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ECONOMÍA POLÍTICA GLOBAL. UNA INTRODUCCIÓN

Antonio Luis Hidalgo Capitán (Coord.)




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CAPÍTULO 2

EL SISTEMA ECONÓMICO MUNDIAL

Antonio Luis Hidalgo Capitán

2.1. La fenomenología como perspectiva epistemológica

El conocimiento científico como conocimiento de la realidad suele abordarse desde tres perspectivas epistemológicas: el representacionismo, el constructivismo y la fenomenología.

El representacionismo parte de la idea de que la realidad está en el objeto y que el sujeto al observar lo que hace es representar de manera fidedigna esta realidad; por tanto, la realidad sería una realidad objetiva, es decir, vendría determinada por el objeto y el sujeto no puede modificar dicha realidad en el proceso de observación y representación de la misma.

El constructivismo parte de la idea de que la realidad está en el sujeto que al pensar sobre un objeto construye una realidad; por tanto, la realidad sería una realidad subjetiva; es decir, vendría determinada por el sujeto, siendo el objeto sólo la excusa del pensamiento del sujeto en el proceso de construcción de la realidad.

La fenomenología estaría a mitad de camino entre el representacionismo radical y el constructivismo radical y parte de la idea de que el sujeto por medio del proceso de percepción del objeto hace surgir la realidad; por tanto, la realidad sería una realidad percibida, que no podría existir sin la interacción entre el objeto y el sujeto. Así pues, la realidad ni es representada, ni es construida por el sujeto, sino que es percibida por éste.

Así, un acontecimiento que no es percibido (ni en su acontecer, ni en sus consecuencias) por ningún sujeto, desde la perspectiva fenomenológica del conocimiento científico no existiría. Un ejemplo de ello podría ser la extinción de una especie de ser vivo en un pasado remoto del que no hubiese quedado ningún resto fósil; dicha extinción no sería una realidad.

También podríamos decir que un acontecimiento pensado por un sujeto que no se derive directamente de un proceso de percepción, desde la perspectiva fenomenológica del conocimiento científico, tampoco existiría. Un ejemplo de ello podría ser un sueño o una fantasía; dicho sueño o fantasía no sería una realidad.

Ahora bien, cuando el sujeto observa un acontecimiento objetivo, lo percibe por medio de los sentidos, y de dicha percepción surge un fenómeno; fenómeno que no sería el acontecimiento objetivo en sí, ya que éste tendría dimensiones que no pueden ser captadas en proceso de percepción, sino que sería el acontecimiento objetivo percibido por el sujeto. Un ejemplo de ello podría ser el fenómeno de la vida, ya que la vida puede ser percibida y sería, por tanto, una realidad; sin embargo, podría haber dimensiones del acontecimiento de la vida, como el alma, que al no poder ser percibidas no formarían parte de la realidad.

Partiendo, por tanto, de una perspectiva fenomenológica, nos acercaremos al conocimiento científico por medio del estudio de los fenómenos.

2.2. Los fenómenos, los sistemas, las organizaciones y las estructuras sociales

Dado que la Economía es una Ciencia Social, de todos los fenómenos que podríamos estudiar, a nosotros nos interesan especialmente los que se producen por la interacción entre los seres humanos; a dichos fenómenos los denominamos fenómenos sociales y al conjunto de éstos lo denominamos ámbito de los fenómenos sociales.

En el ámbito de los fenómenos sociales cualquier sujeto en su proceso de percepción puede hacer una distinción, es decir, señalar una unidad haciendo una operación que define sus límites y la separa de su trasfondo. Esta operación de distinción es subjetiva y viene determinada, en un principio, por la experiencia perceptiva del sujeto; así, dos sujetos con experiencias perceptivas diferentes podrían hacer distinciones diferentes .

