BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

ECONOMÍA POLÍTICA GLOBAL. UNA INTRODUCCIÓN

Antonio Luis Hidalgo Capitán (Coord.)




Esta página muestra parte del texto pero sin formato.

Puede bajarse el libro completo en PDF comprimido ZIP (296 páginas, 1.23 Mb) pulsando aquí

 

CAPÍTULO 10

EL SUBSISTEMA LABORAL MUNDIAL

Antonio Luis Hidalgo Capitán

Jesús Iglesias Garrido

10.1. Los agentes reguladores de los mercados de trabajo

El régimen laboral mundial, entendido como los principios, normas, reglas y procedimientos de toma de decisión respecto de los aspectos laborales del sistema económico mundial en torno de los cuales convergen las expectativas de los agentes, tendría sus principales exponentes en las instituciones de la libertad de contratación (que formaría parte de la libertad de empresa) y de libertad de circulación de trabajadores entre sistemas económicos nacionales; estas instituciones funcionarían como mecanismos de regulación automática de los aspectos laborales del sistema económico mundial.

La primera de estas dos instituciones, la libertad de contratación del factor trabajo por parte de los productores aparece formalizada en las legislaciones de laborales de los sistemas económicos nacionales. No obstante, de todos los mercados de factores y de productos, el mercado de trabajo es el mercado que presenta más regulaciones por la naturaleza del factor trabajo, que es inseparable del trabajador; en este sentido, el precio del trabajo, el salario, tiene unos niveles mínimos recogidos en las legislaciones nacionales y los convenios colectivos entre patronales y sindicatos; igualmente, está regulada en dichas legislaciones y convenios la jornada laboral, el derecho a vacaciones remuneradas, la cobertura socio-sanitaria y las condiciones e indemnizaciones por despido.

Todas estas regulaciones hacen que la contratación del factor trabajo no sea tan libre como desearían los productores; sin embargo, la implementación de políticas neoliberales de reforma de los mercados nacionales de trabajo ha ido ampliando el margen de libertad de contratación de aquellos en detrimento de la protección de la que gozaban los trabajadores. Así, la proliferación de contratos temporales y a tiempo parcial, el abaratamiento del despido, la reducción y privatización de los sistemas de cobertura social y la tolerancia con determinadas prácticas abusivas de gestión de personal, han convertido a los mercados nacionales de trabajo en mercados relativamente libres.

La segunda de las instituciones, la libre circulación de trabajadores entre sistemas económicos nacionales, sólo aparece formalizada en algunos tratados de integración regional que han alcanzado nivel de mercado común (o similar): Por el contrario, la que sí está formalizada en las legislaciones migratorias y laborales nacionales es la limitación a la circulación de trabajadores entre sistemas económicos nacionales; sin embargo, es práctica habitual tolerada por los gobiernos de muchos sistemas económicos nacionales la contratación de trabajadores extranjeros que han entrado irregularmente en dichos sistemas, lo que en la práctica supone la institucionalización de la libertad de circulación de trabajadores y, en parte, la libertad de contratación del factor trabajo (ya que los trabajadores irregulares son contratados al margen de toda regulación laboral).

Pero, junto con estos mecanismos automáticos de regulación de los aspectos laborales del sistema económico mundial, éste dispone también de mecanismos de regulación deliberada, como serían los agentes. Entre los agentes reguladores de las relaciones laborales y de los movimientos de trabajadores destacan la Organización Internacional del Trabajo (1919), los gobiernos nacionales y algunos agentes supranacionales derivados de procesos de integración avanzados, como, por ejemplo, la Unión Europea que ha consagrado la libre circulación de trabajadores en sus sistemas económicos nacionales y avanza decididamente hacia una regulación comunitaria de orientación neoliberal (al menos hasta la expansión de la crisis global) de las relaciones laborales europeas. Prestaremos especial atención a la OIT y a los gobiernos nacionales.

10.1.1. La OIT

La Organización Internacional del Trabajo (en inglés, ILO -International Labour Organization-) es un agente regulador supranacional de los aspectos laborales del sistema económico mundial. Como organismo internacional fue creado en 1919, tras la Primera Guerra Mundial, en un contexto político conflictivo, con el propósito de regular las condiciones laborales y el mercado de trabajo, mediante un enfoque que permitiera alcanzar una paz duradera y universal a través del trato decente de los trabajadores. De este modo la OIT está consagrada a la promoción de oportunidades de trabajo decente y productivo para mujeres y hombres, en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana. La OIT se convirtió en la primera agencia especializada del Sistema de las Naciones Unidas en 1946, estando formada en la actualidad por 178 países miembros. Su sede está en Ginebra.

