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ACTIVIDADES PARA FORTALECER LA MOTIVACIÓN POR LA LECTURA EN ESTUDIANTES DE 8VO GRADO DESDE LA BIBLIOTECA ESCOLAR

Dania Puga Cedeño



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Capítulo I: Marco teórico-referencial de la motivación por la lectura en estudiantes de octavo grado

En este capítulo se ofrecen los antecedentes históricos de la motivación por la lectura desde la biblioteca escolar, los sustentos teóricos de la motivación por la lectura en estudiantes de octavo grado de Secundaria Básica, la caracterización teórica de los fundamentos que sustentan la investigación desde los aportes del enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural de la enseñanza de la lengua materna, y se abordan conceptos sobre la lectura.

1.1.-Estudio histórico de la concepción de la motivación por la lectura en el proceso docente educativo de los estudiantes de octavo grado

La enseñanza de la lectura y la lectura misma, tienen una historia milenaria, ocupando un lugar diferente, en correspondencia con las concepciones lingüísticas, psicológicas y pedagógicas, imperantes en cada momento en correspondencia con la concepción tradicional de la enseñanza aprendizaje, por lo que la lectura ha sido considerada como forma de la actividad verbal.

Los resultados de las investigaciones precedentes, que abordan la temática que se investiga, fueron los aspectos que orientaron a estudiar los criterios relacionados con las tendencias de investigaciones sobre la motivación por la lectura.

 Principales cambios ocurridos en la cultura del libro y la lectura

 Trabajos de autores que han aportado sus experiencias a la motivación por la lectura

 Incidencia de la motivación por la lectura en estudiantes de secundaria básica.

Al triunfo de La Revolución, en 1959, la educación en Cuba estaba un tanto al margen de las necesidades del país y de la renovación de los planes de estudios que se había iniciado en casi todo el mundo. Los programas vigentes en ese año no estaban actualizados, pues durante varias décadas se venían aplicando y, en muchos casos, eran el reflejo de programas practicistas ya que habían estado en boga en otros países (especialmente en Estados Unidos), durante épocas anteriores. Además, los programas heredados por la Revolución, eran fieles exponentes de la pedagogía burguesa, en la que no existe preocupación por el desarrollo multifacético de la personalidad, ni por el de la concepción científica del mundo.

Cuando en los años iniciales a La Revolución, con el esfuerzo y sacrificio épico de miles de jóvenes cubanos, se declaró nuestro país ”Territorio Libre de Analfabetismo“, se daba comienzo a otra Revolución, no menos heroica, justiciera y memorable que aquella que había bajado triunfante de la Sierra Maestra: la revolución de la cultura, del saber, del libro, la lectura y el pensamiento. Fidel lo resumió en frase magistral: “No le íbamos a decir al pueblo ¡cree! sino ¡lee! “, y eso fue lo que hizo el pueblo cubano, con la ansiedad y el placer que solo pueden desplegar quienes se descubren en sí mismo”

A partir de 1959, el hábito de leer, fue adquirido masivamente por los cubanos. Se sitúa a Cuba por encima de muchos países desarrollados en la producción editorial de libros y el libro se convirtió entre nosotros en un objeto cotidiano e imprescindible. El libro, ha evolucionado con la historia, cada época histórica tuvo sus propios libros, el desarrollo de las fuerzas productivas, que caracteriza el progreso humano, incidió en la fabricación de libros.

En la actualidad esta actividad productiva es una potente industria. Los libros que se hacen en las imprentas son fáciles de manejar, se pueden leer sentados, acostados o de pie, porque son muy manuables y se han convertido en un bien de consumo, por lo que los avances universales en la educación han hecho de la lectura un hábito de millones de personas, ávidas de leer, de ahí que sin leer, es imposible apropiarse de la cultura acumulada.

El libro pasa a ser de uso y consumo cotidiano, el hábito de lectura deviene en aspiración a conquista enraizada, poniéndose de manifiesto la consideración de Félix Varela, cuando planteó “Siempre se entiende mejor lo que se lee o se escribe que lo que se habla porque entonces nos parece que oímos y esta sensación unida a la de la vista, fija nuestras ideas.”