Sin embargo, para distinguir una unidad en el ámbito de los fenómenos sociales es necesario que el sujeto acuda al proceso de percepción con una idea del tipo de organización que pretende percibir; entendiendo por organización las relaciones entre los componentes que definen una unidad. La idea de organización procedería de la propia experiencia perceptiva del sujeto (experiencia perceptiva individual), o bien de la experiencia perceptiva que le han transmito de otros sujetos (experiencia perceptiva colectiva).

Así pues, si una unidad es percibida por un sujeto en un proceso de distinción a partir de una idea previa de las relaciones entre los componentes que la definen como unidad, dicha unidad sería un conjunto de componentes interactivos; y a un conjunto de componentes interactivos que puede percibirse como una unidad es a lo que se denomina sistema.

En una operación de distinción, un sistema social llegaría hasta donde el sujeto es capaz de percibir que se encuentran sus límites, siendo todo lo demás su trasfondo; y dichos límites estarían donde el sujeto deja de percibir los componentes y el tipo de relaciones que han servido para definir la unidad.

Antes de continuar debemos hacer algunas aclaraciones respecto a los conceptos de sistema, organización y estructura. Ya hemos visto que el término sistema lo podemos definir como un conjunto de componentes interactivos que puede considerarse como una sola entidad y que el término organización está referido a las relaciones entre los componentes que definen un sistema como una unidad. Por su parte, el término estructura se refiere a los componentes concretos y a las relaciones concretas que se dan entre ellos y que permiten la percepción del sistema como tal entidad; así, la estructura de un sistema determina el espacio en que dicho sistema existe, lo que permitiría la distinción de varios sistemas sociales iguales, con la misma organización social, pero espacialmente separados y con estructuras sociales diferentes.

Sin embargo, no todos los fenómenos sociales son de la misma naturaleza y cabría hacer divisiones en el ámbito de los mismos para crear subconjuntos o ámbitos menores.

2.3. Los fenómenos, los sistemas, las organizaciones y las estructuras económicas

A nosotros nos interesa estudiar un tipo determinado de fenómenos sociales, que son aquellos que se producen por las interacciones entre seres humanos basadas en actividades vinculadas con la producción, el intercambio y el consumo de bienes y servicios susceptibles de satisfacer las necesidades de los seres humanos, así como en actividades de distribución de la renta derivadas de las anteriores. A dicho tipo de relaciones las denominamos relaciones económicas , que serían las que darían lugar a los fenómenos económicos, los cuales, colectivamente, formarían el ámbito de los fenómenos económicos como subconjunto del ámbito de los fenómenos sociales.

Por tanto, siguiendo el procedimiento explicado anteriormente, para distinguir un sistema económico en el ámbito de los fenómenos económicos vamos a necesitar una idea del tipo de relaciones económicas que mantiene los seres humanos, es decir, una idea de organización económica que nos permita definir los límites de dicho sistema. A partir de aquí, podríamos proceder a distinguir un tipo determinado de sistema económico, o varios sistemas económicos con la misma organización, pero separados espacialmente y con distintas estructuras económicas.

2.3.1. Los tipos de organización económica

La experiencia perceptiva colectiva de quienes se han dedicado al estudio de los sistemas económicos ha permitido conformar siete tipos ideales de organización económica, cada uno de los cuales caracterizado por un tipo diferente de relaciones económicas; dichos tipos de organización económica serían: el comunismo primitivo (que se da, por ejemplo, en las tribus indígenas aisladas de la Amazonía); el tributarismo (que se dio, por ejemplo, en el Imperio Inca); el esclavismo (que se dio, por ejemplo, en el Imperio Romano); el feudalismo (que se dio, por ejemplo, en la Francia de la Edad Media); el mercantilismo (que se dio, por ejemplo, en la España del Renacimiento); el capitalismo (que se daría, por ejemplo, el Reino Unido desde la Revolución Industrial) y el socialismo (que se dio, por ejemplo, en la URSS).