Los objetivos de la OIT son promover los derechos laborales, fomentar oportunidades de empleo dignas, mejorar la protección social y fortalecer el diálogo al abordar temas relacionados con el trabajo. Estos objetivos pretenden contribuir a la consecución de una justicia social y al establecimiento de los parámetros necesarios para preservar los derechos humanos y laborales en un ámbito internacional. Así, la OIT se configura como el agente supranacional responsable de la elaboración y supervisión de las Normas Internacionales del Trabajo.

El principal órgano de dirección de la OIT es el Consejo de Administración. Dicho Consejo, que se renueva cada tres años y se reúne tres veces al año, está compuesto por 56 miembros titulares (28 gobiernos, 14 empleadores y 14 trabajadores) y por 66 miembros adjuntos (28 gobiernos, 19 empleadores y 19 trabajadores). Diez de los puestos gubernamentales quedan reservados para las grandes potencias industriales (Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia), mientras que los demás miembros gubernamentales son elegidos por la Conferencia cada tres años; los miembros empleadores y trabajadores son elegidos en función de su prestigio. El Consejo de Administración elige entre sus miembros un presidente y dos vicepresidentes, debiendo ser desempeñado cada puesto por una persona representante de cada uno de los sectores (gobiernos, empleadores y trabajadores).

Entre las funciones del Consejo se encuentran la toma decisiones sobre la política de la OIT, la determinación el orden del día de la Conferencia Internacional del Trabajo, la elaboración del Programa y el Presupuesto, y la elección del Director General.

La Conferencia Internacional del Trabajo es el órgano donde están representados todos los gobiernos miembros. En ella el derecho de voto se distribuye asignando a cada delegado un voto individual en todas las cuestiones sometidas a la consideración de la Conferencia; cuando se trata de la aprobación de convenios internacionales o de recomendaciones se precisa alcanzar una mayoría de dos tercios de los votos emitidos.

La OIT publica anualmente su Informe sobre el trabajo en el mundo.

10.1.1. Los gobiernos nacionales

Los mercados de trabajo son probablemente los mercados más rígidos que existen tanto por los efectos de la acción de los sindicatos como por la protección que tradicionalmente los gobiernos han prestado a los trabajadores. La intervención pública en el mercado de trabajo se justifica por la imposibilidad de separar el factor trabajo del propio trabajador, que además es considerado la parte más débil de la negociación en el mercado de trabajo. Dicha intervención ha generado la existencia de importantes limitaciones en la contratación, en el despido, en las condiciones laborales y en los salarios, limitaciones que se traducen para el empleador en mayores costes laborales respecto de los que tendría que asumir en un mercado de trabajo completamente libre.

Con el triunfo del neoliberalismo, los gobiernos nacionales, como agentes reguladores de los mercados nacionales de trabajo, comenzaron a desarrollar, de manera más o menos coordinada, una serie de políticas de liberalización o flexibilización de dichos mercados, encaminadas a abaratar los procedimientos de contratación, de despido y de gestión de mano de obra, así como a reducir los salarios reales.

Por otra parte, los gobiernos nacionales también han tratado de ejercer un cierto control sobre la oferta de trabajo, cuando ésta comenzó a crecer en los sistemas económicos desarrollados y a disminuir en los subdesarrollados, como consecuencia de los flujos migratorios internacionales; dicho control se ha ejercido por medio de los visados, los cupos migratorios, los contratos en origen, las leyes de extranjería, las policías migratorias y los procesos de regularización. Si bien, en este caso, los gobiernos nacionales parecen tratar de impedir la libre circulación de trabajadores (salvo entre sistemas económicos nacionales pertenecientes a procesos avanzados de integración regional; por ejemplo la UE), lo cierto es que, en la práctica, por interés económico, por razones de solidaridad o por incapacidad de gestión, estos agentes consienten en que dichos flujos tengan lugar de manera, si no libre, sí al menos fluida.

10.2. Los principales cambios en los mercados laborales mundiales

Los principales cambios en los mercados laborales están relacionados con la flexibilización de los mismos, con su segmentación y globalización fragmentaria y con la aparición de nuevas formas de explotación.

10.2.1. La flexibilización de los mercados nacionales de trabajo

Los mercados nacionales de trabajo son hoy día mucho más flexibles que hace unas décadas gracias a la aplicación de políticas laborales neoliberales, las llamadas reformas de los mercados de trabajo. Dichas políticas han tratado de incidir sobre varios aspectos de los mercados laborales.

