemas económicos subdesarrollados el Estado está controlado por las élites económicas (terratenientes y grandes empresarios y sus familias) que garantizan el mantenimiento del status quo, siguiendo la máxima del “gatopardismo” de que “algo debe cambiar para que todo sigua igual”.

De esta forma, en contextos de inestabilidad política, las élites económicas apoyan dictaduras militares que suprimen los derechos sociales y políticos que pudieran existir y garantizan los derechos de dichas élites. Sin embargo, en contextos de estabilidad política, distintos sectores de las élites económicas se alternan en el control del Estado por medio de una democracia formal populista, que responde a la máxima del “despotismo ilustrado” de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”; en estos casos, se suelen generar ciertas mejoras sociales (reducción de la pobreza, del analfabetismo, de ciertas enfermedades…) pero sin alterar esencialmente la estructura social dual; y aunque, en algunos casos, pueda surgir una reducida clase media (pequeños empresarios, profesionales liberales, funcionarios públicos…), ésta resulta empobrecida por las crisis económicas y los ajustes consiguientes.

Así pues, en los sistemas económicos subdesarrollados, la falta de un Estado Social de Derecho de manera permanente impide la mejora del nivel de vida de la población.

En los sistemas económicos desarrollados, por el contrario, el Estado está controlado democráticamente por la mayoría de la población, que es la clase media (pequeños empresarios, profesionales liberales, funcionarios públicos, trabajadores cualificados…), lo que conduce a una continua mejora del nivel de vida de dicha clase.

En estos casos, suele existir estabilidad política y la democracia es real. Se alternan en el control del Estado diferentes sectores de la clase media y existe representación política de clases alta (grandes empresarios) y baja (trabajadores sin cualificación e inmigrantes de primera, segunda y tercera generación). Y el resultado de todo ello es una preocupación constante por las mejoras sociales de la mayoría de la población, reconocidas como derechos sociales.

Si bien la existencia de forma permanente de un Estado Social de Derecho no modifica la estructura social plural (por ejemplo, no erradica la pobreza relativa, ni expropia el patrimonio de las clases altas), sí que garantiza dicha pluralidad y la movilidad social entre clases, así como la continua mejora del nivel de vida de la mayoría de la población.

6.2.3. El período mundial

El proceso de globalización, que ha hecho surgir el sistema económico mundial mediante la integración de los sistemas económicos nacionales desarrollados y subdesarrollados, ha tenido además como consecuencia la endogeneización del desarrollo y el subdesarrollo. Esto supone que, si bien durante la etapa nacional el crecimiento de la brecha entre desarrollo y subdesarrollo era un problema sobre todo para los sistemas económicos subdesarrollados, ahora el crecimiento de dicha brecha pasa a ser un problema interno del sistema económico mundial; problema que está generando un profundo desequilibrio en las condiciones de vida de los seres humanos que lo componen.

a) El apartheid global

A pesar de la citada endogenización, los mecanismos comerciales (intercambio desigual) y financieros (repatriación de beneficios de las empresas transnacionales, especulación financiera y deuda externa) siguen permitiendo que sean los agentes residentes en los sistemas económicos desarrollados (empresas transnacionales, bancos, gobiernos, inversores, futuros pensionistas, consumidores…) los que se apropien de la mayor parte del excedente económico generado en los sistemas económicos subdesarrollados, contribuyendo con ello a la concentración creciente de la riqueza en los sistemas económicos desarrollados.

Por otro lado, la persistencia de la concentración de los recursos productivos en manos de pocos agentes en los sistemas económicos subdesarrollados, junto con la dualidad social imperante y la ausencia de un Estado Social de Derecho de manera permanente, no contribuyen a que existan en estos sistemas procesos de crecimiento sostenido que generen una mejora del nivel de vida de su población.

El resultado de todo ello es que el sistema económico mundial está adquiriendo las características de un “apartheid global”, en el que la mayoría de los seres humanos que lo forman (casi el 85 % de total mundial) quedan recluidos en unos sistemas económicos “guetos” (los subdesarrollados), mientras que una selecta minoría de seres humanos (poco más del 15% del total mundial) disfrutan de un alto nivel de vida en los sistemas económicos “ciudadelas” (los desarrollados).