Eso demuestra la necesidad que los estudiantes se motiven por leer, por adquirir conocimientos, para que puedan actuar en correspondencia con la sociedad y la época que les ha tocado vivir. Para lograr esto es preciso demostrarles a nuestros niños y jóvenes que la biblioteca es ese lugar de lectura formal, donde son más libres y pueden llegar a ser más plenos. Sobre los hombros del maestro, la bibliotecaria y la escuela pesa la responsabilidad de la lectura, y se necesita que la familia, gane en responsabilidad en su papel decisivo, en la consolidación de este hábito, para que el trabajo sea satisfactorio, desde la relación hogar-escuela, en que esta resulta indispensable.

En esta etapa, algunos especialistas en la lectura, postularon que la motivación por la lectura, era el resultado directo de la decodificación. A medida que los profesores iban desplazando el eje de su actividad a la decodificación, comprobaron que muchos estudiantes seguían sin motivarse por leer. La motivación no tenía lugar de manera automática. Se utilizaba la práctica de hacer preguntas como un medio de evaluar la motivación y no añadía ninguna enseñanza. En ese momento los pedagogos desplazaron sus preocupaciones al tipo de pregunta que los profesores formulaban, dado que los maestros hacían, sobre todo, preguntas literalmente no trascendentes, los estudiantes no se enfrentaban al desafío de utilizar sus habilidades de inferencia, de lectura y análisis crítico del texto.

En esta década, los investigadores del área de la enseñanza, la psicología y la lingüística, se plantearon otras posibilidades, en su afán de resolver las preocupaciones que entre ellos suscitaba el tema de la lectura, y comenzaron a teorizar acerca de cómo comprende el sujeto lector, intentando luego verificar sus postulados a través de la investigación. En este período abordaron sobre este tema autores como: Van Dijk, 1974; Smith, 1979; (Spiro 1980); García Alzola, 1989.

La producción de los libros en Cuba, arroja en 1967, una edición de casi 16 millones de ejemplares, es decir dos libros per cápita; en el período 1967- 1974 se logra incrementar la producción de títulos por años, tanto que las tiradas promedio crecen desde 20 000 ejemplares por títulos hasta más de 40 000 y el desarrollo de la educación iba creando un amplio espectro de consumidores de estos.

El período 1983- 1989 se caracteriza por la producción de 2339 títulos anuales promedio, para ubicarse como el de mayor cantidad de títulos en la etapa revolucionaria, de los cuales aproximadamente la mitad fueron libros educacionales. La distribución de libros en una extensa red de librerías y puntos de venta, así como los precios excepcionalmente bajos, completan el acierto de la política editorial del período, a lo que se sumaba la gratuidad de los textos para la educación y las bibliotecas escolares.

En 1986, se iniciaron cambios sustanciales en la educación cubana que dieron prioridad a la formación integral de las nuevas generaciones. Desde el segundo perfeccionamiento en el año 1989, comienzan a darse pasos por la integración en la enseñanza de la lengua, unificándose el Español y Literatura, abordándose en una misma clase los aspectos gramaticales y el desarrollo del lenguaje en toda su extensión estrechamente relacionado con la obra literaria en una función eminentemente comunicativa.

Desde 1990 hasta 1993, como consecuencia del Período Especial, se produce un descenso vertiginoso en la producción editorial del país. En 1993, momento más agudo del período, se producen 568 títulos con impresiones que apenas rebasan los dos millones de ejemplares, el promedio de las tiradas desciende a 3671 ejemplares por títulos, la caída representó una reducción de un 75% en términos de títulos, y en términos de volumen el descenso fue de 67 veces, las publicaciones periódicas prácticamente desaparecieron y pierden su periodicidad, todo esto trajo como consecuencia que la población, principalmente los jóvenes, no conocieran los libros más importantes, acorde a sus intereses y necesidades, provocando que la motivación por la lectura decayera. Hacia 1994, se inicia un proceso de reactivación en el Instituto Cubano del Libro, que logra aproximarse a la cifra de producción promedio anual de 200 títulos, hasta culminar 1998, con 2,5 veces el número de ejemplares producidos en 1993.