En primer lugar, algunas de dichas políticas han tratado de reducir los salarios reales en aquellos sistemas económicos donde éstos eran más elevados. Para ello se han aplicado medidas de moderación salarial (crecimiento de los salarios al mismo nivel o, incluso, por debajo del crecimiento de los precios), de aumento de la jornada laboral sin retribución de horas extras (ampliación de la jornada laboral semanal , trabajo a destajo, complementos de productividad, incentivos por objetivos cumplidos, acuerdos puntuales para el mantenimiento del empleo…) y de ampliación de la oferta de trabajo para que la competencia frene la subida de los salarios nominales (contratación de trabajadores inmigrantes). El resultado de todo ello es que el salario real (descontada la inflación) por cada hora trabajada ha caído en muchos sistemas económicos, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

En segundo lugar, otras políticas han tratado de reducir los llamados costes salariales implícitos, es decir, todos los costes retributivos vinculados con la vigencia de los contratos, tales como los costes de seguridad social, seguros médicos, planes de pensiones, fondos de acción social, economatos… Para ello se han aplicado medidas como las externalización de servicios, las bonificaciones en las cuotas de seguridad social, la sustitución de la seguridad social por planes privados de pensiones y seguros médicos privados, el desconocimiento de los sindicatos a nivel de empresa en la negociación de las condiciones laborales, el aumento de la negociación individual, la tolerancia de la contratación informal (economía sumergida)… El resultado de todo ello ha sido que los costes salariales implícitos se han reducido, con el consiguiente efecto de precarización de las condiciones laborales y desmantelamiento del Estado del Bienestar.

En tercer lugar, otras políticas han tratado de reducir los llamados costes laborales no salariales, es decir, los costes laborales derivados de la contratación y el despido. Para ello se han aplicado medidas como los expedientes de regulación de empleo, el abaratamiento del despido (e incluso el despido libre), la proliferación de los contratos temporales y de los contratos a tiempo parcial, la creación de empresas de trabajo temporal, la creación de agencias privadas de colocación, la concesión de permisos de trabajo (regularización) a trabajadores inmigrantes que se encuentran en situación irregular, la tolerancia de la contratación informal (economía sumergida)… El resultado de todo ello es que los costes laborales no salariales que deben soportar los empleadores se han reducido, permitiéndoles una mayor flexibilidad a la hora de adaptar sus plantillas a las cambiantes condiciones de la demanda, con el consiguiente efecto sobre la precarizad del empleo y otros efectos inducidos, como el retraso en la emancipación de los jóvenes por falta de estabilidad laboral.

En cuarto lugar, otras políticas han tratado de reducir otros costes derivados de la gestión de la mano de obra. Para ello se han aplicado medidas como los contratos a tiempo parcial, la contratación por horas, las modificaciones de la jornada laboral (aumento de 40 a 65 horas semanales, jornadas 4/3 …), la libre determinación de las vacaciones por parte de los empleadores según necesidades de producción, el trabajo por turnos rotatorios… El resultado de todo ello ha sido la reducción de los costes laborales unitarios (costes laborales por unidad de producto), al lograr una gestión más eficiente de la mano de obra (reducción de tiempos muertos, eliminación de los cuellos de botella de la producción, aprovechamiento de la capacidad instalada…), con el consiguiente efecto del aumento en la precariedad de las condiciones laborales.

10.2.2. La segmentación y la globalización fragmentaria de los mercados de trabajo

En un sistema económico nacional no hay un único mercado de trabajo, a pesar de la existencia de una legislación laboral común, sino que existen varios mercados de trabajo o, al menos, varios segmentos de un mismo mercado de trabajo; ello contribuye a explicar la aparente paradoja del aumento del salario real de un alto ejecutivo de una empresa automovilística mientras se produce una disminución del salario real de un obrero de la misma empresa.

De manera simplificada podríamos considerar que los mercados de trabajo nacionales se encuentran divididos en dos grandes segmentos, primario y secundario, que a su vez estarían divididos cada uno en dos subsegmentos, superior e inferior (tabla 10.1), de manera que las características del empleo en cada segmento y subsegmento son independientes de las de otros.

Así pues, en virtud de la segmentación, tenemos diferentes mercados de trabajo dentro de cada sistema económico nacional; sin embargo, el proceso de globalización ha hecho que se globalicen estos segmentos y subsegmentos dando lugar a mercados de trabajos segmentados globales.

Los mecanismos por los que se ha producido esta globalización de los segmentos de los mercados de trabajo varían según el subsegmento. En el caso del subsegmento superior del segmento primario, el de los trabajadores ejecutivos altamente cualificados, el mecanismo de igualación de las características de los empleos viene de la mano de movilidad de estos trabajadores entre diferentes empresas de diferentes sistemas económicos nacionales (fichaje de talentos o fuga de capital humano); de forma que las empresas que no quieren perder a sus mejores directivos deben ofrecerles un empleo con las mismas características que aquellas empresas de otros sistemas económicos nacionales que deseen contratarlos.

El mecanismo es diferente en el caso del subsegmento inferior del segmento primario, el de los trabajadores fijos cualificados; en este caso, la posibilidad de deslocalización de la producción por parte de las empresas, llevándose la misma o parte de ésta a otros sistemas económicos nacionales donde las características del empleo de este subsegmento les permiten reducir costes laborales unitarios, hace que los trabajadores de este subsegmento acepten modificar a la baja las características de sus empleos a cambio de no perder los mismos (precarización).