Las condiciones de vida en los guetos son muy duras para la mayoría de la población (condiciones de vida de subsistencia o muy próximas), salvo para una pequeña minoría, “colaboracionistas” de los principales agentes de los sistemas económicos ciudadelas (Empresas transnacionales, bancos, gobiernos…), cuyas condiciones de vida son semejantes a las de los residentes en estos sistemas, siempre y cuando mantengan al resto de sus vecinos controlados.

Por su parte, las condiciones de vida en las ciudadelas son muy confortables para la mayoría de la población al disponer de gran cantidad de recursos para satisfacer sus necesidades . Sin embargo, la clave de dicho bienestar radica en la favorable proporción población/recursos (15,22% de la población mundial disfrutando del 77,77% de los producción mundial –tabla 6.3-), de forma que, para el mantenimiento de este nivel de vida, es preciso que no aumente significativamente la población de estos sistemas, es decir, que la mayoría de la población mundial permanezca recluida en los guetos.

Sin embargo, la concentración de la precariedad en los sistemas económicos guetos empieza a generar importantes perturbaciones que amenazan la estabilidad del sistema económico mundial.

La más importante de dichas perturbaciones es el fuerte aumento de los flujos migratorios desde los guetos a las ciudadelas, coherente con la libre circulación de trabajadores entre sistemas económicos nacionales como institución reguladora del sistema económico mundial. Estas migraciones son una reacción funcional de los seres humanos del sistema económico mundial, que tratan de regular la fuerte concentración de la riqueza en las ciudadelas y de la pobreza en los guetos, desplazando población desde donde ésta es excedentaria respecto de los recursos disponibles (los guetos) hacia donde es deficitaria respecto de los recursos disponibles (las ciudadelas).

Dichas migraciones generan las llamadas remesas, que serían una forma de explotación migratoria inversa, ya que supone la transferencia voluntaria del excedente económico que se apropian los inmigrantes en los sistemas económicos desarrollados hacia sus familias en los sistemas económicos subdesarrollados, donde dicho excedente económico se consume y, en una pequeña parte, se acumula.

Sin embargo, la apropiación de una parte del excedente económico que realizan los inmigrantes genera un conflicto distributivo con los habitantes de las ciudadelas, que se niegan a renunciar a su alto nivel de vida y crean mecanismos de defensa (leyes de extranjería, policía migratoria, control de fronteras, repatriaciones forzosas, cupos migratorios, permisos de trabajo y residencia…). Dichos mecanismos tienen una eficacia limitada, por cuanto entran en conflicto con la libre circulación de trabajadores y, en la práctica, la entrada de inmigrantes (regulares, regularizados e irregulares) en las ciudadelas, procedentes de los guetos, genera en éstas una importante competencia por el empleo entre aquellos y los nativos, en particular en los segmentos inferiores de los mercados de trabajo cuyos salarios dejan de crecer.

Además, la resistencia de los gobiernos de las ciudadelas a permitir una libre circulación de trabajadores (a menos que procedan de otras ciudadelas), termina generando la existencia de importantes bolsas de marginalidad entre los inmigrantes irregulares, que viven clandestinamente en dichos sistemas vinculados con actividades económicas informales (servicio doméstico, venta ambulante, trabajos agrícolas, mendicidad…) e ilegales (falsificación y venta de productos con propiedad intelectual registrada, venta de drogas, prostitución, hurto, crimen organizado…).

Otra de las perturbaciones estaría vinculada con la aparición de la violencia política hacia los habitantes de las ciudadelas y sus “colaboracionistas” de los guetos. El terrorismo islamista internacional , pese al componente de fanatismo religioso, es una reacción de algunos agentes de los sistemas económicos guetos (líderes religiosos, activistas políticos…) contra aquéllos a los que consideran responsables de sus precarias condiciones de vida, los “colaboracionistas” y las empresas transnacionales, los bancos, los gobiernos, las fuerzas armadas y de seguridad e incluso los ciudadanos de los sistemas económicos ciudadelas.