Estos tipos ideales no siempre han sido útiles para distinguir todo tipo de sistemas económicos, dado que algunos sujetos a lo largo de la historia han percibido relaciones económicas que no se correspondían completamente con ninguno de estos tipos de organización, pero parcialmente con un par de ellos; así surgirían formas de organización híbridas como el capitalismo esclavista (que se dio, por ejemplo, en los Estados del Sur de Estados Unidos antes de la Guerra de Secesión), el feudo-capitalismo (que se dio, por ejemplo, en Japón hasta la Segunda Guerra Mundial), el mercantil-socialismo (que se dio, por ejemplo, en China tras la muerte de Mao) o el capitalismo de Estado (que se dio, por ejemplo, en la Italia fascista).

En cuadro 2.1 se caracterizan los siete tipos organización antes citados en función del mecanismo de distribución de la producción de bienes y servicios y de la propiedad de los tres principales factores de producción (la tierra, el capital y el trabajo) . De entre todos ellos, el tipo de organización que nos interesa por ser la más común en la actualidad sería el capitalismo.

2.3.2. El capitalismo como organización económica

El capitalismo sería aquel tipo de organización económica caracterizado porque las relaciones que se dan entre seres humanos, en relación con la producción, el intercambio y el consumo de bienes y servicios y con la distribución de la renta derivada de las mismas, se realizan por medio del mercado. Y el mercado sería aquella institución a través de la cual los productores y los consumidores de un determinado bien, servicio o factor, entran en estrecha relación comercial a fin de realizar abundantes transacciones y bajo estas condiciones establecer el precio del mismo.

El mercado se regiría por la ley de la oferta y la demanda, según la cual cuando un bien, servicio o factor se hiciese abundante provocaría una disminución de su precio, mientras que cuando el mismo se hiciese escaso provocaría un aumento de dicho precio.

Atendiendo al objeto del intercambio, podemos distinguir cuatro tipos de mercados: el mercado de bienes y servicios; el mercado del factor tierra; el mercado del factor capital; y el mercado del factor trabajo.

En el caso del mercado de bienes y servicios, el precio que surge de la interacción de oferta y demanda sirve como indicador tanto para los productores, que aumentarían la producción de dicho bien o servicio si subiese el precio y la reducirían si bajase, como para los consumidores, que aumentarían su consumo de dicho bien o servicio si bajase el precio y lo reducirían si subiese.

Por lo que se refiere a los mercados de factores el comportamiento sería similar; ante una bajada del precio de un factor productivo, sus propietarios reducirían su oferta y los productores aumentarían su demanda; mientras que ante una subida del precio de dicho factor productivo, sus propietarios aumentarían su oferta y los productores reducirían su demanda. Conviene recordar que los precios de los factores reciben unos nombres particulares; así la renta es el precio de la tierra, el interés es el precio del capital y el salario es el precio del trabajo.

Tanto los mercados de bienes y servicios como los mercados de la tierra y el capital están amparados por el derecho de propiedad privada. Dicho derecho sería otra de las instituciones del capitalismo y consistiría en la capacidad de disponer de un determinado bien, un determinado servicio, una determinada tierra o un determinado capital, de manera exclusiva, sin más limitaciones que las que impongan las leyes; dicha capacidad de disposición incluiría la posibilidad de enajenación.

En el mercado de trabajo, por su parte, no existiría la propiedad privada como tal, en tanto que el factor trabajo es inseparable del trabajador; así, éste sólo puede “alquilar” su factor, a cambio de un salario, cediendo la disposición de su tiempo al productor para que lo emplee en la forma que estime conveniente en el proceso productivo, sin más limitaciones que las que impongan las leyes y el contrato de trabajo.

En síntesis, podríamos definir las relaciones económicas capitalistas como aquellas relaciones económicas basadas en el mercado, en el que se intercambian de manera más o menos libre tanto bienes y servicios como factores productivos.