Para los trabajadores pertenecientes al subsegmento superior de segmento secundario, trabajadores eventuales poco cualificados, el mecanismo de igualación de las características de sus empleos es la movilidad de trabajadores regulares entre sistemas económicos nacionales. Los trabajadores eventuales poco cualificados se ven obligados a competir con los inmigrantes regulares y con otros desempleados nativos por los contratos laborales que ofrecen las empresas, cuyas características cada vez se acercan más a las características de los empleos de los sistemas económicos nacionales de donde proceden los inmigrantes, que, por lo general, son peores (precarización).

Y, por último, en subsegmento inferior del segmento secundario, el de los trabajadores informales sin cualificación, también se globaliza en virtud de la inmigración irregular. Dado que los trabajadores informales deben competir con desempleados de larga duración (mayores 45 años, discapacitados, ex convictos, adictos y ex adictos…) y con trabajadores inmigrantes sin permiso de trabajo y de residencia, que estarían dispuestos a aceptar empleos al margen de la legislación laboral, las características de dichos empleos cada vez se asemejan más a las del empleo informal en los sistemas económicos de origen de los trabajadores inmigrantes irregulares (precarización).

El resultado de esta segmentación y globalización fragmentaria de los mercados de trabajo es una precarización del empleo de los trabajadores de todo el mundo (cualificados, poco cualificados y sin cualificación) y una mejora en las características del empleo de los directivos de las empresas.

10.2.3. Las nuevas formas de explotación laboral

La explotación laboral consiste en retribuir a un trabajador con un salario inferior al valor del trabajo que realiza. Se trata de un concepto ambiguo, sujeto a interpretaciones en función de cuanto se considere que vale una hora de trabajo; así en la tradición liberal, en la que el salario se fija según la interacción de la oferta y la demanda de trabajo, el salario de mercado en condiciones de competencia perfecta (salario de subsistencia) sería equivalente al valor del trabajo realizado por un trabajador, por lo que no existiría una explotación laboral si se abona el salario de mercado; sin embargo, en la tradición marxista, el valor del salario sería la suma del salario de subsistencia más la diferencia entre el valor de mercado de la producción y el coste de los factores productivos e insumos retribuidos en condiciones de competencia, ya que el factor trabajo es el único capaz de genera valor, por lo que, siempre que dicha diferencia no vaya a parar a manos del trabajador, existirá explotación laboral.

Tras siglos de lucha del movimiento obrero, se había conseguido en los sistemas económicos desarrollados una mejora de los salarios y del resto de condiciones laborales de los trabajadores, y el estándar laboral de dichos sistemas era tomado como referencia en los sistemas económicos subdesarrollados a la hora de ir redefiniendo en los mismos las relaciones laborales. Sin embargo, el proceso de globalización fragmentaria de los mercados de trabajo, vinculado a la flexibilidad laboral, el desconocimiento de los sindicatos, la deslocalización y el aumento de las migraciones y de la economía sumergida, ha generado un proceso de precarización del empleo en todo el mundo, de manera que el estándar laboral de los sistemas económicos desarrollados ha dejado de ser el referente y está siendo sustituido por diferentes estándares de los sistemas económicos subdesarrollados.

Entre las principales nuevas formas de explotación laboral destacan el aumento del empleo precario, la maquila, el trabajo infantil y la esclavitud y neo-esclavitud.

a) El aumento del empleo precario

Se denomina empleo precario a aquel empleo cuyas características están por debajo del estándar de las relaciones laborales de los sistemas económicos desarrollados. Dicho estándar consiste en un empleo con contrato laboral a tiempo completo, estable, regulado, con protección y beneficios sociales (cobertura sanitaria, por enfermedad, por desempleo y por jubilación) y con un nivel de ingresos según convenio colectivo.

Por tanto, el empleo precario se caracteriza por la inestabilidad, la escasa protección y los escasos beneficios sociales, la baja retribución, la poca regulación y el desconocimiento de los sindicatos y asociaciones profesionales; y entre las formas de empleo precario destacan el autoempleo, el empleo a tiempo parcial, el empleo temporal, el empleo de duración determinada, el empleo por horas, el empleo a domicilio, el empleo en teletrabajo, el empleo a destajo, el empleo informal…

Estos tipos de empleo precario cada vez son más frecuentes en los sistemas económicos tanto desarrollados como subdesarrollados y suponen un retroceso respecto de los logros sociales del movimiento obrero.

b) La maquila (sweatshop)

Una maquila o empresa maquiladora es aquella empresa industrial donde el trabajador percibe su salario en función de la cantidad de producto terminado (ropa, calzado, juguetes…). Dichas empresas también son conocidas como talleres de explotación laboral, talleres de trabajo esclavo o sweatshops, y se caracterizan, además de por el trabajo a destajo, por un entorno laboral duro, con condiciones de trabajo peligrosas para la salud (ventilación inadecuada, temperaturas extremas, posiciones lesivas…), con jornadas de trabajo extraordinariamente largas (sin retribución de horas extras), con escasos derechos laborales, con ocasionales abusos físicos, psicológicos o sexuales, donde no se permite, en la práctica, la acción sindical y donde, en algunos casos, se emplea mano de obra infantil.