6.3. Los agentes reguladores del problema del subdesarrollo

A pesar de que la globalización ha generado la endogeneización del subdesarrollo como problema del sistema económico mundial, éste ya era una preocupación de muchos agentes reguladores (supranacionales, transnacionales, nacionales e, incluso, subnacionales) durante el período nacional.

La forma tradicional de regular la dualidad desarrollo - subdesarrollo ha sido por medio de la cooperación internacional para el desarrollo. Este instrumento lleva implícita una concepción de redistribución de la renta generada por el mercado mundial de manera desigual (alta concentración), mediante la transferencia de recursos desde los sistemas económicos desarrollados a los subdesarrollados. Sin embargo, el escaso volumen de dicha transferencia (inferior al 0,7% del PIB de los sistemas económicos desarrollados ) no es suficiente para corregir los desequilibrios distributivos generados por el mercado.

Una alternativa de regulación pasa por modificar las reglas del comercio mundial, evitando el proteccionismo que, de hecho, los sistemas económicos desarrollados ejercen sobre sus sectores menos competitivos (agricultura, ganadería, manufacturas de bajo contenido tecnológico –textil, calzado, juguete…-, etc.) argumentando cuestiones de seguridad alimentaria o de dumping social . En cierto modo, algunas medidas tomadas dentro del marco de regulación de la UNCTAD, como el Sistema de Preferencias Generalizadas , o de la OMC, como la reducción (aún tímida) del proteccionismo en la agricultura europea y norteamericana o la supresión del Acuerdo Multifibras , tratan de modificar dichas reglas.

Otra alternativa sería la condonación de la deuda externa de los sistemas económicos subdesarrollados, evitando con ello una parte de la explotación financiera que éstos soportan. Diferentes iniciativas han tratado de corregir parcialmente el problema de la deuda (sin mucho éxito), como el Plan Baker en 1985, el Plan Brady en 1989 y la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE) en 1996.

Otra forma de regular la dualidad desarrollo – subdesarrollo sería limitando los movimientos de capitales de naturaleza especulativa por medio de la aplicación de la llamada Tasa Tobin , tal y como ha sido propuesto por los organizaciones no gubernamentales como ATTAC. También las remesas de emigrantes representan otra forma de redistribuir la renta dentro del sistema económico mundial.

No obstante, de todas estas formas de regular la citada dualidad, la más relevante hasta la fecha ha sido la cooperación internacional para el desarrollo y los agentes más influyentes han sido el Banco Mundial y el PNUD, con independencia del papel desempeñado en la materia por el conjunto de organismos pertenecientes al Sistema de Naciones Unidas, los bancos multilaterales de desarrollo, las instituciones financieras multilaterales, los bancos subregionales, los gobiernos nacionales, regionales y locales o las organizaciones no gubernamentales.

6.3.1. La cooperación internacional para el desarrollo

La cooperación internacional para el desarrollo es aquella acción voluntaria realizada por un agente externo para impulsar el desarrollo de un sistema económico subdesarrollado, y entre sus fines destacan: la erradicación de la pobreza, el desempleo y la exclusión social; la búsqueda de la sostenibilidad; y el aumento permanente de los niveles de desarrollo político, social, económico y cultural en los sistemas económicos subdesarrollados.

Existen diferentes tipos de cooperación internacional para el desarrollo en función de la naturaleza de los agentes donantes. Así, podemos clasificar la cooperación en:

a) Cooperación pública, cuando el donante es un ente de derecho público, siendo considerada como ayuda oficial al desarrollo (AOD) cuando se trata de una donación o de un préstamo en condiciones inferiores a las del mercado (con cierto grado de concesionalidad). Dentro de este tipo de cooperación podemos distinguir dos grupos:

a.1) Cooperación multilateral, cuando el donante es un agente supranacional, tal como:

a.1.1) Organismos del Sistema de Naciones Unidas: Organización Internacional del Trabajo (OIT, 1919), Grupo Banco Mundial (1944), Fondo Monetario Internacional (FMI, 1944), Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, 1945), Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 1945), Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 1950), Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 1951), Programa Mundial de Alimentos (PMA, 1962), Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, 1964), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1965), Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI, 1966), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, 1972), Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM, 1976)…

a.1.2) Bancos multilaterales de desarrollo: Banco Interamericano de Desarrollo (1959), Banco Africano de Desarrollo (BAfD, 1964), Banco Asiático de Desarrollo (BAsD, 1966), Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD, 1991)...