En el año 2001 se editan casi 19 millones de ejemplares, que superaba en 9 millones la producción del 2000, aunque no alcanzó la cifra récord de 70 millones de períodos anteriores, pero se produce una aproximación, lo que contribuye notablemente con los propósitos que en el marco de la Tercera Revolución educacional, se tiene planteada la Educación cubana.

Es en el período del 2003 y hasta la actualidad, cuando ocurre la transformación más estratégica de todas las emprendidas, en el sistema educacional, y se ha concebido un nuevo y revolucionario modelo pedagógico, que incorpora en su nueva dimensión, el papel de la escuela en el proceso de formación de la personalidad a que se aspira. En esta etapa se introduce el enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural, en la enseñanza de la lengua materna, el que considera que leer constituye la habilidad lingüística que permite recibir un mensaje emitido por una fuente (escritor), comprenderlo y reaccionar ante él. Muchos autores, en esta etapa, consideran que la lectura es una traducción intralengual, del código del emisor al código del receptor, cada lector reinventa códigos, porque no interactúa solamente con sus facultades cognoscitivas, sino con toda su personalidad.

Estos autores consideran el acto de leer como un proceso de pensamiento, lo que conduce a poner en tensión el “equipo mental” del lector, a través del análisis y la síntesis, de la comprensión y producción de significados, pone de manifiesto la relación pensamiento-lenguaje y su condicionamiento dialéctico mutuo, en un proceso más intelectivo que “de discriminaciones visuales (lo que en un principio no se descarta)”, según criterios de investigadores como Goodman 1996, García Alzola 1989, M. Parra 1989, y fundamentalmente Angelina Roméu 2003, entre otros autores que de forma general han tratado sobre este tema.

A través de la lectura se cumple la importante función de socializar la información. En el marco de la modernidad, las relaciones lengua-escrita-educación, deben enriquecer la comprensión de las implicaciones éticas, políticas e ideológicas que determinen la necesidad de la enseñanza de la lengua materna. Es por ello que en ese contexto, enseñar lectura, como uno de los contenidos esenciales de esta, es crucial en la situación histórico-social en que se desarrolla la educación actual, por distintas razones, entre las que está: la lectura como parte del conjunto de necesidades básicas de aprendizaje, más allá de las aulas, ella posibilita a las personas participar en el mundo del trabajo, en condiciones dignas de desarrollo individual y colectivo.

En la investigación se considera a la lectura como el mecanismo de acceso a una amplia cultura escrita, permite interactuar en el contexto, penetrar en el conocimiento, participar en el ejercicio de la ciudadanía plena, como individuos autóctonos, demócratas, éticos, abiertos a los retos del desarrollo social del futuro. A ello responde que se coincida en este trabajo a las bases teóricas, metodológicas y prácticas del nuevo enfoque de la enseñanza de la lengua y la literatura: el enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural, propuesto por la Dra.: Angelina Roméu 2003, sin dejar de tener presente, las estrategias de lectura sustentadas por otros autores que se abordan en esta investigación.

Tendencias de la motivación por la lectura.

Al triunfo de la Revolución, se produce una reconceptualización de la Educación, a partir de la herencia legada por el sistema educativo que imperaba en la Cuba, bajo el dominio de una dictadura que incidía también desde las escuelas y que se desarrollaba con planes de estudio y programas que en nada se correspondían con los propósitos de la Revolución en el poder. Ello se reflejó también en el lugar y prioridad de la lectura, como fuente de adquirir conocimientos y de impacto en el desarrollo de la personalidad.

La década del 70 tuvo como rasgo distintivo la profundización en la revolución educacional, encaminada a dar solución, entre otras, a las dificultades existentes al triunfo de la Revolución y como respuesta a las nuevas necesidades en el desarrollo de la calidad de la educación, de forma que diera respuesta a las exigencias que la sociedad le imponían a la escuela cubana.