Las maquilas suelen ser propiedad de empresas transnacionales o de empresas nacionales subcontratadas por las empresas transnacionales y suelen estar radicadas en sistemas económicos subdesarrollados donde la legislación laboral es muy laxa.

Estas fábricas cumplen una importante función dentro del proceso de deslocalización fragmentaria de la producción, pues son el reflejo de la deslocalización de las actividades intensivas en factor trabajo de baja cualificación, que permiten a las empresas transnacionales reducir costes laborales para obtener un mayor margen empresarial. Sin embargo, la irrupción en el mercado mundial de las empresas maquiladoras chinas ha supuesto una importante competencia para las empresas transnacionales que utilizan dicho modelo, pues éstas maquiladoras están colocando en los mercados mundiales una serie de productos de consumo (ropa, calzado, juguetes…) a unos precios tan bajos que se están apropiando de una importante cuota de dichos mercados.

Las empresas transnacionales resisten, por el momento, la competencia de las maquilas chinas porque tienen unos costes de producción similares y basan su competitividad en la imagen de marca, pero no ocurre lo mismo con las pequeñas y mediadas empresas nacionales. Éstas no pueden resistir el “dumping social” al que son sometidas y se ven abocadas a cerrar al no conseguir de los gobiernos nacionales la aplicación de medidas proteccionistas.

c) El trabajo infantil

El trabajo infantil consiste en el empleo de forma regular de personas menores de 16 años en cualquier actividad productiva (agricultura, minería, industria manufacturera, construcción, servicios domésticos, servicios comerciales, servicios personales, defensa…).

La utilización de mano de obra infantil constituye una forma de explotación laboral en la medida en que el menor no tiene la madurez suficiente (ni la capacidad jurídica, en la mayoría de los casos) para tomar decisiones tales como formalizar un contrato laboral, por lo que el menor que trabaja siempre está obligado a ello; además, el trabajo infantil, la mayoría de las veces, impide o dificulta la educación del menor, disminuyendo con ellos sus oportunidades futuras .

Se estima que, aproximadamente, 246 millones de niños están sometidos a la explotación laboral y al menos 171 millones de ellos lo hacen en situaciones de riesgo.

c) La esclavitud y la neo-esclavitud

Se denomina esclavitud a aquella situación en la que un individuo se encuentra bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de sí mismo y siendo obligado a trabajar sin recibir un salario. Como tal, la esclavitud ha sido abolida en la mayoría de los sistemas económicos nacionales, pero sigue existiendo de manera clandestina en África Occidental y Central, en especial en forma de esclavitud infantil .

Junto a esta forma de esclavitud tradicional existen otras formas de neo-esclavitud:

a) Las personas obligadas a trabajar sin recibir salario para compensar una deuda con el empleador, habitualmente generada por el pago de un viaje desde su lugar de origen (como en el caso de las inmigrantes obligadas a prostituirse en sistemas económicos desarrollados), o por el alquiler o venta de las herramientas con las que realizar su trabajo, de su alojamiento o de su comida (como en el caso de muchos trabajadores de minas o plantaciones en sistemas económicos subdesarrollados) .

b) Los inmigrantes irregulares en sistemas económicos desarrollados que, bajo la amenaza de ser deportados, son obligados a aceptar condiciones extremas de trabajo (trabajando sin salario, sólo por comida; encerrados durante la noche bajo llave; e incluso amenazados de muerte o de castigo físico si intentan escapar).

c) Los niños soldados de algunas milicias africanas que son secuestrados de sus lugares de origen y obligados a combatir (en el caso de los niños) y prestar servicios domésticos y sexuales al resto de la tropa (en el caso de las niñas) a cambio de la cobertura socioeconómica de la milicia (uniforme, armamento, rancho, alojamiento, transporte…).

10.3. Los movimientos migratorios mundiales

Denominamos movimiento migratorio, o migración, al desplazamiento de población desde un territorio a otro vinculado con un cambio del lugar de residencia. De todas las migraciones nos interesan las que atraviesan las fronteras de los sistemas económicos nacionales, las migraciones internacionales, y dentro de ellas las que se realizan por motivos económicos .

Desde este punto de vista, los flujos migratorios mundiales son movimientos de trabajadores entre sistemas económicos nacionales, y su existencia y volumen ponen de manifiesto que la globalización no es sólo fruto de la libre circulación de mercancías y servicios entre sistemas económicos nacionales, sino también de la más o menos libre circulación de trabajadores.

10.3.1. El fuerte aumento de los flujos migratorios internacionales

Los flujos migratorios mundiales han crecido de tal forma con el proceso de globalización que, entre 1980 y 2005, el stock de personas residentes en un sistema económico diferente del de su nacimiento (inmigrantes) creció en un 92%, pasando de representar el 2,2% de la población mundial al 3% .