a.1.3) Instituciones financieras multilaterales: Comisión Europea (CE, 1951), Banco Europeo de Inversiones (BEI, 1958), Banco Islámico de Desarrollo (BIsD, 1973), Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional (FOPEPDI, 1976), Banco Nórdico de Inversiones (BNI, 1976), Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA, 1977), Fondo Nórdico de Desarrollo (FND, 1989)...

a.1.4) Bancos subregionales: Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE, 1960), Banco de Desarrollo de África Oriental (BDAO, 1967), Banco de Desarrollo del Caribe (BDC, 1970), Corporación Andina de Fomento (CAF, 1970), Banco de Estados de África Central (BEAC, 1972), Banco de Desarrollo de África Occidental (WADB, 1973)…

a.2) Cooperación bilateral, cuando el donante es un organismo público de un sistema económico nacional, ya sean un gobierno nacional o un gobierno regional o local (en estos dos últimos casos se denomina cooperación descentralizada).

b) Cooperación privada, cuando el donante es una entidad privada con o sin animo de lucro, ya sean organizaciones no gubernamentales (ONGs, en cuyo caso hablamos de cooperación solidaria), fundaciones, asociaciones, iglesias o empresas (en este caso, a pesar de su ánimo de lucro, la cooperación para el desarrollo formaría parte de la responsabilidad social corporativa de las empresas).

En función del tipo de instrumento de cooperación utilizado, la cooperación al desarrollo puede clasificarse en:

a) Cooperación económica, que consiste en el fortalecimiento del sector productivo y de la infraestructura institucional, y en el desarrollo de servicios en sistemas económicos subdesarrollados.

b) Preferencias comerciales, que consiste en la eliminación total y parcial de las barreras comerciales a las exportaciones de bienes y servicios de sistemas económicos subdesarrollados.

c) Ayuda financiera, que consiste en facilitar el acceso a capitales, inversiones productivas, líneas de crédito preferencial para la importación de bienes y servicios o para el canje, recompra o cancelación de deuda por parte de agentes residentes en sistemas económicos subdesarrollados.

d) Asistencia técnica, que consiste en el fortalecimiento de las habilidades y capacidades técnicas de los habitantes de sistemas económicos subdesarrollados y en el intercambio de experiencias y conocimientos entre sistemas económicos.

e) Acción humanitaria, que consiste en la ayuda alimentaria, de socorro, de protección de los derechos humanos, de acompañamiento de las víctimas, así como de presión política, de denuncia, de preparación, de prevención y de mitigación de desastres naturales, epidemias, conflictos armados y guerras en sistemas económicos subdesarrollados.

f) Cooperación científica y tecnológica, que consiste en la transferencia e intercambio de tecnologías aplicadas a servicios básicos de educación, salud y saneamiento en sistemas económicos subdesarrollados, así como en investigaciones compartidas entre agentes de diferentes sistemas económicos.

Por otro lado, conviene señalar que la cooperación al desarrollo no es del todo desinteresada por parte de los donantes y siempre comporta un “retorno”, que sería el beneficio que perciben los donantes por su cooperación. Entre las formas de retorno destacan:

a) Retorno ideológico-institucional, que consiste en la asunción de los valores y las pautas de comportamiento del agente donante por parte de los sistemas económicos receptores; es típico de cooperación multilateral, sobre todo cuando ésta se condiciona a la aplicación de determinadas políticas.

b) Retorno político, que consiste en el apoyo político de los gobiernos de los sistemas económicos receptores hacia los agentes donantes dentro de los organismos internacionales; es típico de la cooperación bilateral y, en particular, de la cooperación entre ex-metrópolis y ex-colonias.

c) Retorno militar, que consiste en la firma de acuerdos para el establecimiento de bases militares o de presencia de ejércitos del agente donante en el sistema económico receptor; es típico de la cooperación bilateral y muy utilizada por Estados Unidos tanto durante la Guerra Fría como en la actualidad.