2.3.3. La distinción del sistema económico capitalista casi-mundial

Teniendo en cuenta todo lo anterior, en el ámbito de los fenómenos económicos y partiendo de la idea de organización económica capitalista, podríamos realizar una operación de distinción para identificar una unidad o sistema económico capitalista, definiendo los límites de éste y separándolo de su trasfondo o entorno.

Así pues, si observamos las relaciones económicas capitalistas, podemos percibir que los seres humanos mantenemos dichas relaciones con otros seres humanos de ubicaciones geográficas cercanas y remotas; es decir, dichas relaciones se dan a lo largo y ancho de casi todo el planeta y tan sólo quedarían al margen de las mismas ciertas comunidades indígenas primitivas aisladas y ciertos países de socialismo real relativamente autárquico, donde las relaciones económicas serían de diferente naturaleza.

Por tanto, en el ámbito de los fenómenos económicos, podemos distinguir una entidad casi-mundial compuesta de seres humanos que mantienen relaciones capitalistas, a diferencia de otros grupos minoritarios de seres humanos cuyas relaciones económicas no son de naturaleza capitalista. A dicha entidad la denominaremos sistema económico capitalista casi-mundial.

De esta forma, lo que define al sistema económico capitalista casi-mundial como sistema es su organización capitalista, en la medida en que le da sentido y permite distinguirlo. Mientras lo que permite catalogar al actual sistema económico capitalista como sistema económico capitalista casi-mundial es su estructura, es decir, que sus componentes concretos estén repartidos por casi todo el planeta y que las interrelaciones concretas entre ellos se den por casi toda la geografía mundial.

El hecho de que las relaciones económicas capitalistas se den como un todo continuo a lo largo y ancho de casi todo el planeta, nos permite distinguir un único sistema económico capitalista con una única estructura económica y no varios sistemas económicas capitalistas diferentes con diferentes estructuras económicas.

Pero para que una entidad sea considerada como sistema es preciso que reúna una serie de condiciones, ya que, según la definición clásica, un sistema es un complejo de componentes interactivos que puede considerarse como una sola entidad. Por tanto, el sistema económico capitalista casi-mundial es tal sistema, en la medida en que es un conjunto de seres humanos con interrelaciones económicas capitalistas que colectivamente pueden ser considerados como una unidad.

2.3.4. La distinción de otros sistemas económicos en el entorno del sistema económico capitalista casi-mundial

En línea con lo anterior, en la operación de distinción del sistema económico capitalista casi-mundial, realizamos implícitamente una delimitación de la frontera de dicho sistema. Cuando incluimos dentro del sistema económico capitalista casi-mundial a todos los seres humanos que mantienen relaciones económicas de corte capitalista y a dichas relaciones, dejamos fuera a una serie de seres humanos que poseen relaciones económicas de naturaleza no capitalista y a dichas relaciones; estos seres humanos con sus relaciones ocupan un espacio físico que denominamos entorno.

El espacio físico que observamos en una operación de distinción, denominado ambiente, podemos dividirlo en nicho, o espacio físico que ocupa el sistema, y entorno, o espacio físico que no ocupa el sistema. Desde esta perspectiva, el nicho del sistema económico capitalista casi-mundial sería casi todo el planeta, mientras que el entorno sería aquel espacio físico donde no se dan relaciones capitalistas entre seres humanos.

Así, el entorno del sistema económico capitalista casi-mundial lo constituye el espacio físico donde no habitan seres humanos (desiertos, zonas polares, océanos...) o donde los seres humanos que habitan mantienen relaciones económicas no capitalistas, como es el caso de ciertas comunidades indígenas primitivas (Amazonía, África Central...) y los residuales territorios de socialismo real autárquico (Corea del Norte y, parcialmente, Cuba y China).

Como es lógico, en el entorno también pueden realizarse operaciones de distinción tratando de identificar sistemas económicos de organización no capitalista. Así, si observamos dicho entorno guiados perceptivamente por formas de organización como el comunismo primitivo o el socialismo, podemos distinguir diversos sistemas económicos comunitarios locales y sistemas económicos socialistas territoriales (nacionales, regionales…).