Los principales sistemas económicos de destino de las migraciones son los desarrollados (Norteamérica, Unión Europea, Japón, Sudeste Asiático y Golfo Pérsico) que acumulaban en 2005 más del 60% de la población inmigrante del mundo frente a menos del 40% que residían en los subdesarrollados, presentando además una tendencia a la concentración de la población inmigrante en los sistemas económicos desarrollados.

Por regiones receptoras, la Norteamérica rica (Estados Unidos y Canadá) recibe flujos migratorios de América Latina y El Caribe (en especial desde México) y del resto del mundo. La Unión Europea los recibe del Magreb, del África Subsahariana y de la Europa Oriental. Mientras que Japón, Singapur, Hong Kong (China), Corea del Sur, Taiwán y Australia los reciben del resto de Asia. Los sistemas económicos petroleros del Golfo Pérsico, por su parte, reciben flujos del resto de Oriente Medio y de los sistemas económicos islámicos de Asia.

Por regiones emisoras, América Latina y El Caribe emite flujos migratorios hacia Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea (en especial hacia España). Europa Oriental lo hace hacia la Unión Europea y Rusia. Asia hacia el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático, Japón y Australia. Y África dirige sus flujos migratorios desde el interior hacia la costa y desde allí hacia la Unión Europea.

10.3.2. Las causas de las migraciones mundiales

Los flujos migratorios contemporáneos de naturaleza económica presentan una pauta geográfica, ya que van desde sistemas económicos subdesarrollados hacia sistemas económicos desarrollados , y se han intensificado mucho desde mediados de los años ochenta del siglo XX; no obstante, dichos flujos se han venido produciendo históricamente.

Ello nos lleva a concluir que existen unas causas que explican la persistencia de dichos flujos a lo largo del tiempo (que están vinculas con la dualidad desarrollo-subdesarrollo) y otras que explican la intensificación reciente de dichos flujos (que están vinculadas con el proceso de globalización).

Entre las causas de la persistencia de los flujos migratorios destacan: la brecha salarial existente entre sistemas económicos desarrollados y subdesarrollados; los diferenciales en los niveles de renta entre ambos tipos de sistemas; las estrategias económicas de las familias de los trabajadores que emigran; la funcionalidad de los inmigrantes como “ejército industrial de reserva” para los sistemas económicos desarrollados; y la escasez de oferta de trabajo de baja cualificación y baja retribución en sistemas económicos desarrollados junto con el aumento demográfico en los sistemas económicos subdesarrollados.

Entre las causas de la intensificación de los flujos migratorios destacan: el mito del libre mercado en los sistemas económicos subdesarrollados; la retroalimentación del exceso de demanda de empleo en sistemas económicos desarrollados; la amplificación del efecto demostración en sistemas económicos subdesarrollados; y la facilidad de comunicaciones y transportes desde los sistemas económicos subdesarrollados hacia los desarrollados.

a) La brecha salarial

En los sistemas económicos desarrollados los salarios son más elevados que en los subdesarrollados y eso es un fuerte incentivo para el desplazamiento de mano de obra desde éstos últimos, donde dicho recurso es excedentario, hacia los primeros, donde la mano de obra es escasa.

Si los mercados de trabajo de ambos tipos de sistemas fuesen libres, los salarios aumentarían en los sistemas económicos subdesarrollados (lo que si ocurre) y disminuirían en los desarrollados (lo que no ocurre) y ello provocaría el cese de las migraciones al igualarse dichos salarios. Sin embargo, en los sistemas económicos desarrollados la intervención de diferentes agentes reguladores (gobiernos, sindicatos, asociaciones…) para garantizar determinas rentas impide, entre otras cosas, que los salarios sean flexibles a la baja ; por este motivo, los salarios entre ambos tipos de sistemas sólo se igualarán como consecuencia del aumento de los mismos en los sistemas económicos subdesarrollados, y éste es un proceso lento que hace que persistan los flujos migratorios.

b) Los diferenciales de renta

Sin embargo, no sólo el diferencial de salarios influye en la decisión de emigrar de los trabajadores, ya que el salario no es la única vía que tienen los trabajadores para satisfacer sus necesidades. Existen otras formas de rentas directas e indirectas que los mismos pueden percibir (subsidio por desempleo, pensiones de jubilación, seguro médico, educación gratuita para sus hijos, mejores transportes, más seguridad…) y que influyen en la decisión de emigrar, y sobre todo en la de hacia dónde emigrar.

De hecho, cuanto mayores son los diferenciales de renta entre sistemas económicos subdesarrollados y desarrollados, mayor es la propensión a emigrar desde los primeros a los segundos, porque el trabajador que emigra trata de maximizar sus ingresos .