d) Retorno económico, que consiste en la adquisición de productos procedentes del sistema económico donante por parte del sistema económico receptor, en enajenación de activos públicos del sistema económico receptor a favor de agentes residentes en el sistema económico donante, o en la concesión de permisos de explotación de recursos del sistema económico receptor a favor de agentes residentes en el sistema económico donante; es típico de la cooperación bilateral.

e) Retorno de prestigio, que consiste en la ganancia de prestigio internacional por parte de sistemas económicos donantes que no perciben otro retorno; es típico de sistemas económicos que no tuvieron imperio colonial y que, por tanto, carecen de gran influencia en las relaciones internacionales, como los sistemas económicos nórdicos.

f) Retorno de adoctrinamiento, que consiste en la asimilación de la doctrina política o religiosa del donante por parte del sistemas económicos receptores; es típica de la cooperación solidaria religiosa (cristiana e islámica, fundamentalmente) y de la cooperación bilateral durante la Guerra Fría (desarrollismo versus comunismo).

g) Retorno de satisfacción personal; que consiste en la sensación de bienestar que invade al donante por el deber religioso o social cumplido, por haber contribuido a transformar una situación de injusticia o por la vivencia de experiencias culturales exóticas; es típico de la cooperación privada.

6.3.2. El Banco Mundial y el PNUD

De todos los agentes reguladores de la dualidad desarrollo – subdesarrollo, tal vez los más importantes sean el Banco Mundial y el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), ambos agentes supranacionales pertenecientes al Sistema de Naciones Unidas.

a) El Banco Mundial

El Grupo Banco Mundial es un agente supranacional regulador de la dualidad desarrollo – subdesarrollo, con sede en Washington, formado, en la actualidad, por cinco organismos pertenecientes al Sistema de Naciones Unidas: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, 1944); la Asociación Internacional de Fomento (AIF, 1960); la Corporación Financiera Internacional (CFI, 1956); el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI, 1988); y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI, 1966). De estos cinco organismos, los dos primeros conjuntamente, BIRF y AIF, forman el Banco Mundial.

Las características de cada uno de estos organismos son:

a) El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), fue establecido en 1944 por 28 gobiernos en la Conferencia de Bretton Woods y empezó a funcionar en 1946. Su función es apoyar la reconstrucción y desarrollo de los territorios de sus miembros, suministrando préstamos y facilitando asistencia para el desarrollo a sistemas económicos de ingresos medios y de ingresos bajos pero solventes. Además promueve la inversión extranjera privada y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, así como el mantenimiento del equilibrio de la balanza de pagos, alentando la inversión internacional para el desarrollo de los recursos productivos de sus miembros. Sus préstamos se destinan únicamente a fines productivos y deben ser garantizados por los gobiernos interesados. En la actualidad está formado por 184 miembros.

b) La Asociación Internacional de Fomento (AIF), que junto al BIRF forma el Banco Mundial, fue establecida en 1960 debido a la necesidad de conceder préstamos a un gran número de sistemas económicos subdesarrollados en condiciones más favorables que las que el Banco Mundial podía ofrecer por sí solo. Los préstamos o créditos se otorgan a sistemas económicos extremadamente pobres y que carecen de solvencia. En la actualidad está formado por 164 miembros.

c) La Corporación Financiera Internacional (CIF) fue establecida en 1956 para fomentar el crecimiento económico de sistemas económicos subdesarrollados por medio de préstamos otorgados directamente al sector privado. Aunque forma parte del Banco Mundial está jurídicamente separado de éste y sus fondos son distintos a los del BIRF. Entre las actividades que realiza destacan: la financiación de empresas privadas que puedan contribuir al desarrollo mediante la inversión de capital, la relación de las oportunidades de inversión para el capital nacional y extranjero y la estimulación de la circulación del capital privado, nacional y extranjero, hacia inversiones productivas en los sistemas económicos nacionales miembros. En la actualidad está formada por 176 miembros.