2.3.5. Hacia un verdadero sistema económico mundial

En el caso de las relaciones entre el sistema económico capitalista casi-mundial y los sistemas económicos comunitarios locales, éstas son escasas por el propio aislamiento físico de dichos sistemas. Sin embargo, a medida que las relaciones de éstos con aquél se van haciendo más intensas, dicho contacto termina provocando una serie de cambios en los sistemas económicos comunitarios locales que, en muchos casos, les conducen a una pérdida de identidad, a su desintegración como sistemas y a la absorción de sus elementos por parte del sistema económico capitalista casi-mundial.

Esto es lo que ha ocurrido históricamente a medida que los seres humanos de distintos sistemas económicos capitalistas nacionales comenzaron a mantener relaciones económicas con seres humanos de comunidades primitivas aisladas (sistemas económicos comunitarios locales); el contacto entre individuos de sistemas tan distintos, habitualmente promovido por individuos pertenecientes a sistemas económicos capitalistas nacionales por razones económicas (caza, explotación minera, cultivo de tierras, comercio...), terminó generando serios problemas al interior de dichas comunidades (anomia, alcoholismo…) que, en muchos casos, condujeron a su desaparición como tales comunidades y a su integración en el sistema económico capitalista nacional con el que mantuvieron el contacto.

En el caso de las relaciones entre el sistema económico capitalista casi-mundial con los sistemas económicos socialistas nacionales sucede algo parecido; el aumento de las relaciones de éstos con el sistema económico capitalista casi-mundial tiende a provocar la pérdida de identidad de los mismos (sería el caso, por ejemplo, de los efectos de las inversiones extranjeras y del turismo en Cuba) y es muy probable que en el futuro sean absorbidos por aquél, desintegrándose como sistemas (al igual que les sucedió a los sistemas económicos socialistas nacionales de la Europa Central y Oriental).

A medida que el sistema económico capitalista casi-mundial vaya absorbiendo a los diferentes componentes de los sistemas económicos de su entorno, dicho entorno se irá reduciendo al tiempo que el nicho de aquél se irá ampliando, hasta que dicho nicho coincida con el ambiente, a excepción de las zonas deshabitadas, y todas las relaciones económicas entre seres humanos sean de naturaleza capitalista e internas al citado sistema. Sólo en ese momento podríamos hablar con propiedad de la existencia de un sistema económico capitalista mundial.

No obstante, teniendo todo esto claro, y al objeto de simplificar, dado el carácter marginal de los sistemas económicos del citado entorno, podríamos referimos al sistema económico capitalista casi-mundial como sistema económico capitalista mundial; y de manera aún más resumida, por entender que todas las relaciones económicas relevantes son de naturaleza capitalista, podríamos referirnos a dicho sistema como sistema económico mundial.

Resumiendo, desde una perspectiva fenomenológica, la economía mundial puede ser estudiada como un sistema económico mundial.

Bibliografía

Bertalanffy, L. von (1968): Teoría General de los Sistemas, Fondo de Cultura Económica, México, 1976.

Hidalgo Capitán, A. L. (2007): El sistema económico mundial y la gobernanza global. Una teoría de la autorregulación de la economía mundial, Eumed.net, Málaga, edición electrónica gratuita disponible en línea en http://eumed.net/libros/2007b/280/indice.htm.

Maturana, H. (1995-1996): La realidad: ¿objetiva o construida? I Fundamentos biológicos de la realidad. II Fundamentos biológicos del conocimiento, Anthropos, Barcelona.

Palazuelos, E. et al. (1986): Las economías capitalistas durante el periodo de expansión 1945-1970, Akal, Madrid, 1987.

Varela, F. J., Thompson, E. y Rosch, E. (1991): De cuerpo presente. Las ciencias cognitivas y la experiencia humana, Gedisa, Barcelona, 1992.


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