Aunque dicha maximización estará condicionada por una serie de restricciones, tales como que en el sistema económico de destino se hable la misma lengua que en el de origen, exista la misma religión, exista una cultura similar, existan familiares o redes de acogida de los inmigrantes, que el emigrante tenga conocimiento del lugar de destino, que la distancia entre ambos sistemas no sea muy grande…

c) Las estrategias económicas de las familias

Tampoco es del todo correcto considerar que la decisión de emigrar la toma el trabajador individual, ya que la mayoría de las veces dicho trabajador pertenece a una unidad familiar que participa del proceso de toma de la decisión. Bajo esta lógica, es la familia del trabajador (y no éste) la que maximiza su nivel de ingresos sujeto a las mismas restricciones antes citadas.

La importancia de este hecho radica en que, mientras algunos miembros de la unidad familiar asumen responsabilidades familiares en los sistemas económicos de origen (cuidado de los niños y los ancianos, tareas domésticas, gestión de negocios…), otros miembros emigran a sistemas económicos desarrollados y envían remesas a sus familias.

Vinculado a esta forma de entender las migraciones destaca también la reagrupación familiar, que se da cuando el inmigrante se encuentra integrado en el sistema económico de destino y decide que su residencia en él sea permanente y trae consigo al resto de su familia .

d) La funcionalidad de los inmigrantes como “ejército industrial de reserva”

La segmentación de los mercados de trabajo en los sistemas económicos desarrollados hace que el segmento inferior de los mismos, formado por trabajadores de baja cualificación (subsegmento superior) y trabajadores informales (subsegmento inferior), se va ampliado con trabajadores inmigrantes regulares (subsegmento superior) e irregulares (subsegmento inferior).

Este hecho hace que la oferta de trabajo de dicho segmento en los sistemas económicos desarrollados sea prácticamente infinita, pues siempre puede ser ampliada con nuevos inmigrantes, y ello impide al aumento de los salarios de los trabajadores de dicho segmento, contribuyendo con ello a la precariedad laboral en los sistemas económicos desarrollados.

Además, la inmigración permite una producción de bienes y servicios de bajo coste en los sistemas económicos desarrollados que aumenta la capacidad de consumo de los trabajadores del segmento superior del mercado de trabajo (clases medias).

e) La escasez de oferta de trabajo de baja retribución y baja cualificación

También la segmentación de los mercados de trabajo en los sistemas económicos desarrollados genera bolsas de desempleo entre titulados universitarios (segmento superior) y vacantes en los empleos baja cualificación de la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería, la construcción, el servicio doméstico, la hostelería… (segmento inferior); y los titulados universitarios no desean ocupar esas vacantes.

Ante la escasa oferta de trabajo de nativos en ocupaciones de baja retribución y baja cualificación en los sistemas económicos desarrollados, los empleadores de dichos sistemas cubren sus vacantes con trabajadores extranjeros procedentes de sistemas económicos subdesarrollados donde el aumento demográfico reduce las oportunidades de empleo.

Se trata, por tanto, de un problema social, más que económico, ya que los titulados universitarios desempleados se convierten en los “nuevos hidalgos” . Problema que se ve agravado si además existen mecanismos sociales (familias, subsidios…) de protección de estos “hidalgos”.

f) El mito del libre mercado

La extensión del neoliberalismo como ideología dominante en los sistemas económicos subdesarrollados ha llevado al convencimiento por la mayoría de los agentes reguladores de éstos que el mercado asigna eficientemente los recursos, mientras que los gobiernos cuando intervienen distorsionan la asignación del mercado, por lo que deben eliminarse los mecanismos de regulación gubernamental de los mercados tanto de bienes y servicios como de factores.

Este convencimiento ha generado la libre circulación de mercancías entre sistemas económicos nacionales y la libre circulación de capitales entre éstos. Esta última se ha convertido casi en un dogma, según el cual si se permite que los capitales acudan a las opciones de inversión más rentables aumentará el bienestar social mundial.

Sin embargo, cuando se trata de aplicar la misma lógica neoliberal al funcionamiento de los mercados de trabajo por medio de la libre circulación de trabajadores, los gobiernos de los sistemas económicos desarrollados reniegan de su condición neoliberal y aplican limitaciones a la entrada de trabajadores extranjeros (salvo en los casos en los que existen de procesos avanzados de integración regional; por ejemplo, la Unión Europea).

Frente a esta actitud, los gobiernos de los sistemas económicos subdesarrollados se comportan como agentes reguladores neoliberales y alientan, permiten o limitan sólo formalmente las migraciones hacia los sistemas económicos desarrollados; y esto es así porque los sistemas económicos subdesarrollados pueden reducir con ello sus tasas de desempleo y subempleo y estimular la demanda agregada nacional gracias a las remesas que remiten sus emigrantes.

g) La retroalimentación del exceso de demanda de empleo

Si interpretamos los flujos migratorios como una demanda efectiva de empleo en sistemas económicos desarrollados y los cupos migratorios fijados por los gobiernos de éstos como una oferta regular de empleo en dichos sistemas, y dado que los flujos superan a los cupos, nos encontramos con un exceso de demanda de empleo en los sistemas económicos desarrollados; y como siempre que existe un exceso de demanda se produce un racionamiento, que se manifiesta en forma de largas colas en los consulados de los sistemas económicos desarrollados para obtener un visado que permita trabajar en dichos sistemas .