d) La Organización Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) fue creada en 1988, para ofrecer seguros frente a riesgos políticos. Incentiva a las inversiones extranjeras en sistemas económicos subdesarrollados mediante la entrega de garantías a los inversores contra pérdidas originadas por riesgos no comerciales. Además, proporciona apoyo técnico para que los sistemas económicos subdesarrollados promuevan oportunidades de inversión utilizando sus servicios legales para reducir posibles barreras a la inversión. En la actualidad está formada por 162 miembros.

e) El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), fue establecida en 1966 para ofrecer medios para solucionar conflictos relativos a inversiones entre inversores extranjeros y los agentes de los sistemas económicos donde han invertido. En la actualidad está formada por 134 miembros.

De estos cinco organismos los más importantes son el BIRF y la AIF, que forman el Banco Mundial.

Aunque el BIRF se creó con el objetivo de contribuir a la reconstrucción posbélica, y a la elevación del nivel de vida de los sistemas económicos miembros y para facilitar la transición desde una economía de guerra a una de paz, sus objetivos han ido variando a lo largo del tiempo, con los siguientes períodos:

a) Objetivo 1945-1955: financiar la reconstrucción europea durante la posguerra.

b) Objetivo 1955-1975: financiar el desarrollo económico (crecimiento económico, desarrollo industrial) de los sistemas económicos subdesarrollados. En este período se crea la AIF (1960) para financiar el desarrollo económico de los sistemas subdesarrollados sin capacidad de endeudamiento.

c) Objetivo 1975-2000: financiar los programas neoliberales de ajuste estructural (apertura comercial y financiera, reforma del Estado, privatizaciones, reforma del sistema financiero y flexibilidad laboral) en los sistemas económicos subdesarrollados y en transición desde el socialismo, en coordinación con el FMI.

d) Objetivo 2000-: financiar proyectos que ayuden a erradicar la pobreza en el mundo conforme con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La principal función del Banco Mundial es apoyar a los gobiernos de los sistemas económicos subdesarrollados en la financiación de proyectos que invierta en escuelas y centros de salud, en el suministro de agua y electricidad, en el combate de las enfermedades y en la protección del medio ambiente.

Sus recursos proceden principalmente de las aportaciones de los sistemas económicos miembros (cuotas), así como de la emisión de bonos en los mercados de capitales. Las cuotas son la fuente de recursos más importante, en la medida en que de ellas derivan los votos en la asamblea de este organismo; dichas cuotas se determinan en función de la participación en el capital del FMI (es decir, según el PIB, el saldo de la balanza por cuenta corriente, las reservas…). El 20% de dichas cuotas se depositan en el Banco Mundial (el 2% de ellas en oro o dólares) y son de libre disposición por éste; el 80% restante se depositan en el banco central de cada sistema económico nacional, quién fija además los criterios de disposición.

La determinación de los votos de cada sistema económico nacional se realiza asignando a cada miembro 250 votos básicos más 1 voto por cada 100.000 dólares de capital aportado, de donde sale un reparto de votos tal que a Estados Unidos le corresponde el 16,39% de los mismos; a Japón, el 7,86%; a Alemania, el 4,49%; a Francia, el 4,3%; a Italia, el 2,78%; a Canadá, el 2,78%; a Rusia, el 2,78%; a China, el 2,78%; a India, el 2,78%; a Arabia Saudí, el 2,78%...

El Banco Mundial publica anualmente su Informe sobre el desarrollo mundial, su Informe sobre seguimiento mundial, sus Perspectivas económicas mundiales y sus Indicadores de desarrollo mundial.

b) El PNUD

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es un agente regulador de la dualidad desarrollo-subdesarrollo que se creó en 1966 como instrumento de la Asamblea General de Naciones Unidas para fomentar el desarrollo de los sistemas económicos subdesarrollados.

Actualmente, el PNUD, cuya sede principal está en Nueva York, está presente en 166 sistemas económicos, constituyendo una red mundial que trata de despertar una mayor conciencia sobre los temas de desarrollo, verificar los progresos realizados y conectar a los gobiernos de los sistemas económicos nacionales con los conocimientos y los recursos necesarios para lograr estos objetivos.