En los años 80 sigue la tendencia a la transformación continua de la educación, etapa que descubre un progresivo avance en la aplicación de nuevas estrategias educacionales, dentro de las que no quedan fuera las dirigidas al tratamiento y prioridad de la lectura, que se ve más marcada en los años 90, con la influencia del enfoque comunicativo para la enseñanza de la lengua materna. Este enfoque se basa en teorías lingüísticas y didácticas. Las teorías lingüísticas toman como base la ciencia del texto, la lingüística textual, la semántica, la pragmática y la sociolingüística; se rige por teorías didácticas, desde el punto de vista psicológico y pedagógico, poniéndose en práctica las ideas de Vigotsky, Piaget entre otros.

A pesar de las múltiples diferencias existentes entre los investigadores del problema del lenguaje, hay consenso sobre la importancia que tiene la lectura, en el desarrollo de las capacidades intelectuales, que le permiten a los individuos, desenvolverse en las sociedades modernas, en que cada día los complejos problemas que enfrenta el hombre exigen de él una cultura más elevada, para poder comprenderlos.

La concepción del aprendizaje de la lengua materna, fue evolucionando desde hace mucho tiempo, pero preocupó más a los investigadores desde el siglo XIX, en que comienza a comprenderse mejor la necesidad de profundizar en la búsqueda de las soluciones a los problemas que afrontaba su enseñanza. Pero es el siglo XX donde se pueden encontrar los más valiosos aportes a la lingüística como ciencia de la lengua, tomando como soporte de las investigaciones los postulados de otras ciencias, que permiten enriquecer los criterios de sus investigadores. Relacionado con la educación cubana, destaca en los inicios del siglo XXI, los resultados aportados por la Dra Angelina Roméu, con la conceptualización del enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural, en que la preocupación por la lectura ocupa un lugar priorizado.

Se aborda la lectura como un mecanismo de acceso a una amplia cultura escrita, que permite actuar en el contexto de las sociedades del conocimiento, en el ejercicio de la ciudadanía plena, como individuos autóctonos, demócratas, éticos, abiertos a los retos del desarrollo social del futuro, por lo que resulta de gran importancia para todos, lo que ha permitido que se haya convertido en un hábito, lo que a su vez ha exigido dotar las bibliotecas escolares con libros que permitan ampliar la cultura general e integral, también se han desarrollado, a lo largo de todo el país, las ferias del libro, para motivar a toda la población a leer. Las bibliotecarias juegan un papel importante en este aspecto, realizan presentaciones de libros, charlas, mesas redondas, encuentros con escritores, narraciones de libros, exposiciones, entre otras.

La realidad de hoy obliga a ser creativos, a leer, investigar y así desarrollar hábitos de lectura. Se dispone en todo el país de un recurso que bien aprovechado es fundamental, en primer lugar, el maestro en el proceso de enseñanza – aprendizaje, que es el encargado de motivar la lectura en los estudiantes, desde el aula, y junto con él, las bibliotecarias, desarrollando actividades para cumplir con los objetivos del programa. Se cuenta con una valiosa infraestructura: escuelas, bibliotecas, centros culturales, ferias del libro, se dotaron las bibliotecas de libros del Programa Libertad en la Enseñanza Secundaria Básica, con textos como:

 Pusimos la bomba ¿y qué?

 El diario del Che en Bolivia.

 Pasajes de la guerra revolucionaria.

 Atlas del mundo.

 Diccionario de la lengua española y nombres propios.

 Diccionario enciclopédico a color.

 Diccionario enciclopédico Grijalbo 6t.

Se considera que son loables los empeños para asegurar el desarrollo cultural de los estudiantes y su participación masiva en todas sus expresiones culturales. Es así que se acomete la revaloración de las obras más importantes del arte y la literatura nacional y universal, junto al estudio de las raíces culturales y el reconocimiento de sus valores. Se comparte que la lectura es una prioridad, atiende su desarrollo, a partir del proceso formativo de adolescentes y jóvenes, presente en todos los planes de estudio de la Educación Secundaria Básica, facilitado por la política revolucionaria de estímulo a la industria del libro y a las campañas nacionales por la lectura.


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