Pero, como siempre que hay racionamiento, aparece un mercado negro en el que el exceso de demanda de empleo en sistemas económicos desarrollados es satisfecho por medio de una oferta irregular de empleo en dichos sistemas realizada por las “mafias de la inmigración”. Y dado que dichas mafias funcionan como empresas con ánimo de lucro, la oferta irregular crea su propia demanda con estrategias publicitarias y de marketing que constituyen un verdadero “efecto llamada” .

h) La amplificación del efecto demostración

Se denomina efecto demostración a la adopción por parte de ciudadanos de sistemas económicos subdesarrollados de estilos de vida, pautas de consumo y ambiciones propias de ciudadanos de sistemas económicos desarrollados. Dicho efecto surgió con los procesos de descolonización y afectó fundamentalmente a las clases altas y medias de sistemas económicos subdesarrollados.

Sin embargo, con el proceso de globalización, al haberse convertido el mundo en una aldea global, los mass-media difunden los estilos de vida, las pautas de consumo y las ambiciones propias de los ciudadanos de los sistemas económicos desarrollados al grueso de la población de los sistemas económicos subdesarrollados, amplificando así el efecto demostración a todas las clases sociales de dichos sistemas.

Pero la falta de oportunidades existentes en estos sistemas hace que la mayoría de la población no alcance los estilos de vida, las pautas de consumo y las ambiciones esperados, generando con ello una gran frustración que lleva a que los jóvenes y los mejor formados busquen mejores oportunidades con la emigración. Y el éxito de los que consiguen mejorar su nivel de vida con ello (materializado en forma de remesas y regalos a los familiares en las estancias vacacionales en el lugar de origen) amplifica aún más dicho efecto demostración.

i) La facilidad de comunicaciones y transportes

Además, las mismas vías de comunicación y los mismos medios de transportes que utilizan los turistas de los sistemas económicos desarrollados y las mercancías del comercio global, se usan para la emigración, tanto regular como irregular. Esto hace que los flujos de inmigrantes procedan incluso de regiones remotas y aisladas, gracias a las vías de comunicación abiertas para la explotación de recursos y el comercio de los mismos.

De hecho, los inmigrantes irregulares entran en los sistemas económicos desarrollados como turistas en aviones, trenes, autobuses o automóvil (y luego no regresan a su lugar de origen), o como polizones en barcos, camiones y trenes de transporte internacional, pero también en balsas, cayucos o pateras en largas travesías marítimas e incluso a nado y a pie atravesando ríos y desiertos.

10.3.3. Ventajas y desventajas de las migraciones internacionales

Las migraciones internacionales generan una serie de cambios tantos en los sistemas económicos nacionales de los que proceden como en los que se integran y dichos cambios pueden ser interpretados como ventajosos o desventajosos para el funcionamiento de los mismos (cuadro 10.2).

Bibliografía

Cuenca García, E. (2004): Organización Económica Internacional, Pearson Educación, Madrid.

Hidalgo Capitán, A. L. (2007): “Los flujos migratorios contemporáneos. Una explicación multicausal”, Contribuciones a la Economía, junio 2007, texto completo en http://www.eumed.net/ce.

Recio Andreu, A. et al. (2006): “Migraciones y mercado laboral”, Revista de Economía Mundial, 14: 171-93.

Toharia Cortés, L. (comp.) (2005): El mercado de trabajo. Teorías y aplicaciones, Alianza, Madrid.


Grupo EUMEDNET de la Universidad de Málaga Mensajes cristianos

Venta, Reparación y Liberación de Teléfonos Móviles
Enciclopedia Virtual
Biblioteca Virtual
Servicios
 
Todo en eumed.net:

Congresos Internacionales


¿Qué son?
 ¿Cómo funcionan?

 

15 al 29 de
julio
X Congreso EUMEDNET sobre
Turismo y Desarrollo




Aún está a tiempo de inscribirse en el congreso como participante-espectador.


Próximos congresos

 

06 al 20 de
octubre
I Congreso EUMEDNET sobre
Políticas públicas ante la crisis de las commodities

10 al 25 de
noviembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Migración y Desarrollo

12 al 30 de
diciembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Economía y Cambio Climático

 

 

 

 

Encuentros de economia internacionales a traves de internet


Este sitio web está mantenido por el grupo de investigación eumednet con el apoyo de Servicios Académicos Internacionales S.C.

Volver a la página principal de eumednet