En la actualidad, el objetivo del PNUD consiste en ayudar a los agentes de los sistemas económicos subdesarrollados a elaborar y compartir soluciones para los desafíos que plantean la gobernabilidad democrática, la reducción de la pobreza, la prevención y la recuperación de las crisis, la energía y el medio ambiente, y el VIH/SIDA.

Y sus funciones son:

a) Identificar y difundir medios de promover la igualdad de género para asegurar la participación y la responsabilidad políticas.

b) Favorecer el fortalecimiento económico y la planificación del desarrollo.

c) Contribuir a la prevención de las crisis y la solución de las controversias.

d) Facilitar el acceso al agua limpia y a servicios de saneamiento y energía.

e) Propiciar el uso óptimo de nuevas tecnologías para fines de desarrollo.

f) Generar la movilización de la sociedad contra el VIH/SIDA.

g) Promocionar el debate mundial sobre cuestiones clave de desarrollo, proporcionando nuevos instrumentos de medición, análisis innovadores y propuestas políticas controvertidas.

Desde 1990 publica anualmente el Informe sobre Desarrollo Humano, que es un documento en el que se analiza la evolución del desarrollo en el mundo y se aporta una medición del mismo por medio del Índice de Desarrollo Humano (IDH). Dicho informe centra el debate mundial en las cuestiones del desarrollo, proporciona instrumentos de medición y análisis y, a menudo, controvertidas propuestas políticas.

6.3.3. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son 8 ambiciosos objetivos de desarrollo (sobre pobreza, empleo, hambre, educación, salud, igualdad de género, medio ambiente y cooperación), con 21 metas cuantificables por medio de 58 indicadores, que deben alcanzarse antes de 2015 (algunas en 2010 y otras en 2020) (tablas 6.4 y 6.5). Estos objetivos derivan de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas aprobada por 191 gobiernos en 2000 y constituyen un plan convenido por todos los gobiernos del mundo y los principales agentes reguladores de la dualidad desarrollo – subdesarrollo (Banco Mundial, PNUD, FAO, UNICEF, OIT, UNESCO, OMS, PNUMA, UNIFEM, FMI, OMC…).

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio han sido pues adoptados por la comunidad internacional como un marco para las actividades de desarrollo de más de 190 sistemas económicos nacionales en diez regiones (América Latina y el Caribe, Oceanía, Asia Oriental, Asia Sudoriental, Asia Meridional, Asia Occidental, África Subsahariana, África Septentrional, Confederación de Estados Independientes y Regiones Desarrolaods) y son el marco de referencia de toda la cooperación internacional tanto privada (ONGDs) como pública (multilateral y bilateral) que trata de contribuir a la consecución de dichos objetivos.

El logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio está siendo desigual entre objetivos, entre metas y entre regiones (tablas 6.6 y 6.7). Así, se producen avances significativos en materias de educación primaria, igualdad de oportunidades entre géneros, salud infantil, salud reproductiva, combate del SIDA y el paludismo, protección de la biodiversidad, acceso al saneamiento, reducción de los tugurios, reducción de la deuda externa y acceso a Internet y a la telefonía móvil. Pero al mismo tiempo, aparecen serías dificultades en la consecución de los objetivos y metas relacionados con la erradicación de la pobreza y al hambre, la consecución del pleno empleo, la mejora de la salud materna, la reducción de la tuberculosis, la lucha contra el calentamiento global, el acceso al agua potable, el aumento de la ayuda al desarrollo, el acceso a los medicamentos y el acceso a los mercados.

Bibliografía

Casas Gragea, Á. M. (2005): La teoría de la dependencia, AECI, Madrid.

Cuenca García, E. (2004): Organización Económica Internacional, Pearson, Madrid.

Naciones Unidas (2008): Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe 2008, Naciones Unidas, Nueva York.

Sampedro, J. L. (1999): “Una visión del subdesarrollo hace 30 años”, Revista de Economía Mundial, 1: 135-47.

Sampedro, J. L. y Berzosa Alonso-Martínez, C. (1996): Conciencia de subdesarrollo. Veinticinco años después, Taurus, Madrid.


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